Tunez

VIAJE del Puente de la Constitución del 1989

 


 Muy cercano a nosotros  de gente simpática y agradable, Túnez es un país al que hay que ir, ya que aporta algunos monumentos o paisajes dignos de verse. Aprovechamos un mega-puente de la semana de diciembre de ese año para visitarlo. No nos arrepentimos, aunque tuvimos copiosas lluvias que nos fastidiaron bastante.

Hammamet, Matmata, Sousse, Cartago, Anfiteatro El Djem, Sfax, Gabes, Tozeur, Douz, Kairouan

 

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

Muy cercano a nosotros  de gente simpática y agradable, Túnez es un país al que hay que ir ya que aporta algunos monumentos o paisajes digno de verse. Aprovechamos una mega-puente de la semana de diciembre de ese año para visitarlo. No nos arrepentimos aunque tuvimos copiosas lluvias que nos fastidiaron bastante.

Fecha del viaje
Salimos de Barcelona el 1 de diciembre y volvimos el 8  de diciembre.

Itinerario
Día 1: 1-12-89  BARCELONA – TUNEZ

Día 2:  2-12-89 TUNEZ – – MUSEO DEL BARDO – SIDI BOU SAID

Dia 3:  3-12-89   SIDI BOU SAID – HAMMAMET

Dia 4:  4-12-89  HAMMAMET – SOUSSE – PORT EL-KANTAOUI – EL DJEM – SFAX – GABES

Dia 5:  5-12-89  GABES – MATMATA – KEBILI – DOUZ

Dia 6:  6-12-89   DOUZ – TOZEUR – KAIROUAN – HAMMAMET

Dia 7:   HAMMAMET

Dia 8: HAMMAMET – BARCELONA

Moneda

La moneda nacional de Túnez  es el Dinar Tunecino. El Dinar Tunecino se encuentra en circulación en billetes de 5, 10 y 20 dinares, y monedas de 5, 10, 20, 50, 100 y 500 millimes, 1 y 5 dinares. (conversor)

Nivel de vida

Hay dos Túnez. El de los autóctonos que es barato y el de los turistas que es caro. Cuando alguna vez nos cobraron el precio real quedamos impresionados por lo barato que era.

Visado

Te hacen un visado “on arrival” nada más llegar. Mirad el coste.

Seguridad

En el zoco de la capital son frecuentes los hurtos. El resto del país es tranquilo aunque están tan acostumbrados a que los turistas paguen mucho por nada que hay cierto acoso.

Electricidad

Toma normal de 220 v.

Clima

Nos llovió de forma exagerada en esa semana aunque no hacía especial frío aunque en el desierto por las noches refresca mucho

Diferencia horaria

Es la misma franja que en España

Guía de viaje

Hay Lonely Planet y guía azul.

Diario de viaje

1-12-89

BARCELONA – TUNEZ

Salimos del aeropuerto a las 18:45 y en muy poco rato ya estamos en Túnez. En autocar llegamos a Hammamet. Nos alojamos en el hotel Paradis que es de 3 estrellas pero está muy bien.

 2-12-89

TUNEZ – – MUSEO DEL BARDO – SIDI BOU SAID

En primer lugar después de desayunar vamos a visitar la capital que está a 61 km. Comparada con las grandes metrópolis del mundo, Túnez no impresiona en exceso. El centro es compacto y fácil de recorrer; lo fundamental para los viajeros se halla en la medina y en la ville nouvelle.

La medina es el núcleo histórico y cultural de la moderna Túnez y un sitio idóneo para formarse una idea de la vida en la ciudad. Construida durante el siglo VII, perdió su privilegio como centro de la capital cuando los franceses tomaron el poder y erigieron su ville nouvelle hacia finales del siglo XIX. Uno de los lugares de interés más antiguos de la medina, la mezquita de Zitouna, fue reconstruido en el siglo IX sobre la estructura original del siglo VII. Sus constructores reciclaron doscientas columnas de las ruinas de la Cartago romana para la sala de plegarias central. Los no musulmanes vestidos con recato pueden entrar hasta el patio. El olfato ayudará a traducir el nombre del cercano Souq el-Attarine, el zoco del perfumista, donde las tiendas se surten de aromáticos aceites y especias. Al Oeste, la mezquita de Youssef Dey fue la primera de estilo otomano que se construyó en la ciudad (1616). En el cercano Souq el-Berka los corsarios musulmanes vendían a los esclavos.

También en la medina, el Tourbet el-Bey es un enorme mausoleo que alberga los restos de muchos beys, princesas, pastores y consejeros husseinitas; el guarda es un guía entusiasta. No muy lejos, el Museo de Dar Ben Abdallah aloja el Centro de Artes y Tradiciones Populares, donde las piezas expuestas parecen casi mediocres en contraste con el majestuoso telón de fondo del edificio. En la zona se halla Dar el-Haddad, una de las viviendas más antiguas. La medina fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981.

Las calles de la ville nouvelle están flanqueadas por edificios de impronta francesa repletos de verjas de hierro forjado y ventanas de lamas, elementos que le otorgan un aire europeo, acentuado por las terrazas de las cafeterías y las pastelerías. Tras admirar la arquitectura colonial, merece la pena visitar la catedral de St Vincent de Paul, que presenta una amalgama extraordinariamente estrambótica de estilos arquitectónicos (gótico, bizantino y norteafricano).

A unos 4 km al oeste del centro de la ciudad se ubica el indispensable Museo del Bardo, instalado en el antiguo Palacio del Bardo, la residencia oficial de los beys husseinitas. En su interior, la colección se divide en secciones que cubren diversas épocas: la cartaginesa, la romana, los primeros tiempos del cristianismo y la árabo-islámica. La parte romana contiene una de las mejores exhibiciones de estatuas y mosaicos de todo el mundo. Se puede llegar al museo en taxi o tranvía, nosotros vamos en el autocar. Después de visitar este museo nos vamos a Cartago. A pesar de la fascinante historia de Cartago y la posición de dominio que mantuvo en el mundo antiguo, los romanos hicieron tal trabajo de demolición que las ruinas actuales son algo decepcionantes. Casi todo lo que queda es de origen romano; ningún resto púnico. Hay seis centros de interés, y lo más fastidioso para el visitante es que están dispersos y muy distantes unos de otros. Para salvar este inconveniente, se puede tomar la línea TGM (tren ligero), que atraviesa la zona, pero se advierte que, aún así, hay que caminar bastante. El mejor punto de partida es la colina de Byrsa, que domina la zona y proporciona una perspectiva general desde su cima. A sus pies se encuentra la catedral de St Louis, visible desde algunos kilómetros a la redonda. Es una construcción de proporciones descomunales, que fue erigida por los franceses en 1890 y dedicada al rey-santo del siglo XIII, que murió a orillas de Cartago, en 1270, durante la octava cruzada. Aunque fue desconsagrada y clausurada durante años, ahora ha sido restaurada y abierta al público. El Museo Nacional es el gran edificio blanco ubicado en la parte posterior de la catedral, y sus exposiciones, renovadas, merecen un vistazo. La muestra púnica, en la planta superior, es muy recomendable.

El anfiteatro romano en la parte occidental de Byrsa, a 15 minutos andando desde el museo, fue uno de los más grandes del Imperio, aunque hoy queda poco de su esplendor. La mayoría de sus piedras fueron extraídas para otros proyectos de construcción en siglos posteriores. El conjunto de enormes cisternas situado al noreste del anfiteatro constituía el principal suministro de agua de Cartago durante la era romana; ahora se hallan en ruinas y las dificultades de acceso, entre espinosas chumberas, hacen que apenas merezca el esfuerzo.

Las termas de Antonino se localizan al Sur, en el frente marítimo, e impresionan básicamente por su tamaño y situación. El barrio de Magon es otro parque arqueológico próximo al mar, a unos pocos metros al sur de los baños. Excavaciones recientes han descubierto una interesante zona residencial.

El santuario de Tofet ha suscitado un gran interés desde que fue excavado por primera vez en 1921. El Tofet era un lugar de sacrificios con un cementerio anexo, donde los hijos de los nobles cartagineses eran asesinados y quemados para apaciguar a las deidades de Baal Hammon y Tanit. En la actualidad es poco más que una parcela llena de maleza con algunas fosas. De aquí vamos al bonito Sidi Bou Saïd. Es un encalado pueblecito ubicado en lo alto de un acantilado que mira al golfo de Túnez, a unos 10 km al noreste de la capital. Es un sitio delicioso para dar un paseo por sus estrechas calles adoquinadas. Sus relucientes paredes están provistas de rejas en cada ventana, ornamentadas y pintadas de un intenso color azul, y de vistosas entradas arqueadas que sirven de acceso a patios salpicados de geranios y buganvillas. A nadie se le reprochará que piense que ha tropezado con una diminuta isla griega.

El centro de actividad de la población es su plaza principal, Place Sidi Bou Saïd, bordeada de cafeterías, puestos de dulces y tiendas de recuerdos. El faro, que domina el pueblo, se yergue en el emplazamiento de un fuerte del siglo IX. Cerca hay una playa pequeña y relativamente vacía. La cafetería más famosa se encuentra al final de la calle principal con mucha pendiente, pero vale la pena llegar por el encanto y las vistas.

Volvemos al hotel para cenar.

3-12-89

SIDI BOU SAID – HAMMAMET

Hoy disfrutamos de Hamammet.  En un paseo por las calles de Hammamet es probable descubrir diez turistas por cada vecino del pueblo, y el ritmo nunca afloja, excepto en pleno invierno y por poco tiempo. Su situación en el extremo norte del golfo de Hammamet es su gran baza, y su antigua medina, que domina una amplia extensión de playa arenosa, es sin duda otro de sus atractivos. También es una ciudad desbordante de vida, llena de discotecas, restaurantes y vistosas tiendas. Todo lo que un turista podría desear, excepto aislamiento.

4-12-89

HAMMAMET – SOUSSE – PORT EL-KANTAOUI – EL DJEM – SFAX – GABES

Hoy vamos a visitar Sousse que está a 79 km. Sousse es la tercera ciudad más relevante de Túnez así como un puerto destacado. Es igualmente el destino turístico más solicitado. La larga playa que se extiende al norte de la localidad hasta el enclave turístico de Port el-Kantaoui es su principal gancho. Sin embargo, Sousse no se limita a la hilera de hoteles que cercan su orilla.

La antigua medina encierra una cantidad nada desdeñable de monumentos. Las murallas son impresionantes, con una extensión de 2,25 Km. y una altura de 8 m, fortificadas con una serie de sólidas torrecillas cuadradas. El ribat, un fuerte cuadrado de dimensiones reducidas, fue construido a finales del siglo VIII d.C. Presenta una atalaya redonda a la que se permite subir y que resulta un excelente mirador sobre la ciudad. La austera Gran Mezquita, con sus torres y su almenada muralla, recuerda más a un fuerte que a una mezquita. El Museo de Sousse, que ocupa la alcazaba (kasbah) en la esquina suroeste de la medina, muestra varios de los mosaicos más hermosos del país.

De aquí nos dirigimos a El Djem, donde contemplaremos su anfiteatro romano. Hay pocos monumentos más deslumbrantes que El-Djem, el bien conservado y antiguo coliseo -casi tan grande como el de Roma-, que empequeñece los edificios de la ciudad moderna. Erigido en una meseta a medio camino entre Susa y Sfax, a unos 210 Km. al sur de la capital, El-Djem puede divisarse desde varios kilómetros a la redonda, dominando por completo la zona. El coliseo, construido entre los años 230 y 238 d.C., ha sido utilizado como puesto defensivo en numerosas ocasiones. Sufrió graves desperfectos en el siglo XVII, cuando las tropas de Mohammed Bey abrieron un boquete en el muro occidental para hacer salir a los miembros de la tribu local que se habían rebelado contra los impuestos exigidos. La brecha se ensanchó todavía más durante una rebelión en el año 1850, pero, por fortuna, en la actualidad se concede mucha importancia a su conservación y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Con una capacidad para 30.000 personas (una cifra que supera al de la población de la ciudad), es uno de los monumentos romanos más impresionantes de África. Aún se puede ascender hasta las gradas superiores y observar la arena, o explorar los dos largos pasadizos subterráneos que en otros tiempos albergaban a gladiadores, animales e infelices condenados. De aquí seguimos camino a Sfax (árabe صفاقس, Safaqis) es una ciudad portuaria de Túnez, la ciudad fue fundada el 849 a.C. sobre las ruinas de Taparura y Thaenae. La ciudad se encuentra al sur del país, distanciada 270 Km. de la capital de la nación. El nombre de la ciudad se debe a un producto agrícola proveniente de la Cucurbitaceae. En efecto éste producto sería el fakous, que significa pepino.  Tomamos algo en la ciudad y de allí vamos a Gabes que está a 135 Km. Gabes perteneció al antiguo Cartago. Después de la Segunda Guerra Púnica, los romanos tomaron el control de la ciudad, rebautizándola como Tacape. En el siglo VII es conquistada por los Musulmanes. En 1881, los franceses ocupan Gabes, y posteriormente los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial (1940) la anexionan. en 1943, la ciudad vuelve al control francés, que comienzan a reconstruirla en 1945. Tras la independencia de Túnez, Gabes queda bajo la administración de este país. Gabes es una de las más grandes ciudades industriales de Túnez. La mayoría de las industrias son químicas y petroquímicas. El gran desarrollo de este tipo de fábricas ha ocasionado serios problemas de contaminación, tanto en el aire como en las costas de Gabes. En los últimos años, el gobierno está trabajando en la implementación de programas y leyes con el fin de disminuir la cantidad de polución en la ciudad. Por otro lado, Gabes es famosa por sus playas en la costa mediterránea y sus oasis. Próxima a la ciudad está la isla de Jerba, y en el camino entre ésta y la ciudad se encuentran las mejores playas de la zona.

El zoco y su mercado de especias es muy recomendable. Dormimos en el hotel Oasis.

5-12-89

GABES – MATMATA – KEBILI – DOUZ

Después de desayunar nos vamos a Matmata, visitando la ciudad, el Berber Village y el Troglodyte Houses.  En ninguna otra parte de Túnez el turismo organizado es tan desmesurado como en el pueblecito de Matmata, a 400 Km. al sur de la capital, en la costa sureste. Las casas subterráneas de este poblado troglodita han demostrado ser un reclamo irresistible para los turistas o para los viajeros que acceden al lugar en vehículos todo terreno tras un safari por el desierto.

No es difícil entender por qué no dejan de acudir autobuses. El pasaje desprende un aire casi surrealista, con un entorno un tanto lunar. Sin duda ése es el motivo por el que fue elegido como lugar de filmación para las escenas de desierto de la película La guerra de las galaxias. Los beréberes de la zona construyeron viviendas subterráneas hace más de mil años para escapar del extremo calor del verano. Todas las casas son prácticamente idénticas, con un patio excavado a unos 6 m de profundidad y habitaciones en túneles abiertos en los lados. Las más amplias cuentan con dos o tres patios y se accede a ellas a través de una estrecha escalera desde el patio hasta la superficie.

Si se pretende ver Matmata por cuenta propia (siempre hay guías disponibles), lo adecuado es visitar los hoteles. Conviene llegar al final de la tarde, después de que los autobuses de turistas hayan partido, y dar un paseo hasta más allá del hotel Ksar Amazigh. Desde allí, hay buenas vistas de Matmata, que queda atrás, y del valle de Oued Barrak, al Norte. De regreso, hay que saciar la sed en el bar del hotel Sidi Driss (la famosa cantina de La guerra de las galaxias) y asomarse al hotel Les Berberes y al hotel Marhala. Así se habrá visto lo más notable de la ciudad. De allí nos vamos a visitar Kebili. Está situada en el sudeste de Túnez, y hace frontera con Algeria. Cubre un área de 22.084 Km.² y tiene una población de 143.000 habitantes, según el censo de 2004. El clima de Kebili es muy duro en invierno (hace mucho frío a las noches) y en verano (temperaturas demasiado altas). La región es muy bonita para visitar en primavera y al final del otoño. Kebili contiene una parte significante del salar más grande de Túnez, llamado Chott el-Jerid.

Salimos hacia Douz donde nos alojamos en el hotel Saharien.

6-12-89

DOUZ – TOZEUR – KAIROUAN – HAMMAMET

Visitamos Douz y las dunas del Sahara. Continuamos hacia Tozeur. Tozeur es una de las paradas más demandadas por los viajeros, y lo ha sido desde el período capsiense (hacia el año 8000 a.C.). Sus principales atractivos radican en un casco antiguo laberíntico, un interesante museo y un extenso palmeral en la punta septentrional de Chott el-Jerid. A unos 435 Km. al suroeste de la capital, el camino se torna emocionante: la carretera de Kebili atraviesa un chott (laguna salada desecada) por un paso elevado.

El evocador barrio antiguo de la ciudad, Ouled el-Hadef, fue construido en el siglo XIV d.C. para alojar al clan de El-Hadef, que se enriqueció con el comercio de las caravanas. Es una maraña de estrechos callejones cubiertos y de diminutas plazas y ha adquirido fama por sus métodos genuinos de fabricación de ladrillos. Existe un pequeño, pero notable, museo de arqueología que merece una visita.

Además del Museo del Bardo de la capital, el Museo de Dar Charait es el otro gran museo del país por el que vale la pena desviarse de la ruta. Exhibe una amplia colección de cerámica y antigüedades. Posee una galería de arte y habitaciones conformadas como réplicas de la vida tunecina, pasada y presente. Incluyen la habitación del último bey, un decorado palaciego, unos baños (hammam) y una tienda beduina. Los guardas del museo, vestidos como sirvientes del bey, colaboran con su aspecto a entrar en el ambiente.

El palmeral de Tozeur es el segundo de mayor tamaño de Túnez, con cerca de doscientas mil palmeras en una superficie de más de 10 Km.². Es un clásico ejemplo de agricultura de oasis en terraza y se halla surtida por más de doscientos manantiales, que producen unos sesenta millones de litros de agua al día. El mejor modo de explorar el palmeral es a pie o en bicicleta, que se puede alquilar en la entrada. También se puede ir en calesa de caballos que es lo que nosotros hacemos. Llegamos a Kairouan.

Kairouan, Kairuán o Qayrawan (en árabe القيروان)  es la capital de la gobernatura de Kairuán, localizada a unos 160 kilómetros al sur de la capital. En 2003 la ciudad tenía una población de unos 150.000 habitantes aproximadamente. Fundada alrededor del año 670, el nombre original deriva del persa Kâravân y acabó convirtiéndose en kairuwân. Más adelante durante el periodo medieval, Kairouan se convirtió en la tercera ciudad más santa del Islam, por detrás de la Meca y Medina, debido a su importancia como centro de la fe Kairouan es una ciudad santa para muchos musulmanes, y los musulmanes suníes la consideran la cuarta ciudad más santa del Islam, tras La Meca, Medina y Jerusalén, y la ciudad más santa del Magreb. Hay muchas mezquitas en la ciudad, entre las que destaca la gran mezquita. Durante mucho tiempo estuvo prohibida la entrada a la ciudad a los no musulmanes, aunque actualmente ya está permitido. Como ciudad santa para el Islam, es destino de peregrinación islámica en el Magreb”.

El zoco vale mucho la pena, para comprar alfombras.

Volvemos a Hammamet al Hotel Paradis.

7 y 8-12-89

HAMAMMET – BARCELONA

Hammamet, es el mar bordeado de azul y las inmensas playas de arena blanca; es el cielo azul, el sol, las palmeras y las olorosas huertas de naranjos, bergamotos y naranjos amargos. Son las flores de jazmín y de azahar. Es un bonito enclave turístico, con sus hoteles de lujo, sus discotecas, sus bares y sus restaurantes.

Acaba de emerger un nuevo centro turístico, junto al antiguo: Hammamet Meridional, o mejor aun, Yasmine Hammamet, la joya del turismo tunecino. Al principio, Georges Sebastian, multimillonario rumano, se dejó hechizar por el encanto del lugar y construyó una suntuosa mansión al estilo del país, una de las joyas arquitectónicas más bonitas. Los americanos también quedaron fascinados: Jean y Violet Hensen…

Además de famosos de todo el mundo: André Gide, Roger Martin du Gard, Georges Bernanos, Paul Klee, Frank Lloyd Wright… El mariscal Rommel convirtió la mansión Sebastian en su cuartel general…

Otras personalidades se instalaron en Hammamet, después de Jean-Claude Pascal. En 1959, la propiedad de Sebastian, adquirida por el Estado tunecino, se convirtió en el Centro Cultural Internacional donde empezó a desarrollarse, todos los veranos, el Festival Internacional de Hammamet, una prestigiosa manifestación en la que participaban las eminencias del mundo de la música, la danza y el teatro…

Si bien Hammamet no posee monumentos grandiosos, su medina tiene mucho carácter. El visitante no será insensible al encanto de sus callejuelas y al ambiente íntimo que se respira en ellas, así como tampoco a la mirada amistosa y a la sonrisa benévola de sus habitantes. Las murallas de la medina tienen tres aperturas. La “kasbah” es del siglo XV. Está construida sobre un fuerte del siglo XII. Es una excelente atalaya desde la que se puede contemplar toda la ciudad. Se ha instalado allí una cafetería encantadora. En la zona hotelera, se encuentran las ruinas de la antigua ciudad de Pupput, donde pueden admirarse los restos de bonitas casas con termas privadas, mosaicos…

Tenemos la mañana libre del dia 8 en Hamammet, a la tarde cogemos el avión para volver a Barcelona.

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