Georgia

Verano del 2018

Tblisi, Mestia, Kazbeghi, Gori, Batumi

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

Es un país colocado en Asia, pero culturalmente parece Europa, su ubicación estratégica ha hecho que haya tenido una convulsa historia, con muchas invasiones y con un par de zonas importantes del país que están en litigio (Abjasia y Osetia del Sur). Pero a pesar de los problemas, su gente es amable y acogedora, aunque quizás no demasiado simpática en primera instancia. Tiene una red viaria  muy atrotinada y los conductores compiten para ser los más incivilizados del Mundo, no sabemos si hay clasificación pero se palpa en el ambiente de la tremenda peligrosidad que hay al conducir por  sus carreteras.

Fecha del viaje

Julio y Agosto de 2018

Moneda

El lari es la moneda oficial en Georgia y su cambio en el verano del 2018 era de 1€=3,07 pero mejor comprobar su cambio actual (conversor)

Fracción 100 tetri
Billetes 1, 2, 5, 10, 20, 50, 100, y 200 lari
Monedas 1, 2, 5, 10, 20, 50 tetri, 1 y 2 lari

Hay cajeros en las ciudades principales y vimos alguna oficina de cambio en  Tbilisi

Nivel de vida

Bastante más barato que en España, hoteles, restaurantes y visitas en general.

Visado

Los españoles así como ciudadanos de la UE no necesitamos visado. Al ir en coche se tiene que comprar un seguro ya que la carta verde no incluye Georgia, se puede comprar por 15 días, 30 días y más. Nosotros compramos para 30 días y nos costó 50 Laris, que al cambio era unos 17 €.

Salud

No se necesita ninguna vacuna en especial y aunque nosotros bebíamos agua embotellada, suponemos que no hay problema en las grandes ciudades.

Seguridad

A pesar de la mala fama que tiene, debido a la mafia, nosotros no tuvimos ninguna sensación de inseguridad ni a nivel personal ni con el coche.

Transporte

Al ir en coche propio no podemos decir como son los transportes, pero hay taxis compartidos, autobuses y mucho transporte en general

Electricidad

En Georgia el voltaje común es 220 V. La frecuencia es 50 Hz. Las clavijas y enchufes son del tipo C / F

Diferencia horaria

Hay una diferencia de dos horas con respecto al horario de España

Guía de viaje

ITINERARIO

Día 1:  AKHALTSIKHE – MONASTERIO DE SAPHARA – KHERTVISI FORTRESS – VARDZIA – TAVKVETULA CAVE – VANIS KVABEBI – NAKALALEBI
Día 2:  NAKALALEBI – OKHROS TSIKHE – ZARZMA MONASTERY – BORJOMI – GORI
Día 3: GORI – UPLISTSIKHE – ANANURI FORTRESS – STEPANSMINDA  (KAZBEGI)

Día 4: STEPANTSMINDA – TSMINDA SAMEBA O TRINITY CHURCH – CASCADAS DE GVELETI – SNO FORTRESSS – JUTTA Y EL MONTE CHAUKHI – STEPANTSMINDA
Día 5: STEPANSMINDA – MAGHAROSKARI – KVETERA – CATEDRAL DE ALAVERDI – IKALTO – TELAVI
Día 6: TELAVI – DZVELI SHUAMTA MONASTERY – AKHALI SHUAMTA MONASTERY – TELAVI – TSINANDALI MUSEUM – GREMI MONASTERY COMPLEX – NEKRESI MONASTERY – KVARELI – SIGHNAGHI
Día 7: SIGHNAGHI – BODBE MONASTERY – DAVIT GAREJI – TBILISI
Día 8: TBILISI – MUSEO ETNOGRÁFICO GIORGI CHITAIA – MTSKHETA – TBILISI

Dia 9: TBILISI – SADAKHLO – MONASTERIO DE HAGHPAT (ARMENIA ) – ALAVERDI – MONASTERIO DE SANAHIN – MONASTERIO DE ODZUM – DILIJAN

Volvemos a Georgia

Dia 10: YEREVAN – VANADZOR – ALAVERDI – TIFLIS (GEORGIA)
Dia 11: TBILISI – KUTAISI – CATEDRAL DE BAGRATI- MOGSAMETA MONASTERY –  GELATI MONASTERY – ZUGDIDI
Dia 12: ZUGDIDI – MESTIA
Dia 13: MESTIA –  POTI – UREKI – BATUMI
Dia 14: BATUMI – TURKIA

Diario de viaje

Llegamos desde Turquía…

DÍA 30 29-7-2018  DOMINGO

AKHALTSIKHE – MONASTERIO DE SAPHARA – KHERTVISI FORTRESS – VARDZIA – TAVKVETULA CAVE – VANIS KVABEBI – NAKALALEBI

El desayuno lo tomamos en una terraza muy agradable con un emparrado que hace que se esté muy fresquito. La cantidad de comida que nos traen es alucinante, huevos, salchichas, queso, fruta, ensalada, un revoltillo de coliflor muy rico, mantequilla, mermelada, miel, café, galletas etc. Al momento llegan 4 gatos que desayunan con nosotros, menos la coliflor que dicen que me la coma yo, todo lo demás les encanta y prueban casi todo.

Vamos a ver el castillo de Akhaltsikhe, que está reconstruido en un 80%, pero que es muy aparente. La entrada cuesta 8 Laris cada uno.

Esta localidad es capital de la provincia de Samtskhe-Javakheti  y un ejemplo de tolerancia entre las diferentes culturas. Aquí vivieron georgianos, armenios, griegos, rusos, turcos y judíos. Aún se encuentran en la ciudad, iglesias ortodoxas, una mezquita, una sinagoga y una madrasa. En la fortaleza hay una oficina de turismo, donde  hay folletos muy detallados de cada una de las zonas de Georgia, que luego que irán muy bien.

Su posición estratégica, en mitad de importantes rutas comerciales que conectaban Georgia con Bizancio y el resto de países europeos, la convirtieron en el centro político, cultural y administrativo del sur del país.

La fortaleza de Ravati es un resumen de Akhaltsikhe. Hay arquitectura de las diversas culturas que pasaron por la ciudad y en su interior está la ciudadela, unos baños, la mezquita del pachá Haji Ahmed, una madrasa, una iglesia, un castillo y otros de diversos usos. También se encuentra el Museo de Historia de Samtse Javakheti, que hoy ocupa el espacio de lo que una vez fue el Palacio de los Jaqelis. El museo cuesta 2 laris la entrada, pero es muy recomendable. Está todo puesto con mucho gusto y hay información en inglés, con lo que es muy enriquecedora la visita, además es la manera de empezar a conocer este país, del que no sabemos casi nada.

Cuando acabamos la visita, empezamos la ruta, pero primero de todo ponemos gasoil que aquí está a 2,20 Laris, al cambio actual son 0,8 €, mucho menos que en Turquía.

Vamos al monasterio de Sapara, en un acantilado, existe desde el s IX, y tiene en su historia un montón de monjes ilustres. En el s XIII, pasó a pertenecer a la familia Jakeli. El jefe del clan estaba en buena armonía con los mongoles y consiguió una paz inusual para aquellas épocas. Cuando envejeció ingresó en el monasterio como monje y se cambió el nombre a Saba, que luego su hijo utilizó para renombrar al monasterio.

Era la iglesia más importante de su tiempo, en el interior no se pueden hacer fotos y las mujeres tienen que ponerse un pañuelo en la cabeza y si llevan pantalones hacerse con un pañuelo un pareo. Nadie puede entrar con pantalones cortos.

Hay frescos muy antiguos, pero el humo de las velas hace  que se vean como ahumados.

De aquí ya vamos hacia Vardzia. En el camino vemos la fortaleza de Aspindza y la de Khertvisi, que conserva la estructura bastante bien. Está situada donde confluyen los ríos Javakheti Mtkvari y el Artaani Mtkvari. Es una de las fortalezas más antiguas de Georgia. De acuerdo con la tradición la reina Tamara hizo una competición a ver quien construía la mejor torre. Los que competían eran un maestro y un aprendiz. El aprendiz superó al maestro, que destrozado, se tiró desde la torre y murió empalado con el cuchillo que llevaba en el cinturón. Tiene dos túneles que llevan al río.

Llegamos a Vardzia y aquí empezamos a ver bastantes turistas, hay un grupo grande de alemanes y muchos rusos que vienen con sus coches.

La entrada a Vardzia son 7 Laris y 1 Lari del shuttle que te lleva  a la entrada  de la ciudad.

Se trata de la ciudad excavada en roca más grande de Georgia, se construyó entre los s XII y XIII en las entrañas del monte Erusheti. Llegó a tener cerca de 1800 cuevas y los expertos aseguran que en su época de mayor esplendor podía alojar a 50.000 personas. En 1283 un terremoto destruyó los dos tercios de la urbe y hoy solo quedan alrededor de 600 habitaciones de distintos tamaños. Después de la catástrofe se convirtió en un monasterio. Hoy en día tiene una longitud de medio km y trece pisos. La vida monástica ha vuelto al lugar, aunque el número de religiosos es muy reducido. Tiene doce capillas, pero la más importante es la iglesia de la Asunción. Es un templo lúgubre, bonito con murales de santos, escenas de Georgia, la reina Tamara, etc. Sus pasadizos son laberinticos y a veces un poco claustrofóbicos.

La ciudad tenía sus propias bodegas, lechos, nichos, abastecimiento de aguas, farmacia, celdas para los monjes y otros espacios.

En 1551 los persas lo saquearon y en 1578 tras la invasión de los otomanos, quedó desierta. En 1938 el monumento recibió el status por parte de las autoridades soviéticas de Museo Santuario.

Muy cerca hay un monasterio de monjas con una iglesia pequeñita y cuando la visitamos es el momento del rezo y están recitando la biblia a una velocidad pasmosa.

Vamos volviendo, pero en la carretera vemos un indicador de otro monasterio y cogemos la carreterita para verlo. Esta en un peñasco a gran altura, no llegamos pues hay que escalar casi para acceder a ella.

El alojamiento está a 9 km de Vardzia, se llama Guesthouse Mtkvari y lo hemos reservado porque los comentarios de Booking lo ponían muy bien. Cuesta 50 Laris la doble con baño fuera de la habitación y desayuno. También hemos contratado la cena que cuesta 20 laris por persona. Es una granja que tiene 3 habitaciones que no necesita y las alquila. Habla un poco de ruso la señora y con eso y con el google traductor nos apañamos. El wifi funciona muy bien y el sitio es muy agradable.

Como clientes estamos solos, tenemos una terraza para nosotros solos y después de una ducha para quitarnos el polvo del camino, nos tomamos una cervecita mientras esperamos la cena.

La cena consiste en un montón de platos diferentes, berenjenas al horno, revuelto de berenjenas con pimientos y tomate, un estofado de judías, queso georgiano casero de las vacas que tienen, patatas fritas, ensalada de tomate y pepino, y una especie de momos rellenos de carne. Al final nos trae un plato de nectarina  y unos tes con pastas. No nos lo podemos acabar todo, y eso que tenemos saque.

Hemos hecho 97  km

DÍA 31 30-7-2018  LUNES

NAKALALEBI – OKHROS TSIKHE – ZARZMA MONASTERY – BORJOMI – GORI

El desayuno es sencillo pero contundente, mermelada, galletas, huevos duros, salchichas, queso y café.

En los folletos de la oficina de turismo dice que el Okhros Tsikhe vale la pena, allá que nos vamos, pero los últimos 4 km de la carretera que nos queda, es horrorosa y ya lo vemos en la lejanía y quedan cuatro piedras, con lo que desistimos. Volvemos a la carretera y por una buena carretera llegamos a Zarzma Monastery.

Tiene una torre con campana, una capilla, ruinas de dos iglesias y un estanque con tortugas y peces. Los primeros referentes de este monasterio son del s IX, cuando vino Serapion de Zarzma y su hermano desde Tao-Klarjeti. Está en activo, vemos un monje que parece un motero de los angeles del infierno con su pañuelo en la cabeza ….

Un perro en la puerta nos viene a saludar y le damos las salchichas del desayuno que engulle con ansia, pobre, tiene hambre.

Ahora ya vamos hacia el este, pasando por Akhalsikhe. La primera parada es Atskuri, donde hay una fortaleza del s X, cuya única entrada es un estrecho túnel cortado en el acantilado, que hacia la fortaleza tan difícil de acceder que incluso aunque los enemigos entrasen, los guardas los podían matar sin problemas.

Visitamos el Monasterio Verde, a pocos km de Borjomi. Tiene una torre con campana y una urna donde hay cráneos. Según leemos en un panel de la entrada, en el s XVI los otomanos llegaron aquí y mataron a todos los monjes, con lo que suponemos que son de ellos. Los creyentes dan un beso a la urna  y rezan un poco.

Llegamos a Borjomi, una pequeña ciudad que es muy famosa porque la familia Romanov, venía a pasar los veranos aquí a un palacio que tenían. Además tiene un agua mineral que es única y dicen que de las mejores del mundo. Tiene mucha pureza y unos componentes químicos que la hacen adecuada para múltiples enfermedades. Desde antes de Cristo se conocían las propiedades medicinales de esta agua.

La entrada al Parque cuesta 2 Laris por persona, pero los menores de 9 años y los discapacitados no pagan.

Es un parque de atracciones, con bosques, zonas de picnic y restaurantes para comer y beber. Ocupa 30 Ha de un cañón boscoso creado por la erosión del rio Borjomula. Es el lugar donde los soldados rusos encontraron las primeras fuentes. El sitio exacto lo marca una cúpula de cristal a la entrada del parque de donde mana agua caliente con fuerte sabor.

El comandante del regimiento, que sufría de una enfermedad crónica, había oído a los locales las historias de sus propiedades milagrosas y la probó. Después de un tiempo, sanó. Entonces comenzó a pregonar sus cualidades a bombo y platillo y muchas personas se curaron de sus males, entre ellas la hija del virrey del Cáucaso llamada Ekaterina. En 1856 se inauguró la primera planta embotelladora. El poder de sus aguas corrió como la pólvora y la localidad comenzó a desarrollarse. Poco después la familia Romanov la eligió como destino de vacaciones de verano y el hermano del zar Alejandro II, que sufría de problemas de estomago, pasaba aquí largos periodos.

Si se continúa un par de km por la misma senda, te encuentras una pequeña piscina natural de agua tibia perfecta para darse un chapuzón.

Aquí  está la oficina de información del Parque Nacional de Borjomi-Kharagauli. Entramos y vemos que hay 8 itinerarios, el más corto son 3 km y el más largo más de 45 km. Se extiende a lo largo de 85000 Ha, con altitudes que oscilan entre 800 y 2650 m. fue el primer parque nacional del Cáucaso y se creó con dinero del Fondo Mundial para la Naturaleza WWF y el gobierno alemán. En 2012, la British Travellers Association lo catalogó como uno de los tres mejores del mundo para visitar. Ofrece rutas desde un día hasta una semana de duración, que se pueden hacer a pie o a caballo. Cuando se hace una de las rutas tienes que ir a registrarte al parque y aquí puedes dejar equipaje, se pueden alquilar tiendas de campaña y sacos de dormir, servicios de guía etc. La reserva tiene su propia red de refugios, zonas de acampada y casas de acogida. Hay osos, linces, lobos, nutrias, muchas rapaces, algunas clases de ciervos, algunas de ellas endémicas, pájaros, mucha flora etc.

Hemos reservado hotel en Gori. Se llama Guest House Elene, la doble con baño y desayuno nos cuesta 14 €. Al llegar a Gori, no hay manera de encontrarlo, pero es que hay dos con el mismo nombre y al final llamamos y nos vienen a buscar. Nos dan un apartamento para nosotros, con cocina, salón, tele de pantalla plana y una cama muy cómoda. Nos cuesta 14 €, pero no tenemos desayuno.

Volvemos al centro, para visitar algo de Gori. Es conocido por ser el lugar de nacimiento de Stalin. Se puede visitar el museo del dictador, su fortaleza medieval y la milenaria ciudad excavada en la roca de Uplistsikhe a 15 km. Tiene alrededor de 50000 habitantes  y es la capital de la región de Shida Kartii.

La historia de la ciudad está muy ligada a la fortaleza. De hecho su nombre viene del vocablo georgiano gora que quiere decir colina rocosa. Una de las leyendas locales dice que Hércules escondió un tesoro en el lugar donde hoy se encuentra el castillo. Se cree que la fortificación existe desde la antigüedad pero no se la menciona hasta el s VII. La califican de montaña dorada. La ciudad se desarrolló durante la época del rey David a la sombra de sus murallas y fue ocupada por otomanos, persas y rusos. En 1920 un terremoto arrasó la localidad. La ciudad se encuentra a escasa distancia de la frontera con Osetia del Sur. Durante el conflicto del 2008 la urbe sufrió los ataques del ejército ruso y hubo decenas de muertos. Durante algunos días los soldados del Kremlin invadieron sus calles y buena parte de la población huyó.

Se nota una ciudad un poco muerta, buscamos un restaurante para cenar y nos cuesta un poco, hasta que vamos al que recomienda la guía Azul. Se llama Chinebuli y está justo al lado de la oficina de turismo, en la parte de atrás del Museo de Stalin. Pedimos una ensalada griega, una pizza caprichosa y dos jarras de cerveza y nos cuesta 28 Laris.

Hemos hecho 264 km

DÍA 32 31-7-2018  MARTES

GORI – UPLISTSIKHE – ANANURI FORTRESS – STEPANSMINDA  (KAZBEGI)

Después de desayunar de nuestras provisiones, vamos a visitar el Museo de Stalin. Abre a las 10 de la mañana, como faltan unos minutos,  nos vamos a visitar la fortaleza. Por fuera aun conserva algo de su pasado, pero dentro no hay absolutamente nada, aparte de una perrita muy guapa y su cachorro. Las vistas tampoco valen mucho la pena.

Volvemos al Museo que cuesta               10 Laris y 5 más si quieres ver por dentro el vagon de ferrocarril que usaba Stalin para desplazarse. Exhibe una gran cantidad de documentos escritos y gráficos que relatan la vida de Stalin desde sus primeros años en la escuela, hay fotos de sus profesores y la orla del colegio con todos. Luego de ven sus poemas en el periódico Iveria, su ascenso al poder, la IIGM, la Conferencia de Yalta y su muerte en 1953. Otra sala expone regalos que le hicieron los países de Polonia, China, Checoslovaquia, Italia, etc.

La colección es un recuerdo edulcorado del pasado del mandatario, donde se echa de menos referencias a las encarcelaciones de millones de presos políticos en los gulags, la hambruna de 1932-33 o  la deportación en masa de pueblos enteros como los tártaros de Crimea.

En los jardines se puede ver la casa donde vivió con sus padres hasta los cuatro años.

Stalin significa “Puño de acero” y es el apodo que se puso de joven para demostrar su garra. Durante varias décadas gobernó a casi 200 millones de personas con mano de hierro y en su mandato ordenó deportaciones masivas, mandó a millones de presos políticos a campos de trabajos forzados, quien no recuerda el libro “Archipiélago Gulag”, también ejecutó a cientos de miles de opositores.

El número de víctimas mortales de sus desmanes es desconocido pero algunos la cifran en 20 millones de personas. En palabras de Churchill “cuando Stalin tomó Rusia solo tenía un arado de madera pero cuando la dejó, disponía de armas nucleares”.

Stalin nació en 1878, su madre era lavandera y su padre un zapatero que bebía mucho y los maltrataba. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por sus defectos físicos, la cara con cicatrices de la viruela y el pie izquierdo palmeado de nacimiento. Sus buenas notas en la escuela le valieron una beca para irse a estudiar al  Seminario Teológico de Tiflis. Allí se empapó de literatura marxista y se vinculó con los movimientos revolucionarios.

En 1899 abandonó el centro de estudios y poco después se unió a los bolcheviques. De 1901 a 1917 pasó a la clandestinidad. Entró y salió de la cárcel, la mayoría de veces de escapaba. Divulgó incansablemente el mensaje socialista por el Cáucaso y lideró un grupo que financiaba el partido mediante robos de bancos. Fue detenido ocho veces y se escapó de todas las cárceles menos de la última, donde tuvo que permanecer en Siberia hasta la Revolución de 1917.

Su escalada al poder fue meteórica. Fue el editor del periódico Pravda en 1917, fue elegido como miembro del comité central del partido, trabajó como comisario político en el Ejército rojo y como Comisario del pueblo de Asuntos Nacionales. Pero su oportunidad para hacerse con las riendas de la nación le llegó en 1922 con su nombramiento como secretario general del Partido Comunista. Tras la muerte de Lenin en 1924 consiguió deshacerse poco a poco de sus enemigos con una serie de hábiles alianzas y tomó el control absoluto.

El museo es interesante si te gusta la historia, pero si no, es totalmente prescindible.

Ahora nuestro objetivo es Uplistsikhe, una de las tres ciudades excavadas en roca. Se cree que estuvo habitada desde el II milenio a.C. y que en su época de mayor esplendor llegaron vivir cerca de 20.000 personas. Se localiza sobre una extensión de 9,5 Ha y tenía su propio teatro, casas de baños, bodegas, templos e incluso farmacia. Antes de la llegada del cristianismo sus habitantes rezaban a la diosa del sol Nana. Después, los viejos ritos paganos dieron paso a la nueva fe y se construyeron iglesias como la de Uplistsulis del s X que se alza sobre lo alto de la colina.

Sus habitantes vivían de la producción de vino, de la pesca, de la caza y de la alfarería. Se han encontrado bodegas con una capacidad de almacenamiento descomunal, lo que según los expertos implica que alrededor debería haber existido al menos 60 Ha de viñedos.

Sus habitantes horadaron en la roca una calzada para que pasaran los comerciantes de la Ruta de la Seda. Mercaderes de Irán, Cólquida y Europa viajaron a través de ella hace dos mil años.

Su declive comenzó en 1122, cuando el rey ´David echó a los árabes y convirtió Tiflis en su capital.

La entrada cuesta  7 Laris, los niños menores de 9 años y heridos de guerra no pagan.

En la entrada hay un bar con terraza y el interior con aire acondicionado, donde nos refugiamos un rato para hidratarnos. Nos tomamos una cerveza y un vaso de sandia a trozos, nos sienta genial, además hay wifi. Cuesta 5 Laris cada cosa.

La siguiente parada es la fortaleza de Ananuri, pero antes cogemos la Carretera Militar Georgiana. Esta fue la principal vía que conectaba Georgia con Rusia. Es una ruta cargada de romanticismo, con paisajes que encogen el alma y un trazado de vértigo en algunos puntos.

Por aquí pasaron ejércitos invasores como el de Pompeyo o la Horda de Oro, escritores en busca de aventura y cientos de miles de comerciantes. El itinerario era conocido desde el s I a.C, pero se convirtió en carretera practicable a comienzos del s XIX gracias a los hercúleos esfuerzos de los rusos que la veían como una senda necesaria para colonizar a los rudos georgianos, siempre protegidos tras la muralla infranqueable del Cáucaso.

La carretera se abre paso por las aguas cristalinas de la reserva de Zhinval, pasa por la majestuosa fortaleza de  Ananuri y remonta el curso del río Aragvi mientras que las primeras moles del Cáucaso comienzan a aparecer. La fortaleza es un complejo amurallado con iglesias i torres defensivas. Durante años fue la residencia de los duques de Aragvi, quienes gobernaron la zona desde el s XIII. Su importancia era estratégica ya que bloqueaba el paso hacia Tiflis de una posible invasión del norte. El complejo tenía su propio sistema de abastecimiento de aguas y las torres servían tanto como  vivienda como de estructura militar. Hay un montón de tiendas en la entrada, donde vemos por primera vez los gorros blancos de lana típicos de la región y los abrigos también de lana. Te cobran 1 Lari si te haces una foto con el gorro y si te pones el conjunto completo son 2 Laris.

La iglesia que hay en el interior tiene unos cuantos frescos, pero no le vemos nada en especial.

Después, la calzada asciende de forma repentina hacia la estación de esquí de Gudairi y unos poco km más adelante alcanza el paso de Jvari a 2379 m. ahora el camino es de bajada y pronto aparecen las siluetas de las primeras torres medievales del distrito de Khebi, cuyo pueblo más importante es Kazbegi o Stepantsminda. En el camino hay un mirador con unos murales de la historia de Georgia con la reina Tamara en el centro y desde aquí se pueden ver a los que se tiran en parapente que son muchos. El paisaje es espectacular, montañas muy altas y al final ya vemos el Kazbek, con nieves perpetuas. Los rebaños de vacas bloquean en ocasiones la carretera y tememos por su vida. La producción de miel es muy abundante y al lado de la carretera vemos muchos puestos de venta de miel. En la montaña un rebaño de ovejas inmensa y unos poquitas en la carretera puestas a la venta.

Hay muchos rusos, ya que estamos a 15 km de la frontera rusa. Siguen conduciendo pesimamente como los recordamos de hace dos años, cuando estuvimos en tierras rusas.

Kazbegi tiene un increíble entorno natural, la imponente cumbre nevada del monte Kazbek de 5034 m domina la localidad y la inconfundible silueta de la iglesia de Tsminda Sameba protege el valle de las alturas. Debe su nombre a su hijo más conocido, el escritor Alexander Qazbeghi. Sus alrededores esconden glaciares, cascadas, rutas increíbles, ríos de aguas bravas y decenas de pueblos pintorescos. Es la localidad más importante del valle del Khevi, y a sus habitantes se les conoce como los mojevos. Su forma tradicional de gobierno era la de una comunidad patriarcal dirigida por la figura de un hombre sabio que hacía las veces de juez, consejero espiritual y líder militar.

El alojamiento lo tenemos en el Maias GH Gergeti, la habitación doble con baño compartido nos cuesta 40 Laris. La habitación es sencilla pero cómoda, además hay una terraza donde incluso tenemos frio, por la brisa que hace. Es un contraste agradable con el calor que hemos pasado durante todo este viaje.

Vamos al pueblo, pero se acaba pronto, hay muchos judíos, los cuales no nos caen muy bien, ya que son un poco prepotentes y van mirando a todo el mundo por encima del hombro.

Vamos a un restaurante sencillo pero el dueño nos dice que está muy lleno, que espera grupos y que no nos puede atender. Es una pena porque ya tenemos una amiga, una gatita azul ruso muy cariñosa.

En una situación privilegiada hay un restaurante llamado Khive, que tiene muy buena pinta, con una terraza sobre la calle principal estupenda. Como tenemos tiempo, nos quedamos, porque tardan más de un cuarto de hora en atendernos, a pesar de que les hacemos señales.

Pedimos un plato de pollo con patatas y un plato de cordero a la brasa con dos cervezas. Nos cuesta 37 liras, pero deja bastante que desear, no repetiremos. Son ásperos y poco amables.

Tiene wifi y comprobamos que los comentarios de Trip Advisor son malísimos, no habíamos visto nada igual, ya que la gente es comprensiva, pero nosotros no hemos tenido suerte. Vemos algún grupo que le atiende otro camarero, sonríe y es eficiente, la nuestra es muy antipática.

Hemos hecho 215 km

DIA 33 1-8-2018  MIERCOLES

STEPANTSMINDA – TSMINDA SAMEBA O TRINITY CHURCH – CASCADAS DE GVELETI – SNO FORTRESSS – JUTTA Y EL MONTE CHAUKHI – STEPANTSMINDA

Le digimos ayer a Maia que nos hiciera el desayuno, craso error, ya que lo que nos da, no es muy apetitoso. Nos pone un huevo frito, tomate, un arroz hervido con naranja y azúcar y otro cereal que no nos gusta nada, café y mantequilla con pan. Es bastante pobre, mañana no repetiremos. Cuesta 10 laris por persona.

La primera visita es la Gergeti Trinity Church. La carretera llega hasta la iglesia, pero nosotros a 1,5 km ya dejamos el coche, porque queremos volver con el coche a España y el estado del camino es penoso. Hay muchos taxis que hacen este camino y viajes organizados.

Está construida con bloques de granito, a 2170 de altitud. Es del s XIV y es muy bonita la iglesia y la torre de la campana. El exterior tiene una decoración de racimos de uvas, animales y el sol. Desde aquí hay magnificas vistas del Monte Kazbegi nevado en sus partes altas.

Te tienes que poner faldas si llevas pantalones y taparte la cabeza. No se pueden hacer fotos en el interior, tampoco queda mucho de los frescos que tenía en sus inicios.

Desde aquí, las personas que están muy en forma pueden subir al Glaciar de Gergeti, desde la iglesia hay 1000 m de desnivel. Esta maravilla de la naturaleza tiene 7 km de largo. Se tarda 9 horas entre la subida y la bajada ya que el trayecto es exigente.

De aquí nos vamos a ver las Cascadas de Gveleti, está a 12 km de Kazbegi en dirección a Rusia por la Carretera Militar Georgiana, a 3 km de la frontera. Hay dos cascadas la grande y la pequeña. Dejamos el coche al lado de la carretera militar y subimos todo el trayecto andando. Se puede subir hasta unos 300 m de la cascada en coche 4 x 4, pero nosotros no lo vemos claro. Son unos 1500 m hasta la cascada grande que es la única que hacemos.

Se encuentra en la garganta de Dariali, un cañón de 1000 m de profundidad y 15 km de longitud que desde la antigüedad es uno de los pasos más importantes que conectan el norte y el sur del Cáucaso.

Cogemos el coche y ahora vamos a hacer otra zona muy bonita de los alrededores, hacia el sudeste.

Al lado del río Sno, un estuario del río Tergi, está el pueblo de Son. La fortaleza está en una roca, con una torre piramidal en el centro. Tiene una muralla circular y es casi inaccesible. Se cree que se construyó en el s XVI o XVII para defender la garganta que tiene rutas más cortas a Khevsureti, Pshavi o Mtiuleti. A 11 km se encuentra Jutta.

Jutta es una aldea a 2150 m de altitud, al final de una carretera sin asfaltar que atraviesa el valle de Son, a 22 km al sureste de Kazbegi. Está habitada por khevsures,  gentes de la vecina zona de Khevsureti. Tan solo se puede llegar en 4 x 4, bicicleta o caminando. El pueblo es el punto de partida de una de las rutas más fáciles y  bonitas de la zona, que llega hasta las faldas del monte Chaukhi de 3842 m. Alguno ha bautizado esta zona como las Dolomitas del Cáucaso.

La carreterita se las trae, pasamos por algunos trozos muy bonitos, pero hay unas caídas de infarto.

Nos vamos al restaurante que hay en el pueblo  pero después de un rato, nadie nos viene a preguntar qué es lo que queremos, con lo que volvemos a la Guesthouse.

Como hemos hecho bastante ejercicio, comemos algo y hacemos una siesta estupenda. Miramos que haremos mañana y luego salimos a hacer un paseo por el pueblo. Hay muchos turistas y no paran de venir. Nos encontramos con una familia de Barcelona y una pareja de Valencia que quiere subir al monte Kazbegi. Comentan que hay un vuelo desde Barcelona a Kutaisi, que es la segunda ciudad de Georgia, mucho más barato que a Tiflis. Al llegar a la GH, lo comprobamos y es cierto, ida y vuelta a Kutaisi cuesta con la compañía Wizzair 340 €, en cuatro horas te plantas aquí. En cambio el vuelo a Tifflis cuesta 550 € y tardas más tiempo pues tienes que hacer escala.

Vamos a sacar dinero de un cajero y solo nos deja sacar 300 laris, nos parece poco y el otro cajero que nos sale en maps me está cerrado porque está en un edificio que es para usos municipales además de oficina de turismo. Abre de lunes a viernes de 9 a 6 de la tarde.

Compramos un shawarma en un chiringuito que hay al lado de la oficina de turismo de los parques nacionales. Hay 3 tamaños, nosotros compramos el standard y es enorme. Cuesta 7 laris y está delicioso, el mejor con diferencia de todo el viaje, sabroso, con salsita, calentado en la plancha, en fin, muy recomendable. Acompañado de una cerveza que compramos en un súper de 2,5 laris, tenemos una comida estupenda.

Hemos hecho 63 km.

DÍA 34 2-8-2018  JUEVES

STEPANSMINDA – MAGHAROSKARI – KVETERA – CATEDRAL DE ALAVERDI – IKALTO – TELAVI

Hoy cambiamos de ubicación, hemos estado muy a gusto en esta GH, pero tenemos que seguir camino.

Antes de nada, vamos a sacar dinero de la oficina que ayer estaba cerrada. Hay varios cajeros pero escogemos el del Banco de Georgia. La primera extracción fue en este banco y te avisaban que podías sacar un máximo de 3100 laris. Nosotros sacamos 1000 laris sin problemas. Es un lugar interesante pues hay wifi, lavabos y puedes sentarte un rato, que los que trabajan allí no dicen nada.

A pocos km de salir, vemos una barbaridad de camiones parados, no sabemos cuántos, pero durante 6 o 7 km había estacionados camiones y más camiones. Un coche de la policía está al principio, suponemos que para que no se muevan.

Vemos campamentos de pastores, con tiendas provisionales de colores, algunas incluso con chimeneas pues estamos a 16 grados y son las 10 de la mañana.

Tenemos que volver sobre nuestros pasos, ya que la carretera que va al valle que queremos visitar comienza a casi 100 km de Stepansminda.

Al cabo de unos cuantos km volvemos a ver un montón de camiones aparcados, casi 2 km de camiones que no sabemos qué hacen allí.

Cogemos la carretera que va a la zona de Khevsureti, en el Gran Cáucaso. Es una zona misteriosa, única y mágica, donde las tradiciones perviven y pueblos con fortalezas medievales que guardan los secretos de los valles. Hasta los años 30 del siglo pasado, llevaban armaduras de metal y escudos con espadas. La Unión Soviética intentó destruir este estilo de vida, pero los rituales, canciones y artesanías todavía están preservados por la gente orgullosa de esta tierra. La principal razón de ir aquí es Shatili. Es un pueblo con su fortaleza, cerca de la frontera chechena. Cada 4 o 5 casas están conectadas por el tejado, para protegerse de los enemigos.

Cerca está el pueblo de Mutso, está encaramado como un pájaro en un acantilado rocoso a 1880 m sobre el nivel del mar. Tiene 30 torres y docenas de casas de la muerte, donde los lugareños cuando se infectaban de una epidemia se iban voluntariamente a morir a ellas.

La carretera está en pésimo estado, con lo que no llegamos a Shatili, nos damos la vuelta poco después de Magharoskari. Suben algunos coches, pero no muchos, el paisaje es muy bonito, pero desistimos.

Volvemos sobre lo recorrido y cogemos un desvio que nos lleva a Tianeti y cambiamos de región, estábamos en Mtskheta-Mtianeti y ahora pasamos a Kakheti.

El vino es como la sangre de Kakheti. Es la región más oriental del país y el epicentro de la enología en Georgia. Pocas zonas en el mundo tienen un vinculo emocional tan fuerte con este elixir.  Casi todas las familias tienen producción propia y el amor por esta bebida se palpa en sus fiestas y costumbres. Sus gentes son personas alegres que aman la buena mesa y la vida sencilla. Si te gusta el mundo del vino, es fabuloso visitarla en el tiempo de la vendimia en septiembre.

Es también una zona de contrastes, con diversidad de climas y paisajes que van desde los remotos valles alpinos de Tusheti en el norte y con Azerbaiyan por el sur y el este. Ocupa alrededor del 18% del territorio nacional y es el hogar de algo más de 400.000 personas.

La carretera empieza bien, pero a los pocos km es un camino de carro horroroso, la están arreglando, pero ahora son piedras, polvo y tierra. En los mapas que conseguí en Gori, vemos que hay una iglesia y un castillo en Kvetera. Nos desviamos 1 km de la carretera y vale la pena pues es una iglesia pequeñita con tejado azul, no hay nadie, pero se puede entrar dentro.

Está rodeada de muralla y algunos restos de casas. Seguimos hasta Akhmeta, un pueblo bastante apañado, tiene tiendas, gasolineras, donde aprovechamos para llenar el depósito ya que está bien de precio a 2,20 Laris el litro de gasoil.

Desde aquí tenemos una buena carretera, menos mal, porque llevábamos muchos km de malas carreteras. Nuestro objetivo es la catedral de Alaverdi, tiene 51 m de altura, durante casi un milenio fue el templo más alto de Georgia, hasta que las nuevas tecnologías permitieron la construcción de la monumental Catedral de Sameba en Tiflis.

A principios del s XI, el rey Kvirike III de Kakheti decidió levantar un santuario que se espigara en el cielo como ningún otro en honor al creador. Para ello, eligió el lugar donde se hallaba el antiguo monasterio del s VI fundado por uno de los Trece Padres Asirios, Jose Alaverdeli. Está a 20 km de Telavi y hoy se ha convertido en el centro espiritual de la región. Era el lugar donde se enterraba a los reyes y príncipes de la región y es una joya arquitectónica.

Tiene planta de cruz y su interior es diáfano y austero, típico de los edificios religiosos de Kakheti. Está iluminado por las 16 ventanas de la cúpula y el exterior se encuentra rodeado por una muralla del s XVII con un palacete que es la residencia del obispo. Alaverdi fue un importante centro para el desarrollo de la literatura georgiana. Aquí se escribió en el 1054 uno de los manuscritos más antiguos, Los Evangelios de Alaverdi.

Está muy bien conservado, pero en muchas zonas no se puede entrar. Tampoco se pueden hacer fotos en el interior.

Hay un restaurante justo enfrente, donde tiene wifi libre, desde la puerta donde hay unos bancos, te puedes conectar la mar de bien. Es lo que hacemos y reservamos hotel en Telavi. Como no prevemos nada, no teníamos nada reservado.

Ahora la siguiente visita es el Monasterio de Ikalto, a 8 km de Telavi y fue fundado en el s VI por Zenón Ikaltoeli, uno de los trece Padres Sirios, que llegaron de la zona norte de la antigua Mesopotamia para  ayudar a cristianizar Georgia. Consta de tres iglesias. La principal, la de Gvtaeba, es de los s VIII-IX y se construyó en el lugar donde se hallaba un santuario primigenio debajo del cual estaba la tumba del santo. Al este se encuentra la pequeña iglesia de Sameba o Santísima Trinidad que tiene cerca de 1500 años, y el último templo que se añadió fue el de Todos los Santos, que data de los s XII y XIII. En estas mismas fechas Ikalto se convirtió en un centro de estudios donde entre otras materias se impartía viticultura.

El alojamiento se llama Tamari GH y nos cuesta 13 €, la doble con baño compartido. Tamari es una señora muy simpática, pero no habla inglés, pero su hija si que lo habla, es muy simpática.

Telavi tiene 22.000 habitantes y es la principal ciudad y capital de Kakheti. Se trata de una localidad agradable que se extiende por una colina a 568 sobre el nivel del mar, desde donde se divisa el valle del Alazani. Sus alrededores esconden algunas de  las bodegas más famosas de Georgia. Hay un bussines center donde hay wifi gratuito, como en el parque que hay al lado. No habla nada de inglés la chica que está en información y los folletos son en ruso y georgiano, menos mal que los tengo todos.

Hay unos edificios muy chulos con forjados en madera y mucha oferta hotelera y restaurantes donde elegir. Como la Fortaleza de Batonistsikhe está cerrada, vamos a ver el milenario árbol de Chadar St. Las ramas de este viejo platanero llevan ofreciendo su sombra durante más de 900 años. Es uno de los símbolos de la localidad y dicen que si un grupo de personas lo rodea con las manos entrelazadas y piden un deseo, se convierte en realidad.

Para cenar vamos un restaurante que se llama Bravo y nos pedimos dos pizzas enormes con dos jarras de cerveza de medio litro que nos cuestan 11 € al cambio. Están buenísimas y el sitio es muy agradable, ya que estamos en la terracita que hace fresquito y se agradece. Está a 100 m de la guest house con lo que al volver nos ponemos en la terracita un rato para planificar lo que haremos mañana.

Hemos hecho 237 km, de los cuales casi todos por carreteras infernales.

DÍA 35 3-8-2018   VIERNES

TELAVI – DZVELI SHUAMTA MONASTERY – AKHALI SHUAMTA MONASTERY – TELAVI – TSINANDALI MUSEUM – GREMI MONASTERY COMPLEX – NEKRESI MONASTERY – KVARELI – SIGHNAGHI

Desayunamos en la terraza, como es pronto y el museo abre a las 10 de la mañana, nos vamos a ver el Dzveli Shuamta Monastery. Está a unos 10 km de Telavi, en un bosque y tiene una de las iglesias más antiguas de Georgia. Es del s V y otras iglesias son del s VII. Las paredes de las iglesias tiene fragmentos de frescos y inscripciones del alfabeto antiguo georgiano.

Luego vamos al Akhali Shuamta Monastery. La leyenda dice que la hija más joven de Lord Gurieli, Tinetin, soñó que se casaría con un príncipe en cuya granja encontrara un árbol blanco. En contraprestación debía construir una iglesia dedicada a la Virgen María. Se cumplió el sueño, pues se casó con el Rey Levan de Kakheti. Ella construyó la iglesia y cuando murió fue enterrada aquí. El primer monasterio es de monjes y el segundo es de monjas.

Volvemos a Telavi y visitamos el Museo, que nos cuesta 5 Laris por persona. Fue la residencia de los reyes de Kakheti durante los s XVII y XVIII y en su interior hay dos iglesias de la época de Erekle II, las ruinas de los baños reales, un panteón y un palacio de estilo persa que mandó construir Erekle II. En el museo, muy nuevo, hay artefactos de la Edad de Bronce, trajes típicos, alfombras, utensilios de casa etc, además de muchas fotos de otras épocas. No es muy grande pero está muy bien puesto.

Al salir paseamos para ver los baños y el palacio, que se ve el despacho y el dormitorio del rey.

De aquí vamos a Tsinandali  a ver el Ilia Chavchavadze House Museum, está dedicada al escritor georgiano romántico del mismo nombre. La entrada son 5 Laris, pero si pagas 7 Laris tienes una consumición de vino blanco seco  de la bodega que tienen aquí. Se puede ver la casa, dormitorio, salón, comedor, sala de música etc. Está lleno de cosas que pertenecían a este escritor, ropa, cubertería, cuadros, entre los cuales hay un Picasso y una litografía de Dalí. Nació en 1837 y murió en 1907. Tiene un jardín enorme, muy bien cuidado, con especies de otras partes del mundo. Cuando acabamos la visita vamos a tomar el vino, muy rico por cierto.

No se pueden hacer fotografías dentro de la casa en la planta superior, en el resto sí que se pueden hacer.

Vamos al Gremi Monastery complex, que fue capital de la región durante un tiempo. Tiene una esplendida arquitectura, con su iglesia, la residencia real y los alrededores con tiendas. Su iglesia de 1565 se considera como una de las obras maestras de arquitectura medieval de Kakheti. Entrar en el castillo cuesta 5 Laris, pero no vale la pena. Las vistas desde arriba están bien, pero en el interior no queda casi nada, solo se ve la cocina y la letrina, además de algunos trillos y aperos de labranza.

 

Después de visitar el Gremi Monastery complex, nos quedamos a comer en el café que hay al lado de la antigua iglesia. Nos tomamos un kachapuri, una ensalada y dos cervezas por 19 Laris.

Estamos a 35 grados, pero seguimos nuestra ruta hasta Nekresi Monastery. La carretera la dejamos y nos desviamos 3 km para llegar a Nekresi Monastery. Está a 14 km de Kvareli. Es uno de los complejos religiosos más grandes de la región de Kakheti y fue fundado en el s VI por uno de los 13 padres sirios, San Abibos Nekreseli. El religioso evangelizó por estas tierras y convirtió a numerosos georgianos de las montañas frenando así el avance del zoroastrismo. Se sitúa en lo alto de una colina que mira el valle del Alazani y ofrece una bonita panorámica.

El recinto consiste en diversas estructuras que fueron edificadas en momentos diferentes. Hasta el s XVIII fue la sede Episcopal de la región. El parking está a 1,5 km del monasterio, se puede subir andando, o comprar un billete del shuttle por 1,5 Laris. Puedes estar 30 minutos como máximo, para volver con el bus. Sobra tiempo, a menos que seas muy creyente y quieras estar un rato rezando. Hay una urna con huesos, no sabemos de quien.

Volvemos con el shuttle y pasamos por Kvareli, donde encontramos un sitio para lavar el coche. Casi no se ve el color, tiene una de tierra que para que. Después vamos a ver la fortaleza de Kvareli, está situada en el centro de la población y es del s XVI y XVII. Es de forma cuadrada y en cada una de las esquinas se levanta una torre cilíndrica. Era  un bastión difícil de conquistar que se levantó para proteger estas tierras de las invasiones enemigas.

La carretera está llena de gente vendiendo fruta, sobre todo sandias y melones, aunque también tienen tomates, patatas, nectarinas y melocotones.

Desde aquí ya vamos a Sighnaghi, es un pueblo con mucho encanto. Tiene una panorámica espectacular de la llanura del valle del Alazani y las cumbres del Gran Cáucaso como telón de fondo. Sus calles empedradas se mezclan con sus típicos balconadas de madera de colores y su muralla del s XVIII la protege como si fuera un tesoro.

Dicen que la palabra Sighnaghi es de origen turco y que quiere  decir refugio. Al parecer, aquí hubo una fortaleza desde los siglos XIII o XIV. Sin embargo, su desarrollo como ciudad está relacionado con el rey Erekle II de Kartli- Kakheti. En 1762 decidió fundar una villa, reforzó la muralla y asentó a familias de mercaderes y artesanos para impulsar su economía.

A mediados del s XIX, con los rusos en el poder, la vida se sofisticó y tenía salones para las elites, donde tomaban el té y discutían sobre política.

No tenemos hotel, pero tenemos varios marcados en el Maps me. El primero que vamos es el Host of Signagi, me enseña las habitaciones, tiene dos una de 40 Laris y otra de 50 Laris más grande. La entrada te quita las ganas de quedarte en esta Guest House. Las habitaciones son baratas con baño dentro, pero son muy tétricas y oscuras. No invitan nada a quedarse, la señora solo me habla en ruso, en simpática, pero no nos quedamos.

El siguiente es el Best Host, me enseña la habitación y es muy bonita, con mucha luz, muebles nuevos y baño dentro de la habitación. Tiene un salón con televisión, sofá muy cómodo, cocina y unos balancines con vistas a la montaña estupendos. Cuesta 45 laris y es una ganga. La dueña de la GH habla inglés perfectamente y nos invita a vino de su cosecha. No tiene nada de química, es diferente, pero está muy rico.

Vamos a dar una vuelta por este pueblo, pero cuando estamos a punto de llegar a la muralla, empieza a llover mucho. Se nota que este pueblo recibe mucho turismo porque hay muchos restaurantes, hoteles, guest house y tiendas de souvenirs.

Volvemos a la GH y tenemos un encuentro alucinante. Cuando hemos llegado la señora, nos ha preguntado por un nombre de una chica española, por si era yo. Le digo varias veces que no, que yo no me llamo así, que no hemos reservado con Booking. Está preocupada porque dice que es complicado encontrar la casa y que le está mandando mensajes y no le contesta.

Llegan dos chicas catalanas y al ir hablando, dice que es profesora como nosotros, y, resulta que en septiembre empieza a trabajar en el instituto de Antonio!!! Y encima estarán en el mismo departamento!!!! El mundo es un pañuelo.

Hemos hecho 132 km

DÍA 36 4-8-2018  SÁBADO

SIGHNAGHI – BODBE MONASTERY – DAVIT GAREJI – TBILISI

Hoy amanece el día con un sol estupendo, pero no hace mucho calor. Nos despedimos de nuestras amigas y vamos a visitar la muralla de Sighnaghi. En 1762 el rey Erekle II reforzó la muralla y la convirtió en una de las más grandes de Georgia. Tiene más de 4 km y encierra un área que podría albergar más de 40 campos de futbol. A lo largo de su recorrido se levantan 23 torres defensivas con el nombre de las aldeas cercanas. En tiempos de guerra acogía a las gentes de los pueblos de alrededor y cada localidad estaba al cargo de la defensa de su atalaya. El muro tiene 5 puertas de entrada y se puede pasear por ella en algunos tramos, que es lo que hacemos. Las iglesias de San Jorge y San Esteban se encuentran al abrigo del muro defensivo.

De aquí vamos al Convento de Bodbe, mucha gente lo hace andando, son 3 km, pero nosotros vamos en coche. El cariño que los georgianos sienten por este lugar lo convierten en uno de los templos con más peregrinos de Georgia. Aquí se encuentra la tumba de Nino, la mujer que convirtió el país al cristianismo. Cuenta la tradición que después de que el rey Mirian III declarase la nueva fe como la religión oficial, la monja se retiró hasta este lugar, donde murió.

En el s IV se levantó un templo en su honor y el rey lo convirtió en un episcopado. Uno de los iconos más venerados es el de la Madre María de Iveria. Del convento nacen unas escaleras que bajan unos cientos de metros hasta una fuente que brotó después  de que la Santa rezara aquí. Se dice que curan todo tipo de enfermedades.

A 120 km se encuentra Davit Gareja, nuestro Maps me, nos manda por una carretera muy chunga pero nosotros no le hacemos caso y llegamos a Sagarejo, donde nos quedan 50 km por una carretera en algunos tramos chunga hasta destino.

Los últimos km son muy malos, pero llegan incluso autocares grandes, pero los coches pequeños deben tener mucho cuidado para no rozar con los bajos.

Están reformando el complejo monástico, el paisaje es semidesértico y está tocando Azerbaiyán. Fue abandonado durante la época soviética y se utilizó para maniobras militares, pero ahora están en proceso de restauración.

Los dos monasterios que ahora se visitan son el Labra y el Udabno encima de la colina con excelentes frescos que casi no vemos porque está cerrado.

El primer monasterio fue fundado por Davit, uno de los 13 Padres Sirios, en el s VI y ahora se llama Lavra Monastery. Davit vivió primero en una cueva con sus discípulos Lukiane y Dodo. Después ellos fundaron su propio monasterio. Los tres han sido enterrados en la Iglesia de la Transfiguración. Se convirtieron en centros de peregrinación porque  se piensa que tienen un tesoro espiritual de Jerusalén. La historia dice que Davit viajó a Jerusalén, pero sobrecogido de emoción no pudo entrar a la ciudad. Se volvió a Georgia con 3 piedras que había recogido. La misma noche el rey de Jerusalén tuvo un sueño que alguien había cogido toda la paz espiritual de Jerusalén. Sus soldados siguieron a Davit y le reclamaron dos de las piedras, dejándole la tercera para que la trajera a Georgia. Esta piedra está ahora en el altar de Sioni Catedral en Tbilisi, y se trae a Gareja cada año para celebraciones religiosas.

El complejo religioso creció y aquí los manuscritos se traducían y había una escuela de frescos. Los monjes ganaron el privilegio de ser los tutores de los príncipes de Georgia.

En 1265 los mongoles destruyeron los monasterios, en el s XIV se restauraron pero vino Tamerlán y los destruyó otra vez. En una noche de la Semana Santa de 1615 los soldados de Shah Abbas mataron a 6000 monjes y destrozaron la mayoría de los tesoros.

El monasterio continúo  en activo hasta finales del s XIX. Durante la época soviética se utilizó para maniobras militares, con lo que las primeras manifestaciones en contra de los soviéticos fue por esta razón.

El área principal de Lavra tiene 3 niveles, se entra por el segundo, la puerta de entrada tiene relieves con historias de los monjes y el mundo natural.

Se pasa por la Iglesia de San Nicolás, donde están las cuevas donde vivieron al principio Davit y sus discípulos. Hay unos cuantos monjes viviendo aquí, tienen una tienda y unos lavabos que cuesta 0,5 Laris.

Para ir al Monasterio de Udabno, se sube por un sendero muy resbaladizo, tiene arenilla y es mejor ir con botas de montaña y bastones. Durante 100 m es muy empinado, luego quedan 200 m que hay que tener cuidado pero es menos peligroso. Son unas cuantas cuevas que datan del s X al XIII. En el refectorio donde los monjes tenían que arrodillarse para comer hay frescos, el más importante que refleja La Santa Cena. Al estar cerrado, vemos algo, pero muy poco.

Visto lo visto, creemos que no vale mucho la pena venir aquí, a menos que seas muy creyente, ya que el camino se las trae.

De aquí ya volvemos hacia la capital, sin ver nada entre medio, porque no hay nada que ver de lo que tengamos noticia.

El hotel se llama Hotel Tiblisi 1818 y nos cuesta 27 € la noche la doble con baño dentro. Está cerca del metro, lo cual es muy cómodo.

Nos atiende una señora muy simpática, pero que solo habla georgiano y ruso. La habitación es pequeña, pero muy bien aprovechada. Es tipo abuhardillada, con mesa, dos taburetes, todo muy nuevo y limpio, una televisión muy grande y aire acondicionado que se agradece por el calor que hace.

Descansamos un rato y luego nos vamos a explorar la ciudad, que tiene muy buena pinta.

Nuestra visita empieza en la plaza de la Libertad, esta plaza ha visto grandes manifestaciones de protesta contra sus gobernantes y mitines multitudinarios. Esta presidida por una estatua dorada de 40 m que representa a San Jorge atravesando con su lanza al dragon. Su escultor fue Zurab Tsereteli y reemplazó a la antigua efigie de Lenin que ocupaba el centro de este espacio durante la época soviética. En la parte sur destaca el edificio del antiguo Ayuntamiento.

Más adelante pasamos por el edificio del antiguo Parlamento de Georgia, es de estilo soviético y sus 16 arcos representan a las 16 repúblicas ex soviéticas. Ha sido testigo de los principales momentos de la Historia reciente de Georgia como la declaración de Independencia el 9 de abril de 1991 o la Revolución de las Rosas del año 2003. Actualmente la asamblea donde reside la soberanía de la nación está en Kutaisi.

La iglesia de Kashveti, cuyo nombre quiere decir “piedra que nace” es otra leyenda local. David Gareja fue uno de los trece misioneros que llegaron desde Mesopotamia para impulsar el cristianismo en Georgia durante el s VI. La tradición cuenta que una monja quedó embarazada y le acusó de ser el responsable. Él lo desmintió pero pocos le creyeron. Entonces dijo “Si es verdad, que nazca un niño, y si es mentira, que dé a luz una piedra”. La gente se quedó impresionada por el milagro y decidieron levantar en este mismo lugar un santuario al que llamaron Kashveti.

La calle Kote Abkhazi que es la arteria del Viejo Tiflis y una de las calles más típicas de la ciudad, está llena de tiendas de souvenirs, establecimientos de toda la vida y la  Gran Sinagoga, un templo construido entre 1895 y 1913 donde se reúnen la mayor parte de los 3000 judíos que viven en la urbe. Fue construida por los hebreos que migraron de Akhalsikhe y mira a Jerusalén. El edificio es inconfundible con sus ladrillos de color naranja  y la menorá con la estrella de David a la entrada. Como están en pleno sabat el vigilante de la puerta dice que no puedo hacer fotos, pero que mañana sí.

Al lado está la iglesia ortodoxa de Jvaris Mama y la armenia de Norashen. Desde aquí se ve la estatua de Madre Georgia o Kartlis Deda. La escultura que tiene 20 m de altura y se divisa desde numerosos puntos de la villa, sintetiza la forma de ser de los georgianos, en una mano tiene una  copa de vino y en la otra, sujeta una espada para luchar contra sus enemigos.

La Gorgasali Square es una pequeña plaza atestada de tráfico, restaurantes y turistas, donde se levantaba el antiguo bazar de la ciudad. Hoy es uno de los puntos neurálgicos donde confluyen el puente Metekhi, la zona de marcha de Chardin Street y las calles Abkhasi y Tumanian.

La mezquita de Tiflis se encuentra muy cerca y su minarete de ladrillos coronado por una pequeña cúpula azul celeste se eleva como un faro y delata su ubicación. Fue construida en 1864 y dicen que es  única en el mundo ya que aquí suníes y chiíes rezan juntos.

Tiflis nos ha gustado mucho, ya que hay mucho edificio pre soviético y casitas bajas, muy deterioradas algunas pero que tienen mucho encanto.

Volvemos en metro, compramos una tarjeta en el metro, cuesta 2 Laris y la cargamos con 3 Laris más, pues se puede cargar en el momento que queramos. Cada viaje en metro o bus cuesta 0,5 Laris y las matrusckas cuestan 0,8 Laris. En el bus y las matrusckas se puede pagar en efectivo pero tiene que ser exacto. También sirven para los telecabinas que suben a la fortaleza Marikala o van al parque de atracciones.

El metro es de estructura soviética, muy hondo, las escaleras mecánicas son  muy profundas. Los andenes son tristes, no tienen ninguna decoración y deprimentes. Eso si, hay wifi en el metro. Nuestra parada es Marjanishvili.

Hemos hecho 207 km

DÍA 37 5-8-2018  DOMINGO

TBILISI – MUSEO ETNOGRÁFICO GIORGI CHITAIA – MTSKHETA – TBILISI

Hoy vamos a visitar el Museo Etnográfico, está mal comunicado en transporte público con lo que vamos con el coche, además al ser domingo hay poco tráfico. Cuesta 3 Laris la entrada. Ocupa una extensión de 50 Ha de bosque donde se encuentran desperdigadas más de 70 casas, la mayoría originales, que muestran los diferentes tipos de arquitectura tradicional que hay por todo el país. Dentro, las construcciones están decoradas al estilo original y en algunas se supone que hay gente vestida de la manera tradicional. Nosotros solo podemos entrar en 3 casas, donde en 1 de ellas el señor que está al cargo no habla nada de inglés, ni hay nada que explique  lo que estamos viendo. Las otras dos, sí que hay unas señoras que nos lo explican muy bien, en un inglés que entendemos perfectamente. No creemos que valga la pena venir, ya que a pesar de hay muchas casas, menos 3, están todas cerradas. Durante el curso escolar hay más actividades, pero ahora está muy triste. Lo único que nos llama la atención, es que la primera casa hay una cuna con un tubito de madera que va a una calabaza, era para ponérselos a los niños pequeños, se lo ponían a las niñas con una forma alargada para adaptarla y de forma redonda a los niños, el pipi llegaba a la calabaza y estaban sequitos.

A 1 km está el lago, donde vamos, pero nada que hacer allí. Es para irte a pasar el día y bañarte.

Decidimos ir a Mtskheta, que es el lugar más sagrado del país. También es una localidad pintoresca donde se respira mucha calma. Sus iglesias son Patrimonio de la Humanidad desde 1994 y son autenticas joyas de la arquitectura religiosa georgiana. Se extiende en el lugar donde se encuentran los ríos Mtkavari y el Aragvi, a tan solo 20 km de Tbilisi. Durante ochocientos años fue la capital del reino de Iberia (Kartli) y era zona de paso de las grandes rutas comerciales. A pesar de que en s VI se trasladó la capital a Tbilisi, continuó siendo el lugar de coronación y entierro de los monarcas georgianos.

La localidad ha estado habitada desde hace al menos tres mil años. Fue la capital del antiguo reino de Iberia desde el s III a.c. hasta el s VI y ya era lugar sagrado durante la época pagana, con templos dedicados a Armazi, dios de la Luna, y otras figuras precristianas. El filosofo griego Estrabón  durante su viaje por el Cáucaso la describió como una ciudad muy avanzada con sistema de abastecimiento de aguas, mercados y casas de piedra. En el s IV llegó Santa Nino desde Capadocia predicando la fe de Cristo y revolucionó el plano espiritual no solo de la urbe, sino de toda Georgia. En el 337 el rey Mirian III decidió convertirla en la religión oficial de sus dominios. A partir de entonces, la urbe se convirtió en el centro espiritual del nuevo dogma y comenzaron a levantarse iglesias en honor a Dios.

Aparcamos en un parking que nos cuesta 2 Laris y lo primero que hacemos es ir a la oficina de turismo que hay justo al lado de la Catedral de Svetitskhoveli. Hay una señora muy simpática que me da información de la zona y me ofrece del resto del país. No la necesito, ya que en la primera ciudad que estuvimos ya conseguí  mapas e información de casi toda Georgia. Son mapas muy detallados ya que cada cm son 2,5 km y van muy bien.

La catedral tiene unas dimensiones colosales y parece sólida como una montaña. Se construyó en el s XI. Es un lugar rodeado de leyendas en el que la primera iglesia de madera se construyó en el s IV. Cien años más tarde, el rey la sustituyó por una basílica de piedra. Era el lugar de coronación de los monarcas georgianos y aquí descansan los restos de algunos de los reyes más importantes del pasado de la nación. El ápside del altar está pintado con una imagen enorme de Jesús  que data del s XVII y en el interior del templo se respira un aire de gran solemnidad.

La catedral se levanta sobre uno de los lugares donde se cree que está enterrada la túnica de Cristo. Al parecer un ciudadano de la ciudad que estaba en Jerusalén durante la crucifixión se la compró a un soldado romano en el monte Calvario. Al llegar a Georgia se la entregó a su hermana, que se llamaba Sidonia, y al cogerla murió sumida en un profundo éxtasis. Ni siquiera le pudieron arrancar la prenda de las manos una vez muerta, así que decidieron enterrarla con ella. Cuando Iberia se convirtió al cristianismo, Nino aconsejó al rey Mirian III que construyera una iglesia en el lugar sobre el que descansaban los restos de Sidonia. En el jardín había un cedro libanés que cortaron para crear con su madera los siete pilares que iban a soportar el peso del templo. Cuenta la leyenda que el último de ellos, el más grande, tenia propiedades mágicas y que flotaba en el aire. Tras toda una noche de plegarias, Nino consiguió que se asentara en el suelo. Se decía que esta columna sanaba a la gente y hacía todo tipo de milagros. Por eso la llamaron Sveti Tskholveli, el pilar que da la vida. Hoy, una estructura cuadrangular marca el lugar donde se piensa que puede estar enterrada la túnica santa.

A unos cientos de metros se encuentra la Iglesia de Samtavro, se construyó entre 1030 y 1040  y fue donde Santa Nino vivió durante su etapa en la zona. En el interior del complejo descansan los restos del rey Mirian III y de su esposa Nana. El recinto consta de un campanario del s XV-XVI, la gran iglesia del Salvador y el pequeñísimo  santuario de Santa Nino, que se construyó en el s IV. Desde 1811 es un convento de monjas.

Ahora tenemos que ir a la Iglesia de Jvari, en línea recta es un 1,5 km, pero en coche son 13 km!!!! Es una de las obras maestras de la arquitectura georgiana. Se levanta en lo alto de una colina desde donde se divisa el lugar donde se unen los ríos Mtkavari y el Aragvi. Su silueta es visible desde casi cualquier punto de Mtskheta. Su nombre quiere decir “la cruz”, y es que el templo, que fue construido entre en 586 y el 604 por el señor feudal Stepanoz I, se alza en un lugar donde Nino erigió una gran cruz de madera tras su conversión al cristianismo que fue venerada por las naciones caucásicas durante años y que decían que obraba milagros.La base sobre la cual se asentaba aún se conserva.

Volvemos a Tbilisi, al ser domingo hay poco tráfico y descansamos un poco en nuestra maravillosa habitación con aire acondicionado.

Después de descansar un rato, vamos en metro directamente a donde se coge el teleférico para visitar la Narikala. Tiene un coste de 2,5 laris cada trayecto por persona, con lo que recargamos en la maquina que hay antes de entrar para tener saldo y poder cogerlo. Es muy fácil, admite monedas y billetes. La máquina hace muchas más cosas, pero nosotros no lo investigamos, aunque así por encima vemos que se pueden recargar móviles o pagar recibos.

Hacemos un poco de cola, pero va bastante rápido. La silueta de la fortaleza de Narikala lleva aquí desde antes de que existiera la misma Tiflis y es el icono de la ciudad. Los expertos afirman que es del s IV y que su nombre, que viene de los mongoles, quiere decir la pequeña fortaleza. Los árabes la ampliaron y la reforzaron y se convirtió en la residencia del emir. En el interior se encuentra la iglesia de San Nicolás, de data de finales del XII y ha sido reformada.

Bajamos andando que es un paseo muy agradable y llegamos a Abanotubani, lugar que según la leyenda empezó la historia de la urbe. El halcón del rey Avakhtang Gorgasali murió escaldado al caerse en sus aguas sulfurosas. Sin esto, el soberano nunca hubiera descubierto sus manantiales ni fundado la ciudad. Esta es la parte más asiática de la ciudad y es el área de las casas de baños, que se abren paso por el subsuelo y solo sus pequeñas cúpulas anaranjadas sobresalen al exterior. Sin embargo, la más conocida es la  de Orbeliani, inconfundible por su majestuosa fachada de azulejos y sus dos pequeños minaretes a los lados que le dan ese aire tan de Asia Central. En su interior personajes como Tolstoi, Pushkin o Alejandro Dumas se relajaron en sus aguas.

Al lado hay un camino que te lleva a una pequeña cascada donde meter los pies si quieres y refrescarte a la sombra.

Desde aquí vamos a ver la Estatua del rey Vakhtang Gorgasali, que sobre su caballo da la bienvenida a todo el que cruza el puente Metekhi. Fue el fundador de la ciudad y destacó por su valentía en el campo de batalla. Es de bronce y fue creada en 1967.

Justo detrás de esta estatua está la Iglesia de Metekhi del s XIII. Se construyó en el mismo sitio donde el fundador de la ciudad levantó un santuario cristiano en el s V. Es uno de los templos más famosos de Tiflis y probablemente el más fotografiado. En su interior se encuentra la tumba de Santa Shushanik, otro de los iconos del cristianismo ortodoxo.

De aquí nos vamos al Rike Park, es una explanada ajardinada que se extiende más allá del teleférico que sube a Narikala. Es la zona más vanguardista. Destaca el Nuevo Teatro y Palacio de Exhibiciones, el Puente de la Paz o la cúpula acristalada del Palacio Presidencial. Un poco más adelante, el nuevo Palacio de Justicia, con su fachada futurista completamente acristalada simboliza la transparencia y la lucha contra la corrupción. Algunos ciudadanos dicen con sorna que “todos los edificios tienen sus sótanos”.

En este parque hay internet y muchas zonas para sentarse, leer o simplemente ver el paisaje que es magnífico cuando se empieza a hacer de noche  e iluminan todos los alrededores.

Cogemos el metro en Avlabari y en tres paradas estamos al lado de nuestro hotel.

Hemos hecho 72 km

DÍA 38 6-8-2018   LUNES

TBILISI – SADAKHLO – MONASTERIO DE HAGHPAT (ARMENIA ) – ALAVERDI – MONASTERIO DE SANAHIN – MONASTERIO DE ODZUM – DILIJAN

Salimos hacia Armenia, el último pueblo está a 71 km de la frontera por una carretera que no está mal.

En la carretera que nos lleva a  Armenia, una cosa que nos llama poderosamente la atención es que hay un montón de “tenderetes” que venden jabón de lavadora, suavizante y aceite de girasol. Suponemos que debe ser más barato que en Armenia, porque están todos en la misma dirección. También hay camiones con sandias y fruta, pero eso ya es normal.

En la frontera de Georgia nos sellan los pasaportes, nos piden los papeles del coche y en nada ya salimos. Para entrar en Armenia es más lento y laborioso. Primero el policía mira el coche, mientras que a mi (Trini), me dice que vaya a la oficina de control de pasaportes. Tengo mala suerte pues hay un autocar de japoneses delante de mi.

Paso sin problemas y Antonio está con los papeles del coche, porque hay que pagar permisos de importación temporal. Cambio 100 € en la misma oficina que hay un banco. El tipo de cambio en 552 Drams por €. Con los papeles del coche y el pasaporte de Antonio pagamos en el  banco 9900 Drams (18 €). Con esto volvemos a la ventanilla y nos hacen unos papeles que nos dice que tenemos que entregar a la salida de Armenia. Nos han preguntado el valor actual del coche y lo han apuntado.

Terminado este trámite hay que comprar el seguro, el mínimo son 10 días y nos cuesta 19.000 Drams  (34,5 €). Nos parece muy caro, pero es lo que tiene cuando no conoces la realidad del país.

El último paso es que antes de la barrera un policía comprueba todo y ya nos deja pasar. Hemos tardado más o menos una hora en hacerlo todo.

 Volvemos de Armenia….         

DÍA 43 11-8-2018  SÁBADO

YEREVAN – VANADZOR – ALAVERDI – TIFLIS (GEORGIA)

Hoy el desayuno sigue igual que ayer, poco apetitoso, pero los gatitos desayunan estupendamente, ya que se comen 8 salchichas.

Hoy ya volvemos a Georgia por otra carretera hasta Navadzor y antes de llegar a la frontera gastamos nuestros últimos drams en gasoil. El precio se ha mantenido fijo durante la semana que hemos estado, ha sido 470 drams el litro.

El tiempo ha cambiado pues estamos a menos de 20 grados y se agradece. Hemos parado en Alaverdi para ver los 4 leones que no vimos a la bajada. Son graciosos sin más.

La frontera de Armenia la pasamos rápido, el conductor va en el coche y el acompañante va a una ventanilla, donde no hay nadie con lo cual el trámite es muy rápido. Nos piden los papeles que nos dieron al entrar y se quedan todos menos el seguro que pagamos que nos lo quedamos.

Para entrar a Georgia hay muchos coches y tardamos un poco más. En esta ocasión nos quedamos los dos en el coche y sin problemas nos sellan los pasaportes y además no nos revisan nada. En la ventanilla de las personas que van en autobuses o taxis hay más de cien personas con sus maletas y bultos… tardamos media hora en pasarla.

El día está tristón y decidimos que nos quedamos en Tbilisi a pasar noche, aunque podríamos subir un poco más, a Kutaisi no llegaríamos a buena hora, pues según las guías está a 5 horas de la capital. Echamos gasoil a 2,10 Laris el litro, que es un buen precio.

Vamos al mismo hotel que estuvimos el Hotel Tbilisi 1818 y la señora se pone muy contenta al vernos de nuevo. Me pide 90 Laris y yo le digo que una semana atrás pagamos 75 Laris, se lo piensa un poco y accede. Nos da la habitación nº 4, es mucho más grande que la nº 1, pero abuhardillada, hay que tener cuidado con la cabeza.

Descansamos un rato y nos vamos en metro hasta Avlabari. Se conocía como el barrio Armenio y cuentan que estaba lleno de comerciantes y artesanos. Caminar por sus calles es la mejor opción para descubrir rincones, recovecos, etc. La calle conocida como la Ascensión del Vino era donde antiguamente los vendedores negociaban con esta bebida o el Palacio Sachino, una mansión fortaleza de 1776 que destaca por sus murallas y su balcón semicircular de madera.

Hoy nuestro objetivo es la Catedral de la Santísima Trinidad o Tsminda Sameba. Sus 85 m de altura delatan su posición desde cualquier punto de la ciudad. Su entrada principal está en la intersección de las calles Ereván y Samreklo. Es el tercer templo ortodoxo más alto del mundo  y se construyó para conmemorar los 1500 años del patriarcado georgiano. Los trabajos de construcción  comenzaron en 1995 y aunque está en funcionamiento, las obras siguen. El recinto tiene una capacidad para acoger a 15000 fieles y de noche, su iluminación le da a la ciudad un toque especial.

De bajada vamos al Maidan, lugar muy entretenido porque te sientas y ves a la gente pasar. Piensas de que nacionalidad son los que pasan por delante, confraternizas y es divertido.

Al cabo de un rato decidimos volver al hotel y vamos a coger el metro a la Plaza de la Libertad, donde hay unos almacenes estupendos con ropa de las mejores marcas mundiales.

Hemos hecho 272 km

DÍA 44 12-8-2018  DOMINGO

TBILISI – KUTAISI – CATEDRAL DE BAGRATI- MOGSAMETA MONASTERY –  GELATI MONASTERY – ZUGDIDI

Es tan tranquilo nuestro hotel que nos despertamos muy tarde, a pesar de que queríamos salir pronto.

Los primeros km son buenos, una autopista en toda regla, pero cuando se acaba la autopista estamos durante bastantes km en caravana.

Llegamos a Kutaisi, es la segunda ciudad en tamaño de Georgia y a lo largo de su pasado ha sido la capital de la mitad occidental del país y también de toda Georgia durante parte de la Edad Media. Hoy es la sede del Parlamento de la nación, que ocupa un edificio vanguardista inaugurado en mayo del 2012 y el arquitecto es español y el centro administrativo de la región de Imereti.

Es una impresionante cúpula acristalada de 100 x 150 m que tiene 6 plantas y forma de caracol. Se ve desde las montañas que circundan la urbe y se levantó como símbolo del nacimiento de la nueva Georgia. Sin embargo, muchos lo criticaron por el despilfarro de dinero que supuso  y la ineficiencia de tener el núcleo de la soberanía en una ciudad, cuando el resto de instituciones están en otra.

Tiene cerca de 200.000 habitantes y está bien comunicado. Su aeropuerto ofrece conexiones internacionales a Ucrania, Rusia y Polonia. El río Rioni la divide en dos, y el casco antiguo, ofrece buenos paseos entre edificios nobles.

Kutaisi se cree que estuvo habitada ya hace 4000 años y  que en el s VII a.c. los griegos establecieron una colonia. Algunos expertos dicen que incluso el legendario rey que escondía el vellocino de oro, Eetes de Qutaea, en realidad era Eetes de Kutaisi y que Jasón y los argonautas pudieron llegar aquí remontando con su barco el río Rioni.

En el s III a.c., se convirtió en el centro administrativo de Colquida y durante el proceso de unificación del país fue la capital de Georgia hasta 1122. Hasta la creación del estado de Israel acogió una nutrida comunidad hebrea. El resultado fue la creación del barrio judío y sus sinagogas. La más grande de ellas podía albergar a 500 fieles.

En la oficina de turismo me dan un mapa de la zona, que me faltaba, y me explica todo lo visitable por los alrededores.

Lo primero que hacemos es ir a visitar la Catedral de Bagrati, patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es el icono de la ciudad y se alza sobre la colina Ukimerioni. El rey Bagrati III la mandó construir y las obras concluyeron en el año 1003. Desde entonces se ha convertido en una obra maestra de la arquitectura religiosa georgiana de la Edad Media. En 1692, una explosión causada por las fuerzas otomanas durante un asedio provocó que la cúpula y el techo se vinieran abajo.

Se ha hecho un proceso de reconstrucción como mínimo atrevido, con mucho hierro y vidrio. Justo al lado se encuentran las ruinas del palacio y de la ciudadela que se alzaban junto a ella y que databa del s VI.

De aquí vamos al monasterio de Motsameta, está rodeado de bosques y el recinto se eleva sobre un acantilado que mira al río Skaltsitela. El templo está dedicado a los santos David y Konstantine, dos señores feudales que fueron capturados por el ejército árabe de Murwan el Sordo en  el 735 y que fueron torturados hasta la muerte para que abdicaran de su fe. Sus cuerpos fueron arrojados al río Rioni pero una serie de hechos milagrosos sucedieron durante la noche.

Los cuerpos de los santos se aparecieron a sus criados y una voz del cielo les dijo que los enterraran en este lugar. Se dice que unos leones los sacaron del río y los trajeron donde ahora está la iglesia. Hay 3 bodas en el monasterio, una de ellas ha llegado en una limosina blanca.

Mientras una boda se hace, los novios y familiares esperan fuera haciendo fotos hasta que acaba y pueden entrar los siguientes. Las bodas son rápidas, tardan unos 10 minutos en total. Les ponen unas coronas tanto a la novia como al novio, al final el monje se las quita y se las pone para que las besen porque tiene una imagen de Jesucristo.

También vemos una familia que lleva un corderito y una gallina al monasterio. El monje que antes ha oficiado una boda, sale al lado de la iglesia y hace una ceremonia bendiciendo a la familia y un señor se lleva una gallina y el corderito. Hemos leído que se hacen sacrificios en los monasterios, pero en este momento no lo hacen, lo cual agradecemos.

De aquí ya vamos al Monasterio de Gelati, que es uno de los máximos exponentes de la Edad de Oro de la Georgia Medieval. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad no solo por sus mosaicos, murales o arquitectura, sino porque fue uno de los mayores centros culturales de la época. Lo mandó construir el rey David IV y las obras concluyeron en el 1106.

Llegó a ser la residencia del Catolicós del oeste del país y aquí se encuentra la tumba de uno de los mayores monarcas de Georgia, David IV, el constructor. Se dice que la lapida es de su misma estatura. El complejo está compuesto por la catedral dedicada a la Virgen, la iglesia de San Jorge, la de San Nicolás, el edificio de la academia, el campanario y las murallas.

De aquí ya vamos a Zugdidi, capital de Samegrelo. La provincia de Samegrelo fue uno de los territorios más importantes que componían el antiguo Reino de Cólquida y posee un legado cultural y natural abrumador. Sus habitantes forman un subgrupo distinto de georgianos que hablan un dialecto muy diferenciado, el mingrelio. Está a 105 km de Kutaisi y el clima es más húmedo, cosa que comprobamos ya que está cayendo un tormentón de cuidado. Da un poco de miedo, ya que al tener la carretera muchos baches cuando pisamos uno de ellos nos quedamos sin visibilidad por el agua que proyectamos y nos proyectan.

El hotel lo tenemos en Zugdidi, se llama Zugdidi Guest House Koka. Nos cuesta 18 € con desayuno incluido. Nos atiende el hijo de Koka que habla inglés muy bien y nos enseña nuestra habitación. La casa es suntuosa con muebles que parecen salidos de un palacio versallesco. Nuestra habitación es grande y la cama cómoda. El lavabo está fuera, pero como somos los únicos huéspedes es para nosotros solos. En el salón se está muy bien y el wifi funciona estupendamente.

Vamos a cenar al pueblo, le preguntamos un buen restaurante y nos dice el Diaroni. Vamos allá y cuando estamos viendo el menú, un músico se pone a cantar, dando unos gritos que nos impiden quedarnos allí. Hay una boda y como ellos ya han terminado de cenar, ahora empieza la música.

Muy cerca está el Café Diadema, miramos el menú y nos quedamos. Pedimos una ensalada de tomate y pepino, un kachapuri Diadema y dos cervezas. Nos cuesta 25 Laris. No está mal, pero estando allí vemos que en Trip Advisor recomiendan El Barco, lo hemos visto tarde. Todos los comentarios son de 10, si cuadra a la vuelta nos gustaría probarlo.

Hemos hecho 346 km

DÍA 45 13-8-2018  LUNES

ZUGDIDI – MESTIA

A las 8 bajamos a desayunar y nos pone huevo duro, no muy duro, salchichas que algún perro comerá, yogur, miel, pan, mantequilla y café.

Hoy vamos hacia Mestia y los primeros km están más o menos bien, pero los últimos 90 son por una carretera muy bonita, por medio de montañas preciosas, pero muy estrecha y en muy mal estado. Están haciendo túneles que hagan más fácil la conducción y eviten tantas curvas.

Svaneti está muy aislado  y la gente es aguerrida, con lo que no ha sido conquistado. Es una tierra de profundas tradiciones, de justicia milenaria, de cumbres nevadas y de pueblos pequeñitos. Hasta hace poco también fue una zona de bandidaje vetada a los forasteros, de feudos de sangre, de novias robadas y de hombres libres que vivían ajenos al resto del planeta. Cáucaso en estado puro. En 1994 la Unesco declaró la parte alta de la región (Zemo Svaneti) Patrimonio de la Humanidad y la reciente inyección de dinero por parte del gobierno ha servido para abrir la región al mundo y hasta se ha abierto una pequeña estación de esquí.

El símbolo de Svaneti son sus torres defensivas o koshkebi. Aun quedan cientos de ellas en pie y la mayoría se construyeron durante la Edad Media. Se concibieron como bastiones para proteger a la familia contra los invasores. Estaban preparadas para resistir largos asedios y eran prácticamente inexpugnables. Pero lo que en un principio se creó para combatir ejércitos, acabó por convertirse en un refugio contra las vendettas de los clanes. Los feudos de sangre estuvieron presentes hasta hace no mucho y las ofensas más graves nunca se olvidaban. La mayoría de estas atalayas miden entre 20 y 25 m de altura y tienen entre 4 y 5 pisos. La última  planta posee unas ventanas con visibilidad de 360 grados. Los hombres vigilaban desde lo alto y disparaban a todo lo que se movía. La puerta de entrada a la torre estaba a varios metros del suelo de manera que una vez que la gente estaba dentro, era casi imposible penetrar en ella.

Los svans hablan su propio dialecto, el svanuri, que para el resto de georgianos es ininteligible. Tienen fama de tener mucho carácter y sus cantos polifónicos son conocidos en todo el país. Aquí no existió el feudalismo y todos sus habitantes eran personas libres. Desarrollaron un estilo de vida comunal basado en la agricultura y la ganadería donde los hombres  y las mujeres elegían a sus líderes en asambleas. Su inaccesibilidad propició que durante siglos fuera el lugar donde los georgianos escondían sus tesoros e iconos mientras las periódicas invasiones devastaban el resto del país. De hecho la primera carretera que conectaba Mestia con Zugdidi no se inauguró hasta 1934.

Mestia es la localidad más importante del Alto Svaneti y el mejor lugar para explorar la región. No es muy grande, apenas viven 2500 personas, pero tiene una red hotelera importante con muchas guest houses a muy buenos precios. Desde aquí se pueden hacer excursiones varias, siendo las más populares el glaciar de Chalati o visitar Ushguli.

Llegamos a muy buena hora a Mestia y visitamos la casa museo de Mikhail Khergiani. Es gratuita y a pesar de ser lunes está abierta. Está dedicada a la vida de este alpinista que es el mejor y más famoso de la URSS, e hijo predilecto de Mestia. Tiene una casa torre que se puede subir hasta arriba por unos tramos de escaleras a cual más complicado.

Ushguli es uno de los pueblos más remotos de Svaneti y también uno de los más auténticos con sus torres medievales que se espigan entre los pastos alpinos. Tiene la mayor cumbre de la nación, el Shkhara a 5193 m, que se levanta a su espalda. Solo se puede acceder en todo terreno por una tortuosa carretera que atraviesa aldeas pintorescas, bosques herméticos y paisajes asombrosos.

Lleva cerca de dos horas y media recorrer los 55 km de la calzada que lo une con Mestia. Los lugareños dicen que es el asentamiento permanentemente habitado más alto de Europa con 2200 m sobre el nivel del mar, aunque nosotros en Suiza el año pasado también estuvimos en un pueblo que decía lo mismo….

Se divide en cuatro barrios y sus gentes están acostumbradas a los desmanes de la naturaleza. Una de las peores tragedias de su historia sucedió en 1987 cuando una fuerte avalancha sepultó  y mató a más de 60 personas. La Unesco lo incluyó en su lista de Patrimonio de la Humanidad en los 90. Desde aquí es típico hacer la ruta del Glaciar del Shkhara que se puede hacer en un solo día.

Nos animamos a hacerla, hasta que faltan 24 km, más o menos bien, luego la cosa se complica porque están trabajando en la construcción, hay trozos donde solo pasa un coche, con lo que si viene otro en sentido contrario, alguien tiene que recular. Siempre somos nosotros porque los georgianos lo llevan muy mal dejar pasar a alguien. Solo lo hacen cuando el que viene es un camión, ahí no les queda otra.

Ha amanecido un día magnífico, un sol esplendido, a pesar de los pronósticos del tiempo que decían que llovía todo el día.

Los 10 últimos km son muy, muy malos. No sabemos cuánto cobran las agencias en Mestia por subir, pero es barato ya que el que conduce pasa mucha tensión. Obligatorio 4 x 4 si se sube con coche propio, a menos que no se le tenga mucho aprecio al coche.

La bajada se hace mejor, ya que es terreno conocido  y cuesta abajo.  Tardamos 1,20 horas en hacer los 24 km chungos.

Nuestro alojamiento es la Guest House Natalie, nos cuesta 60 Laris la doble con baño privado y desayuno. Cuando vemos la habitación nos da un soponcio, es muuuuuy pequeña y triste.

Vemos que lo tiene vacio, con lo que le decimos si nos la puede cambiar por otra más grande. Se lo piensa un poco, nos pide 90 Laris, pero nosotros le decimos que por el mismo precio. Al final accede, nos da una bastante grande, también con el baño dentro. Nos la deja muy limpia y arreglada. Mientras tanto nos ofrece café y aceptamos ya que hay una sala de estar muy grande y llena de ventanas muy agradable.

Como no hemos comido nada, vamos a buscar un restaurante para cenar ya que es hora. Nos vamos a Lushnu Qor, en la calle principal. Pedimos un pincho de pollo, otro de cerdo con verduras que cuestan 15 cada uno, pero están muy resecos y verdura poca. Para compartir una ensalada de tomate y pepino con queso que cuesta 7 Laris y dos cervezas de barril por 8 Laris. En total 45 Laris, pero no se puede decir que hayamos cenado bien.

Volvemos a la guest house con una temperatura bastante baja, unos 14 grados.

Hemos hecho 231 km

DÍA 46 14-8-2018  MARTES

MESTIA –  POTI – UREKI – BATUMI

El desayuno es justito, nos ponen dos huevos duros, unas pastas rellenas de queso muy buenas, miel, mantequilla y café. Lo mejor es un gatito de pocos meses que nos distrae intentando cazar moscas, es un encanto. También hay un siamés precioso.

Al pagar Natalie nos regala unas peras del huerto, son un encanto todas las personas que nos hemos encontrado en las guest houses.

Aparcamos en el centro del pueblo y paseamos un rato por las torres, los jardines que hay al lado de la oficina de turismo, que son casi las 10 y todavía está cerrada, etc.

Conocemos a un chico mexicano que lleva 6 años viajando y no tiene fecha de vuelta. Dice que el dinero se le acabó en 2014  y que ahora va día a día, trabajando en hostels  y buscándose la vida.

Estamos a 4444 km de casa y hoy ya vamos de vuelta, por esta carretera que es preciosa, unos paisajes estupendos, pero eso sí, un poco peligrosa en algunos tramos que ha habido desprendimientos.

A unos 30 km de Zugdidi, cogemos la carretera que nos lleva a la costa, primera parada es Poti.

Es famosa por su puerto de mercancías. También es el punto de inicio de la E70 que une Georgia con La Coruña!!!!. Es la puerta de entrada al Parque Nacional de Kolkheti que se sitúa en las afueras. Es el humedal más importante de Georgia para el avistamiento de pájaros. Está a medio camino de las rutas migratorias entre el norte y el sur y se pueden ver grandes aves como pelicanos o cisnes. Tiene 45000 Ha con un gran lago, ciénagas, bosques pantanosos, dunas y playas. En el parque organizan salidas en barco por la zona, alquilan cañas para pescar y tiendas de campaña.

Poti fue fundada por los griegos, Estrabón decía que se hablaban cerca de 60 lenguas diferentes en el s I. Es tan antigua que se la menciona en escritos del s VIII a.C.

De hecho se cree que Jasón y los argonautas llegaron a esta ciudad, procedentes de Grecia en busca del vellocino de oro y que remontaron el rio Rioni que desemboca al norte de la localidad, hasta llegar al palacio del rey Eetes. Siempre estuvo ligada al comercio y al transporte de mercancías y su actividad poco ha cambiado durante todo este tiempo. Estuvo en el punto de mira del Imperio Otomano, que la convirtió en un importante centro de comercio de esclavos. En el s XIX se liberó del dominio de los turcos y pasó a manos de los rusos.

Se puede visitar la Catedral de Poti, se construyó inspirándose en la Catedral de Santa Sofía en Estambul. Durante la época soviética se transformó en un teatro pero ahora ha vuelto a desempeñar sus actividades religiosas. Está incluso, demasiado nuevo, todo recién pintado y eso si, hay una luz espectacular. Incluso los soportes de las velas, parece que los han puesto ayer de nuevos que están.

Ureki es conocido por su playa magnética. Está en la región de Guria, a unos 20 km de Poti y 40 de Batumi. Su costa tiene poca piedra y una arena de color oscuro que dicen que tiene propiedades terapéuticas. Sus playas se encuentran rodeadas de un campo magnético de baja intensidad y su arena absorbe toda esa energía. Muchas personas piensan que tiene un efecto positivo para la salud. Según los expertos, aumenta la inmunidad del organismo, pero también es buena para enfermedades cardiacas, osteoporosis o enfermedades psíquicas.

Nosotros la vamos a ver pero no nos parece que sea una playa bonita, tiene la arena muy negra y de hecho hay un cartel que pone que la gente no se bañe, pero no hacen caso. Nos cuesta un montón aparcar, porque hay mucho turismo interior.

De aquí ya vamos directamente a Batumi, por una carretera en muy buen estado, con unas rectas inmensas. Batumi, es una versión reducida de Dubai, siendo la capital de la república autónoma de Adjara. También es el epicentro  del turismo de sol y playa de Georgia y la tercera urbe del país.

Tiene cerca de 130.000 habitantes y durante la última década ha habido un boom inmobiliario y los grandes hoteles y las segundas residencias han crecido de forma exponencial. El bulevar es la zona de  esparcimiento de veraneantes y locales. Es una zona ajardinada llena de bares, cafeterías y restaurantes que se extiende a lo largo de 7 km en paralelo a la playa. Su paseo marítimo lo recorre de una punta a otra. En el extremo norte se levanta una gigantesca noria con bonitas panorámicas de la ciudad y justo al lado se alza uno de los nuevos iconos de la ciudad, la Torre de las Letras. Es una creación del español Alberto Domingo Cabo. Sus 145 m de altura son un homenaje al alfabeto armenio, uno de los 14 existentes en el mundo. Su estructura está coronada por una esfera que alberga un restaurante giratorio, un observatorio y un estudio de TV. A poca distancia se encuentra la estatua de Alí y Nino. Los protagonistas de la novela de Kurban Said, que representan la unión de Europa y Asia. En cuanto se pone el sol, las luces iluminan las figuras de los Romeo y Julieta del Cáucaso y ambas se funden en un beso eterno. A 6 km, justo en el extremo sur del Bulevar, todos los días a partir de las 21:30 tiene lugar el espectáculo de las Fuentes que Bailan, que mezcla el movimiento del agua con la luz y la música.

Otras cosas a visitar son la Iglesia de San Nicolás, la Mezquita de Ortajame, la Iglesia apostólica armenia de Batumi y la Catedral de la Natividad de la Virgen María.

Batumi nos sorprende para bien, tiene una parte muy futurista, pero tiene otra que si te abstraes podrías estar por ejemplo en París. Es muy cosmopolita, con muchos jardines y zonas verdes, eso sí la playa es horrorosa para nuestros estándares, unas piedras enormes es la playa que tienen, tienes que ir calzado y nada de poner una toalla, tienes que estar en una hamaca.

El hotel que hemos reservado en Batumi se llama My Georgian House, nos cuesta 24 € la doble con baño y desayuno incluido. Es un problema decidirse por un alojamiento, pues había más de 2000 opciones!!!!

Nos cuesta mucho encontrarlo, porque en la calle que pone no está, es en un callejón muy pequeño que casi no se ve y damos vueltas arriba y abajo, hasta que en una farmacia me dicen donde está. Ya en una farmacia me indicaron muy bien en otra ocasión, veo que es el sitio donde preguntar porque además saben inglés.

La habitación es correcta, pero nos han dado la 101, justo al lado de recepción y se oye a todo el mundo que entra o al recepcionista que está toda la noche con la tele puesta.

Hemos hecho 284  km

Pasamos a Turquía (Anatolia)…

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