Laos

VIAJE DE VERANO DEL 1998



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De las tres antiguas colonias francesas de Indochina, Laos es la menos desarrollada y más enigmática. Una sucesión de dominación colonial, conflictos armados internos y socialismo dogmático provocó que en los años setenta el país se hundiera y casi el 10% de su población emigrara. En la actualidad, tras permanecer aislado del resto del mundo durante casi década y media, este país, sin acceso al mar y escasamente poblado, disfruta de un período de paz: sus estructuras económicas y políticas se estabilizan poco a poco y ha empezado la afluencia de visitantes.

La total ausencia de influencia extranjera permite al viajero acercarse al más tradicional estilo de vida del sureste asiático. Desde las fértiles tierras bajas del valle del río Mekong a las escarpadas montañas de Annam, los viajeros que han visitado Laos lo califican como la estrella del sureste asiático.

Durante largo tiempo el país estuvo ocupado por emigrantes tailandeses (incluidos shans, siameses y laosianos) y tribus hmong-mien que habitaban las montañas. Los primeros principados de Laos se consolidaron en el siglo XIII, tras la invasión del suroeste de China por las hordas mongolas de Kublai Kan. A mediados del siglo XIV, el señor de guerra Fa Ngum, ayudado por los jemeres, unificó diversas regiones esparcidas por la zona de Luang Prabang y formó el reino de Lan Xang (un millón de elefantes). A pesar de su inicial prosperidad, las divisiones internas y la presión de los países vecinos provocaron en el siglo XVII su división en tres reinos enfrentados: Luang Prabang, Wieng Chan (Vientiane) y Champasak.

A finales del siglo XVIII, la mayor parte del país cayó bajo la soberanía feudal del reino de Siam (Tailandia), aunque el territorio también sufría el acoso de Vietnam. Finalmente, en 1826 el país se vio abocado a una guerra con Siam que desembocó en el control tailandés sobre los tres reinos. En 1887 Francia declaró la Unión Indochina, que incorporaba Tonkín, Cochinchina, Camboya y Laos. Los tailandeses cedieron finalmente el territorio de Laos al país galo, que lo utilizaron simplemente como escudo protector entre sus posesiones coloniales y Siam.

En la II Guerra Mundial Japón ocupó Indochina y en Laos se creó un grupo de resistencia, el Lao Issara, para impedir el regreso de los franceses. Laos obtuvo la independencia en 1953, aunque el conflicto entre monárquicos, neutralistas y comunistas prosiguió. En 1964 Estados Unidos lanzó un ataque contra las tropas de Vietnam del Norte situadas en el sendero Ho Chi Minh, al este del país; esta ofensiva provocó una escalada en el conflicto entre el gobierno monárquico de Vientiane y los comunistas del Pathet Lao, que apoyaban a los vietnamitas del Norte. Cuando se negoció un alto el fuego en 1973, Laos ostentaba la dudosa distinción de ser el país más bombardeado en la historia militar.

Se formó entonces una coalición gubernamental, pero en 1975, al producirse la caída de Saigón, la mayoría de los monárquicos emigró a Francia. La guerrilla del Pathet controló el país de forma pacífica y, en diciembre de 1975, se creó la República Democrática Popular de Laos. La nación mantuvo su alianza con los comunistas vietnamitas a lo largo de los años ochenta. A pesar de que tras 1975 numerosas empresas privadas fueron clausuradas, desde 1989 la legislación se ha suavizado y la progresiva liberalización del comercio ha provocado una reactivación de la economía a pequeña escala. Laos afianzó sus relaciones con los países vecinos cuando entró a formar parte de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sureste Asiático) en julio de 1997; un año más tarde el ex primer ministro Jamtay Sinfandone se convirtió en presidente del país.

A finales de los años noventa, la economía se encontraba en un estado tan crítico, con una inflación superior al 100% y una depreciación de su moneda de más del 500%, que este país resueltamente socialista decidió llevar a cabo una campaña con el lema “Visite Laos” para atraer al turismo. Aunque la iniciativa no haya tenido un gran éxito, ha conseguido insuflar nueva vida al kip y frenar la inflación. Lo más significativo queda plasmado en las noticias extra oficiales que reflejan el descontento de la población con la política del gobierno y con los miembros más ortodoxos del Partido Revolucionario Popular de Laos.

Aproximadamente el 60% de la población laosiana, principalmente los habitantes de las tierras bajas y diversas tribus tailandesas, profesan el budismo theravada. Según esta creencia, todo varón budista debe ser monje durante un corto espacio de su vida, comprendido normalmente entre el período escolar y el momento de iniciar una carrera profesional o casarse. La principal religión no budista es el culto animista phii, oficialmente prohibido; las tribus hmong-mien han adoptado esta doctrina junto a otras religiones ancestrales. Una minoría de la población practica el cristianismo, la mayor parte perteneciente a la selecta facción de educación francesa.

El idioma oficial del país es el laosiano, tal y como lo hablan y escriben en Vientiane. Como lengua oficial, ha logrado convertirse en la lengua franca entre los laosianos y otros grupos étnicos de la nación. Existen, asimismo, cinco dialectos principales que a su vez pueden dividirse en subdialectos y que están muy relacionados con los idiomas hablados en Tailandia, en el norte de Myanmar y en algunas zonas de la provincia china de Yunnan.

Su cultura se ha visto muy influida por diversas corrientes de las tradiciones jemer, vietnamita y tailandesa. Los laosianos de las tierras bajas comparten las mismas costumbres ancestrales que las tribus tailandesas; las similitudes entre ambas se reflejan en la escultura, la música tradicional, la danza y la gastronomía. La música incorpora fuertes rasgos indígenas y su instrumento central es el khaen (una doble fila de juncos de bambú fijados a una caja de resonancia de madera). A menudo, los sonidos populares se acompañan de danza o teatro de tipo mordaz. El arte tradicional ha girado en gran medida en torno a la religión y en él destacan los wats (templos), las estupas y algunas representaciones de Buda propias del país. Los laosianos son hábiles escultores y tejedores, aunque la platería y la orfebrería tradicional están hoy en declive.

El arroz es la base de su gastronomía y prácticamente todos los platos se preparan con ingredientes frescos como verduras, pescado de río, aves, pato, cerdo, ternera o búfalo de agua. El zumo de lima, la hierba de limón y el cilantro fresco aportan a los guisos su característico sabor fuerte; como condimento se suelen emplear mezclas de pescado fermentado y también lechuga, menta, cilantro, brotes de habas, lima o albahaca, combinados al gusto. Otros aderezos utilizados son el chile picante, el ajo, la menta, el cacahuete, el zumo de tamarindo, el jengibre y la leche de coco.

Laos limita con Tailandia, Camboya, Vietnam, China y Myanmar (antigua Birmania). Su topografía está dominada por ríos y montañas. El mayor de estos ríos, el Mekong (Nam Khong), atraviesa el país en toda su extensión y proporciona fértiles llanuras pantanosas utilizadas para la agricultura, a la vez que establece la frontera con Tailandia. Es, asimismo, la vía de transporte más importante de la nación.

Alrededor del 70% de Laos está formado por montañas y mesetas. La cadena montañosa de Annam, fronteriza a Vietnam, recorre la mitad del país, paralela al río Mekong. La altura media de sus escarpadas montañas oscila entre los 1.500 y los 3.000 m y en su extremo sur se abre para formar la meseta de Bolaven, una extensión de 10.000 km² en la que se produce arroz, café, té y otros cultivos de grandes altitudes. Phu Bia, su pico de mayor altitud (2.819 m), se encuentra en el Norte.

Dos terceras partes del país están formadas por bosques, mientras que sólo un 10% de su superficie puede considerarse apropiado para la agricultura. Dada su topografía, disfruta de la densidad de población más baja de Asia, alrededor de 18 personas por km². La mayoría habita en los fértiles valles fluviales, aunque numerosas tribus moran en las montañas. Los núcleos más poblados, Vientiane y Savannakhet, se hallan en el valle del río Mekong; el 85% de la población vive en zonas rurales.

A pesar de los muchos bombardeos a los que fue sometido y al uso de defoliantes en la parte este del país durante la guerra de Vietnam, Laos cuenta con uno de los ecosistemas mejor preservados del sureste asiático. La vegetación está constituida principalmente por variedades asociadas al bosque monzónico, como la teca, el palo de rosa asiático y el bambú. Alrededor del 50% de su superficie está cubierto por bosque primario y otro 30% por vegetación secundaria. En la actualidad las zonas boscosas están amenazadas por la tala ilegal y la agricultura de rozas y quema.

Entre los animales autóctonos figuran el gibón, el mono narigudo dorado, el oso panda enano y el perro mapache. Las especies más exóticas que pueden encontrarse en los países vecinos abundan en Laos, debido sobre todo a la gran extensión boscosa y al menor número de cazadores. Entre ellas destacan la mangosta de Java, la liebre siamesa, el gato leopardo, el tigre, el delfín Irrawaddy y varios rinocerontes de Java, que se cree sobreviven en la meseta de Bolaven. Distribuidas por todo el país, se extienden 17 Zonas de Conservación de la Biodiversidad, de reciente creación.

El ciclo anual del monzón asiático proporciona a Laos dos estaciones climáticas bien diferenciadas: la estación húmeda, de mayo a octubre, y la estación seca, de noviembre a abril. Las temperaturas varían en función de la altitud. En el valle del río Mekong, se alcanzan los valores más elevados entre marzo y abril (38°C) y los más bajos, entre diciembre y enero (15°C). Durante la mayor parte de la estación pluvial, las temperaturas diurnas rondan los 29°C en las tierras bajas y los 25 en los valles de montaña.

Desde el aeropuerto de Wattay, en Vientiane, parten vuelos a Bangkok, Hanoi, Ciudad Ho Chi Minh (Saigón), Phnom Penh, Singapur, Yangon (Rangún), y Guangzhou (Cantón) y Kunming en China. La tasa de salida cuesta 10 dólares. En 1988 la compañía Lao Aviation incorporó el trayecto entre Luang Prabang y Chang Mai, en Tailandia. Los vuelos salen cada jueves, y los viajeros que tengan pensado llegar desde Tailandia deben solicitar previamente un visado para Laos, ya que resulta imposible obtenerse en el aeropuerto de Luang Prabang.

En la actualidad, a excepción de los tailandeses, los visitantes pueden acceder a Laos cruzando el río Mekong por los siguientes puntos: Nong Khai (cerca de Vientiane), Nakhon Phanom (frente a Tha Khaek), Chiang Khong (frente a Huay Xai) y Mukdahan (frente a Savannakhet). Los puestos fronterizos están abiertos entre las 06.00 y las 18.00. El paso del Puente Internacional de la Amistad, que cruza el río Mekong a la altura de Nong Khai, se ve obstaculizado por los controles y registros de los vehículos extranjeros, pero los viajeros que no vayan en grupo deben temer únicamente un leve retraso. A la altura de Chong Mek-Ubon Ratchathani existe un cruce fronterizo por tierra con Tailandia, pero para pasarlo es necesario disponer de un visado válido para entrar al país vía Chong Mek y Pakse que haya sido tramitado con anterioridad. A través de Lao Bao es posible entrar o salir de Vietnam, siempre que se cuente con un visado vietnamita en vigor. La entrada a Laos es también factible desde la provincia china de Yunnan, en Boten.

La red de carreteras está poco desarrollada fuera de Vientiane (aunque mejora poco a poco), por lo que incluso cubrir distancias relativamente cortas requiere bastante tiempo. Los servicios de autobús están restringidos a las zonas próximas a los centros provinciales y no abundan los autobuses de larga distancia, por lo que la alternativa es tomar un camión de mercancías o una camioneta acondicionada para transportar pasajeros. Otra forma de desplazarse se efectúa mediante transporte fluvial ya que los ríos se han convertido en las verdaderas autopistas de Laos; las principales arterias son los ríos Mekong, Nam Ou, Nam Khan, Nam Tha, Nam Ngum y Se Don. Para largas travesías se recomienda viajar en ferrys fluviales, que a menudo disponen de camarotes sencillos o zonas de descanso en cubierta. Para desplazamientos más cortos, es preferible alquilar un barco-taxi o, en la parte alta del Mekong, una lancha motora.

Las grandes ciudades cuentan con pocos taxis. Sin embargo, disponen gran cantidad de triciclos motorizados y, para distancias más cortas, bicitaxis. Se aconseja regatear. En Vientiane, Luang Prabang y Savannakhet pueden alquilarse pequeñas motocicletas de 100 cc. Sólo es posible alquilar bicicletas en Vientiane y Luang Prabang.

Superficie: 236.800 Km. cuadrados

Población: 5.497.459 hab

Capital: Vientiane (300.000 hab.)

Nacionalidades y etnias: 68% laosianos loum (de las tierras bajas), 22% laosianos theung (habitantes de las montañas bajas, en su mayoría descendientes de proto-malayos o de mon-jemer), 9% laosianos sung (tribus hmong-mien de las montañas), 1% vietnamitas y chinos
Idioma: laosiano (oficial), dialectos del laosiano (similares al tailandés) y francés

Visados: al llegar al aeropuerto internacional de Wattay, en Vientiane, y en el Puente Internacional de la Amistad, en la frontera de Nong Khai entre Laos y Tailandia, se pueden adquirir visados de 15 días por 30 dólares. Las agencias de viajes autorizadas suelen encargarse, más que las embajadas, de tramitar visados para estancias de 14 días. Las embajadas de Laos sólo expiden visados para viajeros individuales en contadas ocasiones.

Condiciones sanitarias: cólera, dengue, hepatitis, encefalitis japonesa, malaria,rabia,

 Electricidad:220V

Pesos y medidas: sistema métrico, con variaciones locales en las zonas rurales

La mejor época para visitar Laos se extiende de noviembre a febrero, ya que durante estos meses llueve menos y el calor es moderado. Visitar las montañas también es factible entre mayo y julio. Durante la estación pluvial, de julio a octubre, las carreteras pueden quedar cortadas por las aguas; trasladarse por los ríos resulta una buena alternativa. La temporada alta, entre diciembre y febrero además del mes de agosto. Las celebraciones suelen estar asociadas a los períodos agrícolas o las tradiciones budistas. El nuevo año lunar se inicia a mediados de abril, momento muy festejado en todo el país con ofrendas en los wats y mojándose con agua. Bun Bang Fai (la fiesta de los cohetes), una irreverente celebración de origen prebudista para incitar la llegada de la lluvia, acontece en mayo con multitud de procesiones, música y bailes, acompañados de la quema de cohetes de bambú. En el Festival de That Luang, que se celebra en Vientiane en noviembre y se prolonga durante tres semanas, pueden contemplarse fuegos artificiales, procesiones a la luz de las velas y actuaciones musicales.

Moneda
Kip

Alojamiento

· Presupuesto bajo: entre 2.50 y 10 dólares
· Presupuesto medio: entre 10 y 20 dólares
· Presupuesto alto: a partir de 20 dólares

El alojamiento en Vientiane es el más caro del país. El precio de una habitación sencilla oscila entre los 5 dólares en la capital y los 1,75 en las zonas rurales. En los hoteles más lujosos el gasto fluctúa entre 25 y 60 dólares por noche. El promedio de una comida no supera los 2 dólares: un café cuesta unos 20 centavos; un plato de sopa de arroz y fideos, entre 0,50 y 1 dólar y un litro de cerveza, alrededor de 0,70 dólares.

La única moneda legal en el país es el kip, pero también se aceptan el baht tailandés y el dólar estadounidense, sobre todo en las ciudades. Las compras pequeñas se pagan en kips; las medias, en bahts y en dólares lo más costoso. En Vientiane es posible cambiar la mayoría de divisas, pero en el resto del país hay que limitarse al dólar o al baht, e incluso puede resultar complicado canjear cheques de viaje fuera de la capital. Los bancos ofrecen una conversión más favorable que las oficinas de cambio. Asimismo, las tasas resultan más bajas para los cheques de viaje que para el dinero en efectivo.

En Laos no se estilan las propinas, salvo en los restaurantes de mayor categoría, en los que es conveniente dejar un 10% de la cuenta. Se suele regatear en los mercados y las oficinas de alquiler de vehículos; en los comercios también merece la pena intentarlo. No debe olvidarse que los ciudadanos de Laos son por lo general regateadores benévolos.

Vientiane

La capital y sede del gobierno está emplazada en un recodo del río Mekong, entre fértiles llanuras aluviales. A pesar de su convulso pasado, Vientiane (pronunciado Wieng Chan por los lugareños) destaca por su atmósfera pacífica, con un gran número de wats y bulliciosos mercados. El monumento nacional laosiano más relevante se halla en la urbe: el PhaThat Luang (la gran estupa sagrada), símbolo tanto del budismo como de la soberanía del país. Entre sus enclaves más importantes destacan el Wat Pha Kaew, un antiguo templo real que en la actualidad alberga un museo, y el templo Wat Si Saket, el más antiguo de la ciudad. Wat Xieng Khuan está formado por un conjunto de esculturas budistas e hindúes ubicadas en una pradera, 24 km al sur de la población.

Vientiane cuenta con unos diez hoteles de categoría superior y múltiples casas de huéspedes, muchas de precio moderado, aunque en los últimos años ha aparecido un gran número de habitaciones de alquiler más económicas. La mayor parte de la oferta de alojamiento se concentra en el núcleo urbano. Las cafeterías, puestos callejeros, cervecerías o restaurantes ofrecen una gran variedad de platos, desde arroz y fideos a filet mignon. Para saborear la sabrosa gastronomía del país se debe visitar el mercado nocturno de Dong Palan, en la orilla este de los estanques de Nong Chan.

La capital ha abandonado el título de paraíso de diversión clandestina con el que se le conocía a principios de los años setenta: los burdeles están prohibidos, los puestos de marihuana han desaparecido de los mercados y la cerveza ha sustituido al opio como droga nocturna. Las propuestas de ocio abarcan tanto la música en vivo y las discotecas, donde se pueden escuchar los sonidos populares o el pop occidental, como la amplia oferta de películas tailandesas, chinas, indias o incluso búlgaras. En Vientiane se puede adquirir artesanía tribal, tejidos, joyería y muebles.

Luang Prabang

Nosotros entramos en Laos por la frontera norte de Tailandia en Chiang Khong (frente a Huay Xai) . Como llegamos en sábado nos tuvimos que esperar al lunes a que nos dieran el visado. Desde allí había varias alternativas para llegar a Luang Prabang. El slow boat o el speed boat. Uno tarda 2 días de navegación tranquila y placentera y el otro tarda 4 horas a toda velocidad. Como no nos sobraba el tiempo elegimos el rápido. Allí mismo te juntaban con otros turistas y se llenaba y salía. Te daba un chaleco salvavidas y un casco y allí te sentabas encajonado entre tus mochilas y los demás turistas. En cada pueblo teníamos que bajar a sellar el pasaporte, lo cual se hacía difícil ya que se te quedaban las piernas dormidas y no te respondían. Después de 4 largas horas llegamos al muelle donde unas escaleras larguísimas nos esperaban para llegar a coger las furgonetillas que nos llevaban a la zona de hoteles que en el 98 no eran demasiados.

Esta ciudad está abandonando su letargo provocado por décadas de guerra y revolución. Luang Prabang cuenta únicamente con 16.000 habitantes y dispone de escasas comodidades propias del siglo XXI, a excepción de un suministro eléctrico poco frecuente y diversos vehículos. Las horas de mayor actividad coinciden con la salida del colegio, cuando las calles se inundan de bicicletas.

Sus históricos templos constituyen las principales atracciones turísticas; 32 de los 66 que se construyeron antes de la colonización francesa permanecen en pie. Asimismo destaca el bello paisaje montañoso que los rodea, en la confluencia de los ríos Khan y Mekong. Otros enclaves de interés son el Museo del Palacio Real, el Wat Xieng Thong y el Wat Wisunlat. A tan sólo 25 km, siguiendo el curso del río Mekong, se encuentran las famosas cuevas de Pak Ou, algunas de las cuales están repletas de imágenes de Buda; 29 km al sur de la urbe se hallan las cascadas de Kuang Si.

Según nos contaron en el mercado se podía  comprar marihuana de muy buena calidad a un precio escandalosamente barato. Una bolsa llena por 1 dólar. Eso sí, los turistas se lo tienen que acabar en Laos, porque en Tailandia está muy penado y lo controlan mucho.

Llanura de Jarras

La misteriosa llanura de Jarras se enmarca en una zona salvaje cercana a Phonsavan, en la provincia de Xieng Khuang. Se hallan esparcidas gigantescas jarras o vasijas de origen desconocido, la mayor de seis toneladas, elaboradas en una roca resistente que no parece proceder de la zona. Las de menores dimensiones han sido robadas en su mayoría, pero aún permanecen centenares distribuidas en cinco grupos principales. Thong Hai Hin, el mayor emplazamiento y de mejor acceso, está compuesto por dos pabellones y aseos; fue construido para el príncipe de la corona y alberga asimismo la mayor vasija de la llanura.

Sendero Ho Chi Minh

Este sendero está conformado por una red de caminos polvorientos y carreteras de grava, paralela a la frontera de Laos y Vietnam, y especialmente atractivo para aquellos interesados en la historia bélica. Esta ruta fue utilizada por los vietnamitas del Norte durante la guerra de Vietnam y por el Viet Minh en su lucha contra los franceses en los años cincuenta. Aunque los vietnamitas del Norte negaron la existencia de esta senda y Estados Unidos negó, asimismo, haberla bombardeado, lo cierto es que entre los años 1965 y 1969 fue atacada con 1,1 millones de explosivos y grandes cantidades de herbicidas. El sendero, sito en un enclave bastante remoto, todavía conserva numerosos vestigios de la guerra, como restos de helicópteros y aviones. Sepon, a unos 600 km al sureste de Vientiane, es la ciudad más cercana; fue destruida durante el conflicto y lo único que ha permanecido son diversas chozas. Desde Savan, puede accederse a esta localidad en autobús.

Meseta de Bolaven

La meseta de Bolaven se encuentra en una zona fértil donde la tribu de los laven cultiva uno de los mejores cafés del mundo, además de fruta, cardamomo y junco de Indias. Este enclave constituye un centro de la cultura mon-jemer y en sus alrededores existen poblados alak, katu, ta-oy y suay. Los pueblos katu y alak habitan en círculos formados por casas de paja y son conocidos por el sacrificio anual de búfalos, elemento clave en sus espectaculares ceremonias. Tradicionalmente, las mujeres alak, katu y lawae se tatúan la cara, aunque en la actualidad esta costumbre está remitiendo. En la meseta también existen algunas cascadas, como la de Taat Lo, que caen sobre un estanque, ideal para bañarse.

Van Vieng

A este pueblo se viene para ver unas cuevas donde se entra  para darse un bañito a la luz de las linternas. Se anda un buen rato en la oscuridad y despues los más atrevidos se adentran en sus profundidades para darse el baño. Otra actividad típica era meterse dentro de una rueda de camión y deslizarse por el rio hasta que se llega a la poblacion donde te pescan los organizadores de la excursión.

No se porqué la mia (Trini) tenía una tendencia terrible para irse a los lados del río y bararse entre la vegetación. La gente se lo pasaba muy bien pero a mí me estreso bastante, el quedarme siempre la última y con problemas.

Nosotros salimos desde Vientiane por Nonk khai. Poco antes de salir nos encontramos con un mercado donde venden seda por metros muy barata (200 ptas el metro). Compro de 6 colores diferentes.

 

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