Ghana

Navidad del 2017

Accra, NP Mole, Paga, Kumasi, Cape Coast, Elmina

GALERÍA DE FOTOS

GALERIA DE FOTOS 2

Introducción

Viaje realizado con una pareja de amigos, Nacho y Adriana (web), que conocimos en Madagascar. Ghana es uno de los pocos países de la zona de habla inglesa, y desde su costa partieron muchos barcos repletos de esclavos hacia América. Tiene un interesante pasado histórico, con uno de los mercados africanos más espectaculares que hemos visto: Kumasi. El parque nacional de Mole, aunque bonito, apenas tiene animales. Es un país muy pobre, donde surge esa especie que tanto odiamos los viajeros, que es el timador y, es que en Ghana, a los blancos nos ven como dólares con patas. Te intentarán cobrar por todo. Al solo llegar turistas en paquetes organizados, los viajeros independientes somos algo maltratados, pero al final se trata de un país con gente amable que intenta sobrevivir como puede.

Fecha del viaje

Del 30 de Diciembre de 2017 al 7 de enero del 2018

Moneda
El cedi es la divisa de Ghana. Tradicionalmente se divide en 100 pesewas (aunque la inflación ha hecho desaparecer la moneda fracionaria). El símbolo del cedi, (₵), una C con una barra en el brazo superior. El Banco de Ghana puso en circulación nuevos billetes por valor de 1, 5, 10, 20, y 50 nuevos cedi, y monedas de 1, 5, 10 y 50 Pesewas. Hay cajeros por todas partes, que te cobran comisión, pero solo vimos 1 oficina de cambio en Cape Coast. Los cajeros cobran comisiones y muchos NO funcionan, aunque todos están vigilados. (comprobar conversor)

 

 

 

 

 

 

 

Nivel de vida

Es  caro para ser un país africano, los hoteles mínimamente aceptables valen desde 20 €, aunque si bajas en nivel de confort encontrarás opciones más baratas. Las comidas te pueden salir desde 6 €. Lo único barato es el transporte público, pero es que es realmente incómodo viajar en ello.

Visado

Fue algo problemático, ya que se puede conseguir “on arrival” en el aeropuerto y en la frontera con Togo más cerca de Lomé, pero imposible en la frontera del Norte, por lo que tuvimos que tramitarlo en la embajada de Madrid, pero su normativa es confusa y no cogen el teléfono nunca. Tuvimos que enviar a un amigo a ver si realmente existía la embajada para saber los requisitos:

Rellenar el aplicativo 

Inmediatamente te envían un número de referencia, se envía este aplicativo con el número con una reserva de hotel en Ghana, fotocopia de la cartilla amarilla, resguardos de los billetes de avión, pasaportes originales y fotocopia, ANTECEDENTES PENALES y una foto.

Todo se envía por una empresa de mensajería junto con el resguardo de un giro postal de 60€ por persona.Te lo pueden recoger, pero claro, no sabes cuando estará listo, y has de llamar a la embajada para confirmar. Tardan como máximo 10 días, aunque hay un servicio Express por 120€

Location and Postal Address: Embassy of the Republic of Ghana,
Calle Capitan Haya 38-3, Madrid 28020, Kingdom of Spain
Phone No: 0034 915 670 440

Horario: De 9’30 a 15’00

La extensión correcta en Diciembre del 2017 era el 9, y no la que dice la operadora automática

Salud

Ghana es un país con alojamientos y restaurantes muy básicos, pero tiene algunos con buena calidad  pero igualmente se ha de tener especial cuidado con lo que se come. En épocas de lluvia, o cerca de ríos o zonas húmedas se ha de vigilar con los mosquitos ya que la zona es especialmente sensible a la malaria.  Como siempre hay que consultar con especialistas de Sanidad Exterior. Nosotros llevamos Malarone por si tenemos algún síntoma sospechoso. Imprescindible llevar la cartilla de la fiebre amarilla para entrar al país. (aunque a nosotros no nos la pidieron, pero claro nos la pidieron para el visado). Nos picaron pulgas

Seguridad

En los sitios turísticos se debe tener cuidado con los carteristas y descuideros, pero no creo que los atracos sean un gran problema durante el día, aunque de noche hay que tener cuidado, sobretodo en zona de playas.

Transporte

Tierra: Hay algunos buses grandes que hacen trayectos largos. Se recomienda comprar los billetes el día de antes

Taxis: Son baratos pero como siempre hay que negociar el precio antes de subir. En Accra funciona Uber. Son vehículos destartalados y bastante pequeños

Electricidad

Se necesita un adaptador, igual que en el Reino Unido, pero se puede hacer un truco que es introducir algo puntiagudo en el orificio central por lo que levanta la seguridad de los otros dos espacios, donde se puede enchufar uno normalLas clavijas a utilizar En Ghana son del tipo G

 

 

 

Diferencia horaria

Misma zona horaria que en Canarias, o sea, se ha de retrasar 1 hora al horario peninsular de Catalunya.

Guía de viaje

West Africa (Lonely Planet)

Tan solo hay una pocas páginas en la West Africa de Lonely planet, y la Bradt que es la guía que recomendamos

 

 

 

ITINERARIO

Día 1:   DAPAONG (TOGO) –POLIMANKUN (FRONTERA GHANA) –  BAWKU – BOLGATANGA
Día 2:  BOLGATANGA – TONGO – NAVRONGO – PAGA – SIRIGU – BOLGATANGA – WULUGU – TAMALE
Día 3:  TAMALE – LARABANGA – PARQUE NACIONAL DE MOLE
Día 4:  PARQUE NACIONAL DE MOLE – BOLE – SONYO – MALUWE – BANDA NKWANTA – TECHIMAN
Día 5:  TECHIMAN – KUMASI – BESEASE TRADITIONAL SHRINE – LAKE BOSOMTWE- KUMASI
Día 6: KUMASI – KEJETIA MARKET – ELMINA
Día 7: ELMINA – CAPE COAST – ELMINA
Día 8: ELMINA – ACCRA
Día 9: ACCRA – CASABLANCA – BARCELONA

Diario de viaje

DIA 1: 30-12-2017  SABADO

DAPAONG (TOGO) –POLIMANKUN (FRONTERA GHANA) –  BAWKU – BOLGATANGA

Vamos a buscar un lugar para desayunar cerca del hotel y encontramos un chiringuito donde nos hacen unas tortillas y unos cafés por 1800 CFA los cuatro. Estamos al lado del mercado y preguntamos a algún taxista que nos lleve a la frontera con Ghana. Encontramos uno que  por 12.000 CFA acepta y  nos lleva al hotel donde ya tenemos listo el equipaje para salir.

Sellamos el pasaporte de salida de Togo sin problemas y nos lleva el taxista por una carretera de tierra horrorosa a Polimankum que es la frontera de Ghana.

Allí se lo toman con más calma, nos hacen entrar en una garita y nos preguntan cosas, que porque vamos, etc, al final todo fluye bien y nos ayudan a encontrar a un taxista que nos lleve a la siguiente ciudad que  es Bawku y que nos cobre en CFA, ya que no tenemos moneda de Ghana. Nos pide 5000 CFA por una hora de trayecto por una carretera horrorosa.

Llegamos a la estación de autobuses de Bawku y compramos billetes para ir a Bolgatanga en tro-tro, o furgonetas que salen en el momento que se llenan. Nos cuesta 9 cedis por persona, ya tenemos moneda local. Hay un cambista que nos da 5,23 cedis, por 50000 CFA nos dan 400 cedis.

Los chicos van a buscar una tarjeta de teléfono para poder comunicarnos y tener datos en el móvil. Como tardan mucho el tro-tro se llena y se va. Al cabo de media hora sale el siguiente y emprendemos la marcha. Tardamos 3 horas en llegar a Bolgatanga. En la estación de autobuses cogemos un taxi que por 5 cedis nos lleva al hotel Sand Gardens, que la guía lo pone muy bien. Tiene unos grandes jardines llenos de mangos, un sitio muy agradable para tomar algo y el personal es agradable. Nos enseñan dos habitaciones una por 50 cedis con ventilador, y otra más grande con aire acondicionado por 80 cedis. Cogemos una de cada.

En el hotel preguntamos si conocen algún taxista para hacer unas excursiones mañana y dice que sí, que un amigo suyo nos puede hacer el servicio.

Mientras esperamos tomamos unas cervezas y al momento ya llega. Nos dice que la tarifa para todo el día son 250 cedis con la gasolina incluida. Nos parece bien y quedamos con él a las 7 de la mañana.

Nos vamos a pasear por el mercado de Bolgatanga donde compramos una sandía, que tiene muy buena pinta por 3 cedis.

Es la ciudad más importante de la región Alta Oriental de Ghana, tiene unos 70.000 habitantes y no tiene atracciones concretas, aunque cerca si tenemos cosas que queremos ver.

Al hacerse de noche volvemos al hotel y ahora si, nos quitamos los kilos de arena que llevamos con nosotros y nos ponemos ropa limpia.

Para cenar vamos al restaurante Comme çi, comme ça, bastante cerca de nuestro hotel con lo que vamos andando. Hay unos cobertizos al aire libre con techo vegetal y ventilador que es donde nos ponemos.

Pedimos unos platos de carne que nos sirven con bastante lentitud, pero el sitio es agradable, si no fuera por la compañía indeseada de muchos mosquitos que nos machacan cualquier trozo de piel que encuentran, aunque los más osados pican a través de los pantalones. Nos cuesta 23 cedis por persona la cena.

Volvemos al hotel y cogemos nuestra limpia y grande cama con muchas ganas.

DIA 2:   31-12-2017

BOLGATANGA – TONGO – NAVRONGO – PAGA – SIRIGU – BOLGATANGA – WULUGU – TAMALE

Hemos contratado un taxi que nos lleve a hacer las excursiones que hay en los alrededores de Bolgatanga. Hemos quedado a las 7 de la mañana, con lo que pensamos desayunar durante el trayecto. Son las 7:30 y no ha llegado todavía, no es un buen comienzo, pues estábamos pensando en decirle que nos bajara hacia el sur y contratarlo durante 3 días…

Desayunamos en el hotel para ir adelantando y mientras esperamos que nos sirvan llega el taxista. Es un chico joven de 27 años llamado Abdul. Ayer nos dio muy buena impresión, muy educado, con buen inglés, pausado etc.

Nos explica que su coche se ha estropeado y ha tenido que buscar el coche de un amigo para hacer la excursión con nosotros.

Nos cuesta el desayuno, que consta de tortilla española, café y pan 11,5 cedis por persona.

El coche que ha traído es impresionante, no es el típico coche destartalado, sucio que entra polvo por todas partes, sino que es nuevo, con aire acondicionado y todo. Vamos muy cómodos los cuatro.

Llegamos a Tongo que es nuestra primera visita al cabo de una hora, primero de una carretera asfaltada, pero luego ya de un camino de tierra como la mayoría del país.

Hay  una oficina donde se paga la entrada al Tongo Hills y a la Tengzug Shrines. Para los cooperantes cuesta 25 cedis y los que no 30 cedis.

La pequeña ciudad de Tongo, se encuentra a unos 15 km al sureste de Bolgatanga, en la base de una cadena de colinas con forma de herradura conocida por sus impresionantes formaciones rocosas en equilibrio y el silbido que produce el viento harmatán al pasar por las grietas de las piedras entre diciembre y febrero. Lo más admirado de estas colinas es el gran número de santuarios ancestrales sagrados de los talensi, de los cuales el más venerado es el Ba’ar Tonna’ab Ya’nee, un centro de peregrinaje popular para los tradicionalistas Ashanti, que lo llaman Nana Tongo. Se han nominado a la Unesco para ser nombrados Patrimonio de la Humanidad.

Los talensi son un pueblo agrícola sedentario cuya rica tradición oral y sus prácticas agrícolas poco frecuentes como aterrazamientos de piedra y fuertes tabúes contra iniciar fuegos incontrolables o la tala de árboles en determinadas zonas, sugieren que llevan ocupando este territorio desde hace muchos siglos.

Durante gran parte del s XIX, los talensi sufrieron mucho a manos de los negreros, en parte porque constituía una tierra de nadie entre los territorios Mossi y Daghon.

A pesar de ello, consiguieron resistirse bastante a la asimilación cultural por parte de los estados vecinos más poderosos. También plantaron una resistencia sólida contra el dominio británico, inspirados en los poderosos espíritus ancestrales y su oráculo de Ba’ar  Tonna’ab Ya’nee.

Incluso después de 1911, cuando por fin fueron sometidos por una expedición militar colonial y expulsados de las colinas, no hicieron caso de la prohibición de acudir a sus santuarios en las cimas de las colinas.

Los visitantes pueden visitar las cuevas refugio donde se escondió el jefe y otros dignatarios durante la batalla contra los británicos.

Nosotros empezamos con la visita a la casa del jefe.  Es muy grande y laberíntica, nos acoge con amabilidad y nos hacemos fotos con él, que accede encantado. Le hacemos un regalo como es costumbre en estos países y le damos una barra de turrón que llevábamos por si acaso lo necesitábamos. Le dice a nuestro guía que tiene muchas ganas de probarla con su familia.

Nos enseña los tejados donde se acumula el grano y los cereales, así como los cacahuetes. A pesar de ser algo muy arcaico vemos que también tienen placas solares y parabólicas.

Pasamos por la cueva de los burros, donde hay un montón de cráneos puestos de los sacrificios que han hecho.

De allí vamos al santuario, pero tenemos que esperar que venga un chico de la familia que se ocupa del santuario para poder subir. Para poder entrar en tiempos más lejanos se tenían que desnudar por completo para entrar. Como eso es un poco bestia para los turistas, ahora solo te tienes que desnudar de cintura para arriba y los pantalones llevarlos cortos.

Las chicas subimos hasta la entrada pero no estamos por la labor de quitarnos la parte de arriba de nuestra ropa y los esperamos en la entrada.

Hay una familia de locales que los chicos entran, pero las mujeres no entran tampoco.  Hay que dar una propina al chico que nos ha acompañado hasta arriba y le damos 1 cedi.

Bajamos y de aquí ya volvemos al coche para seguir nuestra ruta. Los chicos dicen que tampoco hay demasiado para ver dentro de las capillas, unas ánforas de barro y restos de sacrificios de animales.

De aquí ya vamos a Navrongo, ciudad tranquila y rústica, situada cerca del principal puesto fronterizo de Burkina Faso. Destaca por sus viviendas tradicionales angulosas de techo plano, típicas del norte de Ghana. A menudo están pintadas con motivos geométricos monocromáticos.

Según la tradición oral, fue fundada por tres hermanos hace unos doscientos años procedentes de Zecco, una localidad a unos 25 km de aquí. El hermano mayor le puso el nombre que en su lengua significa suave al pisar, en referencia al suelo arenoso.

La importancia de la localidad se remonta a 1901, cuando el jefe Kwara invitó a una expedición británica a establecer su campamento militar cerca de su palacio a cambio de protección contra los negreros que seguían perpetrando incursiones en la región.

En 1906 al lado del campamento se instaló una misión católica. Sus fundadores fueron los Padres Blancos. La misión que tiene un siglo de antigüedad, merece la visita por la Catedral de Nuestra Señora de los Siete Dolores, construida bajo la supervisión del padre Morin en 1920 y consagrada como catedral y parroquia principal del norte de Ghana en 1934.

Se trata de un edificio de gran tamaño y construcción tradicional con el interior sustentado en columnas. La catedral destaca por los sencillos pero preciosos frescos de escenas bíblicas, siluetas de animales y motivos geométricos, pintados en los pilares por las mujeres de Sirigu con aceite de karité y pigmentos terrosos.

La entrada cuesta 10 cedis por persona. El cuidador nos dice que ahora solo se utiliza en contadas ocasiones porque han hecho una iglesia nueva más grande para acoger a todos los devotos.

En la finca de la misión existe una gruta, supuestamente, se trata de una réplica de la de Lourdes, protegida por una alta pared de piedra cuya construcción recuerda a las ruinas del Gran Zimbabue.

La misión se encuentra a 1,5 km del centro de la ciudad.

Nuestro siguiente destino es Paga, a 12 km al norte de Navrongo, por una buena carretera pavimentada.

Lo que se visita aquí son las charcas con los cocodrilos sagrados donde viven doscientos individuos de diferentes edades y tamaños. Otras atracciones incluyen el fascinante palacio del Paga Pia cerca del aparcamiento de taxis y el campo de esclavos de Pikworo a 2 km del centro.

Parece que la actividad esclavista  en los alrededores de Paga alcanzó su culmen entre 1840 y 1870, cuando los peñascos rocosos de Pikworo encerraban el recinto de reclusión de esclavos más importante de esta parte del país. En un momento dado, podía contener hasta doscientos cautivos e las áreas circundantes de las actuales Ghana  y Burkina Faso, que posteriormente se vendían a los negreros de Salaga.

Las tradiciones orales insisten en que se cuidaba bien de los esclavos, no por altruismo, sino para poder venderlos a mejor precio.

Todavía pueden verse los cuencos para comer tallados en filas ordenadas en la roca, así como el área de recreo donde bailaban con el acompañamiento de un tambor de piedra natural resonante. Al otro lado del campamento está el cementerio, donde se enterraba a los esclavos muertos en fosas comunes. También se halla la piedra de castigo, donde se sentaba a los que  intentaban huir atados de pies y manos bajo el sol abrasador. Hay cerca un puesto de vigilancia sobre una roca, donde los negreros hacían guardia para detectar ataques.

Se dice que algunos de ellos fueron instigados por el Paga Pia que se oponía a la esclavitud y a menudo dirigía partidas de rescate para liberar a los cautivos.

La entrada son 35 cedis para dos personas. Hay un guía que te explica todo lo anterior y en la piedra  que hace de tambor, llama a unos colegas para que toquen un poco la música con rocas que pican para que  les des una propina. Todo un poco triste, la verdad, que tengan que tocar un poco para que los pocos turistas que aparecemos por allí les demos una propinilla.

Vamos un poco justos de tiempo, ya que a las 5 y poco ya se hace de noche con lo que no visitamos el palacio del Paga Pia. Se trata de una especie de construcciones fantásticas y laberínticas con sus típicos tejados planos, paredes de tierra curvas y patios acogedores. Muchos de los complejos tienen más de un siglo de antigüedad. En algunos llegan a residir más de 10 familias independientes, cada una con su propia vivienda y patios, algunos con los montones de adobe redondeados bajo los que está enterrado algún miembro importante de la familia. Los tejados planos no solo se utilizan para secar los cultivos, sino también para dormir cuando hace calor. Por su parte las paredes de adobe suelen estar cubiertas de pinturas simbólicas o retratos de animales, uno de los favoritos es un cocodrilo con un pollo en la boca.

Se puede visitar un privado, pero el más fácil es el palacio de Paga Pia. Es un complejo extenso, que según dicen, fue fundado por el mismísimo Naveh Kampala, que fue a su vez el fundador de Paga en 1670. Era nieto de un importante jefe cuyo tótem era un cocodrilo. Cuando el anciano jefe murió hubo una disputa por la sucesión y se tuvo que exiliar. Llegó a un rio embravecido y tuvo que pedir ayuda a un cocodrilo para que los ayudaran a pasar el rio. Le dijo que si lo ayudaba, ni él ni sus seguidores le harían nunca daño a un cocodrilo. Lo convenció y se sumergió en el agua y agitó el agua con su cola  con tal fuerza que las aguas se abrieron y dejaron un vado libre para que pasaran.

Muchos años después, el hijo, estaba cazando cuando cayó en la guarida de un cerdo hormiguero cuya entrada se derrumbó. Estuvo atrapado días enteros y su familia le dio por muerto cuando su perro regresó a casa solo. Un cocodrilo le ayudó a salir y  el chico reafirmó el compromiso de su padre. Cuando volvió a casa vio que habían cazado cocodrilos con lo que se fue a otro sitio con su familia. Fue entonces cuando llegó a Paga a una charla infectada de cocodrilos y se convirtió en el primer jefe de la ciudad.

Se pueden visitar las charcas de los cocodrilos pero nosotros no lo hacemos tampoco. Tienes que pagar una entrada y el precio de un pollo que le tiran para que los veas de cerca. Si quieres los puedes tocar, pero a nosotros no nos apetece el circo que se genera con estos animales.

Nuestra última visita del día es Sirigu, allí que vamos. En la frontera con Burkina Faso, casi directamente al norte de Bolgatanga tiene fama en toda Ghana, no solo por los esplendidos trabajos de cerámica y cestería que realizan sus mujeres, sino también por las elaboradas pinturas simbólicas con que estas mujeres artistas decoran las paredes de sus casas de adobe, con el característico tejado plano del Sahel.

La entrada al recinto son 13 cedis por persona, que incluye la visita a una casa de la localidad y un guía que te explica todo muy bien.

También llama la atención la escarificación facial, casi tan complejo como una telaraña, que practican los nakarisi que viven en la aldea y sus alrededores.

Entramos en la casa por una puerta principal, para significar que somos importantes y que es la primera vez que entramos en esa casa. Nos lo enseñan todo y es muy interesante, tienen su montículo donde hacen los sacrificios y un sistema para poder utilizar las dos manos en una fuente artesanal que se mueve con los pies.

Visitamos la tienda, donde compraríamos muchas cosas, verdaderamente las cestas que hacen son preciosas y nada caras unos 5 o 6 euros las más grandes. La cerámica es sencilla pero también muy bonita y barata, por 1 euro tienes cosas estupendas. El problema es lo que abultan las cestas y lo frágil que son las cerámicas. Luego nos arrepentiremos de no haber comprado. Es una manera de ayudar a estas mujeres para que puedan seguir trabajando y manteniendo sus costumbres tan interesantes. Han hecho 4 chozas para alojamiento y nos lo explica por si alguien está interesado. Es una iniciativa  de la SWOPA, Sirigu Woman’s Organisation for Pottery and Art, una organización local fundada en 1997 con los objetivos interrelacionados de evitar la desaparición de esas técnicas de artesanía tradicional, aumentar los ingresos que se extraen de la artesanía y ofrecer oportunidades de mejora social y económica para las mujeres locales.

Aquí le planteamos a nuestro conductor la propuesta de que nos acompañe otros dos días más. Le pagaremos 250 cedis por día y la gasolina aparte, teniendo en cuenta que le pagamos el día de vuelta a Bolgatanga. Llegamos a un acuerdo y volvemos a Bolgatanga para que recoja algo de ropa y artículos de aseo. Nosotros ya llevamos todas nuestras cosas en el coche, porque si no hubiese funcionado el trato, teníamos que ir a la estación de buses a buscar transporte a Tamale.

Lo teníamos pelado, porque nos habían dicho que solo había taxis compartidos hasta las 4 de la tarde más o menos, además es Nochevieja y hay menos traslados.

La carretera a Tamale está en buenas condiciones, asfaltada, pero eso no evita los pueblos con los burros, perros, gente en bicicleta y socavones inesperados que ralentizan la marcha. Como salimos a las 5 de la tarde lo tenemos justo para ver la mezquita de Wulugu, está a 10 km al sur de Bolgatanga y es el monumento islámico más peculiar.

La Zayaa Mosque, tiene forma de fortaleza, se eleva como un gigantesco termitero a 50 m de la carretera principal. No es una antigüedad a pesar de las apariencias, fue construida en 1990 por Abu Bakar como residencia y como lugar de plegaria. Los locales dicen que se hizo, por una visión que tuvo el Sheik en su casa de Bawku.

Estuvo varios años viajando buscando un lugar apropiado para su construcción. Está entre dos cursos de agua, que se cree que son curativas para enfermedades cuando se mezclan juntas.

El Sheik murió en 1994 y desde entonces ha sido mantenida por sus familiares que están felices de explicarte cosas por una cantidad de dinero. Nosotros llegamos anocheciendo y  no pagamos nada. Hacemos unas fotos y volvemos a la carretera.

Llegamos noche cerrada a  Tamale y nuestro conductor nos lleva a un hotel que conoce.

Es la Catholic Archdiocesan Guest House de Tamale. Nos cuesta 85 cedis la doble con 1 desayuno incluido y aire acondicionado.

La cocina ya casi ha cerrado, con lo que nos hacen unos platos de pescado y de carne rápidamente. Ya se han arreglado para ir a la misa de Nochevieja. Pagamos la cena y nos dicen que si queremos más bebida no hay problema ya que en el bar hay alguien que nos la traerá.

No aguantamos hasta las 12, estamos muy cansados de todo el traqueteo del día que ha sido muy largo, con lo que nos vamos a dormir.

DIA 3:   1-1-2018

TAMALE – LARABANGA – PARQUE NACIONAL DE MOLE

En el hotel nos entra un desayuno por habitación, nos habían pasado cosas raras pero esta se lleva la palma. Nos traen una tortilla, café, mermelada de naranja y tostadas. El que tenemos que pagar nos cuesta 10 cedis.

Hoy en teoría es un trayecto no muy largo y la carretera está en bastante buen estado.

La división cultural entre el norte y el sur de Ghana empieza a hacerse patente en esta ciudad predominantemente musulmana a medida que las bicicletas, la arquitectura, al estilo del Sahel, las teteras de plástico a rayas y las diversas carnes empiezan a fusionarse con la antigua colonia británica.

Su población ronda los 350.000 habitantes, han asfaltado la carretera con lo que el polvo rojo que la cubría ha desaparecido y la construcción  de un estadio de futbol de 80 millones de dólares para la Copa Africana de Naciones 2008 ha supuesto una mejora de la ciudad.

Es el  epicentro viario más importante del centro de Ghana, teniendo un mercado central donde hay una sección de fetiches donde venden trozos de piel de tigre o leopardo, colas de caballo y otros artículos estrafalarios que utilizan en la medicina tradicional.

Otra cosa que se puede visitar, pero nosotros no hacemos, es la curtiduría al aire libre donde hay cientos de pieles de oveja, cabra y vaca o cocodrilos del Volta, estiradas para secarse al sol.

Llegamos a Larabanga para ver la mezquita, de la cual dicen que puede ser la más antigua de Ghana. Los lugareños insisten que se construyó en 1421 y atribuyen la construcción a un comerciante musulmán llamado Ayuba. En cambio en una exposición del National Museum de Accra se afirma que se construyó en 1648 por el Imán Bramah, una teoría que se basa en la evidencia negativa de que el Corán iluminado original de este imán que supuestamente le entregaron los ángeles, se sigue conservando en la mezquita.

Según la tradición local, el fundador de la mezquita viajaba por la región cuando descubrió la denominada piedra mística que se encuentra en las afueras de Larabanga, en dirección a Wa.

Por algún motivo inexplicado, decidió arrojar su lanza desde allí y dormir donde aterrizase. Así lo hizo y durante la noche tuvo un extraño sueño sobre una mezquita cuyos cimientos estaban misteriosamente plantados cuando se despertó.

Completó la construcción de la mezquita y se estableció en Larabanga. Las mezquitas de adobe y palos de Ghana se construyeron sucesivamente en un periodo relativamente corto de tiempo en una ruta comercial consolidada hacia el oeste. La reivindicación de ser la más antigua se debe a que durante siglos fue sustituta de La Meca para los ghaneses.

En 1995, la mezquita se convirtió en piedra angular de un proyecto comunitario de turismo coordinado por el Peace Corps. Permitía a los aldeanos beneficiarse del turismo y compensar un poco la declaración del Parque Nacional que les  había arrebatado sus cotos de caza tradicionales.

Hay una oficina donde tenemos que ir a pagar la entrada a la mezquita. Nos piden una barbaridad con lo que decidimos que solo pagamos uno de la pareja y los otros dos nos esperan. Parece que están de acuerdo, pero mientras estamos con la explicación del guía, oímos gritos y como el taxi con nuestros compañeros está saliendo.

Preguntamos qué es lo que pasa y nos dicen que les habían acusado de hacer fotos y evidentemente no lo han hecho. Se han metido especialmente con Adriana por ser mujer, ya que Antonio tenía mejor visibilidad y a él no le han dicho nada.

Te cobran simplemente para tener el derecho de hacer unas cuantas fotos, porque evidentemente no puedes entrar dentro. Suponemos que va tan poca gente a visitarla, que quieren exprimir al máximo a los que paramos. Le decimos al presunto guía que nos deje en paz y hacemos fotos y nos vamos, no sin antes comentarles que aconsejaremos a la gente que no pare en esta mezquita debido a su rudeza y mala educación, sin contar con el machismo que desprende el encargado de cobrar las entradas, que por cierto no te da …..

Los niños nos persiguen para que les demos dinero para el equipo de futbol y no se cuántas cosas más.

Con mal sabor de boca ya vamos directamente al Parque Nacional Mole. La entrada para los nacionales son 20 cedis y 40 para los extranjeros. El coche para los nacionales 5 cedis y 20 para los extranjeros. Además si eres investigador, eres fotógrafo profesional etc hay otras tarifas que se pueden comprobar en la puerta de entrada al parque, donde hay un papel con toda la casuística.

Es el santuario de naturaleza más grande de Ghana y, en lo que respecta a la observación de animales en general, el mejor. Se delimitó como reserva de fauna un año después de que la independencia de Ghana y se declaró oficialmente parque nacional en 1971. El reasentamiento de la población que vivía aquí fue complicada pero no había mucha cantidad pues es zona de mosca tse-tse.

Aquí se han contabilizado más de 90 especies de mamíferos y al menos 344 de aves. Se cree que hay unos 800 elefantes, más de 1000 búfalos, hipopótamos, facóqueros y varias especies de antílopes. Hay cinco especies de primates presentes, la más visible es el papión oliva.

Hay 17 carnívoros, pero los que más se ven son las mangostas, parece que hay leopardos y leones, pero es muy difícil verlos.

Este parque solo tiene visitable un 5% de la superficie total, lo cual deja mucho espacio al furtivismo, ya que no hay ni guardas, ni visitas, ni nada que perturbe a los asesinos en su trabajo.

Se puede llegar en transporte público, pero hay pocos buses y a horas un poco inconvenientes, pero teniendo tiempo de margen se puede hacer.

Hemos reservado una habitación cuádruple en el Mole Hotel, ya que los precios son elevados para la media del país. Nos cuesta 375 cedis con desayuno incluido. Menos mal que hemos reservado pues en estas fechas está bastante lleno con cooperantes y turistas locales.

Hay 3 tipos de habitaciones, las que tienen ventilador, que es la más barata y que nosotros hemos escogido, la que tiene aire acondicionado y los bungalows que tienen unas vistas privilegiadas al abrevadero.

Como llegamos antes de la hora de entrada y la habitación no está preparada nos vamos al punto de observación y ya vemos nuestros primeros elefantes que han ido a beber a la charca que hay convenientemente emplazada enfrente del hotel.

Nos tomamos unas cervezas y al momento nos dan la habitación. Como queremos hacer un tour por la tarde nos vamos a dar un chapuzón a la piscina del hotel, el cual nos sienta muy bien.

Hay varios tours en coche, el diurno, de 7 a 9 horas, el del mediodía de 11 a 1, el de la tarde de 3:00 a 5:00 y el nocturno de 7 a 9 de la noche.

También se pueden hacer a pie y la experiencia es fantástica.

Los precios son 200 cedis por el coche a repartir entre como máximo 7 personas y el coste del guía son 10 cedis por persona y hora, teniendo en cuenta que el mínimo son 2 horas por guía.

Para hacer las visitas a pie hay que llevar calzado cerrado, no se puede ir con chanclas o zapato descubierto porque van andando por medio de la sabana y te puedes hacer daño.

Nosotros como compartimos con una madre y su hija alemana el coche, nos sale por 213 cedis los cuatro. Tienes que estar un cuarto de hora antes para pagar y formar los grupos.

Vas en unos asientos encima del techo del 4  x 4 y tienes una visión excelente. El problema es que hay muy pocos animales, pájaros sí que se ven bastantes de unos colores espectaculares pero otro tipo de animales no.

En un momento dado nuestro guía se baja del coche y dice que va a buscar a los elefantes. Llama al poco tiempo por teléfono y nos bajamos del 4 x 4 y vamos andando todos juntos a ver que encontramos.

Al cabo de unos minutos llegamos a un sitio donde hay un elefante que tiene un solo colmillo que está comiendo tranquilamente, como si no le importase que nosotros estuviésemos tan cerca. Es enorme y si te gustan los animales es una sensación maravillosa poder estar al lado de un animal tan impresionante.

Después de un rato, nos vamos y en nuestro camino de vuelta al coche vemos otro más joven que huye de nosotros aunque estemos a bastante distancia. Ya de vuelta, vemos una colonia de monos muy divertida con pequeños dando saltos por todos lados.

Volvemos al hotel con un poco de desilusión pues hemos visto muy pocos animales. Las aves sí que son numerosas y vemos buitres, águilas, Martin pescador, turacos etc.

Desde nuestra habitación vemos unos ciervos que están comiendo a 2 m de nosotros y los facóqueros que hay por todos sitios.

No se puede comparar con los parques de África del este, pero tampoco los precios son los mismos ni la masificación. Si estás cerca, es una excursión recomendable.

Nos preguntan que queremos cenar ya que tardan bastante en servir y pedimos carne en salsa, brochetas y un plato local. Además hay un grupo de 12 italianos que a pesar de que llegan después que nosotros, les sirven antes a ellos. La cocina cierra a las 8 de la noche, con lo que hay que tenerlo en cuenta. Nos cuesta 95 cedis con cervezas los dos. Los precios son el doble que en otros lugares, pero no hay elección si no quieres salir del parque nacional.

Al estar sentados juntos, les preguntamos información de su viaje que siempre va bien. El guía habla un poco de español y lo que no, en inglés.

Antes de irnos a dormir nos acercamos al mirador pero no hay focos como en otros que hemos visto en parques del este y no se ve absolutamente nada.

En la habitación hace calor, pero el ventilador refresca el ambiente y al final nos tenemos que tapar con la sábana.

Día 4:   2-1-2018 martes

PARQUE NACIONAL DE MOLE – BOLE – SONYO – MALUWE – BANDA NKWANTA – TECHIMAN

Se pueden hacer safaris a pie con un guarda del parque por 10 cedis por hora. Se tiene que estar a las 6:45 para pagar y salir a las 7. También se pueden hacer en 4 x 4, el precio son 200 el 4 x 4 por 2 horas y 20 cedis por persona por dos horas de guía. Nosotros, visto que hay muy pocos animales no lo hacemos.

Antes de las 8 estamos en el mirador a ver que vemos.  Lo más abundante son los pajaritos de brillantes colores. Al poco rato pasa al lado nuestro un ciervo y unos facóqueros. Sobre las 9, dos elefantes se aproximan a la charca a beber agua.  Los que han hecho el safari,  tanto a pie como en 4 x 4 se acercan mucho para verlos. En el abrevadero vemos como un cocodrilo pasa de un lado a otro.

Con la habitación nos entra el desayuno que consta de tostadas,  tortilla con verduras, mantequilla,  mermelada y café o té.

Nuestro taxista nos viene a buscar y continuamos la ruta hacia el sur.  Paramos en Bole para visitar la mezquita. La mezquita antigua está al lado de la nueva,  financiada por Irán. La casa del imán, que está al lado,  no tiene ningún problema con enseñar la mezquita. Las chicas nos ponemos una camisa de manga larga y un pareo si se lleva pantalón corto para que no se vean las piernas.  Podemos hacer las fotografías que queremos y subir hasta el tejado.

Pagamos 40 cedis los cuatro.

De aquí nos vamos a Sonyo, un pueblo de unos 5000 habitantes que hablan choruba,  que está a unos 18 km por una carretera horrorosa que nos obliga a comer kilos de polvo. Al llegar nos dicen que el jefe del pueblo está trabajando en el campo y que tardará en volver. Nosotros no tenemos tanto tiempo,  pero nuestro conductor pregunta y su hija nos acompaña a ver la casa del hechicero y nos explica el significado de todo lo que vemos.

La parte más antigua del pueblo está unida por los tejados y se puede ir de una parte a otra sin pisar el suelo de la calle. Este pueblo tiene una capilla llamada Soonyor Kipo shrine, de la cual se dice que tiene el poder de matar instantáneamente a la persona que mienta.

La casa del jefe en el exterior tiene un centro de ceremonias,  un cuchillo que sólo puede tocar él y unas pulseras colgadas en la pared, las cuales tienen poderes especiales, algunas son para aprobar en el colegio,  quedarse embarazadas las mujeres,  conseguir trabajo etc.

Para entrar en las casas hay que bajar por unas escaleras hechas en un tronco de árbol,  lo cual hace que sea complicado el acceso.

En abril hay un festival que se llama Deng Festival y dura 5 días. Parece que esta fiesta acaba en una orgía de intercambios informales de mujeres por los tejados.  La chica que nos acompaña nos pide 20 cedis, pero no estamos seguros que los den al jefe del poblado.

Volvemos a Bole y ya vamos dirección sur para ver otras dos mezquitas de adobe en Maluwe y en Banda Nkwanta. Están al lado de la carretera y a las chicas no nos dejan entrar dentro pero podemos hacer fotografías por fuera y no nos piden dinero ni nada.

El hecho de que haya estas mezquitas indica que son caminos muy antiguos.

Seguimos sin parar,  pero en un control de carreteras nos dan el alto y un policía (que parece o drogado o borracho)  nos dice si llevamos armas o cocaína, en cuyo caso nos detendrá.  Miran la mochila de uno de nosotros por encima y nos pregunta si somos cristianos.  Nosotros decimos que sí y dice que los hombres/mujeres blancas cristianas no mentimos!!!!!

Como nuestro conductor tuvo un problema con su coche,  tuvo que coger otro y no lleva su documentación.  Le piden 100 cedis de multa y después de un rato consigue que se quede en 5 cedis!!!!

Llegamos a Techiman a punto de anochecer todos agotados y llenos de polvo por todos lados. Hacemos cuentas con Abdul y el alquiler del coche de 4 días con gasolina pagada por nosotros nos sale al cambio por 73 € por persona,  una ganga por la gran comodidad que es y la cantidad de  cosas que hemos visto,  que en transporte público no lo hubiéramos podido hacer.

El hotel elegido es Agyeiwaa Hotel.  La doble nos cuesta 120 cedis con desayuno incluido. No está mal la habitación, es grande y tenemos por primera vez en este viaje agua caliente.

Nos dicen que el restaurante  cierra a las 8, con lo que pedimos la cena antes de ir a ducharnos y quitarnos los kilos de tierra que llevamos encima.

Hemos escogido tres platos de pescado grandes con patatas fritas y una brocheta de carne con arroz blanco.  Los peces son enanos y se lo decimos al camarero que  nos dice que en vez de cobrarnos 20 cedis nos cobrará 18!!!! El plato de carne es aún peor por lo escaso. Menos mal que vamos bien de cervezas.  Nos cuesta todo 98 cedis.

Día 5:    3-1-2018 miércoles

TECHIMAN – KUMASI – BESEASE TRADITIONAL SHRINE – LAKE BOSOMTWE- KUMASI

En la guía decía, que en este hotel había mosquitos y había bastantes,  en un momento de la noche pusimos el ventilador para que no nos picasen más.

Tenemos el desayuno incluido en el precio de la habitación.  Nos dice que es buffet libre, pero cuando nos traen 2 tostadas más nos las cobran,  sin que las hubiésemos pedido o un sobre de milo por el que nos cobran 4 cedis. Le comentamos, que para nosotros bufet libre es coger lo que queramos,  con lo que a los próximos turistas debería decirlo por anticipado lo que entra y lo que no.

A menos de 200 metros está la estación de autobuses desde donde salen los Metro Mass hasta Kumasi.  Nos cuesta 11 cedis por persona,  no sale hasta que se llena,  con lo que esperamos una hora.  Para hacer los 120 km que separan las dos ciudades tardamos 3 horas,  eso sí vamos en un autobús muy nuevo con aire acondicionado.

Al llegar a la estación de autobuses de Kumasi cogemos un taxi que nos lleve al  hotel Ashanti Gold por 10 cedis. En la guía pone que ha recibido premios de excelencia turística.  La habitación doble nos cuesta 120 cedis sin desayuno, la de mayor categoría  cuesta 180 cedis, pero no la cogemos.

La propietaria es muy amable,  los jardines están bien cuidados y decorados. Tomamos posesión de la habitación  preguntamos por un taxi que  nos lleve a visitar los alrededores. El conserje llama a un amigo que tarda  bastante porque el tráfico es endiablado. Al llegar le decimos lo que queremos hacer y nos dice que no nos va a dar tiempo, pero que lo intentamos.  Empieza pidiendo 250 cedis pero nos lo deja por 170 cedis.

Salimos poco antes de las 3 del mediodía y la primera visita es a las capillas tradicionales que son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Vamos a la Besease traditional Shrine, es la más accesible y una de las más importantes, desde que fue aquí donde Yaa Asantewaa consultó los espíritus antes de liderar el ataque en el fuerte inglés de Kumasi.

Fue fundada hace 300 años,  pero el edificio actual es de alrededor de 1850. Se restauró en 1998, poniendo el techo de paja,  para dar una idea de cómo era,  con instrumentos de música, la silla del rey y fetiches varios.  También se pueden ver fotos de ceremonias anteriores,  los símbolos ashanti y su significado etc. Nos cuesta 10 cedis por persona,  aunque también nos piden un regalo que no damos. Se encuentra a 20 km de Kumasi.

Se mantienen 10 capillas o abosomfie en total, la mayoría al este de Kumasi.  Las ha descrito la Unesco como lo último que permanece de arquitectura de la antigua civilización Ashanti.

Es un edificio habitado por un espíritu llamado Obosom, que media entre los mortales y la suprema deidad llamada Nyame. El espíritu se manifiesta sólo en algunas ocasiones a través del hechicero, llamado Okomfo que lo posee el espíritu y habla por su boca. El hechicero junto con el jefe, son los miembros más importantes de la comunidad. Siempre que se toma una decisión importante se tiene que ver al hechicero.

A pesar de que muchos ashanti son cristianos,  mantienen sus creencias ancestrales. Muchas de las capillas son habitadas por los hechiceros que hacen sesiones los domingos y/o los viernes.

Esta capilla nos da idea de cómo era la arquitectura Ashanti en Kumasi  antes de que llegaran los británicos. Las paredes de las casas por la parte de abajo eran naranjas y las de arriba eran blancas. Tenían símbolos tallados similares a las que se pueden ver en los textiles adinkra.

Las casas tienen un patio central,  con cuatro habitaciones a los lados.  Está la habitación de los tambores,  donde se canta y donde se cocina.  La cuarta sólo está abierta para el hechicero y sus ayudantes.

En todas las capillas hay un altar para el Dios supremo o Nyame Dua. Están llenas de fetiches y sacrificios, entre ellos las tortugas, de las cuales dicen que son las únicas que no necesitan ataúd pues lo llevan a cuestas.

Vemos por la hora que es, que no nos va a dar tiempo a visitar los pueblos donde hacen los tejidos artesanales con lo que vamos directo al lago Bosomtwe que está a 35 km al sur de Kumasi.  El lago se formó por la caída de un meteorito,  tiene un diámetro de 8 km y una superficie de unos 50 Km cuadrados. Las paredes del cráter alcanzan una altitud de 600 m.

El meteorito cayó hace 1 millón de años  y durante las épocas de grandes lluvias llegaba el agua hasta esos 600 m de altitud. Se han encontrado fósiles cerca del borde que lo demuestran.  Ahora tiene una profundidad de 90 m,  mientras que hace 300 años había muchísima menos agua. Su nombre significa “god’s antelope”. La leyenda dice que un cazador ashanti llamado Akora Bompe fue llevado a la orilla del lago por un antílope herido y encontró muchos peces.  Es un lago sagrado por los Ashanti tradicionales,  piensan que hay un Dios llamado Twi que lo habita y que las almas de las personas que fallecen lo visitan en su pasaje a la eternidad.

Hay 27 pueblos alrededor del lago con unos 25000 habitantes, la mayoría pescadores, aunque la sobrepesca ha hecho que haya muy poco pescado y algunos se dedican a la agricultura.

 Llegamos al pueblo de Abono dónde está la oficina del lago y nos piden 40 cedis por el derecho de ver el lago.  Teniendo en cuenta que son las 5 de la tarde y que queda muy poco rato de luz nos parece un robo y le decimos que nos vamos inmediatamente. Nos dice que son los precios y nos enseña un libro dónde se apunta la gente que lo visita.  A duras penas vienen dos personas cada día,  con lo que los tienen que exprimir.

Al final le damos 20 cedis por los cuatro y nos acercamos a la orilla del lago donde no se distingue dónde acaba el cielo y empieza el agua.  Hay unos cuantos jóvenes bañándose y nos pescadores que extienden una red y cogen un puñado de peces.  Incluso los diminutos los cogen,  nosotros opinamos que deberían devolverlos al lago a que crecieran un poco,  ya que no sacaran nada de esos pequeñajos.

Nos tomamos una cerveza en un chiringuito que hay en la orilla del lago mientras nuestro taxista aprovecha para comprar pescado recién cogido para su casa.

Volvemos ya de noche a Kumasi por el gran atasco a la entrada y porque la carretera es de tierra con un montón de socavones.  Nos deja en el hotel a las 19:30 muy cansados.

En nuestro hotel no podemos cenar porque hoy tiene fiesta el cocinero, pero al llegar nos dijo la propietaria que ella nos acompañaría a un restaurante.

El conserje nos dice que ya viene pero tarda un buen rato en llegar.  También nos dijo que habría Wi-Fi,  pero como en la mayoría de hoteles de este viaje, hoy no funciona!!!!

Llega la señora y nos pregunta que nos apetece,  le decimos que algo rápido por la hora tan tardía que es. Nos lleva a una zona de alto standing,  donde vemos casas espectaculares, que curiosamente,  es donde ella vive.

El restaurante se llama Aboudi y nos pedimos unas pizzas,  swaharmas,  humus y samosas. Nos cuesta 117 cedis.  Solo tienen zumos naturales,  Coca-Cola y refrescos.  Como es musulmán no permite cervezas, pero si sales a la terraza las puedes comprar en la tienda de al lado,  que es del mismo dueño!!!!!

No tardan demasiado y está todo muy bueno. La señora también aprovecha y cena esperándonos para devolvernos al hotel.

Día 6:   4-1-2018 jueves

KUMASI – KEJETIA MARKET – ELMINA

Nos vamos a las cercanías del hotel dónde desayunamos 2 cafés,  1 milo,  1 té y una tortilla con pan por 10 cedis. El conserje nos acompaña al centro nacional de artesanía,  pero todo está cerrado incluso los bares y restaurantes.

Hay un  montón de gente por la calle a pesar de ser las 8 de la mañana.  Desde allí vamos andando al mercado Kejetia.

Se extiende sobre 12 Ha inmediatamente después del Kejetia circle. Es el mercado al aire libre más grande de África del oeste.  Alberga más de 10.000 vendedores, sin contar todos los que se ponen en las cercanías. Fue restaurado pero fue destruido por el fuego en 1995 y en 2009.

Una vez dentro tiene un aspecto laberíntico,  confuso al principio pero está bastante ordenado por ropa,  textiles y   comida en el oeste, cerámica y metal en el noroeste, y los sastres en el suroeste. La parte más pestilente es donde se vende los pescados y la carne. Allí los simpáticos vendedores nos permiten hacer fotos sin problemas. En la zona de telas compramos unos cuántos metros.  El precio oscila desde los 3,5 cedis por metro las de peor calidad a los 8 de las mejores. Es un problema elegir entre todos los modelos que nos ofrecen.

La mayoría son muy coloristas pero hay un pequeño surtido de telas que utilizan en las ceremonias de los funerales.  Las hay de color negro con distintas texturas y rojo y negro.

Una camisa para hombre cuesta  veinte cedis con estas telas tan bonitas. En el mercado hay un bullicio espectacular, donde no faltan los predicadores con sus potentes altavoces leyendo los versículos de la Biblia. No nos sentimos en  ningún momento inseguros,  al revés las vendedoras nos saludan con alegría y se preguntan que se nos ha perdido por allí.

En esta zona predominan los Akan, que es la agrupación etnolingüística más numerosa de Ghana.

Cada aldea akan, tiene su jefe, cuyo puesto no es exclusivamente hereditario. La mayoría son seleccionados por un consejo de ancianos y se les pueden revocar los poderes si no hacen su trabajo bien.

El poder del jefe está representado en su posesión de su taburete real, que suele ser de madera y se ennegrece cuando muere el monarca, aunque hay excepciones como el famoso Taburete de oro de Ashanti y el Taburete de plata de Mampong.

En muchos territorios akan se mantiene una jerarquía tradicional de jefes, el rey de Ashanti es el jefe supremo de los jefes de estados vasallos como Mampong y Jauben, que a su vez gobiernan varias jefaturas locales más pequeñas.

Es costumbre en las sociedades akan y también en otras partes de Ghana, que los visitantes presenten sus respetos al jefe, una costumbre que se conserva en las aldeas que reciben pocos visitantes extranjeros.

La mayoría de las sociedades akan tienen un Consejo de Ancianos, la Reina Madre, que actúa como madre espiritual del jefe. Trabaja en colaboración con el Consejo de Ancianos, para seleccionar al nuevo jefe, asiste a todas las reuniones del Consejo y preside todos los nacimientos y los ritos de la menstruación.

Otras figuras son el Akyeame,  portavoz oficial del jefe y portador del cetro real y el Adontenheme, líder del principal cuerpo militar. Algunas sociedades están divididas en varios asafo, compañías militares que desempeñan una importante función de defensa así como artística.

Los akan consideran que cada persona está compuesta por tres partes: sangre, semen y alma. La sangre, la más importante, se hereda de la madre y representa la familia. El semen es la contribución del padre y determina la personalidad y otras características individuales. El alma sería la parte de Dios que entra en cada niño al nacer.

Consideran que el alma de la persona está vinculada al día de la semana en que ha nacido. Por este motivo, el nombre de la mayoría de los ghaneses no es un nombre de pila, sino que viene determinado por su día de nacimiento. El segundo nombre del hijo es el que eligen los padres ocho días después del nacimiento y suele ser el de un miembro respetado de la familia, por la creencia de que el niño heredará algunas de sus virtudes.

Los nombres asociados al día del nacimiento son:

DÍA

VARON

MUJER

DOMINGO Kwasi Akousa, Así, Ese
LUNES Kwadno, Kojo Adwoa, Ajao
MARTES Kwabena, Kovina Abena, Araba
MIERCOLES Kwaku Akua
JUEVES Yao, Ekow Yaa
VIERNES Kofi Afua, Afia, Efua
SÁBADO Kwame, Kwamena Ama

Todas las sociedades creen en un Dios omnipotente, pero también en gran cantidad de deidades locales, que pueden ser árboles, rocas o cualquier otro elemento natural. También tienen un tótem, un tipo de animal que la aldea no puede matar ni comer, como los monos o los cocodrilos.

Hemos visto estos días funerales que son  coloristas y vibrantes. Separan la ceremonia del entierro del funeral en sí, desde 3 meses a 2 años. El tono general es de celebración, no de luto, y está marcado por percusión y danzas exuberantes, y consumo de grandes cantidades de alcohol.

En el poblado que hay un funeral forran los palos de la luz en la carretera con telas rojas y negras, además de hacer como un pulpito donde ponen fotos del fallecido y los allegados se sientan alrededor.

Cogemos un taxi por diez cedis para volver al hotel. Hacemos el check-out y cogemos otro taxi que por veinte  cedis nos lleva después de un rato a la estación desde donde salen los autobuses VIP hacia Cape Coast y Elmina. Hay un atasco continuo en Kumasi, se tarda más de media hora para hacer menos de tres km.

Al llegar hay  dos autobuses grandes y una furgoneta pequeña. Los buses grandes cuestan 35 cedis por persona y la furgoneta pequeña 27 cedis. Al final nos decidimos por el grande ya que suponemos que iremos más cómodos con el aire acondicionado y los asientos más amplios. La compañía es VIP JEOUN TRANSPORT y pagamos para ir de Kumasi a Tokoradi. Nos quieren cobrar 5 cedis por equipaje y nosotros decimos que eso es muchísimo, al final después de regatear le pagamos 5 cedis por los 3 equipajes que mete en el maletero.

Está a 227 km,  nos dicen que tardaremos unas 5 horas,  ya veremos,  salimos a las 13:30 PM después de esperar casi hora y media hasta que se ha llenado.

Nos tenemos que poner el cinturón de seguridad y salimos. Al momento un parroquiano empieza a dar un discurso del cual no entendemos nada pero de vez en cuando dicen amén con lo que debe ser un predicador. Pega unos berridos espectaculares y no se baja del autobús hasta que pasan 50 minutos!!!!!!

Parece que hayamos cambiado de país,  ya que al contrario de todo lo que habíamos visto hasta ahora,  todo esto que vemos es muy verde y frondoso. La carretera está asfaltada y vamos bastante rápido para lo que es el país. Hay mucha banana,  palmeras,  maíz etc.

Cuando algún pasajero necesita ir al lavabo el conductor para y todo el mundo que lo necesita baja.

Pasamos por el pueblo Assin Manso, a una hora de Cape Coast, el cual era una parada importante por las rutas del comercio de esclavos de los s XVIII y XIX. Se encuentra a orillas de un río, donde se bañaba a los esclavos y se les examinaba para ver si eran aptos antes de llevárselos a la costa para embarcarlos hacia la otra punta del mundo. Como gesto simbólico, los restos de dos esclavos, Samuel Carson de EEUU y una mujer llamada Crystal de Jamaica, se repatriaron a Ghana en avión en julio de 1998 para volver a enterrarlos aquí.

Los visitantes pueden ver las tumbas y el recién construido Memorial Wall of Return, también llamado Pillars of Recognition, donde se puede hacer inscribir tu nombre por un donativo de unos cuantos cedis.

Tardamos 4 horas en llegar al desvío que lleva a Elmina y allí cogemos un taxi que nos lleva al hotel por 30 cedis. El hotel se llama Stumble Inn,  está a 4 km de un camino polvoriento de la ciudad de Elmina. Sólo les queda 1  cabaña de bambú que cuesta 90 cedis y una de barro que cuesta 75 cedis.  Menos mal que hemos reservado por teléfono,  porque si no nos quedamos sin alojamiento.  Tiene mucho encanto, todo muy ecológico, las camas tienen mosquiteras,  el baño es al aire libre y la energía es solar con lo que hay problemas para recargar los artilugios electrónicos,  ya que al haber el harmatán no hay sol y no se puede recargar nada. Hay que tener cuidado con eso.

Por teléfono hemos pedido la cena,  ya que no tienen nada hecho y lo tienen que preparar con bastante tiempo.

La playa no se ve, porque han hecho una barrera delante del hotel para protegerlo de las olas,  pero nos gusta la tranquilidad que se respira. Solo se oyen las olas del mar al romper en la orilla.  Hay unas mesas para poder tomar unas cervezas, eso sí, hay que protegerse de los mosquitos.

Hemos pedido 4 pescados con yuca,  pero no hemos acertado,  las raciones son generosas,  pero está muy soso. Nos cuesta 35 cedis cada plato y 10 cedis la cerveza. El zumo de piña natural cuesta 7 cedis.

En el menú, hoy había pizza y unos vecinos la han pedido y tenía muy buena pinta.

Nos vamos a descansar pronto,  ya que la luz es muy tenue y se hace difícil leer.

Día 7:   5-1-2018 Viernes

ELMINA – CAPE COAST – ELMINA

EL Desayuno no entra en el precio de la habitación,  como los dueños son ingleses, todo está muy bien explicado en unas pizarras.  Hay bastante donde escoger,  hay spanish omelette por 15 cedis,  ensalada de frutas por 14 cedis,  el típico desayuno inglés por 17 cedis etc. Los cafés son 8 cedis y el milo y el té 6 cedis.

Nos pedimos la tortilla  y sorpresa!!!!!  Es tortilla de patatas. Mientras estamos desayunando, una chica que está en el hotel nos escucha y resulta que es española. No solo eso,  sino que es profesora de cocina en Segovia y les dijo como hacerlas a la cocinera del hotel.

Se llama Marta y tiene a su hija trabajando en un hostel de Accra, lo cual nos viene muy bien ya que no teníamos nada reservado y todo es carísimo en la capital.

Un taxi nos viene a buscar y nos lleva a Cape Coast por 35 cedis. Al llegar allí nos vamos al Castillo de Cape Coast. Es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La entrada son 40 cedis que incluyen un guía que te cuenta todo durante 45 minutos. Si eres cooperante pagas 30 cedis y eso es lo que decimos. Como el móvil está sin batería le pregunto a la chica que hay cobrando si lo puede cargar y lo hace sin problemas.

Fue supuestamente uno de los mayores almacenes de esclavos durante la era colonial, donde los ghaneses, muchos de ellos vendidos a los británicos por los Ashanti a cambio de alcohol y armas, esperaban antes de que los deportasen, hacinados en los barcos mercantes, a pasar sus vidas dedicadas al trabajo en cautividad.

Se encuentra al borde de la ciudad, con vistas a una franja de costa rocosa donde saltan las olas. Es un edificio encalado mucho más bonito de lo que se presumiría para un lugar con su historia. Pero una vez bajo tierra, en las mazmorras claustrofóbicas donde estuvieron encarcelados decenas de miles de ghaneses en los momentos álgidos de aquella época salvaje, el sitio resulta de lo más lúgubre y aleccionador.

En su interior, el museo alberga una secuencia absorbente de exposiciones que explican el origen y los mecanismos del comercio de esclavos, la envergadura de la diáspora y sus repercusiones gestionadas por los líderes negros inspiradores como Marcus Garvey o Martin Luther King.

Sin embargo lo realmente espeluznante es el tiempo que pasas dentro de las mazmorras, cuyos muros de piedra todavía  están marcados por los arañazos desesperados de los que estaban prisioneros en ellas.

Hay tres mazmorras en total, todas con un diseño terroríficamente eficaz. La más antigua se construyó antes de 1790 en el bastión suroriental, seguida por la mazmorra para varones que está debajo de la torre de Dalzel en 1792. La mazmorra para mujeres está en el muro este, cerca de la salida al mar cuyo sombrío apodo era “Puerta sin retorno”.

Hace unos años se expidió una invitación simbólica a dos descendientes de esclavos para que regresasen pasando por esa puerta, y así romper la cadena. Ahora hay un lema al lado contrario que dice “Puerta del regreso”.

El castillo en sí es una fortaleza rechoncha y sólida de rampas, escaleras y parapetos. Se cree que se alza sobre las ruinas del fuerte sueco Fort Carolusborg, construido en madera en 1653 y fortificado en piedra al año siguiente. Entre otras personas, en el patio de armas del castillo está enterrado el reverendo Philip Kwakwe, nativo de la ciudad, que fue el primer pastor anglicano de origen africano. También yace aquí la novelista Letitia Elizabeth Landon y su marido George MacLean, gobernador de Cape Coast de 1830 s 1843 y asesor judicial de la ciudad desde 1843 hasta su muerte.

La visita guiada vale la pena, porque te explican un montón de cosas y estás rodeado de gente de raza negra que revive lo que sufrieron sus antepasados. Hay un libro a la salida donde pones tus impresiones y al ojearlo vemos que hay muchos norteamericanos que lo visitan.

Por primera vez hemos visto un poco de acoso de niños que nos piden cosas, pero simplemente con ignorarlos se arregla la cosa.

Varias de las colinas se han fortificado en algún punto de su historia. Solo dos de aquellos fuertes sobreviven hoy. Fort Victoria y Fort Willian, que formaban parte de una cadena de puestos de vigilancia que se utilizaban para hacer señales y que siguen viéndose con claridad desde los aposentos del gobernador en el castillo. Además conserva un buen número de la época victoriana. Hay incluso un busto de la reina Victoria en el parque que lleva su nombre. Muchos de estos edificios son viviendas sólidas de ladrillo con una galería en la primera planta.

En el centro de una rotonda hay una escultura de un cangrejo, símbolo importante de la ciudad. Según una tradición, la aldea se fundó a causa de la carne de cangrejo tan buena que había aquí, y originalmente se llamó Kotokuraba (Aldea del cangrejo), como aún se llama el mercado principal y la estación de tro-tros cercana.

Al salir del castillo vamos a ver a los pescadores, hay un montón de barcas, mucha animación aunque mezclada con mucha pobreza.

Como hace calor nos vamos a tomar una cerveza al Oasis Beach Resort. Lo regenta una señora blanca de cierta edad y al preguntarle que hace aquí, nos dice que bueno, que es una larga historia. Se le nota cansada de estar aquí, pero que la inercia hace que se quede.

Nos cuesta 7 cedis la botella y cuando nos la acabamos vamos a buscar un taxi que nos lleve a Elmina. Nos piden 20 cedis y allá que vamos.

Elmina está situada en la fina franja de tierra que separa la albufera de Benya del Atlántico. Es una pequeña ciudad que no tiene nada que envidiar a Cape Coast. La ciudad comenzó su andadura como aldea de pescadores y productores de sal hace unos setecientos años.

A pesar de haber sido el cuartel general de África occidental de los portugueses, primero, y de los holandeses después, sigue siendo aún hoy una aldea de pescadores venida a más, que completa los ricos recursos que le brinda el océano con la producción de sal.

Sin embargo, en su época de apogeo económico, se encontraba en el corazón del comercio de oro de África occidental.

Los portugueses la llamaban la “Aldea de las dos partes”, en referencia a la albufera. Parece que ha estado habitada al menos desde 1300, cuando fue elegida capital de Kwaa Amankwaa, fundador del estado Edina.

Originalmente, era una jefatura basada en  el matriarcado, aunque su monarca se empezó a seleccionar según la línea patriarcal después de 1680. En tiempos prehistóricos se desarrolló una importante ruta de comercio entre las minas de sal de Elmina  y los campos de oro del imperio Bono. Esta ruta fue la causa de que los portugueses consiguieran comprar oro con tanta facilidad la primera vez que pusieron el pie en Elmina en 1471.

Una crónica de la época entre un capitán portugués y el rey Caramansa dice “estaba sentado en una silla alta vestido con una chaqueta de brocado, con un collar de oro y piedras preciosas, tenía las piernas y brazos cubiertos de brazaletes y anillos de oro y llevaba barras  de oro en la cabeza y la barba.

En 1482, con  el permiso de Caramansa, los portugueses comenzaron a trabajar en la primera encarnación del Castillo de Sant George, un edificio bastante humilde en comparación con el castillo moderno. En el plazo de 5 años, varios comerciantes portugueses se habían establecido en los alrededores del fuerte y el rey de Portugal había elevado a Elmina a la categoría de ciudad.

La entrada cuesta lo mismo que el de Cape Coast y también hay una visita guiada. Hay tiendas en el interior donde hay máscaras, bisutería, elementos musicales y algo de ropa. Los precios son buenos, vale la pena comprar aquí.

El guía nos explica más o menos lo mismo que en Cape Coast, pero aquí en una de las mazmorras hay un señor en una especie de altar que pide dinero. Una cosa que nos ha llamado la atención es que dentro de las mazmorras hay coronas de flores en honor de los miles y miles de personas muertas en estas mazmorras. Se calcula que un 40% de los esclavos se morían aquí. En los barcos que atravesaban el Atlántico morían un 90% con lo que fue una masacre descomunal.

Cuando salimos vamos a tomar un refresco al Coconut Grove’s Bridge House, donde tenemos internet y podemos chequear correos y mensajes. El sitio es magnífico para ver el puerto pesquero y el mercado de pescado que está justo delante. Traen una piragua de colores lleno de sepias enormes, se nos ocurre después que podíamos haber comprado una y que nos la hiciesen en el hotel.

Ocupa uno de los edificios más antiguos de la ciudad, con un patio que mira al puerto pesquero y al fuerte.

El hedor de Elmina es indescriptible, hay unas alcantarillas al aire libre y se mezcla con el olor del pescado fresco y el olor de la salazón de los pescados.

Enfrente está el Fort Sant Jago, construido en 1665, porque los holandeses querían estar seguros de no perder la posesión del castillo.

Se está yendo la luz y como estamos cansados cogemos un taxi que por 10 cedis sin regatear nos lleva a los cuatro al hotel.

A las 7:30 nos ponen la cena, hoy con la experiencia de ayer, pedimos solo un plato para compartir, nuestra elección es una pizza de pollo que está muy rica.

Al ser viernes hacen un fuego y nos quedamos un ratito disfrutando de la tranquilidad de la noche y tomando una caipiriña, que no se parece demasiado a lo que conocemos pero está rica.

Día 8:   6-1-2018 Sábado

ELMINA – ACCRA

Desayunamos en el hotel, hoy tomamos una tortilla y una ensalada de frutas enorme y buenísima pues tiene hasta mango. El check out es a las 11, con lo que damos un paseíto por la playa totalmente virgen. Han hecho una barrera para las olas que lo que hace es que no tengas acceso directo a la playa desde nuestro hotel y eso nos dicen que hace que algunos clientes  se vayan cuando ven las rocas que impiden la vista del mar.

Al lado de nuestro hotel hay uno de lujo donde entramos a preguntar por curiosidad y para ver precios y como son las habitaciones. El precio son 500 cedis la habitación, con aire acondicionado y baño en el interior. La decoración deja bastante que desear, me gusta mucho más la nuestra con la cama de madera y mosquitera y las sillas y mesa del país.

Nos viene a buscar un taxi que han llamado del hotel y nos pide 35 cedis para llevarnos a la central de furgonetas con aire acondicionado que nos llevará a Accra.

Hasta que no está la furgoneta no cobran el precio, es muy curioso porque ponen sillas y la gente se va sentando en orden de llegada. Cuando llega la furgoneta también se va subiendo en orden de llegada. Nos cuesta  24  cedis. A nuestra llegada solo queda un sitio en la que va a venir, con lo que nos tenemos que esperar a la siguiente. Desde que llegamos hasta que salimos sólo tardamos 35 minutos. Se llena pronto porque solo son 13 asientos.

Tardamos 3 horas hasta la última parada de la furgoneta. Nos habían asustado porque nos habían dicho que se tardaba lo mismo en llegar a Accra que en atravesarla. Al ser estas fechas el tráfico es mucho más fluido.

Lucia, nuestro contacto en Accra nos había dicho donde bajarnos y cuanto teníamos que pagar al taxi que nos llevaría al hostel. El primero nos pide 50 cedis, pero como sabemos que son 15, nos esperamos hasta que al momento llega otro taxista honrado y nos lleva por esa cantidad.

El hostel está muy bien, es de una señora europea y lo tiene todo muy limpio y organizado. La habitación compartida es para 6 personas con 3 literas tanto la de chicos como la de chicas. Si coges algo de la nevera lo apuntas y al hacer el pago de la habitación se suma y ya está.

Nos cuesta 73 cedis la cama con desayuno incluido que no podremos tomar porque saldremos a las 3:30 AM  y no está preparado.

No es una zona donde haya muchos sitios donde ir, pero parece que hay una mezquita que están construyendo los turcos que vale la pena.

Como es una zona regular, Lucia, llama a un chico que nos acompañe en la visita. Al final las chicas nos quedamos en el hostel descansando y son los chicos los que van a ver la mezquita.

Es asombroso, una copia igual que la Mezquita Azul de Estambul. No les dejan entrar porque está en obras, pero ya por fuera impresiona. El barrio es integrista, ya que las mujeres van completamente tapadas y vestidas de negro.

Vuelven y al pensar donde cenar, Lucia nos dice que se puede pedir comida tailandesa y que te la traen al hostel con un cargo de 10 cedis. Pedimos 3 de nooddles y uno de arroz, nos cuesta todo 150 cedis. Las cervezas las cogemos de la nevera del hostel.  No está mal, pero la ventaja es que no nos tenemos que mover a ningún sitio.

Después de un rato de internet, que va y viene, pagamos todo, con la ventaja que podemos pagar con cedis y con euros, así no nos quedamos con moneda local que no haríamos nada con ella.

Nos vamos a dormir las pocas horas que tenemos, con el taxi ya pagado que nos llevará al aeropuerto.

Día 9:   7-1-2018 Domingo

ACCRA – CASABLANCA – BARCELONA

El taxi llega una hora antes, con lo que a las 3:15 vamos al aeropuerto que a estas horas, a pesar de estar a unos 6 km, no tardamos nada en llegar.

El control de equipajes no es nada estricto, pasamos rápidamente y esperamos el embarque. Salimos on time y llegamos tras 4 horas a Casablanca. Nos dan de desayunar un bocadillo, bebida, una pasta y café.

Vamos al mostrador de tránsito y nos dan un papel para ir a comer a un restaurante que hay en el aeropuerto. La Royal Air Maroc si tienes entre vuelo y vuelo 4 horas te dan de desayunar, comer o cenar según la hora. Hay otras compañías que también lo hacen, pero nosotros eso no lo habíamos tenido nunca en cuenta, en este viaje nos han comentado que la Turkish también te pone un hotel según las horas de espera y te da de cenar o comer.

Tenemos que pasar el control de pasaportes pero lo pasamos sin problemas.

Hasta las 12:30 no dan de comer, como nosotros tenemos la Priority Pass, nos vamos a la sala VIP a esperar que salga nuestro vuelo.

No es ninguna maravilla, ponen la comida con cuentagotas, la bebida no está disponible, la tienes que pedir siempre que quieras algo. Eso sí, tenemos internet y unos sillones cómodos. Las comparaciones son odiosas, la de Barcelona es una maravilla y esta es muy sencilla.

A la hora de embarcar, ya nos separamos de Nacho y Adriana, pues ellos vuelan a Madrid. Nos lo hemos pasado muy bien con ellos, solos hubiese sido otro viaje mucho peor.

El vuelo a Barcelona tarda 2 horas, en el cual nos dan de comer otra vez. Llegamos sin novedad y cogemos el A1 que nos devuelve a nuestro hogar dulce hogar. Hasta el próximo.

 

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