MILÁN Y BÉRGAMO

 

ESCAPADA MAYO 2018

 

BANDERA DE BERGAMO 

 

 

 

 

 

 

BANDERA DE MILÁN

 

 

 

 

 

 

 

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

Poco hay que decir ante la majestuosidad del Duomo o de la deliciosa villa de Bérgamo. Milán es el centro de la moda mundial, en sus calles se respira glamour e historia.

Fecha del viaje

Del 18  al 21 de Mayo del 2018

Moneda

Es el euro. Está lleno de cajeros y de casas de cambio. Admiten tarjetas sin problemas en todos los sitios

Nivel de vida

Italia es un país caro, aunque si buscas bien has opciones para sobrevivir sin arruinarte, a base de pizza, kebabs y comprar cosas en los supermercados-

Visado

Desde Barcelona ni nos pidieron el DNI para salir o entrar a los países, la ventaja de ser ciudadanos europeos.

Salud

Todo muy limpio y civilizado.

Seguridad

Se ha de vigilar como en cualquier ciudad Europea grande, pero que nadie se alarme. Hay focos de pobreza que pueden dar una imagen de Ciudad insegura, pero solo es la imagen ya que creemos que apenas debe haber problemas si se aplica el sentido común.

Transporte

Fuimos en transporte público que funciona muy bien, sobre todo en metro y tranvías. Para ir a Bérgamo fuimos en tren y en menos de una hora llegábamos al destino.

Electricidad

Mismos enchufes que en España

Diferencia horaria

Misma hora que en España

Guía de viaje

 

Itinerario:

Día 1: BARCELONA – MILAN
Día 2: MILAN: DUOMO – FIERA DI SINIGAGLIA – SCALA DE MILÁN – PINACOTECA AMBROSIANA –  CASTELLO SFORZESCO –  PARCO SEMPIONE
Día 3: MILAN – BERGAMO – MILÁN: CIMITERO MONUMENTALE – BARRIO DE LA MODA
Día 4: IGLESIA DE SANT AMBROGIO – SANT LORENZO ALLE COLONNE – TORRE VELASCA – SAN NAZARO MAGGIORE – CA’GRANDA – CONSERVATORIO DI MUSICA GIUSEPPE VERDI –  PALAZZO SORMANI ANDREANI – GIARDINO DELLA GUASTALLA – PALAZZO  ISIMBARDI – PIAZZA DEL DUOMO – AEROPUERTO DE MALPENSA – BARCELONA

DIA 1 

18-5-18 

BARCELONA – MILAN

Hoy tenemos el vuelo con Easyjet a las 17:40 y cogemos el 46 para llegar a la Terminal 2. Pasamos el control de seguridad y nos vamos a la sala VIP donde comemos y esperamos hasta que tenemos que coger el avión.

Llegamos al aeropuerto de Malpensa en  Milán y cogemos un autobús que nos deja en Centrale F.S. Hay tres compañías para escoger, pero creemos que el precio es similar, 14 € el billete de ida y vuelta. No se tiene que especificar cuándo lo quieres coger, cada 20 minutos salen hacia el aeropuerto.

Llegamos a Centrale y cogemos el metro para ir al hotel Residencia Desenzano. Nos cuestan las tres noches 165 €. El barrio es residencial pero en muy poco tiempo llegas en metro a cualquier sitio. El precio del billete son 1,5 € por persona y trayecto, pero puedes comprar un billete de 24 horas que sale muy a cuenta. Si lo compras a las 9 de la mañana te dura hasta las 9 de la mañana del día siguiente. Esté billete cuesta 4,5 €.

La habitación de la residencia es grande, tiene una pequeña cocina con microondas, nevera, platos, sartenes etc, televisión, mesa, dos sillas. Solamente echamos en falta un sofá y ya sería perfecto. En el hotel han abierto un pequeño gimnasio y una biblioteca.

DIA 2 

19-5-18 

MILAN: DUOMO – FIERA DI SINIGAGLIA – SCALA DE MILÁN – PINACOTECA AMBROSIANA –  CASTELLO SFORZESCO –  PARCO SEMPIONE

Lo primero que queremos visitar de Milán es el Duomo, ya que según toda la información que tenemos es el Top de la ciudad.

La Plaza del Duomo es el punto de partida ideal para visitar el centro histórico de Milán. Las torres de la tercera iglesia más grande del mundo, tras San Pedro y la catedral de Sevilla, se alzan en la plaza que lleva su nombre. Se pueden comprar distintos tipos de entrada, solo de la catedral o de la catedral con subida al tejado, que puede ser a pie o en ascensor, y la visita al museo del Duomo. Nosotros compramos el pack con subida a pie, queremos hacer ejercicio.

Hay que pasar por una zona determinada y te pasan el detector de metales y revisan el bolso o mochila si lo llevas. El ejército está vigilante por si pasa cualquier cosa.

El exterior es alucinante, de estilo barroco y fue terminada la fachada en el s XIX con agujas y ventanas ojivales neogóticas, que revelaron la dificultad que llevó consigo la construcción del Duomo.

Para hacer posible la construcción del Duomo se organizó en 1390 un gran Jubileo que incitaba a los ciudadanos a contribuir con dinero y mano de obra. El plan inicial era construir la catedral en ladrillo refractario, como han revelado las excavaciones de la sacristía septentrional, sin embargo en 1387, el duque Gian Galeazzo Visconti, que quería plasmar su poder en la catedral, exigió que se utilizara mármol y que el estilo fuera el gótico. La construcción continuó durante 5 siglos, que han quedado reflejados en la mezcla de estilos que caracterizan al edificio. Se tardó 427 años en acabarse pero las sucesivas generaciones de arquitectos hicieron caso omiso de los nuevos estilos arquitectónicos y siguieron con el gótico.

En el interior pueden verse las altas bóvedas de crucería y los cincos pasillos de la nave, separados por 52 pilares, uno por cada semana del año, con capiteles decorados con estatuas de santos. Detrás de la fachada, en el suelo, el meridiano instalado por los astrónomos de Brera señalaba el mediodía astronómico, gracias a un rayo de sol que entra por la primera crujía de la nave meridional de la derecha.

La primera vidriera, elaborada con la antigua técnica del mosaico, relata la Vida de San Juan Evangelista. Las tres ventanas siguientes muestran escenas del Antiguo Testamento. En la quinta hay una vidriera que ilustra la vida de Cristo etc…

Detrás del altar hay un extraordinario coro de madera con la vida de San Ambrosio. En el crucero de la derecha está el monumento funerario de Gian Giacomo Medici, hermano del Papa Pío IV, atribuido a Miguel Ángel, pero lo hizo Leone Leoni. Un poco más allá está la truculenta estatua de San Bartolomé desollado.

Al principio del Deambulatorio, puede verse un Descendimiento, dedicado a los misterios de la Virgen María. Los escalones llevan a la Cripta, donde está sepultado Carlos Borromeo, al Tesoro y al coro Jenale una pequeña sala decorada con bonitos estucos.

El crucero de la izquierda está dominado por el candelabro de Trivulzio, de cinco metros, obra maestra del orfebre Nicola de Verdun. Contiene escenas del Antiguo Testamento y de los Reyes Magos dirigiéndose a la Virgen entronada.

Después de un buen rato, pues hace falta, para ver bien el interior, hay que salir, pasar otro control de seguridad para subir a las terrazas. La vista desde ellas es  inolvidable. También puede verse de cerca la aguja central. El tejado está lleno de agujas, la más antigua data de 1404. Coronando la aguja central del Duomo, a 108 m del suelo, se encuentra esta pequeña virgen de cobre dorado que domina las vistas de Milán desde 1774.

También con la entrada que hemos comprado se puede visitar el Museo del Duomo. Contiene pinturas, esculturas, vidrieras y objetos religiosos.

Vamos en tranvía hasta la Fiera di Sinigaglia, nos bajamos en la estación Porta Génova y a unos 200 m empieza el mercadillo al lado del canal. Es una especie de mercado de las Glorias como el de Barcelona. Los precios son elevados, ya que está enfocado principalmente a turistas, pero se puede encontrar desde antigüedades, souvenirs de África, ropa vieja que como curiosidad tienen que poner un cartel indicando que es de segunda mano etc.

Los Navigli formaron, hasta el s XIX, el distrito portuario de Milán. Ahora es uno de los barrios más animados de la ciudad. Las obras del canal Naviglio Grande comenzaron en 1177, seguidas de las de los canales Pavia, Bereguardo, Martesana y Paderno. El sistema de esclusas permitía a los barcos navegar entre los canales en niveles diferentes, así fue como en el s XIV se transportó el mármol de Candoglia para el Duomo. En el s XV se mejoraron los canales con la ayuda de Leonardo da Vinci. Las barcazas llegaban cargadas de carbón y sal, y partían con artesanías y telas. En los años treinta, algunas secciones de los canales, que antes se extendían a lo largo de 150 km, se rellenaron de tierra, y en 1979 cesó totalmente la navegación.

A lo largo del Naviglio hay bloques de pisos típicos, en amarillo milanés, con balcones corridos alrededor de los patios. San Cristoforo al Naviglio es la iglesia del santo patrón de los barqueros está formada por dos edificios de los s XII y XIV.

Las grandes barcazas se han convertido en clubes nocturnos, pero antes en los caminos de sirga eran arrastradas por caballos y bueyes.

Hay muchos restaurantes llenos de italianos tomando el aperitivo, hay turistas pero mucho local, lo cual se agradece.

Cuando nos cansamos de pasear por la zona, cogemos un tranvía que nos lleva por la Porta Romana hasta el centro.

Paseando llegamos al Teatro alla Scala, la fachada fue diseñada por Piermarini de forma que al pasar por la Via Manzoni, se pudiera atisbar lo que ocurría dentro. En el interior, que no vemos, hay unos palcos que eran como saloncitos donde se organizaban juegos  y encuentros románticos. En el vestíbulo, forrado de espejos conserva un busto de Arturo Toscanini.

El auditorio está construido en madera revestida de terciopelo rojo y decorado con estucos dorados, con una capacidad para 2015 espectadores.

Llegamos a la Pinacoteca Ambrosiana, pero decidimos que la visitaremos en otra ocasión. No obstante entramos para ver el edificio que es magnífico. Hay obras maestras como el Codex Atlanticus de Leonardo da Vinci, obras de Caravaggio o de Bassano.

Vamos a Santa María delle Grazie, se construyó entre 1463 y 1490. Los dominicos continuaron decorando la iglesia asistidos por el tribunal de la Inquisición, que se había trasladado aquí en 1558. En 1943 una bomba destruyó el claustro principal, pero el ábside y la sala donde se encuentra La última cena de Leonardo da Vinci, permanecieron milagrosamente intactas. En el exterior destaca la amplia fachada de ladrillo de Solari. La puerta fue diseñada por Bramante y va precedida por un porche soportado por columnas corintias. Los lados y el ábside poligonal también son interesantes. Al entrar en la iglesia puede apreciarse el contraste entre la nave de Solari, reminiscente de la arquitectura gótica lombarda, totalmente cubierta de frescos y con arcos ojivales, y el diseño del ábside de Bramante, más grande, mejor iluminado y casi desnudo de elementos decorativos.

La joya de la corona en esta iglesia es la pintura de Leonardo, la Última cena pintada entre 1495 y 1497, donde el pintor plasma el momento justo después de que Cristo pronunciase las palabras “uno de vosotros me traicionará”. El artista capta el asombro de los apóstoles de una forma notablemente realista. Técnicamente no es un verdadero fresco, pero fue pintado con témperas, lo que proporcionó más tiempo a Leonardo para conseguir los matices sutiles propios de su obra. La sala fue usada como establo en época napoleónica, y resultó dañada por los bombardeos de 1943. Afortunadamente, la obra se salvó porque había sido protegida con sacos de arena.

Como curiosidades, para pintar la cara de Judas, incapaz de encontrar un rostro malvado, se inspiró en el prior del convento, que no dejaba de preguntarle cuándo terminaría la obra.  El cuadro es famoso por las manos gesticulantes de los apóstoles, tan armoniosas y expresivas que los críticos dicen que “hablan”. El mantel, los platos y los cuencos fueron probablemente copiados de los del convento para dar la impresión de que Cristo compartía mesa con los monjes.

Leonardo solía pasear por Milán en busca de rostros para los apóstoles. El boceto que hizo de Santiago se encuentra en la Biblioteca Real de Windsor.

Cuando vamos a comprar las entrada para ver la pintura nos dicen que no hay entradas hasta el 15 de Junio, lo cual hace que nuestro gozo en un pozo.

Vamos al Castello Sforzesco, es un enorme bastión rectangular. Es un complejo de fortalezas, castillos y torres iniciado en 1451 por Francesco Sforza. Alberga colecciones de pintura y escultura desde la alta Edad Media hasta el s XVIII,  artes decorativas, instrumentos musicales, arte oriental y arqueología. Es tarde, ya no podemos entrar a los museos y el domingo nos vamos a Bérgamo, con lo que tendrá que ser en otra ocasión pues los lunes cierra.

En los jardines hay colonias controladas de gatos, lo cual nos encanta. Se ven muy bien cuidados y confiados. Salimos por la Puerta Filarete, se derrumbó en 1521, cuando explotó la pólvora que en ella se guardaba. Fue reconstruida en 1905, quien siguió el diseño original.

Al lado está el Parque Sempione, tiene una extensión de 47 Ha, ocupa solo una parte del antiguo jardín ducal de los Visconti, ampliado por los Sforza en el s XV para convertirlo en un coto de caza de 300 Ha.

A principios de 1800, una parte se utilizó para crear una avenida para los desfiles que llegaba hasta el Arco della Pace. Durante la IIGM, el parque se utilizó para cultivar trigo, pero tras el periodo de reconstrucción recuperó su esplendor original y se convirtió en el lugar favorito de los milaneses, sobre todo en primavera y verano, cuando se celebran en él numerosos espectáculos.

Entre los árboles está el monumento a Napoleón III,  la construcción metafísica Baños misteriosos, una fuente de agua sulfurosa y la Torre del Parco, hecha en 1932 con tubos de acero.

El Arco della Pace es el monumento neoclásico más grande de Milán. Se empezó a construir en 1807 para celebrar las victorias de Napoleón, pero su construcción fue interrumpida y retomada en 1826. En su origen se llamaba arco de las Victorias. Está revestido de mármol de Crevola y decorado con bajorrelieves que representan episodios de la restauración tras la caída de Napoleón. Desde la cima hay una magnifica vista del Castello y el Corso Sempione, y puede verse de cerca el enorme Carro de la Paz, rodeado de cuatro victorias a caballo, esculpidos cada uno de una sola pieza. En su origen el carro miraba a Francia, pero cuando Milán fue cedida a Austria se cambió de dirección y ahora mira al centro de la ciudad.

Volvemos andando hasta una parada de metro que nos devuelve a casa.

DIA 3

 20-5-18 

MILAN – BERGAMO – MILÁN: CIMITERO MONUMENTALE – BARRIO DE LA MODA

Hoy nos queremos acercar a Bérgamo, que está a unos 60 km de distancia de Milán. Salimos pronto del hotel y en metro vamos a Centrale que es donde salen los trenes a Bérgamo. Hay otra estación ferroviaria que es Cadorna, pero aquí, por ejemplo salen los trenes al aeropuerto pero no a Bérgamo. Es una de las joyas del norte italiano. Su mezcla de encanto medieval y sofisticación cultural la ha hecho muy popular entre los amantes de Italia.

Hay unas maquinas expendedoras en la estación donde comprar los billetes. Compramos el de ida, pero no el de vuelta ya que no sabemos cuándo lo haremos. Tenemos que elegir entre primera y segunda clase. Curiosamente los de segunda clase son el piso superior, que nos gusta más. La diferencia es sustancial ya que en primera cuesta 11 € el trayecto por persona y en segunda cuesta 5,5 €. Hay que tener en cuenta que hay algunos trenes que son directos y tardan unos 50 minutos y otros que van parando y tardan bastante más.

Hay que validarlos en una máquina que hay al lado de la máquina expendedora, nosotros no nos acordamos y no lo hacemos. A la ida no pasa el revisor, pero a la vuelta si que lo hace y nos dice que porque no los hemos validado, en el billete lo pone, pero pensábamos que habría máquinas en los andenes o en el mismo tren…. Y evidentemente no las encontramos. En el billete pone el horario, no entendemos como se podría aprovechar para otra persona, pero no cuesta nada hacerlo y no llevarte una pequeña reprimenda.

Bérgamo tiene la parte antigua y la parte nueva. La parte nueva es donde te deja el tren y para llegar a la vieja puedes ir andando, que hay como 2 km con una fuerte pendiente al final o coger el nº 1 y el funicular o sólo el autobús. Nos encontramos una feria de agricultura sostenible, con actividades para todos los públicos, pero no nos podemos quedar.

Decidimos subir a pie, pasamos por la Galleria d’Arte Moderna e Contemporanea, que expone obras de arte de algunos de los pintores italianos más relevantes del S XX. Otro museo de la zona moderna es la Galleria dell’Accademia Carrara, pero están cerradas todavía.

Desde tiempos de los romanos ha estado dividida ya que  construyeron sobre la colina, la actual Bergamo alta, de carácter medieval y se extendió  un suburbio en la llanura, la moderna Bergamo Bassa.

Al ser domingo está llena de turistas que van en grupo y también vemos mucho turismo interior. El centro neurálgico es la Piazza del Duomo, está dominada por la elaborada arquitectura típica, la entrada de Santa María Maggiore, la fachada de la Capella Colleoni y el maravilloso baptisterio de 1340.

La Capella Colleoni es el nexo de unión entre la Piazza Vecchia y la Plaza del Duomo. Es una capilla renacentista dedicada al Condotiero Bartolomeo Colleoni. Está construida en mármol rosa y blanco, y decorado con relieves  y frescos rococó. No se pueden hacer fotos en el interior, pero vale mucho la pena visitarla, es gratuita la entrada.

La basílica di Santa María Maggiore, en cada centímetro del techo está cubierto de frescos. En el muro trasero se halla la tumba del compositor Donizetti. Los magníficos paneles de madera de principios del s XVI que hay delante del coro son de Lonrenzo Lotto.

La Piazza Vecchia es una de las plazas más teatrales de Italia, tiene edificios medievales de piedra, palacios renacentistas, una torre del s XII y varios cafés históricos.

Vamos al Castello di San Vigilio, se alza sobre una colina, en el pueblo de San Vigilio, lo construyeron los señores venecianos de la ciudad entre los s XVI y XVII. Hoy son unas románticas ruinas con un jardín público que brinda buenas vistas. Hay además unos monumentos en conmemoración de los caídos en las guerras en las que ha participado Italia, además de un carro de combate y material de guerra.

Volvemos caminando hasta coger el tren y en una hora llegamos a Milán Centrale. Cogemos el metro, la línea lila que no sale en google, deben haberla inaugurado hace muy poco. Nos bajamos en Monumentale y visitamos el Cimitero Monumentale. Es un cementerio muy grande del s XIX, famoso por tener un panteón monumental que alberga entre otros los restos de Alexandro Manzoni. El camposanto está lleno de tumbas Art Nouveau de las familias más prominentes de Milán. Un plano gratuito indica la ubicación de las sepulturas de personajes notables, como Arturo Toscanini. Hay secciones dedicadas a tumbas no católicas y un monumento dedicado a los judíos deportados por los nazis.

Tiene una superficie de 250.000 m cuadrados. El eclectismo de la época dictó el uso de estilos diversos, desde la imitación del románico lombardo al neogótico, con toques de toscano. El cementerio gira en torno a la Casa de la Fama, una especie de panteón de personajes ilustres. La visita al cementerio, que era una especie de museo de arte al aire libre desde el  s XIX hasta el presente, comienza en una gran plaza que contiene las tumbas de importantes figuras milanesas.

Alrededor de esta plaza hay santuarios monumentales y el Civico Mausoleo Palanti, un enorme mausoleo con una cripta utilizada como refugio durante los bombardeos de 1943. Allí están sepultados  el padre de Einstein o Walter Chiari. En las terrazas, están esculpidos los Elisi, las tumbas Morgogni y un epígrafe de Mussolini que conmemora un desastroso accidente de aviación.

Hay dos recintos dedicados a judíos y católicos y las esculturas fueron hechas por renombrados escultores como Bistolfi o Giacomo Manzú.

Cogemos un tranvía que nos lleva al Barrio de la Moda. La Vía Montenapoleone es el corazón del Milan elegante y uno de los cuatro lados del llamado quadrilatero o Barrio de la Moda, los otros lados son la Vía Manzoni, la Vía Sant Andrea y la Vía della Spiga.

En este barrio, además de las tiendas de algunos de los diseñadores de moda más famosos del mundo, pueden verse grandes residencias aristocráticas neoclásicas, como el Palazzo Melzi di Cusano. Hacemos un recorrido que empieza en la Archi di Porta Nuova, la cual formaba parte de la muralla medieval y está decorada con copias de tumbas romanas del s I. Es una de las dos que quedan de la antigua muralla medieval. Su construcción comenzó en 1171 basándose en la Porta Romana, de la cual se utilizaron algunos materiales. La parte interna exhibe las copias de las tumbas romanas del s I, mientras que la externa que da a la plaza Cavour, exhibe un tabernáculo decorado con la Virgen y el Niño con los santos Ambrosio, Gervasio y Protasio.

La plaza está enmarcada por los Giardini Pubblici, frente a los cuales hay un monumento a Cavour de Tabucchi.

La Vía Montenapoleone sigue el curso de la antigua muralla romana. Su nombre deriva de un banco del mismo nombre que estaba aquí.

Volvemos al hotel después de un día muy aprovechado.

 

DIA 4

 21-5-18 

MILÁN: IGLESIA DE SANT AMBROGIO – SANT LORENZO ALLE COLONNE – TORRE VELASCA – SAN NAZARO MAGGIORE – CA’GRANDA – CONSERVATORIO DI MUSICA GIUSEPPE VERDI –  PALAZZO SORMANI ANDREANI – GIARDINO DELLA GUASTALLA – PALAZZO  ISIMBARDI – PIAZZA DEL DUOMO – AEROPUERTO DE MALPENSA – BARCELONA

Hoy tenemos el vuelo a las 7 de la tarde, con lo que podemos aprovechar para visitar muchas cosas en Milán. Vamos en metro hasta Sant Ambrogio, una iglesia fundada por san Ambrosio en el s IV, contiene obras maestras como los mosaicos de San Vitore y el altar Dorado.

Ambrosio construyó las cuatro grandes basílicas de la ciudad, fue tutor de San Agustín, a quien convirtió al cristianismo y controló la ciudad desde su trono obispal. Fue canonizado poco después de su muerte y se convirtió en el patrón de la ciudad.

Se construyó entre 379 y 396 sobre un antiguo cementerio de los primitivos cristianos, como parte de un programa de reorganización del cristianismo en Milán. La iglesia conserva el sepulcro de San Ambrosio, defensor del cristianismo contra el arrianismo, y a quien está dedicada. Los benedictinos comenzaron a ampliarla en el s VIII. En el IX, el obispo Ansperto construyó el atrio. En 1492 la familia Sforza pidió a Bramante que reestructurara la rectoría y el monasterio benedictino.

La austera y equilibrada fachada está formada por varios arcos bajo un tejado en pico. El campanario de los Cánones fue construido en 1142 para que superara en altura y belleza al del cercano monasterio benedictino. Las columnas están decoradas con historias bíblicas y animales fantásticos que simbolizan la lucha entre el bien y el mal. Algunas de ellas datan del s XI.

El atrio de Ansperto era utilizado por la gente del lugar para refugiarse del peligro antes de que se construyeran las murallas de la ciudad.  El interior está caracterizado por las solemnes proporciones típicas del románico lombardo. La nave está cubierta de bóvedas de crucería apoyadas sobre enormes pilares.

El ciborio es un pequeño baldaquino del s X, que protege el altar dorado. Se apoya en cuatro columnas romanas de pórfido y está decorado con estucos. El altar dorado fue creado por Volvinius en el s IX para guardar los restos de san Ambrosio. Los relieves narran las vidas de Cristo por delante y san Ambrosio por detrás.

Ahora los restos están en la cripta que se puede visitar, con un ataúd de vidrio para que se vean los cuerpos.

El sarcófago de Stilicho, situado debajo del pulpito, esta obra maestra del s IV está poblada de relieves con figuras de significado religioso. Tradicionalmente se considera la tumba del general romano Stilicho, pero es posible que contenga los restos del emperador Graciano.

De aquí nos vamos por una ruta que recomienda la Guía hasta San Lorenzo alle Colonne, es una magnifica basílica del s IV, compuesta por un edificio principal abovedado y otros menores que datan de diferentes épocas.

Es una de las iglesias redondas más antiguas del mundo cristiano de occidente y pudo ser la vieja capilla palatina imperial. La iglesia se construyó utilizando materiales de un anfiteatro romano cercano. La planta, con exedras y galerías de mujeres, no es característica de la arquitectura lombarda y revela la mano de arquitectos romanos y masones. Algunos historiadores de arte también ven influencias del arte bizantino.

Delante se encuentra la estatua de Constantino, de bronce, copia de la estatua romana del emperador Constantino, autor del edicto de Milán, que en el año 313 terminó con las persecuciones a los cristianos. Las 16 columnas corintias de los siglos II y III formaban parte de un templo  no identificado y fueron colocadas en su emplazamiento actual en el s IV, delante de la iglesia.

La Cappella di Sant Aquilino está cerrada estos días porque la están restaurando. Hay que pagar una entrada, pero la iglesia es gratuita. Los mosaicos de esta capilla del s V son del mismo periodo y representan a Elias en el carro de fuego y a Cristo con los apóstoles. Toda la capilla estuvo en otra época decorada con mosaicos.

La cúpula, la más grande de Milán, se asienta sobre un tambor octogonal iluminado por ocho ventanales. Fue reconstruida por Martino Bassi, tras derrumbarse en 1573.

El bajorrelieve sobre la entrada es una imagen que se repite en la iglesia, se trata de san Lorenzo, que fue asado vivo sobre carbón en el s III. A la derecha del altar hay una columna cabeza abajo que simboliza el cristianismo renaciendo de las ruinas del paganismo.

Seguimos nuestro paseo y pasamos al lado de la Torre Velasca, símbolo del Milán moderno que fue construida entre 1956 y 1958. La torre de 106 m de altura, alberga oficinas y viviendas, y es comparada a menudo con las torres medievales por la forma de la parte superior. El voladizo de la parte superior y el color rojo evocan las torres italianas medievales, pero su forma responde a la necesidad de crear más espacio para oficinas en un área limitada.

Vamos por el Corso di Porta Romana, flanqueado por palacios con magníficos jardines, sigue la ruta de la antigua vía romana, que salía de la Porta Romana, que vimos el primer día y llegaba hasta Roma.

Entramos en la Iglesia de San Nazaro Maggiore, otra de las iglesias fundadas por San Ambrosio. Conserva parte de la mampostería original y está precedida por la capilla Trivulzio, la única obra arquitectónica milanesa de Bramantino. La iglesia fue construida fuera de los muros de un primitivo cementerio cristiano, como puede verse en los sarcófagos del exterior y el epitafio del crucero de la derecha. La nave de la iglesia tiene bóveda de crucería, y a ambos lados de la entrada pueden verse los restos de la puerta románica cubierta por la capilla Trivulzio.

Los restos de San Názaro se pueden ver en dos fechas, en Mayo y en Julio, el resto del tiempo están ocultos.

Llegamos a Ca’ Granda, conocido también como Ospedale Maggiore, se construyó en 1456 para reunir en un solo lugar todos los pequeños hospitales de la ciudad. Se utilizó como tal hasta 1939, y hoy es la sede de la Universidad de Milán.

Fue construida por Francesco Sforza a partir de 1456, con el propósito de reunir bajo el mismo techo los 30 hospitales de Milán. El diseño era de Filarete, quien construyó solo una parte, la obra fue terminada en varias etapas a lo largo de los s XVII y XVIII. En 1939, el hospital fue trasladado a un nuevo emplazamiento y ahora alberga varias universidades. El hospital era moderno para su tiempo, disponía de alas separadas para mujeres y hombres, cada una con una enfermería central, divididas por un amplio patio.

Paseamos por el Cortile Maggiore que tiene arcos renacentistas y una logia barroca, con bustos de piedra amarilla y rosada. En los patios se encontraban los baños femeninos, la nevera y la leñera, el más antiguo de Spezieria.

Pasamos por el Conservatorio di Musica Giuseppe Verdi, fundado en un monasterio por el virrey Eugène de Beauharnais en 1808. En él han estudiado importantes músicos y compositores, aunque el joven Verdi se le negó el acceso. Dispone de una sala de música de cámara y de un gran auditorio para música sinfónica. No se puede entrar si no perteneces al conservatorio.

Entramos en el Palazzo Sormani Andreani, era una de las residencias más esplendorosas de su tiempo. El diseño de la fachada lo hizo Francesco Croce, es curva de estilo barroco tardío. El palacio después de la IIGM se convirtió en sede de la Biblioteca Municipal, la más grande de Milán. Cuenta con más de 580.000 volúmenes e incluye la biblioteca privada de Stendhal, una hemeroteca con alrededor de 19.500 publicaciones italianas y extranjeras, y una colección de discos y CD.

La parte trasera, de estilo neoclásico, da a un jardín que alberga pequeñas exposiciones y que tiene unos bancos circulares con mesas para que se pueda estudiar al aire libre, lo cual nos parece una magnífica idea.

Bajando una calle lateral nos encontramos con el Giardino della Guastalla, es el más antiguo de Milán, creado en 1555 por la condesa Ludovica Torelli della Guastalla, junto al colegio para hijas de aristócratas empobrecidos del mismo nombre.

A principios del s XVII se transformó en jardín italiano y se le añadió un estanque de peces entre dos terrazas. Contiene también un santuario del s XVII que representa a María Magdalena atendida por los ángeles y un templete neoclásico. En 1939, el jardín se separó del adyacente parque Sormani y se abrió al público. Es un lugar muy agradable para descansar y tomar un tentempié como hacen los locales.

Desde aquí vamos andando al Palazzo Isimbardi, sede del Gobierno Provincial de Milán. Las familias nobles que lo habitaron, lo fueron ampliando. Por la fachada del s XVIII, se entra al patio porticado del s XV, que todavía conserva la forma de espiga original en el empedrado del suelo. En el jardín trasero hay una admirable fachada neoclásica diseñada por Giacomo Tazzini en 1826.

Llegamos a la zona del Duomo, donde disfrutamos del dinamismo de esta ciudad que nos ha gustado, no tiene grandes cosas, pero sí que tiene 3 o 4 días para disfrutarla con tranquilidad. Si se tiene tiempo vale la pena, sentarse en algún rincón de la plaza y ver a la gente pasar. Aquí nos damos cuenta que se nota que estamos en la ciudad europea de la moda por los modelitos que llevan tanto chicos como chicas. Son muy estilosos la verdad.

Volvemos al hotel a buscar el equipaje y llegamos a Centrale desde donde cogemos el autocar hasta el aeropuerto. Hay que contar que tarda un poco más de una hora, nosotros llegamos con el tiempo justo, menos mal que no tenemos que facturar nada.

Cuando subimos al avión nos dice el comandante que como están de huelga los controladores de Marsella, saldremos con 40 minutos de retraso, al final no es tanto y llegamos casi a la hora prevista a Barcelona. De aquí cogemos el 46 hasta Plaza España y vamos andando para estirar las piernas hasta casa.

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