Egipto

Verano del 1990

Pirámides, desiertos, El Cairo, Assuán, Abu Simbel, Civilización milenaria

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

Egipto es un país excelente para viajar, lo tiene todo. Vestigios milenarios, nivel de vida barato, personas muy acogedoras y facilidad para viajar. Nosotros fuimos con un barco todos los días, lo cual recomendamos encarecidamente, ya que tomabas posesión del camarote y no lo dejabas hasta terminar el viaje. Para hacer las visitas había autocares esperando y el resto del día podías disfrutar de la piscina, tomar algo, descansar en tu cama o lo que te apeteciese. Es un viaje que recordamos con mucho cariño, ya que fue de los primeros y conocimos a 4 parejas, jovenes como nosotros, con los que nos lo pasamos muy bien.

Eso no quita, que tenemos que volver para ir por nuestra cuenta a sitios que no visitamos como por ejemplo Alejandría o el Monasterio de Santa Catalina.

Fecha del viaje

Del 30 de Julio de 1990 a 12 de Agosto de 1990

Moneda

Es la libra egipcia, para saber la conversión mirar la web: https://themoneyconverter.com/ES/EUR/EGP.aspx

 

 

 

Nivel de vida

Muy barato para los estándares europeos

Visado

Es conveniente verificar en el momento del viaje, los requisitos porque van cambiando a lo largo del tiempo. Esta web es muy conveniente tenerla en cuenta: http://visados.com/es/visados-para-Egipto

Salud

Hay que pedir hora en Sanidad Exterior y que nos informen de las vacunas que se necesitan y si hay que tomar la profilaxis de la malaria

Seguridad

A principios de los 90 estaban en algunas zonas las cosas un poco revueltas, pero nada que ver con la actualidad, que no hay apenas turismo por miedo a los atentados terroristas.

Transporte

Tierra: Hay algunos buses grandes que hacen trayectos largos. Se recomienda comprar los billetes el día de antes

Taxis: Son baratos, pero como siempre hay que negociar el precio antes de subir.

La manera más cómoda es como lo hicimos nosotros, en un crucero fluvial. Entras el primer día a tu camarote, dejas las maletas y a disfrutar. En los ratos de navegación, tienes la opción de estar en la piscina, o leyendo en las hamacas, o en tu habitación con el aire acondicionado y durmiendo si te apetece.

Electricidad

 

 

 

Diferencia horaria

Hay una hora más que en la España Peninsular.

Guía de viaje

ITINERARIO

Día 1: BARCELONA – EL CAIRO
Día 2: EL CAIRO – ASSUAN – ABU SIMBEL – ASSUAN – ISLA DE  KITCHENER – MAUSOLEO DEL AGA KHAN – ISLA ELEFANTINA – TEMPLO DE PHILAE
Día 3: ASSUAN – KOM OMBO – EDFU
Día 4: EDFU – ESNA – LUXOR
Día 5: LUXOR – TEBAS – VALLE DE LOS REYES – COLOSOS DE MEMNÓN – LUXOR
Día 6: LUXOR – DENDERA
Dia 7: DENDERA – ABYDOS – SOHAG
Dia 8: SOHAG – TELL EL AMARNA
Dia 9:  TELL EL AMARNA – TOUNAH EL GEBEL – ACHMOUNEIN – BENI HASSAN
Dia 10: BENI HASSAN – BENI SUEF
Dia 11: BENI SUEF – EL CAIRO
Dia 12: EL CAIRO
Dia 13: EL CAIRO
Dia 14: EL CAIRO – BARCELONA

Diario de viaje

DÍA 1 30-7-1990

BARCELONA – EL CAIRO

Vamos directamente hasta El Cairo con la compañía Egiptair, tenemos alojamiento en un hotel, pero nos llevan a otro de súper lujo. No lo podremos aprovechar mucho ya que al día siguiente tenemos que salir muy pronto hacia Assuan.

DÍA 2

31-7-1990

EL CAIRO – ASSUAN – ABU SIMBEL – ASSUAN – ISLA DE  KITCHENER – MAUSOLEO DEL AGA KHAN – ISLA ELEFANTINA – TEMPLO DE PHILAE

A las tres de la mañana ya hay que levantarse para ir a desayunar, cuando llegamos ayer había una boda, y siguen con la fiesta. Nos vamos al aeropuerto donde cogemos un avión que en poco más de una hora nos deja en Assuan. Allí nos espera una furgoneta donde vamos hasta Abu Simbel.

Excavados en un acantilado en el s XIII a.C., el gran templo de Abu Simbel y el templo de Hator constituyen una visión sobrecogedora. Aunque dedicado a las deidades tutelares de las grandes ciudades del Antiguo Egipto, Amón de Tebas, Ptah de Menfis y Ra-Harajty de Heliópolis, el Gran Templo fue construido en honor de Ramsés II.

Su fachada de 33 m de altura, con los cuatro colosos de Ramsés II sentados en el trono y luciendo la corona del Alto y el Bajo Egipto, fue diseñada para impresionar y atemorizar al mismo tiempo. Estuvo sepultada bajo la arena durante siglos, fue descubierta en 1813 por el explorador suizo Burckhardt.

Los colosos están acompañados de imágenes de cautivos tomados en el norte y el sur de Egipto, los cuatro colosos celebran un Egipto unificado. Los tronos están adornados con cartuchos con los nombres de Ramsés. Uno de los colosos perdió la parte superior en el temblor de tierra del año 27 a.C.

El vestíbulo está adornado con escenas de Ramsés y Nefertari presentando ofrendas a Amón y Ra-Harajty. El Santuario tiene a Ramsés II sentado junto a Amón, Ptah y Ra-Harajty. Dos veces al año, el sol penetra hasta las estatuas que, originalmente estaban recubiertas de oro.

En la sala hipóstila, en forma osiríaca, con el gancho y el cetro de Osiris, los colosos meridionales  lucen la corona del Alto Egipto, mientras que los del norte llevan la doble corona del Alto y el Bajo Egipto. Los muros muestran a Ramsés presentando ofrendas a su imagen deificada. Las estatuas miden 10 m de altura. Los relieves muestran a Ramsés II derrotando a los enemigos e incluye uno de la derrota de los hititas en la batalla de Qadesh del 1275 a.C.

En los almacenes se guardaban ofrendas para los dioses y objetos rituales.

En el templo de Hathor, el más pequeño de Abu Simbel, la sala hipóstila tiene columnas con la cabeza de Hathor y retrata escenas en las que Ramsés derrota a sus enemigos ante la mirada de Nefertari. En el vestíbulo aparece la pareja presentando ofrendas a los dioses. El santuario alberga una estatua de Hathor en forma de vaca. Este templo se construyó en honor de su esposa favorita que era Nefertari.

En los años 60, cuando el lago Nasser amenazaba los templos, la Unesco los cortó en piezas y los trasladó a una colina artificial a 210 m más atrás y 65 m más elevada que su emplazamiento original.

Después de la visita ya vamos a comer al barco donde estaremos el resto de días.

Por la tarde vamos a visitar el Jardín Botánico y el Mausoleo del Agha Khan. Situado en la Isla de Kitchener o isla de las plantas es uno de los lugares más encantadores de Assuan. Sus exuberantes jardines la convierten en el lugar ideal para pasear o simplemente relajarse bajo la sombra de los frondosos y altos árboles.

El general británico Horatio Kitchener la recibió como regalo en 1890, como recompensa por haber llevado el ejército egipcio a las victoriosas campañas de Sudán. Hizo de esta isla su casa y trajo especies botánicas de todo el mundo. Las enormes higueras, los altos cocoteros y las datileras están poblados de aves de vistosos colores. Cuando el sol se pone, toda la isla resuena con sus cantos.

El Mausoleo de Agá Khan, se encuentra sobre una árida colina de la orilla occidental del Nilo. El 48º imam de la secta ismaelí de los musulmanes shiíes, estaba enamorado de la ciudad de Assuan, donde pasaba los inviernos. Después de su muerte en 1957, su viuda la Begum, erigió este mausoleo en su honor.

Se trata de una construcción en caliza con cúpula y torretas inspiradas en las tumbas fatimíes de El Cairo. En su interior hay un santuario de mármol  y el sarcófago del Agá Khan, tallado con inscripciones de textos del Corán. Hasta su muerte en el año 2000, la Begum pasaba parte del año en la vista y visitaba el mausoleo cada día, depositando una rosa roja sobre el sarcófago del amado esposo.

Una falúa nos lleva a la Isla Elefantina, conocida como Yebu (elefante) durante el Imperio Antiguo, fue el primer asentamiento en Assuan. No se sabe si debe su nombre a los bloques de granito de su extremo sur, que podrían semejar elefantes, o a que fue enclave importante en la ruta del marfil.

En la antigüedad fue un centro destacado del culto al dios carnero Jnum, creador de la humanidad y dios de las crecidas del Nilo. Entre las ruinas de la antigua ciudad fortificada que se erigía al sur de la isla se encuentran los restos del Templo de Jnum, construido en el s IV a.C.

Una puerta añadida en el s I a.C. muestra un relieve de Ptolomeo XI adorando a Jnum, en el costado occidental del templo. Hacia el norte se encuentra la necrópolis grecorromana de los Carneros Sagrados, y hacia el este, el templo de Satet, construido por la reina Hatsepsut.

La escalinata de un Nilómetro desciende hasta el río. Sus muros estaban calibrados para medir la crecida anual del río e indicaba con ello la previsión de cultivos para el año venidero. Data de tiempos faraónicos, aunque en 1822, después de su descubrimiento, recobró brevemente su utilidad.

En la mitad de la isla hay dos aldeas nubias que destacan por los vistosos colores de las fachadas de sus casas. Aquí me compro una pulsera preciosa hecha con amuletos y vidrios de colores. Este viaje será terrible en cuanto a compras, ya que hay tentaciones por todos lados y nosotros somos débiles.

Paseamos por Assuan, es muy agradable y los paisanos no se inmutan, deben ver muchos turistas. El zoco vende desde galabiyyas bordadas y gorros de colores a aromáticas especias, pollos vivos y verduras frescas.

La ciudad está situada a poca distancia de la primera catarata del Nilo. Desde el Imperio Antiguo se estableció en este enclave estratégico una guarnición militar que servía de base a las incursiones bélicas de Nubia y Sudán. Situada en una encrucijada de rutas comerciales entre Egipto, África e India, contó con un próspero mercado de productos exóticos.

Vemos el Hotel Sofitel Old Cataract, donde la escritora Agatha Christie escribió parte de su novela Muerte en el Nilo. Tiene un estilo morisco y fue inaugurado en 1899. Ubicado en medio de unos hermosos jardines con imponentes vistas de la Isla Elefantina, se trata de uno de los hoteles más famosos de Egipto. Entre sus clientes se cuentan el mariscal alemán Rommel, Sir Winston Churchill y el rey Faruk.

Después de cenar en el barco, maravillosamente por cierto,  nos vamos a ver el espectáculo de luz y sonido en el Templo de Philae.

Como centro del culto de Isis, la isla fue un importante lugar de peregrinación de sus fieles hasta bien entrada la era cristiana. Isis guardaba la isla de Biga, uno de los emplazamientos míticos de la tumba de su marido Osiris.

Con la construcción de la presa, los templos se vieron sumergidos parcialmente y los visitantes recorrían los restos en botes de remos. La construcción de la Gran Presa, permitió su reubicación en la isla de Agilika.

Los barcos nos dejan al sur de la isla, cerca de la construcción más antigua, el pabellón de Nectánebo II, que dada del s IV a.C. Desde aquí, un largo patio flanqueado por columnatas conduce al magnifico templo de Isis, construcción principal del complejo. Este enorme templo combina elementos grecorromanos y egipcios.

Ptolomeo XII, construyó el primer pilono, con escenas en las que aparece matando a sus enemigos mientras es observado por Isis, Horus y Hathor. La casa del nacimiento, está dedicado a Horus, hijo de Isis. Hacia el oeste se encuentra la puerta de Adriano, que posee los últimos jeroglíficos egipcios conservados.

En el lado oriental de la isla, el pequeño templo de Hathor exhibe relieves de músicos y, entre ellos, de Bes, dios de la música. Al sur se encuentra el Pabellón de Trajano, una construcción de 14 columnas con escenas del emperador romano quemando incienso ante Isis y Osiris.

El espectáculo es magnífico, muy logrado, te sientes transportado a tiempos pasados, lo disfrutamos mucho, pero el día ha sido largo, con lo cual cuando llegamos al camarote caímos redondos.

 

DÍA 3

1-8-1990

ASSUAN – KOM OMBO – EDFU

Por la mañana después de un opíparo desayuno, visitamos la Presa y la Cantera de Granito con el Obelisco Inacabado.

En las proximidades se pueden visitar la Presa de Assuan y la Gran Presa de Assuan. Los británicos construyeron este dique entre 1898 y 1902. En estas fechas se trataba de la presa más grande del mundo, elevada más tarde dos veces en un intento por controlar las crecidas del Nilo. Fue construida para incrementar la cantidad de suelo cultivable, y para proporcionar energía hidroeléctrica. Sin embargo,  pronto se hizo pequeña y Nasser aportó la solución con la construcción de la Gran Presa y el Lago Nasser.

La Gran Presa se construyó entre 1960 y 1971, se extiende a lo largo de 3830 m con una altura de 111 m y una anchura de 980 m en su base. En el extremo oriental de la presa hay un pabellón donde pueden verse  los planos de la construcción y en el occidental una torre lotiforme construida para conmemorar la ayuda de la Unión Soviética para construir la presa.

El lago Nasser, que se extiende a lo largo de más de 500 km y con profundidades que alcanzan los 180 m, es el lago artificial más largo del mundo. Se creó para la construcción de la Gran Presa y alberga los únicos cocodrilos en estado salvaje de Egipto. El lago anegó una enorme extensión de tierra entre Assuan y Abu Simbel, donde vivían los nubios desde tiempos faraónicos. Unos 800.000 nubios tuvieron que ser desplazados y hubo que reubicar muchos templos del Antiguo Egipto.

Un gigantesco Obelisco del Imperio Nuevo yace inacabado en una antigua cantera de granito próxima a Assuan. De haber sido completado, habría pesado 1.197 toneladas y tenido una altura de 41 m.  Se tallaron tres lados antes de descubrir una grieta en la piedra que obligó a abandonar su construcción, antes, incluso de separarlo por completo de la roca. Hacia el oeste de la cantera se encuentra un cementerio fatimí con cientos de tumbas islámicas de adobe que datan de los s VIII al XII.

El crucero parte hacia Kom Ombo, donde visitamos el Templo de época Ptolemaica, consagrado a las divinidades de Haroris (antiguo Horus) y a Sobek, el de la cabeza de cocodrilo.

Kom Ombo se encuentra a 40 km al norte de Assuan. Rodeada por campos de cereal y caña de azúcar, es una pacífica ciudad agrícola donde habitan muchos nubios desplazados de sus hogares por la construcción del lago Nasser. El templo grecorromano se encuentra en ruinas, pero aun así, resulta imponente, sobre todo por su hermosa ubicación a orillas del Nilo. El edificio es completamente simétrico, con dos entradas, dos salas y dos santuarios.

Esta inusual estructura se debe a que está dedicado a dos dioses: el lado izquierdo al dios halcón Haroris y el derecho a Sobek, deidad local con cabeza de cocodrilo. Ptolomeo VI comenzó la construcción del templo en el s II a.C., aunque fue Ptolomeo XII     quien lo concluyó en su mayor parte. El emperador Augusto añadió el pilono de la entrada. Desde el antepatio, en ruinas, dos puertas conducen a la sala hipóstila, con escenas protagonizadas por Haroris en el muro izquierdo y por Sobek en el derecho. Las columnas están talladas con el loto del Alto Egipto y el papiro del delta. Un museo cerca de la salida del templo alberga 40 momias de cocodrilo de la necrópolis de cocodrilos próxima al templo.

Navegamos hasta Edfu donde pernoctaremos.

DÍA 4

2-8-1990

EDFU – ESNA – LUXOR

Por la mañana visitamos el templo de Horus, uno de los más bellos del periodo Ptolomeo, que se halla en un estado de conservación excepcional.

Edfu se alza junto al Nilo, a mitad de camino entre Luxor y Assuan. Constituyó un lugar sagrado de gran importancia en el Antiguo Egipto, pues según un antiguo mito fue aquí donde el dios halcón Horus libró un feroz combate con su tío Seth, que había asesinado a Osiris, padre del primero.

El templo de Horus, que permaneció enterrado bajo la arena durante casi 2000 años, es el templo ptolemaico más grande y mejor conservado de Egipto. Su construcción comenzó con Ptolomeo III y concluyó al cabo de 25 años. El imponente primer pilono, de 36 m de altura, está decorado con escenas que retratan a Ptolomeo XII derrotando a sus enemigos en presencia de Hathor y Horus. Dos elegantes estatuas de Horus de granito negro flanquean el pilono, cuya entrada conduce a un patio con columnas y a la primera sala hipóstila. Detrás se encuentra una segunda sala hipóstila más pequeña con cámaras a ambos lados.

En estas cámaras se guardaban las ofrendas de los dioses antes  de ser llevadas a la sala de las ofrendas. Desde esta sala hay una escalinata que conduce al tejado, al que no se puede acceder. Los muros de la escalinata están bellamente decorados con escenas de la fiesta de Año Nuevo, una celebración que se realizaba en todos los templos de Egipto.

El primer día del año, unos sacerdotes en procesión transportaban la estatua del dios tutelar al tejado del templo para que el sol la revitalizara. Más allá de la sala de las ofrendas se encuentra el santuario de Horus, con un altar de granito negro en el que hay una réplica de la barca sagrada de Horus. El santuario está rodeado de varias capillas con excelentes relieves.

Continuamos navegando hasta Esna donde se visitará el Templo de Khnum. La tranquila ciudad se asienta sobre la ribera occidental del Nilo, al sur de un dique de arenisca construido en 1906. Conocida como Latópolis por los antiguos griegos a causa de que la perca del Nilo era venerada en la zona, el lugar más destacado es el Templo que visitamos.

Esta edificación grecorromana imitaba un templo que se erigía en el mismo lugar construido por Tutmosis III. Ambos templos estaban dedicados al dios con cabeza de carnero, que según una de las leyendas de la creación de la mitología griega, modeló la humanidad con el barro del Nilo valiéndose un molino de alfarero. Las repetidas crecidas del Nilo enterraron el templo grecorromano bajo sucesivas capas de limo y la moderna ciudad de Esna se construyó sobre él. Los trabajos de excavación comenzaron alrededor de 1860, pero solo se ha desenterrado una parte del templo, la sala hipóstila romana, construida bajo los auspicios del emperador Claudio.

Esta sala se encuentra hoy en un yacimiento situado 10 m por debajo del nivel del suelo de la moderna Esna. Su tejado, que se encuentra intacto, queda a la misma altura de los cimientos de las viviendas que rodean el templo. En la fachada de la sala pueden verse los cartuchos de los emperadores Claudio, Vespasiano y Tito.

En el interior de la sala, el último emperador mencionado es Decio. Las 24 columnas que soportan el tejado tienen jeroglíficos y textos fascinantes que describen las fiestas de Esna y registran himnos a Jnum. El techo astronómico está ennegrecido, pero todavía puede verse el zodiaco, notable por su detalle y sutileza.

Llegamos a Luxor, que está a 54 km de Esna,  donde pernoctaremos.

La moderna ciudad de Luxor se erigió sobre las ruina de Tebas, antigua capital de Egipto durante el Imperio Nuevo. Los monumentales templos de Luxor y de Karnak eran famosos en todo el mundo antiguo y atrajeron visitantes desde época griega y romana. Cruzando el Nilo en la orilla occidental, se encuentra la Necrópolis Tebana, posiblemente el yacimiento arqueológico más importante del mundo. Para evitar los saqueos, los faraones egipcios excavaban sus tumbas en el Valle de los Reyes y erigían sus templos mortuorios en la llanura aluvial.

Las excavaciones llevadas a cabo por los egiptólogos europeos durante el s XIX y, muy especialmente, el descubrimiento de la Tumba de Tutankamón a principios del s XX despertaron el interés internacional por la ciudad. La ciudad se erige alrededor del majestuoso templo de Luxor, símbolo perdurable de su glorioso pasado.

DÍA 5

3-8-1990

LUXOR – TEBAS – VALLE DE LOS REYES – COLOSOS DE MEMNÓN – LUXOR

Por la mañana muy temprano, visitamos la Necrópolis de Tebas, donde se encuentra el Valle de los Reyes, Templo de la Reina Hatshepsut en Deir el Bahari y los Colosos de Memnón.

El apartado y yermo Valle de los Reyes fue la necrópolis real del Imperio Nuevo. Con la excavación de sus tumbas en las rocas de las colinas tebanas, desde los tiempos de Tutmosis, los faraones pretendían evitar el robo de las valiosas posesiones que habrían de acompañarlos en la otra vida.

La estratagema resultó infructuosa, a pesar de que eran ocultadas, todas las tumbas fueron saqueadas y expoliadas excepto las de Yuya y Tuya y la de Tutankamón, descubierta por Howard Carter en 1922.

Sin embargo, los emplazamientos permanecen, llenos de corredores y cámaras funerarias con relatos simbólicos del viaje de los muertos hacia el instramundo y con pinturas rituales que ayudarían a los faraones en el más allá.

Se han encontrado 63 tumbas en el Valle de los Reyes, solo pueden visitarse 11 de ellas.

La Tumba de Tutmosis III, fue excavada a 30 m, para detener a los ladrones, lo cual no se consiguió, en la actualidad se accede a ella por una escalera. Sus muros están decorados con pasajes del Libro de los Muertos. Un sarcófago de granito rojo es lo único que queda.

La Tumba de Ramsés  VI, fue construida por su predecesor, Ramsés V, pero se amplió. Algunos de sus atractivos más notables son el techo abovedado decorado con escenas astronómicas y el sarcófago del faraón.

La Tumba de Tutankamón, es pequeña, pero la cámara funeraria, cuyas pinturas describen la ceremonia de apertura de la boca, es única, pues todavía alberga el cadáver del faraón, dentro de un ataúd dorado.

En una amplia zona situada al sur del Valle de los Reyes, se han encontrado más de 400 tumbas de nobles y altos funcionarios tebanos que datan, en su mayoría, del Imperio Nuevo. Estas tumbas son más superficiales y están situadas en un promontorio con vistas al Nilo. Debido a la mala calidad de la piedra caliza, apenas hay relieves y la decoración suele consistir en pinturas murales. Vividas obras de arte cubren las paredes y proporcionan un impagable vistazo a la vida cotidiana del Antiguo Egipto.

Emergiendo entre los áridos riscos de la colina de Deir al Bahri y parcialmente hundido en la roca, el templo mortuorio de Hatshepsut resulta una imagen sobrecogedora. Se trata de un monumento impresionante que se eleva sobre el desierto en varias terrazas. Resultó dañado por Ramsés II  y sus sucesores y, más tarde, los cristianos lo convirtieron en monasterio. Las excavaciones realizadas por la misión polaca no han concluido y revelan todavía magníficas pinturas. Junto al templo principal se hallan las ruinas del templo de Mentuhopep II, que fue el unificador de Egipto, y el templo de Tutmosis III.

Excavados en parte de la roca, estos tres templos están emplazados en un anfiteatro natural y resultan todavía más espectaculares por los acantilados que se elevan a su espalda.

En la capilla de Hathor destacan las columnas en forma de cabeza de Hathor. Los muros conservan relativamente bien su decoración policroma, incluyendo este relieve del anj y de djed, símbolos de la vida y la estabilidad.

Las estatuas de Hatshepsut decoran las columnas del pórtico de la terraza superior, que la representan como faraón barbado. Aunque muchas de estas estatuas fueron destruidas por los faraones posteriores, algunas han sido reconstruidas a partir de los fragmentos encontrados.

La capilla de Anubis alberga espectaculares pinturas murales, incluyendo un relieve de Tutmosis III presentando ofrendas al dios sol Ra-Harajty.

En la columna del nacimiento hay unas escenas retratadas bajo esa columnata que describen el nacimiento divino de la reina, que legitimaba la aspiración al trono de Egipto. En una pintura se ve a la reina niña en brazos de la diosa Neith.

De aquí nos vamos a visitar los Colosos de Memnón. Con 18 m de altura, las dos estatuas sedentes de Amenofis III son los primeros monumentos que ve la mayoría de los visitantes que llega a la orilla occidental de Tebas. Originalmente guardaban el templo mortuorio de Amenofis III, probablemente el más grande del Antiguo Egipto, derruido por faraones posteriores para obtener sus materiales y destruido después por las crecidas del Nilo.

Sin embargo, las excavaciones que se están llevando a cabo han revelado inmensas estatuas, que han permanecido enterradas durante milenios.

Durante el periodo romano, la estatua situada hacia el norte se convirtió en centro de visitas, pues, según se decía, cantaba al amanecer. Entre los visitantes eminentes se contó con el emperador Adriano,  y los colosos aparecen mencionados en las obras de autores como Estrabón y Plinio. Los griegos habían atribuido el curioso sonido a Memnón, que, según contaban, saludaba a su madre Eos, diosa del alba, con un suspiro. En realidad, la estatua resultó dañada por un temblor de tierra y su talento musical debía de estar relacionado con los daños provocados por ese temblor.

Por la tarde nos dedicamos a pasear por Luxor, cuando ha bajado un poco el calor y es muy agradable entrar a las pequeñas tiendas donde hay un montón de cosas para comprar.

La moderna Luxor es una población de 360.000 habitantes. Los principales lugares turísticos se  concentran en el corazón de la ciudad, entre Sharia al Karnak y la Corniche. El Museo de Luxor está junto al Nilo, en dirección a Karnak.  Este museo cuenta con una excelente colección de estatuas y objetos encontrados en varios templos y tumbas de Luxor.

DÍA 6

4-8-1990

LUXOR – DENDERA

Por la mañana, muy prontito, vamos a visitar los Templos de Luxor y Karnak. El de Luxor está sobre la ribera del río, en el centro de la ciudad,  y constituye un elegante ejemplo de la arquitectura faraónica. Dedicado a la triada de dioses tebanos, Amón, Mut y Jonsu, se completó durante el reinado de Amenofis III. Aunque fue modificado por varios soberanos posteriores, como Alejandro Magno, ha logrado mantener una gran coherencia arquitectónica, a diferencia de su pródigo vecino, el templo de Karnak.

Formó parte de un campamento romano y poco más tarde fue abandonado. Los siglos lo cubrieron de arena y vegetación y surgió una aldea en el interior del recinto. En el año 1881, se redescubrió y se tuvo que trasladar la aldea.

La avenida de esfinges en el pasado se extendía entre Luxor y Karnak (2 km). Cuando culminen los trabajos de excavación, unirá de nuevo los dos templos. En la entrada está el gigantesco primer pilono, decorado con escenas de la victoria de Ramsés II sobre los hititas.

Dos enormes colosos sedentes de Ramsés y un obelisco de granito rosa de 25 m de altura flanquean la entrada al templo. Originalmente otro obelisco acompañaba al que todavía queda, pero fue retirado, a principios del s XIX y colocado en la Plaza de la Concordia en París, regalo del soberano Mohamed Ali al pueblo de Francia.

Pasado el primer pilono se encuentra el patio de Ramsés II, en una de cuyas esquinas se alza la mezquita de Abu al Haggag. La altura en la que se encuentra la mezquita da idea de la tierra y los desechos que en el pasado cubrieron el templo por entero.

En otra de las esquinas del patio se ubica un santuario de las barcas sagradas de los dioses, dedicado a la tríada tibetana. Dos filas de columnas rodean el patio, con grandes colosos de Ramsés II intercalados entre ellas.

La sala hipóstila, al sur del patio, hacía las veces de vestíbulo del templo principal. Tiene 32 columnas papiriformes dispuestas en cuatro filas. Tallados en ellas pueden verse cartuchos de varios faraones.

Los romanos convirtieron en iglesia la antecámara que sigue a esta sala, cubriendo los relieves con yeso que decoraron con motivos cristianos. Una segunda antecámara más pequeña, la capilla de las ofrendas, da paso a otra sala columnada con el santuario de la barca sagrada en el centro.

Reconstruido por Alejandro Magno, en este santuario de granito finalizaba la barca de Amón su viaje desde Karnak durante la fiesta de Opet. Amón el dios tebano formaba junto a su esposa Mut y su hijo Jonsu la triada. Una vez al año, en la época de la crecida del Nilo, las fiestas de Opet, celebraban su renacimiento del faraón como hijo de Amón.

Acompañadas de sacerdotes y fieles, las imágenes de la triada eran llevadas en barcas sagradas hacia el Nilo y luego hacia el templo de Luxor. Algunos elementos perviven en el mulid de Abu al Haggag, fiestas de 5 días que preceden al Ramadán. En ocasiones, el 4 de noviembre, aniversario del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, se escenifica en Luxor una recreación de las fiestas de Opet.

Está decorado con escenas de Alejandro presentando ofrendas a la tríada. La sala de los nacimientos, situada al este, cuenta con relieves que describen el nacimiento divino de Amenofis III, destinados a darle prestigio como descendiente directo de Amón.

En el corazón de Karnak se encuentra el templo de Amón, dedicado al rey de los dioses. Con sus interminables patios, salas y colosos y un enorme lago sagrado, su escala y complejidad resultan abrumadoras.

Desde sus modestos comienzos, en la dinastía XI, un faraón tras otro fueron añadiendo construcciones o transformando los existentes con el fin de dejar su sello en el templo más importante del país. No reparaban en gastos, hasta el punto de que, durante la dinastía XIX, unos 80.000 hombres trabajaban en el templo, como obreros, guardias, sacerdotes o sirvientes. Yació enterrado bajo la arena durante más de 1000 años, hasta que, a mediados del s XIX, comenzaron las obras de excavación, que todavía no han concluido. La construcción se demoró más de 1300 años.

La estancia más destacada es la Gran Sala Hipóstila con 134 columnas gigantescas. La sala central del Templo de la Gran Fiesta, fue diseñada, a semejanza de la tienda en la que vivía Tutmosis III durante sus campañas militares. Detrás de este templo se encuentra un recinto a cielo abierto decorado con relieves de fauna y flora exóticas traídas a Egipto por el faraón durante su campaña en Siria. Los sacerdotes se purificaban en el agua del Lago sagrado antes de los rituales en el templo. Al norte hay un enorme escarabajo de piedra, el dios Jepri, construido por Amenofis III.

Seguimos la navegación hasta Dendera donde se pernocta.

DÍA 7

5-8-1990

DENDERA – ABYDOS – SOHAG

Por la mañana visitamos el Templo de la diosa Hathor, diosa del amor y la felicidad.

Dendera, donde según la leyenda, Hathor dio a luz al dios Ihy, hijo de Horus, fue centro del culto a la diosa desde época predinástica. Sepultado bajo la arena hasta el s XIX, el imponente templo de Hathor ha permanecido casi intacto. El templo actual es grecorromano, pero imita los diseños típicos de la arquitectura faraónica, una serie de grandes salas hipóstilas que conducen a un santuario rodeado por capillas, criptas y almacenes. Hay también dos mammisi o casas natales y una basílica copta.

Hathor era la diosa del placer y del amor, nodriza y amante de Horus. Todos los años era transportada en barco a Edfu para reunirse con Horus. A continuación se celebraba la Fiesta de la Embriaguez, para conmemorar la unión. El día de Año Nuevo, la estatua de Hathor era llevada al quiosco a cielo abierto del tejado del templo, donde era depositada para que el sol la revitalizara.

Sobre el muro meridional, un enorme relieve muestra a Cleopatra presentando ofrendas a Hathor. Cesarión, el hijo que tuvo con Julio Cesar, quema incienso a su lado.

La fachada muestra a Tiberio y Claudio mientras presentan ofrendas a Horus y Hathor. Una copia del zodiaco de Dendera se puede contemplar en uno de los santuarios de la planta alta. El original se retiró en 1820 y actualmente se halla en el Louvre.

Hathor aparece en su forma humana, con orejas de vaca, en las 18 columnas que adornan la sala hipóstila.

Cogemos un autocar para visitar el Templo de Seti I en Abydos. Era la más sagrada de las ciudades faraónicas, capital del culto a Osiris, dios de los muertos. Todos los antiguos egipcios procuraban peregrinar a esta ciudad al menos una vez en la vida o esperaban ser enterrados en ella. En muchas tumbas aparecen pinturas o relieves que describen el postrero viaje del difunto a Abydos. La tradición decía que Osiris, o al menos su cabeza, reposó aquí después de ser asesinado por su hermano Seth, que mutiló su cuerpo y lo desperdigó por todo el país.

Fue una gran ciudad amurallada con varias necrópolis, lagos y templos, incluyendo el importante templo de Osiris. En la actualidad, casi todo lo que puede verse queda reducido al asombroso templo y cenotafio de Seti I, siendo uno de los mejor conservados de Egipto.

Construido en piedra caliza blanca, este templo mortuorio subsidiario posee algunos de los mejores bajorrelieves del Imperio Nuevo. La entrada al templo se efectúa a través de la primera sala hipóstila. En la segunda sala hipóstila se encuentran algunos de los bajorrelieves decorados que muestran a Seti en compañía de los dioses Osiris y Horus.

Más adelante hay 7 capillas dedicadas a varios dioses, notables por sus relieves policromos y delicada decoración.

Navegamos hasta Sohag donde se pernocta.

DÍA 8

6-8-1990

SOHAG – TELL EL AMARNA

Sohag es una ciudad agrícola y comercial, con una numerosa  comunidad copta y sufre revueltas esporádicas. Los lunes se celebra una gran feria animal. La región del Egipto Medio lleva mucho tiempo asociada a los fundamentalistas islámicos que pretenden convertir Egipto en un estado musulmán. El gobierno egipcio ha extremado la seguridad y algunas visitas se hacen en la actualidad con escolta policial.

Hoy es un día tranquilo, ya que no hacemos ninguna visita, solo disfrutamos del barco, con su piscina, viendo los paisajes y las escenas rurales del Medio Egipto.

Dormimos en Tell El Amarna.

DÍA 9

7-8-1990

TELL EL AMARNA – TOUNAH EL GEBEL – ACHMOUNEIN – BENI HASSAN

Por la mañana visitamos las ruinas de Tell El Amarna, ciudad erigida por el Faraón Amenofis IV, el cual dio la espalda a Tebas y al culto politeísta y estableció una religión basada en el culto a un único dios, Atón, dios del disco solar. Cambió su nombre, por el de Akhenaton, es decir, servidor de Atón, y construyó una enorme ciudad dedicada al dios Atón a la que bautizó como Akhenaton.

Esta ciudad fue capital de Egipto durante 14 años. Cuando Akhenaton murió, su yerno y sucesor Tutankamón devolvió a Tebas su condición de capital. Akhenaton fue destruida por orden de los sacerdotes de Karnak, decididos a erradicar cualquier vestigio de la religión fundada por el faraón hereje.

La ciudad de Akhenaton, se extendían  por 15 km de norte a sur y lucía hermosos templos y palacios, ahora es una extensión de terreno casi desolado.

Las dispersas ruinas se extienden sobre la llanura desértica delimitada por el río Nilo y rodeada de promontorios rocosos. Al sur del muelle, un cementerio cubre lo que fuera el gran Templo de Atón. Al contrario de los templos tradicionales, organizados en torno a oscuros santuarios, éste no tenía tejado para permitir que los rayos del sol Atón entraran libremente en él.

Mejor conservados están los restos del palacio Norte de Nefertiti, donde se pueden ver algunos mosaicos.

Lo más destacado del lugar son los conjuntos funerarios de ambos extremos de la ciudad. La tumba de Huya, al norte, contiene relieves que describen un banquete real. La tumba de Ay, al sur, las pinturas murales representan a Ay (ministro de Akhenaton)  y a su esposa recibiendo los collares de oro ceremoniales de manos de Akhenaton y Nefertiti en medio de una alegre multitud.

A continuación cruzamos a la orilla opuesta para visitar en autocar la Tumba de Petosiris en la necrópolis de Tounah El Gebel. Miles de babuinos e ibis momificados, eran los animales sagrados de Tot, llenaban en el pasado las laberínticas catacumbas de la necrópolis. A poca distancia, en dirección sur, se encuentra la Ciudad de los Muertos, con calles de tumbas y capillas semienterradas en la arena. Destaca la tumba familiar de Petosiris, sumo sacerdote de Tot en el x IV a.C., que semeja un pequeño templo. Está decorada con relieves de gran detalle que muestran una rara combinación de arte griego y egipcio.

Las ruinas de la antigua Hermópolis en Achmounein, era considerada por los antiguos egipcios como uno de los lugares primigenios en el mito de la creación. La ciudad de Jmun, fue centro de culto de Tot, dios de la escritura y la sabiduría. En época ptolemaica fue rebautizada como Hermópolis Magna. Entre las ruinas actuales destacan las 24 columnas de una basílica cristiana y dos babuinos de caliza del templo de Tot construido por Amenofis III.

Se embarca de nuevo en Beni Hassan, donde se pernoctará.

DÍA 10

8-8-1990

BENI HASSAN – BENI SUEF

Por la mañana visita de la Necrópolis de Beni Hassan, a la que se accede tras una breve ascensión por el flanco del acantilado. Excavadas en las colinas rocosas de la ribera oriental del Nilo, las tumbas de Beni Hassan datan del Imperio Medio. Perteneció a los soldados y gobernadores regionales, que, como prueba de su independencia, prefirieron ser enterrados en su propia provincia, y no cerca del rey, en Saqqara. Con corredores más profundos y estructura y decoración más elaboradas que las primeras mastabas, estas tumbas marcaban una transición en la arquitectura funeraria egipcia.

Sólo algunas de las 39 tumbas existentes están abiertas al público, pero los vividos murales de algunas de sus paredes revelan muchos aspectos de la vida cotidiana en el Imperio Medio. La tumba de Jnumhotep, es la más bella, y lo muestra a este gobernador cazando con un bumerang y pescando con lanza. La tumba de Jeti, describe muchos aspectos de la vida rural, como la fabricación del vino.

Seguimos hasta Beni Suef, donde se pernocta.

DÍA 11

9-8-1990

BENI SUEF – EL CAIRO

Día de navegación hacia El Cairo, contemplado la vida cotidiana. Egipto ha sido descrito como el regalo del Nilo, porque sin este río, el país no sería más que un desierto. Gracias al Nilo, una estrecha franja de exuberante vegetación se abre paso en un terreno árido y estéril. Los templos y monumentos que se encuentran a lo largo del río, lo convierten en el territorio más rico en historia de todo el mundo. Además de por sus magníficos monumentos, el propio rio constituye uno de los atractivos de la región. Las falucas, con sus singulares velas blancas, forman parte del paisaje, sorteando las aguas entre los cruceros fluviales que discurren entre Luxor y Assuan.

Para los campesinos del Egipto moderno, el Nilo es tan esencial como lo fue para los granjeros y pescadores retratados en las tumbas faraónicas que jalonan el valle. Durante miles de años, la crecida anual del Nilo, depositó ricos minerales que fertilizaban las tierras ribereñas. Cuando las aguas retrocedían, los campesinos construían canales de irrigación, plantaban sus cultivos y esperaban la fértil cosecha.

Llegamos a la gran capital, El Cairo, donde se  duerme.

DÍA 12

10-8-1990

EL CAIRO

Por la mañana visita de las Pirámides y la Esfinge. Giza y Heliópolis, dos de los suburbios del Cairo, no sólo están opuestos geográficamente, sino que representan extremos opuestos en la historia de Egipto. Giza al suroeste, es famoso por sus milenarios monumentos. La Esfinge, fechada en torno a 2500 a.C. y primera estatua del Antiguo Egipto conocida, se yergue como un guardián silencioso ante las Pirámides y sus templos subsidiarios. Las grandes pirámides son la única de las Siete maravillas de la Antigüedad que aún perdura.

Heliópolis, fue una ciudad proyectada por un barón llamado Edouard Empain, ciudad de jardines en mitad del desierto. Mezcla arquitectónica de estilos europeo y árabe, en la actualidad se ha convertido en lugar de residencia de los egipcios más acomodados.

Hace casi 5000 años, Giza se convirtió en la necrópolis real de la ciudad de Menfis, capital de Egipto. En menos de 100 años, los antiguos egipcios construyeron las 3 pirámides que servían de tumbas a sus reyes muertos. Cuando el faraón fallecía, su cuerpo era trasladado en barca hasta un templo del valle. Aquí lo preparaban antes de llevarlo a la pirámide y enterrarlo, debajo o en algunos casos dentro de ella. Los templos funerarios se mantenían luego muchos años y los sacerdotes efectuaban ofrendas diarias al dios-rey difunto.

La familia del faraón y su corte eran enterrados en pequeñas pirámides y tumbas de piedra, las mastabas, muy cerca de él, para participar, en la muerte como en la vida, del poder del rey.

La gran Pirámide es la más antigua y grande, fue construida por el faraón Jufu. La pirámide de Kefrén es casi tan grande como la de su padre, Jufu, pero la de Micerinos, el sucesor de Kefrén, es mucho más pequeña, lo que quizá indique un declive del poder o, simplemente, un cambio de prioridades.

El complejo funerario estaba comprendido por la pirámide principal, recubierta de caliza blanca, varias pirámides subsidiarias y un templo mortuorio unido por una calzada a un templo del valle. Tenían la cima recubierta por un piramidión bañado en oro, que captaba los primeros rayos del sol y cuya forma simbolizara el mítico monte primigenio de la creación.

Sin embargo, como la función exacta de algunas de las cámaras y corredores se desconoce, el hecho de que algunos corredores de ventilación señalen importantes constelaciones, que las esquinas orientadas al sureste formen una diagonal casi perfecta y que sus costados se alineen con el norte magnético ha inspirado la imaginación de muchos y se han elaborado muchas teorías.

La Gran Pirámide tiene más de dos millones de sillares con un peso medio de 2,5 toneladas, aunque en la base hay algunos que pesan más de 15 toneladas. Hasta el s XIX fue la edificación más alta del mundo. A pesar de su inmenso tamaño, la precisión es enorme, la mayor diferencia entre sus cuatro lados, de 230 m cada uno, es de 4 cm. Los métodos de construcción y el propósito de algunas cámaras y corredores se desconocen, pero el logro arquitectónico resulta evidente.

Los corredores de ventilación debían ser senderos simbólicos por los que el alma del faraón ascendía hacia las estrellas.

La cámara del rey vaciada 600 años después de su construcción, a pesar de que solo albergaba un sarcófago vacío, era asaltada por los ladrones de tumbas. La Gran Galería de casi 9 m de altura, se cree que se utilizó para deslizar grandes bloques de piedra que habrían de sellar definitivamente el pasadizo. Es un poco claustrofóbico entrar dentro de las pirámides, pero evidentemente hay que hacerlo, aunque se necesita buena forma física para ir a gatas por algunos pasadizos o subir rampas y escaleras con mucha inclinación.

En las proximidades de la pirámide de Kefrén se alza la gran Esfinge. Tiene 20 m de altura, un cuerpo muy alargado y un tocado real que enmarca un rostro carnoso, probablemente de Kefrén. Aunque se ha escrito que la nariz de la Esfinge fue víctima de los cañones mamelucos, otomanos o de Napoleón, lo cierto es que cayó en algún momento anterior al S XV.

Originalmente tenía una barba falsa, símbolo de realeza, que también cayó. Un trozo de esta barba se puede ver en el British Museum de Londres.

También visitamos un centro de Papiros de la zona, en el cual vemos la técnica empleada para su realización y posterior exhibición. Como no podría ser de otra manera compramos un papiro de excepcional calidad.

Por la tarde vamos a Memfis y Sakkara. Memfis está a 47 km al sur del Cairo. Fue capital de Egipto durante el Imperio Antiguo. Ubicada en la cabecera del delta del Nilo, controlaba las rutas fluviales y terrestres de la zona. Aunque Tebas, se convirtió en el centro religioso más importante, Memfis continuó siendo centro administrativo y comercial hasta bien entrada la época ptolemaica.

Sus magníficos templos y palacios fueron expoliados y derruidos por los conquistadores extranjeros, y las ruinas resultantes quedaron sepultadas bajo las tierras de aluvión depositadas por la crecida anual del Nilo. Palmerales, campos de cultivo y aldeas cubren el emplazamiento de la antigua ciudad. Destaca la estatua en caliza de Ramsés II, con las rodillas truncadas, que se encuentra en un pabellón especialmente acondicionado. En el jardín pueden verse más estatuas y una esfinge de 80 toneladas de peso, la estatua de calcita más grande que se conoce.

También se exhiben varias planchas de calcita sobre las que se momificaban los bueyes sagrados de Apis antes de ser enterrados en Saqqara.

Saqqara es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Egipto. Sus monumentos abarcan un periodo de 3000 años, desde las primeras tumbas faraónicas a los monasterios coptos. Se convirtió en la necrópolis real de Menfis, y a medida que la ciudad crecía, también lo hizo la ciudad de los muertos que cubría un área de 7 km.

Aquí se encuentra la pirámide escalonada de Zóser. Fue erigida por el arquitecto y sumo sacerdote Imhotep para el faraón Zóser.  Marca un avance sin precedentes en la historia de la arquitectura. Hasta entonces, las tumbas reales consistían en cámaras subterráneas cubiertas por una estructura de barro en forma de pirámide truncada. Imhotep prefirió el empleo de piedra en vez de ladrillo y construyó no una mastaba, sino seis, una encima de otra y decrecientes en tamaño. El vasto recinto que rodeada la pirámide marcó otro hito. Rodeado por un muro de caliza de 10,5 m de altura, el complejo funerario contaba con amplios patios, pabellones, santuarios y capillas.

Un corredor con 40 columnas, con tallas que imitan las formas de las palmeras, conduce al gran patio sur, donde puede verse una parte del muro restaurado con un friso de cobras.

Dormimos en el barco en El Cairo.

DÍA 13

11-8-1990

EL CAIRO

Por la mañana visitamos el Museo Egipcio. Tiene más de 120.000 objetos expuestos y otros 150.000 en los almacenes. Destacan los tesoros hallados en la tumba de Tutankamón, pero hay piezas excelentes de todos los periodos del antiguo Egipto. El museo tiene dos plantas y las salas de cada planta tienen la misma numeración. Es una visita imprescindible ya que hay tesoros espectaculares.

Por la tarde visita de la Ciudadela, las Mezquitas de Mohamed Alí y del Sultán Hassan para finalizar con un recorrido por el Bazar Oriental de Khan El Khalili.

La Ciudadela fue la Residencia de los soberanos de Egipto durante casi 700 años. Fundada en 1176 por el famoso caudillo musulmán Salah al Din, o como nosotros lo conocemos Saladino, sus mezquitas, museos y edificaciones militares reflejan una herencia muy ecléctica. Dividida en tres secciones, la más turística es el recinto meridional, donde la mezquita de al Nasir Mohamed, el único edificio mameluco conservado en la ciudadela, se erige a la sombre  de la enorme mezquita de Mohamed Ali, del s XIX.

Fue construida entre 1830 y 1848 y, a pesar de ser de  estilo turco es uno de los símbolos de El Cairo. Mohamed Alí es considerado el soberado reformista fundador de El Cairo moderno. La imponente mezquita de Mohamed Alí se erigió como símbolo de un nuevo resurgir, pues pretendía equipararse a las grandes mezquitas imperiales de Estambul. Sigue los dictados de la arquitectura religiosa otomana, con una gran cúpula central y dos esbeltos alminares. El reloj del patio fue regalo del rey Luis Felipe de Francia a cambio del obelisco de la plaza de la Concordia de Paris, que Napoleón llevó de Egipto. El reloj resultó dañado durante su transporte y así sigue. En la gran sala de oración está enterrado Mohamed Ali.

Jalonadas de torres y puertas, las murallas de la Ciudadela tienen una extensión que supera los 3 km. La antigua puerta principal, lleva décadas cerrada y la entrada se efectúa por Bab al Gebel o Puerta de la montaña. Saladino construyó las murallas originales y las pequeñas torres semicirculares, que fueron reforzadas por sus sucesores que también añadieron las torres de mayor tamaño.

La Mezquita del Sultán Hassan es una de los más interesantes y esplendidos ejemplos de la arquitectura de comienzos del periodo mameluco. Las dimensiones de esta imponente construcción resultan impresionantes, 150 m de largo con muros de hasta 36 m de alto y un minarete de 68 m. Se financió con el dinero adquirido con la venta de las propiedades de las víctimas de la peste negra que asoló El Cairo en 1348. Esto incrementó la impopularidad del sultán Al Nasir Hassan, famoso por su avaricia.

Las obras comenzaron en 1356 y cinco años después, en 1361, uno de los minaretes se derrumbó y ocasionó la muerte de cientos de personas. A finales de ese mismo año, Hassan fue asesinado. A pesar de la funesta historia del grandioso monumento, el interior de la mezquita es sobrecogedor. Tras atravesar un pórtico majestuoso, un corredor en penumbra conduce al patio central, de altos muros. Los cuatro lados de patio tienen un iwan o espacio abovedado, en el que se solían impartir las enseñanzas coránicas. Cada iwan está dedicado a una de las cuatro escuelas principales del islam suní.

Al fondo del iwan más oriental, situada a la derecha de un mihrab particularmente hermoso, una puerta de bronce conduce al mausoleo. Se trata del más grande del Cairo, pero nunca fue ocupado por el sultán, cuyo cuerpo jamás fue recuperado. El mausoleo sirvió para enterrar a sus hijos.

Después de tanta visita cultural nos vamos al Jan al Jalili. Fue construido en 1832 y es uno de los mayores bazares de Oriente Próximo.

Es el bazar oriental de las fábulas, donde el oro, la plata y el cobre brillan en los sombríos y sugerentes interiores y los sacos rebosantes de especias llenan el aire de penetrantes aromas. En su laberinto de callejones entoldados, abigarrado de tiendas que venden todo tipo de objetos, pueden observarse también oficios tradicionales, como el tintado de tejidos o el tallado de madera. El bazar creció alrededor de varios Jans que servían de almacén y de alojamiento  para las caravanas de mercaderes.

Aparte de los puestos y callejuelas, otro de los lugares de interés es el Café Fishawi, ubicado en un callejón de una de las manzanas que rodean Maydan al Hussein. Abierto de día y de noche durante los últimos 200 años, es el café más antiguo de El Cairo. Naguib Mahfouz era un asiduo de este café hasta su muerte. Aquí escribió su famosa trilogía por la que entre otras obras, le dieron el premio Nobel de literatura.

Volvemos al barco donde nos dan una magnifica cena y ya nos tenemos que despedir de la tripulación del crucero que ha sido una maravilla por su atención, educación y bien hacer.

Dormimos en el barco.

DÍA 14

12-8-1990

EL CAIRO – BARCELONA

Desayunamos a bordo del barco y de allí ya vamos al aeropuerto para salir hacia Barcelona. Este viaje se acaba pero nos ha sabido a poco, con lo que en un futuro volveremos a Egipto para ver muchas cosas que se han quedado en el tintero y rememorar lo ya visitado.

 

A %d blogueros les gusta esto: