Nepal

VIAJE DE VERANO DEL 2000


 

Katmandú, Bhaktapur, Patan, Everest flight, Pashuptinath, Bodhnath

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

Este verano del 2000 mayoritariamente estuvimos en la India clásica, pero como todas las personas que han viajado por esta parte de la India, satura mucho, por lo que decidimos, y con muy buen criterio creemos, descansar en Nepal. Aunque también tiene cultura hindú, el Nepal es más tranquila, con turismo montañero, buenos restaurantes y muchos lugares interesantes. Debido a unas tremendas lluvias, no pudimos ir a Pokhara, por lo que estuvimos casi todo el tiempo en la Valle de Khatmandú

Fecha del viaje

Verano 2000

Moneda

Nivel de vida

 

Visado

 

Salud

 

Seguridad

 

Transporte

 

Electricidad

Diferencia horaria

 

Guía de viaje

 Itinerario:

Día 1: DARJELING – KAKARBHITA – KATMANDÚ
Día 2: 
Día 3:
Día 4:
Día 5:  
Día 6:
Día 7:
Día 8:
Día 9: 
Día 10:
Día 11:
Día 12:
Día 13:
Día 14:
Día 15: 

 

DÍA 1 DARJELING – KAKARBHITA – KATMANDÚ

Salimos por la mañana con un 4 x 4 de Darjeling y después de varios transportes, pasando por la frontera que es Kakarbhita y 33 horas después de empezar el viaje llegamos a Katmandú.

El último autocar ha sido terrible, los asientos rotos, al final del autocar que es donde se notan más los desperfectos de la carretera, y lo peor, un tiparraco que aprovechando la coyuntura se estira en el asiento y no para de intentar tocarme, mientras intento dormir. Cuando sus manos están demasiado cerca de mi cuerpo le pego unos tortazos de impresión, pero ni por esas. Al final llegamos y nos olvidamos de este pequeño incidente.

Nos alojamos en el Tibet Holiday Inn, es un hotel nuevo, muy céntrico y todo muy limpio.

Descansamos un poco del viaje y vamos a explorar la ciudad. Nos parece un paraíso después de la caótica India, aquí nos dejan en paz, cada uno va a lo suyo.

El centro neurálgico de la ciudad es la Plaza Durbar. Aquí se coronaba y legitimaba a los reyes y desde ella reinaban, ya que Durbar significa palacio. La zona se compone de tres plazas semiconectadas. Al sur se abre la plaza Basantapur, unas antiguas cuadras reales para elefantes, que actualmente está ocupada con tiendas de recuerdos. Hay un montón de templos, que después del terremoto de 2015 han sido destruidos, pero todavía se pueden visitar muchos templos y santuarios.

Después de comer algo, nos vamos a disfrutar de la maravillosa cama limpia y cómoda.

DÍA 2 y 3 KATMANDÚ

En el cruce de las plazas Durbar y Basantapur, hay un edificio de ladrillo rojo de tres plantas que es el hogar de la Kumari, la joven elegida para ser la diosa viviente de la ciudad hasta que alcanza la pubertad y se convierte en simple mortal.

La diosa es un símbolo vivo de devi, concento hinduista de la energía espiritual femenina. En el interior está el Kumari Chowk, un patio de tres pisos. Cercado por balcones y ventanas de madera tallada, es quizás el patio más bello de Nepal.

La kumari suele mostrar su rostro entre las 9 y las 11 de la mañana. Está prohibido fotografiar a la diosa, pero se puede retratar el patio cuando ella está ausente.

Todo el valle de Katmandú está sembrado de diosas vivientes, pero la más importante es ésta. Se escoge de entre una casta de plateros y orfebres newar. Por lo general ejerce desde los 4 años hasta la llegada de la pubertad, y debe cumplir estrictamente 32 requisitos físicos, que van desde el color de los ojos y la forma de los dientes hasta el sonido de la voz. Y, naturalmente, su horóscopo también debe ser el apropiado.

Una vez se hallan las candidatas adecuadas, se reúnen en una habitación oscura adornada con 108 espantosas cabezas de búfalo, de las que brotan ruidos aterradores mientras danzan unos hombres con horribles máscaras. Tales hechos no pueden asustar a una encarnación de Durga, así que la niña que mantenga la calma y la compostura durante la prueba será la nueva Kumari. A continuación, en un proceso similar al que se emplea para escoger al Dalai Lama, como prueba final, la Kumari debe escoger prendas de ropa y accesorios de su predecesora.

Una vez elegida va con su familia a este edificio y todos los años hace media docena de apariciones ceremoniales en público. El reino de la Kumari acaba con su primera menstruación, volviendo al estado de vulgar mortal. Tras su retirada, recibe una generosa dote, pero se dice que casarse con una antigua Kumari trae mala suerte, con lo que casi seguro que se quede soltera.

El edificio, erigido al estilo de los vihara o residencias monásticas budistas del valle, fue construido en 1757. El patio contiene una stupa en miniatura con los símbolos de Sarasvati, diosa de la enseñanza. A los no hindúes no se les permite pasar más allá del patio.

La gran puerta amarilla a la derecha de la Kumari Bahal oculta la enorme carroza que lleva a la Kumari por la ciudad durante la fiesta anual de Indra Jatra.

En un extremo de la plaza está el Templo de Siva-Parvati, fue construido a finales de la década de 1700. Se alza sobre una plataforma con dos estrados que pudo ser un escenario de danza cientos de años antes. En este templo vemos ofrendas de cabritas negras muy bonitas, nuestra sensibilidad occidental no está adaptada a estas decapitaciones en vivo y en directo.

En el año 2000 no se pagaba nada para entrar a esta plaza pero ahora sí que hay que pagar una entrada que permite visitar la plaza, palacios, templos y museos de su interior.

Otros monumentos de la plaza son la Gran Campana, según se dice, sus tañidos alejan a los malos espíritus, pero sólo se toca durante la puja u ofrenda del cercana templo de Degutaleju.

Al otro lado se halla un ornamentado balcón esquinero,, decorado con bellos motivos de cobre y marfil, desde el que los miembros del cortejo real podían contemplar las festividades de la plaza Durbar.

Los grandes tambores se usaban para avisar a la ciudad de un peligro inminente. La tradición dicta el sacrificio de una cabra y un búfalo dos veces al año. Todos los años durante la fiesta de Dasain, vuelve a correr la sangre por esta plaza, ya que en ella se sacrifican cientos de búfalos y cabras.

La plaza Asan Tole se llena de puestos de verduras y especias donde se puede comprar de todo un poco. Todos los días llegan a este popular mercado productos del valle, de modo que resulta lógico que el Templo de Annapurna, esté dedicado a esta diosa. Los domingos, los vecinos caminan alrededor del santuario, se llevan a la cabeza una moneda que luego lanzan al templo y tocan la campana que hay en lo alto.

Por las callejuelas de Katmandú hay muchos templos preciosos, santuarios y esculturas, especialmente en el laberinto de calles y patios sitos al norte de la plaza Durbar. Uno de los grandes atractivos de la ciudad es explorar estos rincones escondidos.

El casco antiguo está repleto de mercados tradicionales, templos y patios residenciales, que siguen siendo el centro de la vida tradicional nepalí. Los mejores mercados se encuentran entre Thamel y la plaza Durbar. En Indra Chowk, los lugareños se congregan alrededor de los vendedores de periódicos de la plaza para conocer las noticias del día. Es un importante centro de venta de mantas y telas. En el lado oeste de la plaza se abre la fachada del templo de Akash Bhairab. Cuatro leones rampantes de metal saludan desde el balcón. La entrada está en el lado derecho, guardada por otros dos leones de latón, pero solo lo pueden visitar los hindúes.

Al este de Thamel se encuentra el Jardín de los Sueños, lugar sereno para descansar del bullicio de la ciudad.

Hay infinidad de cosas para visitar, pero no vale la pena explicarlas aquí. Solo callejear ya te encuentras con rincones maravillosos.

En el 2000 había unas pastelerías que hacían la Happy Hour. A las 8:30 Pm más o menos, bajaban los precios a la mitad en todas las existencias que les quedaban. Nosotros, todos los días que estuvimos, excepto el día que celebramos el cumpleaños de Assumpta, fuimos a cenar allí. Comprábamos unas pastas saladas y luego íbamos a otra tienda a comprar unas cervezas y tan ricamente.

DÍA 4 KATMANDÚ – PASHUPATHINATH – BODHNATH – KATMANDÚ

Vamos a Pashupathinath en un taxi que por muy poco dinero nos deja a la entrada. El principal templo hindú de Nepal se alza a orillas del sagrado rio Bagmati, rodeado por un bullicioso mercado de puestos de artículos religiosos donde se pueden comprar caléndulas, ofrendas, incienso, cuentas de rudraksha, caracoles, imágenes de deidades y templos hindúes, tika en polvo con los colores del arco iris, lingams de cristal, reproducciones del monte Meru etc.

Algunos santuarios sufrieron daños en el terremoto del 2015, pero el templo principal permaneció intacto. Las hogueras crematorias permanentemente encendidas en los ghats funerarios junto a rio se convirtieron en una imagen que definía a la perfección el desastre.

En términos religiosos constituye el centro neurálgico del fervor espiritual hindú. Por norma general en Nepal se venera a Shiva en su forma del destructivo Bhairab, pero aquí se le adora como el señor de las bestias.

Pashupatinath atrae a sadhus y devotos de Shiva de todo el subcontinente y muchos nepalíes eligen los márgenes del río sagrado para ser incinerados. No se permitió el acceso al templo a los miembros de la casta dalit, los intocables, hasta 2001.

Los no hindúes no pueden entrar al templo principal, pero el complejo de santuarios que lo rodean si está permitido a los no hindúes. En los ghats funerarios hay que ser respetuoso con la cámara. Es de sentido común no hacer fotos a los familiares de los difuntos, aunque son bastante tolerantes. La mejor hora para visitarlo es a primera hora de la mañana o alrededor de las 18:00 horas durante la oración de la tarde. Es impresionante ver como queman los cuerpos, el humo se eleva, la familia llora etc. Los pobres que no pueden comprar mucha leña tiran el cuerpo al río casi entero, da un poquito de grima. Después de haber estado en Varanasi, donde los encargados de las cremaciones eran bastante violentos en su búsqueda de dinero, aquí es un remanso de paz, no dicen nada y te puedes sentar enfrente en la otra riba del río y estar todo el tiempo que te apetezca.

Desde aquí, a solo 20 minutos andando se encuentra la stupa de Bodhnath. Es una de las más grandes de Asia y se reúnen cada día miles de peregrinos para hacer una kora o circuito ritual.

Las primeras stupas se construyeron para albergar las cenizas y reliquias de Sidhartha Gautama, el Buda histórico, y se convirtieron en un poderoso símbolo de la nueva fe en una época en que las imágenes de Buda todavía no eran populares.

Muchos chorten de estilo tibetano todavía albergan reliquias religiosas o cenizas de lamas. La variedad de estilos es inmensa, desde las enormes plataformas de Bodhnath hasta los frágiles chortens de piedra en lo alto de un paso de montaña.

Todos los elementos de una stupa tienen un significado simbólico, desde la base cuadrada (tierra) y la cúpula hemisférica (agua) hasta la aguja que se estrecha (fuego), cuyos 13 segmentos tipo peldaño simbolizan los pasos para alcanzar el estado de Buda. Sobre los 13 peldaños hay un adorno en forma de media luna (aire) y un remate vertical que representa el éter o la luz sagrada de Buda.

En Nepal la torre central rectangular está pintada con los ojos que todo lo ven de Buda. Lo que parece ser una gran nariz es realmente el carácter sanscrito para el número 1, que simboliza el carácter absoluto de Buda.

Los monjes tibetanos con togas granate y la cabeza afeitada recorren las calles decoradas con banderas de oración, mientras que los peregrinos hacen girar los molinos de oración y se abastecen de manteca de yak y tsampa (harina de cebada tostada). Es uno de los pocos lugares del mundo donde la cultura budista tibetana carece de restricciones. Las calles circundantes están llenas de monasterios y talleres que elaboran lámparas de manteca, cuernos ceremoniales, tambores tibetanos, tocados de monjes etc.

Históricamente, la stupa era una importante parada en la ruta comercial entre Lhasa y Katmandú. Los comerciantes tibetanos solían rezar aquí por un viaje seguro antes de conducir a sus yaks por los altos puertos del Himalaya. La mayoría de los que viven en la aldea de Boudha son refugiados tibetanos que huyeron de China en 1959.

La stupa también atrae a muchos sherpas, descendientes de los tibetanos orientales que emigraron a la región nepalí del Everest en el s XVI.

El mejor momento para visitarla es a última hora de la tarde, cuando los grupos turísticos ya se han ido y los exiliados más ancianos van hasta la stupa para encender lámparas de manteca, hacer girar los molinos, recitar mantras y pasear en el sentido de las agujas del reloj alrededor del monumento. Cuando hay luna llena, la plaza que rodea la stupa se llena de miles de velas.

DÍA 5 KATMANDÚ – SWAYAMBHUNATH – KATMANDÚ

La excursión a este templo budista Patrimonio Mundial de la Unesco es una de las experiencias más intensas del viaje a Katmandú. Habitado por monos y elevándose en una majestuosa cima sobre la ciudad, el templo de los monos, es una fascinante y caótica mezcla de iconografía budista e hindú.

Hay dos caminos para acceder al templo, pero sin duda el más pintoresco es la empinada escalera de piedra para peregrinos que asciende por el extremo oriental de la colina. A medio camino nos quieren cobrar una entrada pero nosotros decimos que ni hablar, que no hay que pagar nada. Luego nos enteraremos que sí que hay que pagar entrada!!!!!

Construida por el rey Pratap Malla en el s XVII, está poblada por numerosos macacos Rhesos, que han perfeccionado el arte de deslizarse por las inclinadas barandillas. Conviene mantener los alimentos lejos de estos simios gamberros. Vemos en muchas ocasiones como roban bolsas de comida, son muy hábiles. A Assumpta, le dan mucho miedo estos monos y lo pasa francamente mal.

Desde un conjunto de estatuas de Buda de vivos colores, situadas a los pies de la colina, la escalinata recorre una serie de chaityas y bajorrelieves, incluida una piedra donde se representa el nacimiento de Buda, con su madre agarrada a una rama.

En este punto habitualmente hay astrólogos tibetanos que leen la fortuna a los visitantes. En la cima, los escalones están flanqueados por parejas de garudas, leones, elefantes, caballos y pavos reales, los vehículos de los Dhyane Budas.

En lo alto de la escalinata hay un enorme dorje (rayo) chapado en latón, uno de los símbolos centrales del budismo tibetano. Conocido como vajra en sánscrito, el rayo es un símbolo del poder de la iluminación, que destruye la ignorancia y, a su vez, es indestructible.

En los rituales, los dorje se utilizan para enfatizar el poder masculino, mientras que el poder femenino se representa mediante una campana ceremonial.

En torno al pedestal que soporta el símbolo, se ven los animales del calendario tibetano.

La Stupa se eleva con una cúpula encalada hasta el chapitel dorado, desde donde cuatro rostros de Buda contemplan el valle en dirección a los cuatro puntos cardinales.

El garabato en forma de nariz situado bajo los penetrantes ojos es el número 1 y por encima hay un tercer ojo que significa el discernimiento de Buda que todo lo ve.

La plataforma de la stupa es un auténtico jardín escultórico de monumentos religiosos. Al norte del albergue de peregrinos se levanta el dorado templo de Hariti, en forma de pagoda, con una bella imagen de Hariti, la diosa de la viruela. Esta diosa hindú, también responsable de la fertilidad, ilustra cómo se entrelazan las creencias hindú y budista.

En el lado oeste de la stupa hay dos figuras de la diosa Tara, junto a columnas de piedra. Se dice que la Tara Blanca y la Tara Verde simbolizan a las esposas china y nepalí del rey Songtsen Gampo, el primer velador del budismo en la realeza del Tibet.

En este templo puedes estar mucho rato, durante el camino de subida o de bajada nosotros paramos en los puestecitos de pulseras de bolitas y compramos de unos cuantos colores.

DIAS 6, 7 y 8 KATMANDÚ – BHAKTAPUR

Cogemos un autobús que nos acerca a Bhaktapur. La tercera de las ciudades estado medievales del valle siempre se describía como la mejor conservada. También se la conoce como Khwopa, que significa ciudad de los devotos, un nombre muy apropiado, ya que tiene tres plazas principales llenas de imponentes templos que incluyen la mejor arquitectura religiosa del país. Para entrar a la población hay que pagar una entrada, que te permitía estar 3 días.

Los puntos interesantes son la Plaza Durbar, fue destruida en un terremoto en 1934, y luego en 2015, pero todavía se pueden ver muestras de arquitectura medieval. Los lugares más importantes son los siguientes.

El Templo de los Elefantes Eróticos, en los puntales de su tejado puede verse eróticas tallas de camellos, vacas, armadillos e incluso elefantes haciendo el amor.

El Templo de Siva Parvati, el Templo de Indrayanim, construido en honor a Kali, que fue construido alrededor de un nudoso árbol de bo. Los sábados corre la sangre de los sacrificios animales.

Las Estatuas de Ugrachandi y Bhairab, se encuentran a la izquierda de la puerta occidental. Hay una puerta de entrada flanqueada por dos leones de piedra de 1701. A ambos lados hay estatuas del terrible Bhairab y de su consorte, la también terrible Ugrachandi o Durga. Se dice que al escultor le cortaron las manos al acabarlas para evitar que duplicara sus obras maestras. Ugrachandi tiene 18 brazos, que sostienen varias armas tántricas, símbolos de los múltiples aspectos de su carácter. Está matando un demonio con un tridente, lo que simboliza la victoria de la sabiduría sobre la ignorancia.

La magnífica Puerta Dorada es un arco de entrada de color rojo vivo y rodeada de las paredes blancas del palacio, la puerta presenta algunos de los mejores trabajos en metal repujado de Nepal. La torana dorada presenta un fabuloso Garuda luchando con varias serpientes sobrenaturales, mientras que debajo hay una imagen con 4 cabezas y 10 brazos de la deidad familiar de los reyes Malla. A la derecha de la Puerta Dorada está el palacio de las 55 ventanas, con 55 intrincadas ventanas de madera en su planta superior.

Un par de tambores de guerra, usados para alertar a la ciudad en caso de ataque se encuentran dentro del complejo palaciego.

En las afueras hay una serie de enormes estanques construidos en época medieval para almacenar agua destinada al consumo, al baño y a los rituales religiosos. Continúan desempeñando un papel importante en la vida social de la ciudad, por la mañana y por la tarde los vecinos se reúnen junto a ellos para bañarse, charlar, pasear y dar de comer a las gigantescas carpas y tortugas que mantienen el agua limpia.

Durante las fiestas que estamos disfrutando, las Naga Panchami, los habitantes ofrecen un cuenco de arroz a las nagas, espíritus serpiente que controlan la lluvia y habitan en el Suddha Poktari. Cuentan que una vez un santón intentó matar una naga maligna que vivía en el lago transformándose él en serpiente. Un compañero le esperaba con una cuenco de arroz mágico para devolverle su forma humana, pero cuando el santón victorioso emergió del agua, su aterrorizado compañero salió huyendo, llevándose consigo el cuenco de arroz y dejando al yogui eternamente atrapado en su nueva forma. Hasta hoy, los lugareños dejan cuencos de arroz junto al estanque durante la fiesta por si el yogui serpiente decide volver.

Hay una concentración tal de templos que no vale la pena enumerarlos todos, solo hay que pasear y perderse por las callejuelas, tomarse algo en los baretos y tiendas que te encuentras y ver como disfrutan con sus fiestas anuales.

Una de las procesiones que vemos es una de recuerdo de los difuntos. Según nos explican, los familiares de las personas que han muerto durante el último año, salen a la calle con fotos de los difuntos y vestidos de negro, para honrarlos.

Estamos varios días, ya que hay muchas actividades y no nos aburrimos para nada.

DIA 9 y 10 PATAN

Hoy iremos a Patan, antaño fue una ciudad estado independiente, pero ahora es un barrio periférico de Katmandú, separado simplemente por el río Bagmati. Muchos lugareños la llaman todavía por el nombre original Lalitpur o Ciudad de la Belleza. Alberga la mayor colección de templos y palacios de Nepal con lo que la visita es imprescindible.

Patán tiene una larga historia budista que ha influido incluso en los templos hindúes. Las cuatro esquinas de la ciudad están señaladas por stupas que se cree erigió el gran emperador budista Ashoka hacia el 250 a.c. Actualmente hay alrededor de 1200 monumentos budistas en la ciudad.

El antiguo palacio real de Patan da a la magnífica plaza Durbar. En esta plaza se encuentra el Templo de Bhimsen, dedicado al dios del comercio y los negocios, lo que podría explicar su próspero aspecto.

A Bhimsen se le atribuye una fuerza sobrehumana, a menudo se le representa como una musculosa figura roja levantando un caballo o aplastando un elefante bajo su rodilla.

La pagoda de tres pisos tiene una inusual planta rectangular. El templo actual fue totalmente reconstruido en 1682 tras un incendio.

El Krishna Mandir es un templo hindú, fabulosa creación arquitectónica construida con piedra tallada en lugar de con ladrillo y madera, muestra una clara influencia de diseño de los templos indios y es el templo de piedra de su clase más antigua de Nepal.

Consta de tres pisos, en cuyas fachadas hay columnas que soportan una shikhara con un estilo propio del norte de la India. Los no hindúes no pueden entrar a ver la estatua de Krishna, el cabrero, pero a menudo se oye a los músicos del templo tocar en el piso de arriba.

Tenemos la suerte de estar cuando se celebra la fiesta Krishna Jayanta, que conmemora el cumpleaños del dios.

El Palacio Real tiene una extravagante fachada, con sus aleros voladizos, sus ventanas talladas y sus elegantes celosías de madera, con una serie de patios conectados y varios templos dedicados a la principal divinidad del valle, la diosa Taleju. La puerta exterior está flanqueada por dos leones de piedra y coloridos murales de Siva, en su colérica encarnación como Bhairab.

El Museo de Patan se encuentra en la antigua residencia de los reyes Malla y alberga una de las colecciones de arte religioso más importantes de Asia. La colección se distribuye en varias salas de ladrillo y madera, unidas por estrechas y empinadas escaleras. También alberga interesantes muestras sobre técnicas artísticas suntuarias, como el repujado y la fundición a la cera perdida.

Hay muchísimas más cosas que visitar, pero todo está muy cerquita, en un radio de 150 m más o menos.

DIA 11 KATMANDÚ – BHUDA AIR, VUELO POR LOS HIMALAYAS – KATMANDÚ

Queríamos ir a Pokhara, pero la carretera está cortada por las lluvias y no se puede llegar. Como compensación, cogeremos el vuelo panorámico que te lleva para ver los Himalayas y el Everest. Cuesta 100 $ y se va en un avión de 19 plazas pequeñito. Como en esta época está todo muy tapado es la única manera que tenemos de ver los grandes 8 miles. Es una experiencia muy recomendable y lo que se paga por el vuelo, vale la pena.

Hay personas que se marean en este vuelo, pero nosotros lo disfrutamos mucho y podemos ver los picos de las montañas como sobresales sobre las nubes, que quedan por debajo.

El resto del día lo dedicamos a pasear por Katmandú.

DIA 12 KATMANDÚ – CHANGU NARAYAN – KATMANDÚ

Se encuentra al norte de Baktapur y es un museo viviente de tallas de la época Licchavi. Está considerado Patrimonio Mundial por la Unesco y tanto las estatuas como el propio templo son auténticas obras de arte. Se dice que este es el templo hindú más antiguo en funcionamiento del valle de Katmandú. Con dos plantas, tipo pagoda, el santuario está vigilado por todos sus lados por parejas de bestias míticas como leones, elefantes, con cuernos de carnero. Los puntuales del techo presentan algunas tallas muy intrincadas de deidades tántricas.

La figura de Garuda frente a la puerta oeste se dice que data del s V. Enfrente está la inscripción en piedra más antigua del valle, del 464 d.c., y que recuerda que el rey persuadió a su madre para que no llevara a cabo el sati o suicidio ritual, tras la muerte de su padre.

Alrededor del patio hay extraordinarias tallas que datan de la época Licchavi y que muestran a Visnú en sus varios avatares o encarnaciones.

El achaparrado templo de la esquina sureste del recinto está dedicado a la diosa tántrica Chhinnamasta , que se cortó la cabeza para alimentar a las deidades sedientas de sangre Dakini y Varnini.

En el recinto se encuentra el Museo de Tradiciones Vivas, con más de 400 exposiciones sobre grupos étnicos del valle de Katmandú, el Terai, las colinas medias y las tierras altas del Himalaya.

DÍAS 13 Y 14 KATMANDÚ

Estos dos días los dedicamos a disfrutar de esta ciudad, que siempre te depara rincones y lugares preciosos, además de poder disfrutar de la vida cotidiana de los lugareños.

De aquí cogeremos un avión hasta Delhi, donde pasaremos los últimos días hasta volver a casa.

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