Libano

Viaje de Semana Santa del 2018

Beirut, Biblos, Tiro, Sidon, Baalbeck

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

País muy interesante, la única  palabra que se nos ocurre para definirlo es la de polvorín. Es un país pequeño, de hecho muchos viajeros optan por establecerse en Beirut y trasladarse cada día a alguno de los puntos célebres. En otro país eso sería una buena opción ya que al ser un país muy caro, los hoteles de Beirut son más económicos, pero el tráfico  es de locos. Alquilamos un coche, cosa que no recomendamos si no eres un conductor muy experimentado, nunca habíamos estado en un país tan irrespetuoso con las normas de circulación, y nunca habíamos estado en un país donde haya  coches tan buenos. Los Hummers, BMW, Porsches, Mercedes, 4 x 4 de todas las marcas son la norma. Todo el país está  lleno de controles del ejército, e incluso en Tyro con cascos azules españoles. Según donde estés del país verás cosas diferentes, de mujeres que apenas  se vislumbran sus ojos tapadas con el chador, a chicas con minifaldas explosivas, eso indica que tienen mucha diversidad étnica. Además hay 18 confesiones religiosas aceptadas y reguladas por la Constitución del país.

Fecha del viaje

Del 24 de marzo al 2 de Abril del 2018

Moneda

Existen dos monedas oficiales, la Libra Libanesa (1€=1855 LBP) pero mejor mirar la cotización en el conversor, y el dólar americano. Los Cajeros te permiten extraer de ambas monedas de forma indistinta. Hay puntos de cambios y cajeros por todas partes y el cambio que te hacen es siempre fijo, todo el Mundo lo sabe y parece inamovible (1$=1500 LBP)

 

 

 

 

 

 

 

Nivel de vida

Carísimo, sobretodo los hoteles. Los restaurantes son casi a nivel del norte de Europa, aunque para sobrevivir sin arruinarte puedes comer sandwiches, shawarmas o falafels. En los supermercados venden comida y cerveza al mismo precio que en Europa.

Visado

Los ciudadanos españoles no necesitan visado, llegas al aeropuerto pasas el control y te sellan el pasaporte sin problemas. Los funcionarios de aduanas son agradables y no ponen problemas. Has de poner en la tarjeta de entrada una dirección de algún hotel.

Salud

Nada que decir, país civilizado que no creo que haya ningún peligro sanitario reseñable.

Seguridad

Ya no quedan lugares 100% seguros debido al terrorismo internacional, y Líbano, no es una excepción, pero en cambio no creemos que exista mucha  delincuencia común y  si se tiene algo de cuidado no será un problema.

Transporte

Está plagado de taxistas que tocan de forma persistente la bocina para llamar la atención. La central de buses de Beirut que lleva a los principales destinos turísticos es la central de Cola.

Nosotros elegimos alquilar un coche en el aeropuerto y estamos muy contentos de la decisión, pero insistimos que se ha de saber conducir muy bien y estar muy atento. Los conductores en Líbano son absolutamente irrespetuosos al código de circulación, están muy nerviosos por lo que es un peligro, incluso para el viandante, pasear por las calles de las ciudades del Líbano.

Electricidad

Aunque oficialmente tienen enchufes de varios tipos, en todos los sitios que estuvimos vimos que los enchufes eran de las clavijas normales que tenemos en España.

Diferencia horaria

Se le ha de sumar 1 hora.

Guía de viaje

 

Itinerario:

Día 1: BARCELONA – BEIRUT
Día 2:  BEIRUT
Día 3: BEIRUT – AANJAR – ZAHLÉ – BAALBEK
Día 4: BAALBEK – QADISHA VALLEY –MAR BOUTROS – TANNOURINE – KAFTOUM  – CHEKKA – TRIPOLI – CHEKKA
Día 5:  CHEKKA – AMIOUN – MONASTERY OF MAR ANTONIOS QOZHAYA – EHDEN – HAOUQA – MONASTERY OF SAYDET HAOUQA – BCHARRE – CEDAR FOREST – BCHARRE – HASROUN – DIMANE – BATROUN –  BIBLOS
Día 6: BYBLOS – CUEVAS DE JEITA – TIRO
Día 7:  TIRO – TUMBA DE HIRAM – QANA – CASTILLO DE BEAUFORT – SIDON – ECHMOUN TEMPLE – DEIR EL QAMAR
Día 8:  DEIR EL QAMAR – MOUSSA’S CASTLE – BEITEDDINE – BAAKLINE – MOUKHTARA – BEIRUT
Día 9:  BEIRUT – BEIT MERY – BEIRUT
Día 10:  BEIRUT – ESTAMBUL – BARCELONA

Relato del Viaje

DÍA 1     24-3-2018 SÁBADO

BARCELONA – BEIRUT

El vuelo hasta Beirut es directo con la compañía Vueling. En teoría sale a las 17:50 pero se retrasa como suele ser habitual en esta compañía y salimos una hora más tarde.

Llegamos tras 4:20 horas de vuelo y  adelantamos el reloj dos horas. La cola del control de pasaportes es lenta y tardamos unos 45 minutos en llegar a la ventanilla, con un papel que nos han dado en el avión para rellenarlo de inmigración. Nuestra maleta ya nos espera y vamos a buscar el coche reservado en el aeropuerto mismo de Beirut. Nos cuesta 135 € todos los días que estamos de viaje. Es un Nissan Micra de 5 puertas, para nosotros suficiente. El problema, es que es automático y se conduce diferente, pero bueno.

Los trámites son rápidos y ya nos vamos en busca de nuestro hotel. Es el Napoleón Hotel, que a pesar de que sale en el programa Mapsme, nos cuesta mucho llegar a él pues muchas calles han cambiado el sentido y a pesar de estar a menos de 7 km, las calles tan estrechas hacen que tardemos un ratito en conseguir llegar.

Nos cuesta 44,5 $ la noche, la doble con baño. Es un hotel venido a menos, pero está limpio y está muy céntrico, al ladito de la calle Hamra. Hay restaurantes, supermercados, cafeterías etc, en las cercanías.

DÍA 2   25-3-2018 DOMINGO

BEIRUT

Hoy lo dedicamos a Beirut, vamos a desayunar al lado del hotel y por dos cafés y dos pastas nos timan 8000 LL!!!!. Hace un día esplendido y al ser domingo mucha gente ha escogido ir a pasear a La Corniche como nosotros. El paseo marítimo es una arteria muy popular, sobre todo los fines de semana. Familias, parejas  y jóvenes la recorren de arriba abajo para saludar a los amigos, o hacer una pausa con un café que venden en el mismo paseo con unas cafeteras grandotas clásicas de la zona.

Otro pasatiempo es la pesca con caña, ya que vemos a bastantes, esperando a ver si picaba algo. Cuando llegamos a un restaurante que hay en La Corniche, aparecen unos cuantos coches enormes negros con los cristales tintados y salen guardaespaldas con chalecos antibalas y enormes ametralladoras que imponen bastante. Aparte hay un montón de soldados apostados estratégicamente para proteger a alguien que no sabemos quién es. Le preguntamos a un beirutí y nos dice que es el primer ministro!!!! Es impresionante el despliegue de seguridad que hacen, pero claro, teniendo en cuenta la historia de este pequeño país, que muchos presidentes han sido asesinados, es normal tanta seguridad. De hecho, en la prensa ha salido que hace unos días el primer ministro se fue a Arabia Saudí y dijo desde allí que renunciaba a la presidencia del país porque su vida corría peligro y estaba cansado. A su padre, Rafik Hariri, lo mataron en 2005 en un atentado que costó la vida a 25 personas.

Seguimos paseando y llegamos a la Universidad Americana de Beirut. Es una de las instituciones educativas más prestigiosas de Oriente Próximo, y su campus y las zonas circundantes bullen de actividad durante los semestres lectivos. La universidad es de propiedad privada, no confesional, y todas las clases se imparten en inglés. El recinto está abierto al público, y vale la pena echar una ojeada.

Hoy está todo cerrado, incluso el museo que según la guía vale mucho la pena. Abre de lunes a viernes y cierra también los festivos públicos y lectivos.

Con más de 28 Ha, el umbroso campus se extiende hasta el mar. Tiene su propio club de playa en verano. Pero los majestuosos encantos del campus no le protegieron del horror de la guerra, con varios secuestros y asesinatos entre el personal docente, incluyendo el noveno rector de la universidad que fue asesinado en la puerta de sus despacho en 1984.

También pusieron una bomba en un edificio que lo destruyó. Hoy es un lugar tranquilo, lleno de gatos y unos cuantos estudiantes disfrutando de la paz del entorno y otros haciendo deporte ya que hay pistas de tenis.

Vagabundeamos por la ciudad hasta que nos cansamos y volvemos al hotel a descansar un rato. Cuando baja un poco el sol, paseamos por la calle Hamra, llena de hoteles, restaurantes, tiendas de moda etc. un poco al sur de esta calle está el barrio de los apartamentos de lujo y casas de personas adineradas. Hay mucha vigilancia, de hecho, pasamos por la entrada de un complejo de apartamentos donde hay una valla de seguridad, y a los coches que quieren acceder, un guardia de seguridad con un perro Malinois, intenta detectar que no lleven explosivos encima.

Pasamos por el Banco Audi, que nosotros pensábamos que se llamaba así por la marca de coches y no, es una familia muy rica libanesa. Hemos intentado sacar dinero en varios de los bancos que nos íbamos encontrando y en todos nos cobraban comisión, pero en este no, y te permite sacar dólares, 100, 200 o 300. Es interesante sacar, porque el tener dólares es importante si te gusta viajar, ya que en cualquier sitio te los aceptan. Además en Líbano se pueden pagar los hoteles con dólares sin problemas,  el tipo de cambio se mantiene fijo vayas donde vayas, 1500 LL por $. Cuando durante el viaje paguemos con dólares, el cambio lo dan habitualmente en LL.

Llegamos al zoco, y cuál es nuestra sorpresa, que de zoco no tiene nada. Son tiendas de superlujo, restaurantes pijos y muchos beirutíes riquísimos tomando algo en cualquiera de los cafés que hay en esta zona. Vemos también coches de Dubái que suponemos que los tienen aquí para cuando se escapan para pasárselo bien, sin tener las restricciones de alcohol o de vestimenta de su país.

El centro es la Plaza de la Estrella, rodeada de edificios donde durante muchos años resonaron los disparos de los francotiradores. Hay que pensar en Paris después del Apocalipsis para tener una idea aproximada del aspecto que presentaba Beirut a principios de los años 90.

Es una zona peatonal con muchos controles de seguridad, y las críticas que se le hacen es que no se pensó en hacer un museo, ni un teatro de ópera y que el barrio entero son oficinas, tiendas caras o edificios gubernamentales.

También está aquí la impresionante Mezquita de Mohammed al-Amin, donde está enterrado el primer ministro Rafiq Hariri, con aspecto de hermana pequeña de la Mezquita Azul de Estambul. Al norte, la Place des Martyrs, ha sido el escenario de algunas de las concentraciones más grandes del Líbano, especialmente la del 14 de marzo, un mes después del asesinato de Hariri, que concentró a un millón de libaneses, una cuarta parte de la población total, y que conllevó la retirada final de las tropas sirias del país.

Al noreste de Place des Martyrs se encuentra la mezquita al-Omari, construida por los cruzados en el s XII como iglesia de San Juan Bautista de los Caballeros Hospitalarios, y convertida en mezquita por los mamelucos en 1291.

La catedral de San Jorge, junto a la Mezquita de Mohammed al-Amin, también se merece una visita, se trata de una iglesia maronita del tiempo de las cruzadas. Otros monumentos que visitamos son las magníficamente restauradas termas romanas, el cardo maximus, evocador vestigio de una zona de mercado de la era romana  y el Gran Serrallo. Aquí no nos podemos acercar, ya que hay bastantes edificios del gobierno y las sedes de muchas embajadas, con lo que el acceso nos está vetado.

Vamos volviendo al hotel, después de ir un rato a La Corniche, donde vemos que el ambiente  se ha enriquecido, pues hay familias que han aparcado el coche al lado y se traen sus sillas, una pequeña mesa y algo para beber o fumar con la aromática  shisha. Muchos niños van con bicicletas que suponemos son alquiladas y otros van con sus patines en línea haciendo malabarismos.

Compramos algo de comida y nos vamos a descansar al hotel y a cenar.

DÍA 3    26-3-2018 LUNES

BEIRUT – AANJAR – ZAHLÉ – BAALBEK

Hoy después de desayunar vamos a ver cosas muy interesantes de este país. La primera toma de contacto con el tráfico de Líbano es alucinante, no entendemos como no hay más accidentes porque es la conducción más peligrosa que hemos visto en cualquier país.

Aanjar también es conocida como Granja de Moisés, es una pequeña localidad de mayoría armenia fundada por los refugiados que huían de Turquía y las limpiezas étnicas otomanas de 1915. En verano la población se dispara con la diáspora armenia. Durante muchos años estuvo aquí instalada la base militar del ejército sirio en el Líbano, junto con su temido servicio de espionaje, la retirada ha devuelto la tranquilidad a la pequeña ciudad.

El elemento principal es su complejo de ruinas omeyas, que se remontan al reinado del sexto califa de la dinastía Walid I. Fueron descubiertas casi por accidente, cuando a finales de la década de 1940, se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas en busca de la antigua ciudad de Chalcis, fundada hacia el año 1000 a.C.

En lugar de ello, apareció una ciudad amurallada de trazado romano, que se remontaba a los principios siglos del islam. La ciudad solo estuvo habitada durante cincuenta años, antes que la dinastía omeya fuera derrocada por la abasí. La entrada cuesta 6000 LL por persona y somos 6 turistas en total cuando la visitamos.

La ciudad de 1300 años está amurallada y fortificada, dividida en cuatro zonas iguales y separada por dos avenidas de 20 m de ancho, el cardo maximus y el decumanus maximus. Construida en los primeros tiempos del poder musulmán, la arquitectura de la ciudad muestra fuertes influencias de las civilizaciones anteriores y su trazado es típicamente grecorromano. Gran parte de los materiales de construcción parecen reciclados  de antiguas estructuras bizantinas, romanas y griegas, presentan anteriormente en esta misma zona, muestra de ello son las columnas y capitales de los soportales parcialmente reconstruidos que bordean las calles.

El Tetrapylon, una estructura de cuatro columnas situada en el cruce de dos calles, es también un elemento romano, aunque la cantería, con sus capas alternas de grandes bloques de piedra y estrechos ladrillos, es de estilo bizantino.

La huella romana se hace igualmente patente en los baños públicos, junto a la entrada. Como todas las casas de baños romanas y los hammans, con salas de agua fría, templada y caliente, y el área de descanso y conversación. En la zona de baños, a la izquierda de la entrada, pueden observarse los mosaicos algo descoloridos.

En la esquina suroeste de la ciudad hay un laberinto de cimientos, posibles restos de una zona residencial. Enfrente del cardo maximus está el edificio más impresionante de Aanjar, el Gran Palacio, del que se ha reconstruido una pared y varias arcadas.

También es interesante el pequeño palacio, donde se pueden ver piedras griegas labradas con hojas, conchas y pájaros. Se han descubierto unas 600 tiendas, algunas de las cuales todavía se pueden ver a lo largo del extremo sur del cardo maximus.

De aquí nos vamos a Majdal Aanjar, está a varios km al sur de Aanjar. Llegamos al pueblo y tenemos que preguntar para llegar a la colina que domina el pueblo donde hay unas ruinas romanas, muy deterioradas que incluyen un templo cuya cámara interior sigue intacta, restos dispersos de fortificaciones, y un par de pasillos subterráneos. Recibe muy pocas visitas ya que llegar es complicado, el último tramo mejor hacerlo andando pues la carretera, por llamarla de alguna manera, tiene una pendiente tal que el coche no tiene fuerza para llegar.

La siguiente parada será el pueblo de Zahlé en el Valle de la Bekaa. El hermoso y fértil valle de la Bekaa no lo ha tenido fácil en los últimos años. La actividad de Hezbolá y el cultivo del cannabis han hecho disminuir el turismo. La bandera amarilla de Hezbolá ondea en todos los pueblos del valle, pero la población es amable y la gastronomía junto con sus vinos es fabulosa.

Durante milenios, el valle, apodado “cuenca de Siria” por griegos y romanos, era un pasillo que comunicaba el interior con las ciudades costeras de Fenicia. Los numerosos ejércitos invasores y las caravanas de mercaderes que lo atravesaron dejaron huellas de su presencia, que pueden observarse en múltiples puntos de interés, pero sobre todo en Aanjar que ya hemos visitado y Baalbek que llegaremos esta noche.

Zahlé está a 945 m  de altitud, se extiende por las empinadas riberas del río Birdawni que corre a través de un desfiladero y parte en dos el centro de la ciudad.

Predominan los católicos griegos, con la concentración más alta de todo el país. Sus hermosas y ornamentadas casas otomanas a lo largo de Rue Brazil a orillas del rio, sobrevivieron a los intensos bombardeos durante la guerra civil. Lo más famoso son sus restaurantes a lo largo del rio, pero desgraciadamente están cerrados en estas fechas, como la mayoría de los comercios de la ciudad. En verano se llena de beirutíes que vienen a disfrutar del fresquito de la ciudad y de todas sus especialidades como el mezze y el arak.

Por casualidad pasamos por la oficina de turismo y está abierta. No me informa de nada pero me da un montón de folletos en inglés que nos van a ayudar en el viaje para conocer sitios interesantes y visitarlos. Mucha población local se exilió a Brasil, de ahí el nombre de la calle principal, y los envíos de dinero de los emigrantes contribuyeron a la bonanza.

En 1981, volvió  a estar en la línea de fuego, al ser bombardeada desde Siria después de que los falangistas libaneses intentaran construir una carretera que enlazara la ciudad con la estación de esquí de Faraya. Los daños fueron rápidamente reparados y resultan invisibles a día de hoy.

De los pocos sitios que hay abiertos, escogemos al Adonis Café. Nos tomamos unos bocadillos de atún muy completos con dos zumos de naranja natural por 18.000 LL.

De allí ya vamos hacia Baalbek. El hotel que hemos escogido es el Palmira Hotel, nos cuesta 65 $ la doble con desayuno. Se encuentra enfrente de las ruinas, es una reliquia de la época colonial de Oriente Próximo. Su libro de huéspedes es un impresionante testimonio del glamour que rodeaba antaño los viajes por la región. Actualmente es un pálido reflejo de lo que fue. En invierno debe ser gélido, nosotros no pasaremos frio porque la temperatura durante el día es muy agradable. Durante la IGM fue ocupado por el ejército alemán, y en la IIGM fue el cuartel general del ejército británico. Su lista de huéspedes incluye al General de Gaulle, y a Jean Cocteau, que estuvo en la habitación nº 28 que es la habitación donde  dormimos nosotros, cuyos dibujos originales siguen adornando sus paredes. Es muy bonita con un balcón, unas camas con colchas de ganchillo y muebles art decó.

Hay un señor mayor en recepción que no tiene nuestra reserva, pero es muy amable y nos lleva a nuestra habitación y nos da a elegir entre la que nos quedamos y otra. Hay tantas vacías, que hay mucho donde elegir.

Vamos a ver la piedra más grande del mundo, extraída de la cantera del monte Sheikh Abdullah. Con unas medidas de 21,5 x 4 m y tumbada de lado, los libaneses la llaman la piedra de la mujer embarazada. Según el folklore local, las mujeres que la tocan incrementan su fertilidad. Al-Afi, un sargento retirado, recuperó en solitario este monumento y su simpático hijo, que regenta la diminuta tienda de recuerdos al lado, cuenta ufano la hazaña de su padre. Nosotros estamos más interesados en una gatita tricolor que se hace al momento amiga nuestra.

En la carretera hay una mezquita chiita, que nos llama la atención pues hay unas protecciones a lo largo de la mezquita para que no se puedan empotrar coches y explosionarlos.

Paseamos por el pueblo de Baalbek, pero está un poco muerto pues no hay nada de turismo. Para cenar vamos a Al-Khayam Restaurant, nos tomamos unos shwarma con Pepsi por 7000 LL.

DÍA 4      27-3-2018 MARTES

BAALBEK – QADISHA VALLEY –MAR BOUTROS – TANNOURINE – KAFTOUM  – CHEKKA – TRIPOLI – CHEKKA

Somos 6 personas en total las alojadas en el hotel, es normal, ya que estás pagando un montón de dinero por el hecho de compartir alojamiento con personas muy famosas en su tiempo. Nos dicen que se puede bajar de 7 a 10 de la mañana. Nosotros bajamos a las 8:30 y somos los primeros. El desayuno es muy completo, típico árabe, como los que puedes tomar en Jordania, Turquía o Siria. Consta de ensalada de tomate y pepino, aceitunas, yogur natural tipo griego, mantequilla, confitura de ciruelas, naranjas y plátanos y unos mezzes de pimiento relleno de nueces. Todo está buenísimo, no nos lo podemos acabar todo.

Según la guía las ruinas abren a las 8 de la mañana, pero nosotros llegamos a las 9 y está todo cerrado. Al cabo de media hora, nos dejan entrar por la salida y nos dicen que luego vayamos a pagar.

La ciudad del sol del mundo antiguo, cuenta con el monumento histórico más impresionante del Líbano, seguramente el yacimiento romano más destacado en Oriente Próximo.

La histórica ciudad es famosa desde hace tiempo como una de las maravillas del mundo y desde 1984 la Unesco la nombró Patrimonio de la Humanidad.

Sus templos fueron construidos a una escala desaforada, que superaba a los de Roma, y la ciudad se convirtió en un descollante centro de culto hasta bien entrada la era cristiana.

Después de pasar las taquillas, se entra a las ruinas por una escalinata monumental que conduce al propileo, con un pórtico flanqueado por dos torres y una columnata a lo largo de la fachada. Es probable que originalmente estuviera cubierta por un tejado de cedro y pavimentada con mosaicos. Las bases de las columnas que soportan el pórtico llevan la inscripción “por la seguridad y las victorias de nuestro señor Caracalla”.

Tras cruzar la puerta central, se penetra en el patio hexagonal. Aquí, un umbral en relieve separa al propileo del recinto cerrado. Este patio se encuentra a unos 50 m de profundidad. Debía de estar rodeado de un pórtico con columnas y, en la parte norte y sur, cuatro exedrae se abrían simétricamente sobre él, cada uno con otras cuatro columnas.

Estas salas estaban decoradas con nichos con frontones triangulares o redondeados. En la parte norte del patio se encuentra el célebre bajorrelieve del Júpiter Heliopolitano.

Junto al patio hexagonal se abre el gran patio o patio de los sacrificios. Estaba profusamente decorado en la parte norte, este y sur y tenía una doble hilera de nichos coronados con frontones.  Las exedraes, cuatro semicirculares y ocho rectangulares, tenían nichos que contenían estatuas. Cubriéndolo todo se extendía una arcada soportada por 84 columnas de granito. A ambos lados del patio había dos piscinas, que todavía conservan motivos decorativos de tritones, nereidas, medusas y cupidos.

En el centro del patio, donde se levantó una basílica bizantina desmantelada por los arqueólogos franceses, se hallan los cimientos de un enorme altar.

El templo de Júpiter se construyó sobre una inmensa estructura de más de 90 m de longitud a la que se llegaba por otra monumental escalinata que se alzaba sobre el resto de los edificios. Era un santuario que albergaba la estatua del Dios y, alrededor, tenía un pórtico de 10 columnas a lo largo de la fachada y 17 columnas a cada uno de los lados, tales columnas eran, además, las más grandes del mundo, con 22,9 m de altura y 2,2 m de perímetro. Hoy en día solo seis de ellas se conservan, con el arquitrabe todavía en su sitio. El problema es que tiene unos andamios que no dejan apreciar bien esas hercúleas columnas. Tiene un elevador donde una chica está encima de toda la estructura, suponemos que es una restauradora.

Antiguamente se creía que Baalbek había sido construida por gigantes y, de hecho, en los cimientos pueden verse algunos de los bloques de piedra más grandes jamás utilizados en ningún lugar del mundo. Uno de estos bloques megalíticos mide 19,5 m por 4,3 m y tiene un peso estimado de 1000 toneladas.

En la parte sur del templo puede contemplarse una magnifica vista del llamado Templo de Baco. A pesar de su nombre, no estaba dedicado al dios del vino, sino a Venus-Astarté, y destaca por su exquisita decoración. Acabado hacia el año 150, se encuentra en un excelente estado.

Aunque no tiene las dimensiones del templo de Júpiter, su decoración y estilo compensan esta carencia con creces. Era conocido como el templo pequeño, aunque es más grande que el Partenón de Atenas.

La entrada se encuentra en lo alto de una escalinata de 30 peldaños y 3 rellanos. A su alrededor tiene un pórtico con 8 columnas en la fachada y 15 a los lados que soportan un rico entablamiento. El friso está decorado con leones y toros, y soporta un techo de piedra curvada en el que pueden verse escenas muy vividas de Marte, Victoria Alada, Diana sacando una flecha de su aljaba, Tique con una cornucopia, Vulcano con su martillo, Baco y Ceres sosteniendo una gavilla de trigo.

Lo más destacado del templo es la entrada, que fue diseñada y decorada por varios artistas, su dovela medio caída, se ha convertido en el símbolo de Baalbek. En el interior el santuario está profusamente decorado con columnas estriadas. El recinto sagrado estaba en la parte de atrás y se accedía a él por unas escaleras  de dos tramos.

Cuando ya hemos visto y fotografiado por todos lados este maravilloso lugar, entramos en un túnel abovedado donde hay unas cuantas estatuas pero muy poco iluminadas. Al final del túnel si que hay otra parte con fotos, esculturas y la historia del yacimiento arqueológico con un montón de dibujos que muestran cómo eran en su apogeo los templos y los alrededores.

Antes de llegar al túnel al lado mismo del templo de Baco hay un pequeño museo donde se ven estelas funerarias, cerámica, y fotos de cuando se descubrió el yacimiento y muchos paneles que te explican cosas tan curiosas como que cuando llegaron los mongoles, vieron que todas las casas y templos, hospitales etc tenían sistemas de agua corriente.

Al salir ya nos están esperando para que paguemos la entrada que son 15000 libras libanesas por persona. Cuando nosotros salimos entran los primeros turistas que suponemos que vienen de Beirut, porque en el pueblo nosotros ayer no vimos a ninguno.

Después de visitar Baalbek nosotros solos, lo cual es un privilegio, vamos hacia el Qadisha Valley, en concreto por una carretera de montaña que llega a Bsharre. En las guías pone que la carretera está cortada hasta Junio pero nosotros no creemos que con el calor que está haciendo tengamos ningún problema. Son 50 km hasta Bsharre, la otra opción es casi llegar a Beirut y subir hacia el norte y luego girar a la derecha, se pierde mucho tiempo, además la guía pone que esta carretera es muy espectacular. Pasamos por muchos campos de refugiados sirios. No es de extrañar porque hay más de dos millones de refugiados, si no son más. Los controles son frecuentes pero nosotros pasamos sin problemas. En uno que hay a pocos km de Baalbek,  hay un montón de carros de combate, soldados armados hasta los dientes etc.

Cuando solo faltan 18 km para llegar, la carretera está cortada por la nieve y nos tenemos que dar la vuelta!!!!  Ya nos dijo ayer la atenta responsable de la oficina de turismo de Zalhe que preguntáramos a algún conductor de autobús en Baalbek pero no lo hemos hecho!!!!

Cogemos una carretera secundaria que nos llevará por pueblos del interior, donde los campos de refugiados se suceden unos a otros hacia la costa.

Son 75 km, pero se va lento porque son muy sinuosas las carreteras y en algunos tramos no muy bien asfaltado. De hecho, tienes que ir muy atento, porque hay unos socavones en medio de la carretera, que si te metes, igual no sales. Conducir por Líbano no es para principiantes, no respetan nada y el índice de accidentes es 10 veces más que el español.

Después de 3 horas llegamos a Chekka, donde tenemos el hotel reservado. Se llama Crystal Blue Beach Resort, nos cuesta la doble con baño 70 $. Somos los únicos clientes, están haciendo obras, pero son muy amables. La habitación es cómoda, con un balcón a la playa, que no es muy bonita la verdad.

Nos vamos a Trípoli que está a unos 20 km. Hay una estupenda autopista que en pocos minutos nos lleva a esta histórica ciudad. Dentro de la ciudad el tráfico es endiablado, todos los coches tocando el claxon, metiéndose en cualquier sitio etc.

Aparcamos al lado de  la plaza del reloj, es de pago, pero nuestra máquina no funciona con lo que no pagamos. Preguntamos a un señor que hay en una tienda al lado y nos dice que no nos preocupemos por ello. Cuesta 250 LL el cuarto de hora y se paga de 9 de la mañana a  6 de la tarde.

Es la segunda ciudad más grande del país y el principal puerto del norte. Famosa por su arquitectura mameluca, el zoco de su casco antiguo, la enorme fortaleza y sus pasteles, se hizo más conocida por los violentos y prolongados enfrentamientos entre milicianos palestinos y el ejército libanes en 2007. Empezó a 16 km, en el campo de refugiados de Nahr al- Bared, pero llegaron al centro de la ciudad. De estas luchas permanecen en la ciudad un montón de controles del ejército, carros de combate y artillería pesada. No vemos a  ningún turista, pero si vemos los taxis que te llevan a Siria, esperando clientes.

Hay pruebas de un asentamiento en Trípoli que se remonta al año 1400 a.c., es posible que su origen sea más antiguo. Hacia el s VIII a.c. creció con la llegada de mercaderes de Sidon, Tiro y Arwad. Cada comunidad se instaló en su propio recinto amurallado, dando lugar al nombre griego de Tripolis que significa tres ciudades.

En 1099, los cruzados, capitaneados por el conde de Tolosa llegaron a Trípoli, pero con unos sobornos de los Ammar que la gobernaban, pasaron de largo.

Al cabo de 3 años volvieron los cruzados y con solo 300 hombres derrotaron a los ejércitos de Trípoli, Damasco y Homs. Construyeron una fortaleza en lo alto del monte que domina el transitado puerto, desde donde controlaron el comercio terrestre que llegaba a la ciudad. Durante 180 años permaneció bajo dominio de los cruzados, con gran desarrollo económico basado en la elaboración de tejidos de seda y la fabricación de vidrio.

En 1289 los mamelucos conquistaron la ciudad y la zona volvió a prosperar, los zocos, mezquitas, madrasas y caravasares son prueba de la prosperidad económica y cultural de esta época. En 1516 los turcos tomaron la ciudad y en 1920 pasó a formar parte  del mandato francés del Gran Líbano. En 1946 consiguieron la independencia y se convirtió en la capital del norte del país.

El centro geográfico de la ciudad es Sahet et-Tall, una gran plaza junto a la torre del reloj. El casco antiguo data de la época de los mamelucos, es un laberinto  de callejas estrechas, pintorescos zocos, hammans, caravansares, mezquitas y madrasas. Muchos no están bien conservados, pero evocan tiempos mejores. El ambiente es muy animado con puestos de frutas y verduras, los carniceros cortan balanceantes pedazos de buey con un hacha y los sastres y joyeros ofrecen los productos de hace generaciones.

Casi todos los puntos de interés están en el casco antiguo, cada uno con su placa numerada, aunque algunos edificios están en ruinas y otros cerrados.

Vamos a la Ciudadela de Raimundo de Saint- Gilles, pero cierra a las cinco y ya no podemos entrar. En 1102 este señor ocupó la colina que domina el valle, la ciudad y la costa. Decidió convertir esta colina en una fortaleza, pero el castillo original se quemó en 1289. De la estructura original solo quedan los cimientos, pues tuvo muchos percances a lo largo del tiempo.

La primera entrada es una enorme puerta otomana sobre la cual hay una inscripción de Solimán el Magnífico, quien ordenó la restauración  de la torre. Tras ella, un puente cruza un foso cavado por los cruzados. En el interior, el castillo es una confusión de estilos y detalles arquitectónicos diferentes, reflejo de sus diversos ocupantes y de la tempestuosa historia de la ciudad.

Hay muchas madrasas, algunas de las cuales se han restaurado gracias a la cooperación española, la Gran Mezquita que cuando nos acercamos a verla un paisano nos dice que nos vayamos. Está construida sobre los restos de una catedral cruzada del s XII, dedicada a Santa María de la Torre. La construcción se inició en 1294, después de que los mamelucos destruyeran la catedral, y finalizó en 1315. El peculiar alminar cuadrado debió ser el campanario de la catedral. En el interior se ve un gran patio con pórticos en tres de sus lados y una sala de oraciones abovedada y con una cúpula en el cuarto.

Las mujeres se tienen que poner una túnica que proporcionan en la entrada y taparse  la cabeza antes de entrar.

El caravasar mejor conservado es el Caravasar As- Saboun, o del jabón, construido en el s XVI, que empezó siendo un cuartel del ejército. A la entrada hay dos soldados con ametralladoras, impresiona un poco, la verdad. Abandonado durante muchos años fue reconvertido en un mercado donde los agricultores locales vendían aceitunas y sus productos derivados, en especial jabones, en las pequeñas tiendas que rodeaban el patio.

Hacia el s XVIII, cuando se desarrolló la industrial jabonera de Tripoli, el caravasar adquirió renombre por sus jabones de gran calidad y constituyó el centro de la industria jabonera. En la guía pone que ha vuelto a la vida gracias a la familia Hassoun, tienen una tienda muy bonita pero nosotros vamos a una que hay al fondo a la izquierda, que según el propietario es la familia más antigua del lugar, se llaman Ansar o algo parecido. Me pide la dirección  de la guía para quejarse!!!!

Los zocos son muy auténticos, el del oro, todo brillante y el mercado de los sastres que es uno de los más antiguos de la ciudad. Es un poco tarde, pero todavía nos da tiempo de ver como se mantiene la tradición en esta parte de la ciudad.

Volvemos a Chekka, donde nos compramos un pollo con patatas y ensalada con unas cervezas y nos vamos a cenar a nuestra habitación del hotel.

Entre ayer y hoy hemos hecho 359 km

DÍA 5     28-3-2018 MIÉRCOLES

CHEKKA – AMIOUN – MONASTERY OF MAR ANTONIOS QOZHAYA – EHDEN – HAOUQA – MONASTERY OF SAYDET HAOUQA – BCHARRE – CEDAR FOREST – BCHARRE – HASROUN – DIMANE – BATROUN –  BIBLOS

Hoy queremos visitar tranquilamente el Valle de Qadisha, ya que ayer no pudimos llegar por estar la carretera cortada.

Desayunamos en el pueblo un café con unas galletas que llevamos nosotros. Es muy sencillo y los locales toman una especie de empanada salada con Pepsi. Nos cuesta 3000 LL.

Nos lo dan en  una cafetera turca y es muy concentrado, pero rico.

El valle empieza en Tourza, pero antes pasamos por Amioun, donde desde la carretera se ven unas tumbas excavadas en los riscos y que son criptas fenicias o romanas. En lo alto de estos riscos está la parte antigua del pueblo, un bello núcleo con edificios otomanos de piedra y estrechas y sinuosas callejuelas.

El valle de Qadisha es considerado uno de los lugares más bellos del país, es el sitio perfecto para realizar largas excursiones a pie entre cascadas, tumbas  y monasterios excavados en la roca, donde prácticamente no se encuentra a nadie.

El valle, un espectacular desfiladero largo y profundo que empieza cerca de Batroun al oeste, se extiende hasta su otro extremo, más allá de la encantadora y tranquila población montañosa de Bcharré. Pueblos de rojos tejados se elevan en las cimas o cuelgan precariamente de las laderas de las montañas. El río Qadisha, que surge junto a los Cedros, discurre por el fondo del valle, dominado por el pico más alto del Líbano.

La palabra Qadisha tiene origen semítico y significa sagrado. Las empinadas paredes rocosas del valle han sido durante milenios una fortaleza natural para minorías religiosas perseguidas. A partir del s V, los maronitas convirtieron esta zona en su refugio, donde se hallan dispersos preciosos monasterios, ermitas e iglesias excavadas en la roca que se pueden visitar pero hay que estar en buena forma física.

Por su belleza natural y su rico patrimonio, el valle de Qadisha fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1998.

Antes de llegar a Aarbet Qozhaya hay un desvío muy bien indicado que te lleva hasta el Monasterio de Mar Antonios Qozhaya. La carretera baja mucho y si estuviera mojada daría un poquito de miedo. Es el mayor templo del valle, aun dedicado al culto, función que ha ejercido permanentemente desde su fundación en el s XI.

Es célebre porque en él se instaló en el s XVI la primera prensa de Oriente Medio. Cuenta con un museo que exhibe una colección de objetos religiosos y etnográficos, así como la antigua prensa, utilizada en su día para publicar los Salmos en siriaco, lengua que usan los maronitas en sus servicios religiosos. Nosotros picamos en la puerta del museo pero nadie nos abre.

Cerca de la entrada al recinto está la Gruta de San Antonio, conocida popularmente como “cueva del Loco”, donde se pueden ver las cadenas que se usaban para atar a los dementes o poseídos, trasladados por sus familiares hasta el monasterio con la esperanza de que el santo los curara mediante un milagro.

Llegamos a Ehden, pueblecito que en verano está lleno de turistas, pero que ahora está totalmente muerto. Solo hay abierto un pequeño supermercado, donde el dueño se aburre soberanamente. Enfrente de la gasolinera se encuentra la Iglesia de Sant Mamas construida en el año 749 d.c. El encargado de la gasolinera nos dice que en el supermercado está la llave para ver el interior. La vamos a pedir y dentro está el sarcófago con tapa de cristal que contiene el cadáver, momificado y vestido con un traje tradicional en oro de Youssef Bey Karam. Fue un héroe nacionalista del s XIX que capitaneó con el apoyo de otras comunidades religiosas y de sus compañeros maronitas, varias revueltas contra el gobierno otomano. Murió en un enfrentamiento contra los turcos muy cerca de esta población.

Están restaurando la Iglesia de San Jorge, que es donde está habitualmente el sarcófago. Delante de la entrada principal está la estatua ecuestre de Joussef Bay Karam.

Hay una capilla en lo alto de una colina que es la capilla de Nuestra Señora del Castillo, al oeste del pueblo. Se cree que en principio fue un puesto de vigilancia romano, aunque la inconfundible ampliación moderna, con una enorme imagen de Nuestra Señora, parece más bien un ovni.

Sin nada más que ver, seguimos la carretera para llegar al Monasterio Deir Saydet Hawka. Aparcamos el coche en Hawha y preguntamos a un lugareño que nos dice que está a unos 30 minutos andando. Lo que no sabíamos es que hay que bajar un montón de escalones durante media hora para llegar al pequeño monasterio. Está formado por un capilla y algunas celdas de monjes situadas en el interior de una cueva, supuestamente construida en el s XIII. En una cueva que hay sobre el recinto está la fortaleza natural de Aassi Hawka, a la que solo se puede acceder si se es experto escalador. Nosotros llegamos muy cansados porque los escalones son resbaladizos y en algunos tramos hay una barra metálica para ayudarte en la bajada pero en otros no y tienes que ir con pies de plomo pues la altura es considerable.

Nos encontramos con 5 monjas de la orden de la madre Teresa de Calcuta, que van con unas chanclas poco apropiadas para estos caminos. Hay 3 chicos cuando llegamos y nadie más. No creemos que tengan muchas aglomeraciones la verdad. Solo hay un ermitaño y al día siguiente nos enteramos que es un monje colombiano que se convirtió a esta religión y que vive solitario en el monasterio. En la lonely Planet hablan del monje Darío Escobar y nosotros lo vimos pero como empezó a llover nos subimos la escalera rápidamente y no hubo ocasión de hablar con él.

Llegamos a Bcharré, famoso por ser la cuna de Khalil Gibran y bastión de la falange cristiana maronita. Aquí se puede visitar la casa de este escritor y pintor y el museo.

Gibran emigró a EEUU en el s XIX y publicó su obra más famosa en 1923, llamada El Profeta. En EEUU es el libro más vendido después de la Biblia. Fue enterrado en un monasterio construido en las rocosas laderas con vistas a Bcharré. Alberga una gran colección de pinturas, dibujos y aguadas, así como algunos de sus manuscritos.

Hay una Tumba Fenicia, con un gran obelisco de piedra que se supone que data del año 750 a.C. en su base hay una cámara funeraria con repisas para cuatro ataúdes.

Otra cosa que se puede visitar si hay tiempo es la Gruta de Qadisha, que se adentra unos 500 m en la montaña con preciosas formaciones calizas. No es tan extraordinaria como la de Jeita con lo que nosotros no entramos.

Llegamos a la estación de esquí más antigua de Líbano, que está a 7 km de Bcharré. El pueblo toma su nombre del pequeño pero famoso bosque de cedros situado a una altitud de más de 2000 m en las laderas de Jebel Makmel. Es un diminuto vestigio del enorme bosque de cedros que antaño cubría las montañas del Líbano. Algunos de estos árboles, de crecimiento lento, son muy viejos, se cree que pueden llegar a los 1500 años.  Solo quedan 375 cedros, algunos midiendo 40 m de alto  y un perímetro de 14 m.

La deforestación va desde la época de los fenicios que cortaban los arboles para construir sus barcos, hasta la armada británica que en la IIGM los cortó para construir una línea férrea desde Trípoli hasta Haifa.

Están bajo la protección del patriarca del Líbano, quien construyó una capilla en esta arboleda en 1843, cada año en agosto, se celebra aquí una fiesta presidida por el Patriarca.

En el Bosque de Cedros hay una taquilla donde te piden la voluntad, nosotros damos 2000 LL y nos dan unas postales, bastante feas por cierto, por el valor de nuestra aportación.

Una reja protege el bosque, la historia cuenta que vino la reina británica Victoria  y como vio que las cabras se comían los arboles pagó de su bolsillo esta reja. Algunos cedros tienen grafitis como de  Lord Byron o el poeta francés Lamartine. En un camino hay un árbol que cae una rama que mucha más gente ha dejado su impronta.

Comemos en Bcharre, en la plaza principal hay un pequeño establecimiento, llamado Tony, que hacen falafel, hamburguesas etc,. Nos hacen uno de pollo muy rico, nos cuestan los dos con una bebida 10.000 LL.

Seguimos por el valle hasta Bqerqacha, luego Hasroun y finalmente Dimane. En este último es donde se encuentra la residencia veraniega del Patriarca maronita.

Como pasamos por Batroun, paramos a visitarla. Es un animado pueblo maronita a 22 km de Biblos y 56 al norte de Beirut. Fue antiguamente el antiguo pueblo grecorromano de Botrys, aunque fue fundado mucho antes, ya que aparece mencionado en las tablas de  Tell al-Amarna, como parte del reino de Biblos. En la Edad Media era famoso por sus viñedos.

Hay la iglesia ortodoxa de San Jorge de finales del s XVIII, la Iglesia de San Esteban, también conocida como la del pescador. El puerto antiguo tiene un tramo pequeño de una extraordinaria pared marina natural que crea un estanque. Los fenicios reforzaron este fenómeno natural y aún son visibles los restos de su puerto. El zoco está muy bien reformado y están construyendo el complejo  de la diáspora, cada casa se dedica a un país, vemos las de EEUU, Rusia, Brasil etc. Cuando lo acaben quedará precioso.

Llegamos a Byblos, al Hotel Monoberge, nos cuesta 80 $ la doble con baño y desayuno incluido. La habitación es enorme con todo lo necesario, muy cómoda la verdad, moderna y muy limpia.

Bajamos y nos vamos a ver Byblos de noche. Hay animación, muchas tiendas, bares, restaurantes etc. Con su antiguo y pintoresco puerto de pescadores, ruinas romanas, un castillo cruzado y un zoco bellamente restaurado, es un encanto de ciudad. Es una de las ciudades más antiguas del mundo habitadas de forma ininterrumpida. También es célebre por ser el lugar de origen del alfabeto moderno. Se cree que su nombre deriva de la palabra griega bublos, que significa papiro, ya que la ciudad fue lugar de parada de los fenicios para la embarcación  de papiros con destino a Egipto.

En la deslumbrante década de 1960, Biblos fue el puerto favorito de muchas celebridades internacionales. Uno de los que atraía estas celebridades era Pepe el Pirata. Nacido en México de padres libaneses, trabajó como diseñador de joyas y arqueólogo marino, pero fue más conocido por su habilidad para animar las fiestas de la jet set que se congregaba en el Líbano, que incluía a Marlon Brando, David Niven o Brigitte Bardot, todos ellos clientes asiduos de su bar, el Fishing Club, abierto en 1963.

Durante la guerra civil volvió a México, regresando cuando hubo paz y volvió a abrir su negocio. Murió en 2007 a los 95 años, ahora lo regenta su hijo Roger y su nieto Pepe, aunque las celebridades no han vuelto.

Nosotros nos planteamos ir a cenar al restaurante que es muy chulo y con unas vistas espectaculares pero los precios son también espectaculares, una cerveza cuesta 6 $ y lo demás va en consonancia. Nos parece mucho dinero y desistimos.

Los primeros vestigios de vida en Biblos datan del quinto milenio a.C. Aquellos primeros pobladores pescaban y pastoreaban animales.

Hacia mediados del tercer milenio a.C., la ciudad estado de Biblos había sido colonizada por los fenicios y se convirtió en un importante centro religioso. El templo de Baalat Gebal era famoso en todo el orbe Mediterráneo de la Antigüedad. El desarrollo cultural y religioso de la ciudad estaba condicionado por sus vínculos con Egipto, y su templo recibía ofrendas generosas de algunos faraones. Alrededor del 2150 a.C., el pueblo semita de los amoritas invadió la ciudad y acabó con gran parte de su trazado y prosperidad. Después llegaron los hicsos, los egipcios, los fenicios que inventaron el alfabeto lineal en Biblos con el propósito de anotar las transacciones comerciales de un modo más práctico de lo que permitía la escritura cuneiforme, y se extendió rápidamente por todo el mundo civilizado.

Por aquí pasaron también los griegos, los romanos, los invasores islámicos, los turcos y así llegamos a la edad actual.

Hay mucha animación en los restaurantes, bares, pero poca gente, nos llaman de todos para que vayamos a cenar, pero nosotros vamos a un supermercado compramos algo para picar, cervezas y nos vamos a la habitación con aire acondicionado a cenar tranquilamente.

Hemos hecho 155 km

DÍA 6       29-3-2018 JUEVES

BYBLOS – CUEVAS DE JEITA – TIRO        

El desayuno del hotel está muy bien, muy variado, hay una terraza muy agradable pero está lloviendo y nosotros nos quedamos dentro. Hay platos calientes, ensaladas, pastas típicas, mermeladas, pasteles etc.

Nos vamos al antiguo yacimiento, cuesta 8000 LL los extranjeros, pero nos encontramos a un chico catalán que ha dicho que es profesor y ha pagado solo 2000 LL!!!!

Se accede por el castillo cruzado que domina el yacimiento arqueológico, construido por los francos en el s XII a base de grandes bloques de piedra extraídos en su mayor parte de las ruinas romanas, algunos de los mayores empleados en todo Oriente Próximo. El castillo mide 49,5 por 44 m, está rodeado por un profundo foso y desde él se pueden ver las murallas fenicias al otro lado de la entrada. Las vistas desde lo alto de las murallas son excelentes, que dan idea del trazado de la antigua ciudad. Las paredes tienen incrustadas columnas romanas para darle solidez.

Las murallas de la ciudad, de 25 m  de grosor, datan del tercer y segundo milenio a.C. y rodean el castillo hasta la orilla del mar, por uno de sus lados, y hacia el suroeste por el otro, bloqueando el acceso al promontorio donde se hallaba originalmente la ciudad.

El Templo de Resheph, del III milenio a.C. en forma de L,  fue quemado  y reconstruido durante la ocupación amorita. El santuario posterior, conocido como el templo del Obelisco, fue trasladado a un lugar cercano.

El templo de Baalat Gebal data del cuarto milenio a.C. Durante la época romana estuvo dedicado a Afrodita/Astarté. La columnata, de la que aún quedan seis pilastras en pie, data del año 300, aproximadamente y conserva vestigios de la antigua vía romana.

El Templo del Obelisco, consiste en un antepatio y un patio que albergan las bajas paredes del santuario. La base de un obelisco, en forma de cubo, que se alza en medio, se cree que era una representación de Reshef. En el patio hay una colección de obeliscos erguidos, incluido uno construido a finales del s XIX a.C., por orden de Abichemou, rey de Biblos.

Los obeliscos pudieron ser originalmente casas de dioses, habitadas por las deidades, por lo que eran objeto de culto. Aquí se han hallado algunas ofrendas votivas, entre ellas las famosas figurillas de bronce que actualmente se conserva el Museo Nacional de Beirut.

El Pozo del Rey está en el centro del yacimiento, es una profunda hondonada donde según la leyenda Isis se sentó a llorar en este lugar cuando llegó a Biblos en busca de Osiris. En su origen era un manantial que proporcionó agua a la ciudad hasta finales de la era helenística.

En tiempos de los romanos solo se utilizaba para rituales religiosos, ya que el agua de la ciudad procedía de las montañas de los alrededores y era distribuida por una red de tuberías subterráneas.

El teatro romano es una reconstrucción que tiene una tercera parte de su tamaño original y ha situada al borde del acantilado, por lo que ofrece maravillosas vistas al mar. La construcción original data del año 210, y en su foso había un hermoso mosaico con la representación de Baco que actualmente se halla en el Museo Nacional.

Hay 9 tumbas reales talladas en la roca, datan del segundo milenio a.C. La más importante es la del rey Hiram, contemporáneo de Ramsés II de Egipto, en su sepulcro figura una inscripción fenicia temprana que reza “Cuidado, vuestra muerte está debajo”.

Al sur del yacimiento hay un recinto neolítico del quinto milenio a.C.  y uno calcolítico de los que se conservan suelos de piedra caliza resquebrajada y paredes bajas.

Volvemos hacia el coche y pasamos esta vez de día por la ciudad medieval, donde lo primero que vemos es la Iglesia de San Juan Bautista, templo de estilo románico ahora muy bien restaurado.

La construcción comenzó en 1115, con estructuras que se añadieron durante los siglos XII y  XIII. En el siglo XVIII el emir  dio la iglesia a los maronitas que aún la mantienen. En el jardín hay un mosaico de una iglesia bizantina anterior.

Hay algo de turismo, pero tampoco gran cosa, algunos franceses y turismo interior.

Enfilamos hacia las cuevas de Jeita que constituye una de las principales atracciones turísticas del país. La entrada es 18.315 LL y te permiten visitar la grande y la pequeña. El parking cuesta 2200 LL.

Se coge un teleférico que te lleva desde la venta de entradas hasta la caverna superior. Allí visitas la caverna y cuando sales coges un trenecito que te lleva a la inferior o vas caminando, ya que está muy cerca.

Alcanzan una longitud de unos 6 km en el interior de las montañas, son la fuente del Nahr al Kalb y en invierno los niveles de agua ascienden tanto que inundan las cavernas inferiores. Durante la guerra civil se utilizaron para almacenar municiones, pero fueron limpiadas y abiertas al público en 1995. La asombrosa caverna superior, que contiene extraordinarias estalactitas y estalagmitas se ensancha rápidamente y revela su impactante tamaño. La inferior, que se explora en un breve trayecto en barca, está muy bien iluminada y es muy bonito el paseo. Dentro de las cavernas está prohibido hacer fotografías, hay unas taquillas donde dejar las cámaras de fotos o móviles.

Desde aquí ya enfilamos hacia Tiro que es donde tenemos el hotel reservado esta noche. Pillamos un colapso circulatorio importante en Beirut, porque se pasa por el centro de la ciudad y es horroroso.

Son unos 90 km pero tardamos una eternidad. El hotel Platinum, es el elegido para hoy. La verdad es que no había mucho donde elegir. Todos son carísimos, suponemos que el hecho de que las tropas de la ONU estén aquí, ayuda a  que todo se encarezca. Nos cuesta 90 $ con desayuno incluido.

Compramos algo de bebida en una tienda y en nuestra maravillosa habitación comemos de nuestras provisiones. Tenemos un montón de fruta, cortesía del hotel y nos podemos hacer cafés o tés con un calentador de agua.

Hemos hecho 138 km

DÍA 7     30-3-2018 VIERNES

TIRO – TUMBA DE HIRAM – QANA – CASTILLO DE BEAUFORT – SIDON – ECHMOUN TEMPLE – DEIR EL QAMAR

El desayuno del hotel es muy generoso, platos calientes, fríos, embutidos, pastas de muchos tipos, zumos de frutas buenísimos etc.

Hoy amanece lloviendo, pero al poco rato ya deja de llover y nos permite visitar la ciudad con mucha más comodidad.

Esta ciudad es un feudo de Hezbolá, por todos sitios hay banderas verdes, otras amarillas y carteles enormes con fotos de los principales líderes de esta organización, de liberación para algunos, terrorista para otros.

Vemos algunos vehículos de la UNFIL que son las fuerzas pacificadoras de la ONU. Actualmente y hasta mayo hay un contingente español para vigilar que todo se normalice y no haya problemas.

Los orígenes de Tiro se remontan al tercer milenio a.C., cuando se supone que sus fundadores llegaron desde Sidón para establecer una nueva ciudad portuaria. Tiro cayó bajo la supremacía faraónica y prosperó bajo la protección de Egipto.

Hacia finales del segundo milenio a.C., se convirtió en un reino gobernado por Abibaal. Su hijo Hiram I, ascendió al trono y estableció fuertes relaciones con los reyes hebreos Salomón y David. Envió madera de cedro, experimentados obreros y grandes cantidades de oro para ayudar a construir el famoso templo de Jerusalén. A cambio recibió un distrito de Galilea que incluía 20 localidades.

El éxito de Hiram fue tal que el propio Mediterráneo pasó a llamarse “mar de Tiro”, por ser esta su ciudad más importante. Luego fue invadida por los asirios, hasta que llegó Nabucodonosor que no consiguió conquistarla. Alejandro Magno tuvo más éxito, la ciudad se creía inexpugnable, pero Alejandro empezó a construir un puente marítimo para tomar la plaza bajo una lluvia constante de proyectiles lanzados por sus defensores. Mientras tanto, en tierra firme, los ingenieros de Alejandro construyeron torres de asedio de 20 plantas, las más altas utilizadas hasta entonces en la historia bélica. Tras varios meses, estas inmensas maquinas se arrastraron por el puente recién construido y la batalla de Tiro comenzó en serio.

Como quedaban pocos suministros y la moral estaba baja, la ciudad cayó fácilmente tras siete meses de asedio y Alejandro enfurecido por la resistencia, permitió a sus tropas que la saquearan.

Sus 30.000 habitantes fueron masacrados o vendidos como esclavos. Posteriormente fue romana, fue una de las primeras ciudades libanesas en convertirse al cristianismo, y sede de un arzobispado, con 14 diócesis bajo su control. Luego vinieron los bizantinos, los árabes, los cruzados la dejaron en paz porque pagaba sus tributos. Más tarde los cruzados la conquistaron hasta que los mamelucos reconquistaron la ciudad en 1291.

Tras la caída del imperio otomano, quedó bajo el mandato francés del Gran Líbano. La creación del estado de Israel en 1948, marginó la ciudad, por estar muy cerca de sus fronteras. La guerra civil la castigó mucho y todavía hoy sufre los enfrentamientos que hubo entre Hezbolá e Israel en 2006.

La ciudad vieja de Tiro está en la península que se adentra en el mar, y cubre una zona relativamente limitada. La carretera costera se dirige hasta el pintoresco y antiguo puerto pesquero. Detrás del puerto está el barrio cristiano, con sus callejuelas y casas antiguas alrededor de umbrosos patios.

A la izquierda del puerto están los yacimientos arqueológicos romanos.  En 1984 Tiro fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco con la esperanza de poner fin al deterioro de los yacimientos causado por el desarrollo urbano descontrolado y por los años de conflicto.

En la ciudad hay 3 recintos Al- Mina, áreas 1 y 2, en la parte sur y Al-Bass en la zona continental original.

El yacimiento de Al-Mina está situado en un entorno impresionante, dominando el sur del antiguo puerto egipcio, alberga vestigios de la Tiro Romana y Bizantina. Al entrar, se aprecian a la derecha una doble hilera de columnas que fueron, al parecer, parte del ágora. Más  abajo hay una larga calle con columnata que lleva directamente a lo que era el puerto sur. Las secciones del pavimento cubiertas de mármol se remontan a la era romana, mientras que la calle del mosaico blanco y negro es bizantina.

A la derecha de la calle, debajo de un cementerio moderno, se encuentran los restos de una peculiar arena rectangular, con cinco filas de gradas talladas en la piedra caliza. En el centro había una piscina que pudo haber sido usada para algún tipo de espectáculo deportivo acuático.

Junto a la arena, y abarcando el área hacia el sur en dirección al puerto, se extendía el barrio residencial de la ciudad. Quedan restos de habitaciones pequeñas, algunas de las cuales poseen suelos de mosaico.

Al otro lado de la calle principal se hallan las ruinas de unos amplios baños romanos. El complejo mide 40 x 30 m y no se respetó mucho con la guerra civil.

A unos cinco minutos andando se pueden ver los restos de la Catedral de la Santa Cruz. Todo lo que queda de este edificio de s XII son los cimientos y algunas columnas de granito, lo que impide hacerse una idea de la importancia que poseía en la época de las cruzadas. Debajo y alrededor de la catedral hay una red de carreteras romanas y bizantinas y otros edificios, uno de los cuales pudo haber sido el templo original de Melkart, el antiguo dios protector de la ciudad.

Llegamos al puerto pesquero con sus barcos de madera de vivos colores y sus antiguos talleres de reparación. Si se rodea el extremo norte del puerto se llega al barrio cristiano, donde hay seis iglesias, que reflejan la multitud de confesiones cristianas del Líbano.

Volvemos a coger el coche y nos acercamos al Yacimiento arqueológico de Al-Bass, la entrada cuesta 6000 LL por persona.

Una calle con columnatas de este a oeste, seguramente la continuación de la carretera hacia el yacimiento de Al-Mina, atraviesa un vasto complejo funerario, que contiene docenas de sarcófagos de mármol y piedra profusamente decorados. Los más elaborados poseen relieves que representan escenas de la mitología griega y de la épica homérica. La mayor parte data de los s II y III, pero algunos se remontan al s II A.C. y también hay ataúdes bizantinos del s VI. Cuando te acercas a ver el interior ves que están llenos de huesos humanos!!!!!

Un enorme arco monumental de tres salientes está más adelante en la misma calle con columnatas. Data del s II a.C. y constituía la puerta de entrada a la ciudad romana. Detrás, hacia el sur de la calle, se encuentran los restos del antiguo acueducto de la ciudad, que transportaba agua desde Ras al-Ain, 6 km al sur de Tiro. Más allá del arco está el Hipódromo romano más grande y mejor conservado del mundo. El recinto, parcialmente reconstruido, tenía 480 m de largo, con un aforo de 30.000 espectadores que se congregaban para ver sus populares y peligrosas carreras de cuadrigas. Unas metae o balizas, todavía visibles, marcaban los extremos de la larga y estrecha pista. Los giros alrededor de las metae, sumamente cerrados y a alta velocidad, eran lo más excitante de la carrera, y provocaban a menudo dramáticas caídas y colisiones.

En la carretera que lleva a Qana, a unos 9 km de Tiro se encuentra la Tumba de Hiram, es una inmensa tumba de piedra caliza, con la parte superior en forma de pirámide, que mide casi 6 m. Aunque algunos expertos sostienen que se remonta a mediados del primer milenio a.C. y muy probablemente al periodo persa, aquí se ha asociado al rey Hiram.

Debajo del sarcófago hay una gran escalera de piedra y una cueva tallada en la roca, descubiertas por el historiador francés Esnest Renan.

De aquí ya llegamos a Qana, es un pequeño pueblo chiita, que fue famoso en 1996 debido a la masacre israelí de civiles y soldados de la ONU aquí destinados. Durante la operación de las “uvas de la ira”, bombardearon una unidad de la Unifil en el pueblo, murieron 106 civiles allí refugiados, y otros 116, junto con cuatro soldados de la Unifil resultaron heridos. En 2006 los ataques aéreos israelíes alcanzaron un edificio donde mataron a 28 personas, entre ellas 16 niños refugiados en un sótano y la desaparición de otras 13.

 Algunos dicen que es la Canaá bíblica, donde Jesús realizó su primer milagro al convertir el agua en vino. Entre las pruebas se citan unas tallas en la roca, realizados por los primeros cristianos y una gruta a 1 km del pueblo. Las gastadas tallas representan a 13 figuras que, según afirman algunos, son Jesús y sus discípulos. La cueva, situada debajo de las tallas, podría ser el lugar donde sus seguidores se escondieron de las persecuciones.

En otros lugares se han encontrado grandes barreños que, para los más imaginativos, serían los que contenían el agua que se transformó en vino.

Por carreteras secundarias llegamos al Castillo de Beaufort, nos cuesta encontrar el camino porque a veces el GPS del móvil nos lleva a caminos que ni un 4 x 4 los podría subir.

Se empezó a construir en 1139 y se hizo para defender Jerusalén contra las incursiones árabes. Estuvo bajo control francés hasta 1190 cuando fue capturado por Saladino. En 1240 volvió a manos  de los francos, hasta que en 1260 se vendió a los templarios. Hasta el siglo XVII hubo tranquilidad hasta que el emir druso Fakhreddine Maan II lo ocupó hasta que lo echaron las fuerzas otomanas. Su lugar estratégico fue importante en la  guerra civil cuando los luchadores de la OLP lo ocuparon hasta 1976, hasta que los echaron los bombardeos israelíes en junio de 1982. Los siguientes 18 años estuvo en manos israelíes hasta que se lo devolvieron al Líbano en el año 2000, casi totalmente destruido.

Desde 2011 lo están reconstruyendo, pero les queda mucho trabajo. Se encuentra a 700 m sobre el nivel del mar y tiene unas vistas espectaculares de los Altos del Golán, el norte de Israel, el Monte Hermon y el rio Litani. Un autóctono nos dice que no hagamos fotos del paisaje, no le hacemos caso evidentemente. Somos los únicos turistas en este lugar tan aislado.

De aquí, ya vamos a Sidon o Saida que es una ciudad portuaria, famosa por ser la cuna de Rafiq Hariri, el exprimer ministro asesinado en 2005 en un atentado en el centro de Beirut con un coche bomba que tenía una tonelada de explosivos y que mató a 23 personas más.

La fundación se remonta al 4000 o 6800 a.C., según la fuente que se consulte. En el antiguo testamento se menciona como “el primogénito de Canán”, que puede referirse al fundador de la ciudad. Cobró mucha importancia como centro comercial con fuertes lazos con Egipto. En los s X y XII a.C. cobró mucha importancia debido al comercio del murex, un molusco que producía un tinte muy apreciado de color púrpura, que con el tiempo terminó convirtiéndose en el color de la realeza, y que fue explotado hasta su extinción.

Como todas las ciudades libanesas sufrió muchas conquistas e invasiones, pero tuvo su época dorada durante el imperio persa. También fue famosa por sus astilleros y por sus experimentados marineros.

Durante la guerra civil, palestinos, sirios, israelíes y las milicias chiitas de Hezbolá y Amal se disputaron Sidon, que volvió a sufrir enormes daños, tanto económicamente como en pérdida de vidas humanas.

Al ser la ciudad natal de Hariri, se benefició de enormes sumas de dinero para la reconstrucción de la urbe.

La primera visita es el Castillo del Mar, construido por los cruzados en 1228 en un islote, está conectado con la costa por un paso elevado árabe con fortificaciones de piedra a 80 m de la orilla. Antiguamente había un templo dedicado a Merkart, la versión fenicia de Hércules. Uno de tantos castillos costeros construidos por los cruzados, que fue destruido por los mamelucos para impedir el regreso de los europeos a la región, pero Fakhreddine ordenó su reconstrucción en el s XVII. La entrada cuesta 4000 LL cada uno.

El edificio está formado por dos torres unidas por un muro. La rectangular torre oeste, a la izquierda de la entrada, es la mejor conservada, mide 21 por 17 m, y por el suelo están los capiteles labrados y balas de cañón oxidadas. Una escalera de caracol sube a la azotea, donde se encuentra una pequeña mezquita otomana rematada por una cúpula. Desde arriba hay buenas vistas de la ciudad vieja y el puerto de pescadores. La torre oriental no está bien conservada, la parte inferior es del tiempo de las cruzadas, mientras que la superior es obra de los mamelucos.

En el agua circundante se ven restos de columnas de granito rosado y gris.

Muy cerca se encuentra la Caravasar al-Franj, hoy cerrado, pero por la puerta enrejada se puede vislumbrar lo bonito que es. Fue construido en el s XVII por Fakhreddine, donado por aquel a los franceses para fomentar las relaciones comerciales. Todos los caravasares presentaban el mismo diseño básico, con un gran patio rectangular central, una fuente, arcadas cubiertas que servían de establos y almacenes y un segundo piso con galería para alojar a mercaderes y viajeros. En el s XIX, el caravasar era el principal de la ciudad, y el centro de su actividad económica, además de residencia del cónsul francés. Ha sido restaurado por la fundación Hariri.

El zoco está completamente cerrado al ser viernes, y según la guía es lo más interesante de la ciudad!!!! Paseamos por sus callejuelas laberínticas, donde los artesanos y tenderos siguen trabajando en sus talleres como lo han hecho durante siglos. Los zocos contienen unos sesenta lugares históricos, muchos de ellos en ruinas, aunque hay obras de restauración en marcha como el Palacio Debbané que podemos entrar y curiosear un poco, pero no está abierto al público.

Pasamos por el Museo del jabón, patrocinado por la Fundación Audi. Es un edificio de piedra del s XIII, convertido en fábrica de jabón en el s XIX, que abastecía antaño a los hammams  locales. Permiten recorrer el proceso completo, desde el enorme recipiente de piedra donde mezclaban los ingredientes hasta el moldeado y partición del producto aún caliente.

La colina del Murex se encuentra al sur del castillo de San Luis. Tiene unos 100 m de altura por 50 de longitud y está parcialmente cubierta por el cementerio. Está formado por los restos triturados de cientos de miles de conchas de murex, de las que se extraía el famoso tinte de la ciudad. Se precisaban 10.000 moluscos para conseguir un solo gramo de tinte púrpura, que en tiempos romanos valía el triple que el oro cuando se utilizaba para tintar seda.

Vamos al templo de Echmoun, situado a 2 km de Sidón. Es un templo fenicio rodeado de huertos de cítricos, de hecho se le conoce como el huerto del jeque. Echmoun era el dios principal de Sidón y estaba asociado con la sanación. Estas son las únicas ruinas fenicias que conservan algo más que los cimientos, aunque se requiere un poco de imaginación para poder figurárselas tal como eran en su época de esplendor. El complejo del tiempo se comenzó en el s VII  a.C. y en los siglos siguientes se añadieron numerosos edificios a la estructura básica.

Algunos de los edificios en ruinas, como la columnata romana, la iglesia y los mosaicos bizantinos, son de una época posterior, lo que indica la importancia histórica del recinto como lugar de peregrinación.

La imagen de la serpiente de Echmoun es el origen del símbolo universal para la profesión médica, el dibujo del reptil enroscado en un palo fue hallado en una tablilla de oro en Echmoun.

Cerca del templo hay un manantial donde se realizaban las abluciones rituales. La gente solía acudir al templo con una estatuilla con el nombre de la persona necesitada de curación.

Al entrar al recinto hay una columnata de tiendas a mano derecha, donde los comerciantes hacían negocio vendiendo recuerdos a los peregrinos. A mano izquierda se encuentran los restos de una iglesia bizantina, cruzando lo que era un gran patio con algunos mosaicos muy desgastados del s III a.c. que representan las estaciones.

A la derecha se halla una escalera procesional romana, que conduce a los niveles superiores del recinto y que fue añadida en el s I. A  mano derecha se puede ver el Ninfeo, con una fuente y hornacinas que contienen estatuas de las ninfas.

A la derecha la pieza más interesante, el trono de Astarté, flanqueado por dos esfinges. El trono de estilo egipcio, fue esculpido en un solo bloque de granito, también se puede ver un friso muy gastado que representa una escena de caza. Lo mejor que se ha encontrado aquí está en el Museo Nacional de Beirut.

El hotel lo tenemos en Deir el Qamar y nos cuesta 120 $ la doble con desayuno incluido. Lo miramos en Booking pero en teoría no tenía habitaciones, mirando la web del hotel tenía y muchas.

Llegamos al hotel y el encargado nos dice que lo siente mucho pero que estaba completo, que se habían olvidado de actualizar la pág. web. No hay demasiada oferta en esta zona, nos dice que no nos preocupemos que vamos a otro hotel a 10 minutos que está muy bien y al mismo precio. Se llama Beit El Qamar y está en medio de la montaña a unos 3 km del centro del pueblo. Es un hotel ecofriendly, bellamente decorado y el personal muy atento. Estamos un poco enfadados porque el que habíamos reservado era muy bonito, es un palacio antiguo que lo han convertido en hotel, la decoración es tradicional y está muy cerca del centro.

Nos ofrece ir a otro hotel pero es más caro y no nos apetece pagar más por una habitación de hotel. Nos dice que  paguemos 90 $ y el paga la diferencia. Más tarde veremos en la pág. web que nuestra habitación la ofrecen por 150 $ en esta época y 200 $ en verano.

Tenemos un salón muy cómodo para estar con pasteles, frutos secos, fruta fresca, tés y cafés, una sala con proyector por si queremos ver alguna película y muchos libros. En este hotel ofrecen cursos de cocina, venden productos naturales como aceitunas, mermeladas, gel ecológico etc.

Volvemos al pueblo y compramos en un chiringuito un plato de kebab y otro de pollo para llevar, que nos cuestan 24.000 LL y 2 cervezas que nos cuestan 1500 LL cada una y nos vamos a cenar al hotel.

Hemos hecho 166 km

DÍA 8      31-3-2018 SÁBADO

DEIR EL QAMAR – MOUSSA’S CASTLE – BEITEDDINE – BAAKLINE – MOUKHTARA – BEIRUT

El desayuno es self service pero te dan el zumo de naranja natural o el té y café cuando lo pides. Además de un plato caliente con habas y judías muy rico, hay quesos, pizzas pequeñas, mermeladas caseras, bizcocho casero, panes variados, aceitunas, tomates, pepinos, huevos fritos, etc.

Nos ponemos como el Kiko, está todo tan rico!!!!

Aparcamos en la plaza central del pueblo y vamos a visitarlo con tranquilidad. Es uno de los pueblos más bonitos del Líbano, es un ejemplo de tolerancia religiosa puesto que albergó una iglesia, una sinagoga, una mezquita y un salón druso en la misma plaza central.

El origen se remonta a la Edad Media, cuando Fakhredine, gobernador druso del Líbano, expandió su poder por la región hasta cubrir un área aproximadamente equivalente al estado libanés actual. A causa de la escasez de agua de su primera capital, se trasladó aquí, bañada durante todo el año por numerosas fuentes. Más de tres siglos después, el pueblo sigue siendo uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura provincial de los s XVII y XVIII de todo el país.

La Mezquita del emir Fakhreddine Maan, al oeste de la fuente de la plaza principal, tiene un alminar octogonal del 1493. De estilo mameluco, la mezquita es una gran sala cuadrada con arcos altos que se apoyan en un pilar central. En la fachada oeste hay grabados unos versos coránicos y la fecha de la construcción.

Unos escalones detrás de la mezquita ascienden hasta lo que antiguamente fue el zoco del pueblo.

El Palacio de Younes Maan, gobernador durante el exilio de su hermano Fakhreddine en Italia es un domicilio privado que no permite visitas, pero la entrada es muy hermosa y se puede ver.

El Caravasar de la Seda, domina la plaza central y es un gran caravasar que se remonta a 1595 y adopta la forma de un enorme rectángulo que incorpora un patio abierto, rodeado de galerías con soportales que antiguamente se usaron como establos y dependencias del servicio. Parte del primer piso que era la zona principal del caravasar, es actualmente el Centre Culturel Français  que se puede visitar.

Junto al Caravasar se encuentra el palacio de Fakhreddine de 1620, construido sobre un antiguo palacio que fue derribado durante la batalla contra Youssef Sifa, pachá de Trípoli en 1614. Cuenta la tradición que juró vengarse y tomó el castillo de Youssef en Trípoli, lo destruyó e hizo transportar sus piedras a Deir al Qamar por 20.000 soldados.

En la actualidad alberga el Museo de Cera Marie Baz, donde se relata la historia del Líbano, unas con menor exactitud que otras. Las pinturas y las reliquias de la familia Baz, uno de cuyos descendientes ocupa una habitación junto a la entrada, justifican la visita.

El Serrallo de Youssef Chehab en el otro lado de la carretera, oculta un espantoso pasado. No solo murieron asesinados aquí el emir Youssef y varios de sus parientes, sino que en el patio central tuvo lugar una masacre durante los enfrentamientos anticristianos de 1860 donde murieron 1200 personas. Alberga las oficinas del ayuntamiento.

Bajando unas escaleras te encuentras la Iglesia de Saidet  at-Tallé, que significa “monasterio de la luna”. En la imagen de la Virgen se ve tallado el motivo lunar. La luna creciente era un símbolo del culto fenicio pagano y cuando la Virgen se representaba con él, podía simbolizar que el cristianismo reemplazaba la religión pagana, aunque también podía tratarse de la simple incorporación de elementos de la religión vieja en la nueva. La iglesia original se construyó en el s VII sobre un templo dedicado a Astarté, pero un siglo más tarde fue destruido por un terremoto.

La iglesia está llena con feligreses, se ve mucha devoción. Nosotros seguimos la ruta y nos vamos al Castillo de Moussa. Está en la carretera que lleva a Beiteddine, la entrada cuesta 15.000 LL por persona. Hay un montón de autocares con escolares libaneses y furgonetas con turistas locales. Hay recreaciones con figuras de cera de escenas típicas como el herrero, la hilandera, el pozo, una reunión de amigos etc. También se ve una representación de la última cena, o la clase donde su maestro cuando lo vio dibujando el castillo que quería construir le pegó con una vara, mientras le decía que nunca lo conseguiría.

La colección de armas y pistolas es asombrosa o la colección de joyas enorme y muy bonita.

De aquí nos vamos a Beiteddine, famoso por su palacio. La entrada cuesta 10.000 LL cada uno.

Es un complejo palaciego de principios del s XIX que fue construido en 30 años y se convirtió en la fortaleza del emir Bashir, gobernador nombrado por los otomanos y miembro principal de la familia Shihab. Es el mejor exponente que se conserva de la arquitectura libanesa del s XIX y un símbolo impresionante del poder y la riqueza de Bashir. El nombre de Beiteddine significa “casa de la fe” y originalmente aquí había una ermita drusa, que fue incorporada al complejo.

Los arquitectos de Italia y los mejores artesanos de Alepo y Damasco fueron invitados a desarrollar sin cortapisas nuevas ideas. El resultado fue un gran edificio de más de 300 m de largo, construido en un altozano sobre el valle. El terreno que hay bajo el palacio se organiza en terrazas ajardinadas con árboles frutales.

Durante el mandato francés el palacio fue utilizado por la administración local, pero después de 1930 se declaró monumento histórico y pasó a depender del Directorado de Antigüedades, que lo restauró. En 1943, el primer presidente del Líbano tras la independencia, lo convirtió en su residencia de verano y trajo los restos del emir Bashir desde Estambul.

El palacio sufrió graves desperfectos durante la invasión israelí, se calcula que se ha perdido el 90% de su contenido original. En 1984, el dirigente druso Walid Yumblat dispuso su restauración y lo declaró “Palacio del Pueblo”. Como tal tiene algunos museos que albergan colecciones, aunque la más alucinante es la de mosaicos.

El palacio se compone de tres patios principales, el Dar al- Baraniyyeh que es el patio exterior que se atraviesa al entrar. A la derecha, a lo largo del lado norte de este patio, se hallaban las estancias de los huéspedes. Era costumbre de las casas nobles ofrecer hospedaje a sus visitas durante 3 días, antes de preguntarles el motivo de la visita o su identidad.

El patio central o Dar al-Wousta, era donde se alojaban los guardias y estaban las oficinas de los ministros. El Dar al-Harim es el patio interior con las estancias familiares privadas.

Debajo del patio central hay grandes establos con arcadas donde se guarecían 500 caballos y sus jinetes, además de los 600 soldados de infantería que formaban la guardia del emir. Parte de los establos sirve de salón para la colección de mosaicos.

Las habitaciones del palacio están ricamente decoradas con mármol, mosaicos, marquetería y muebles de estilo oriental tradicional. Los muros y los techos están pintados, y la madera de cedro tallada embellecida con caligrafía arábiga. En una sala, directamente a la izquierda de la entrada al patio, hay una fuente con incrustaciones de mármol engastada en la pared, que sirve para refrescar la habitación y para impedir que los curiosos.

El gran hamman, son una serie de salas con cúpula, lujosamente decoradas con mármol y fuentes también de mármol tallado. Los bañistas alternaban las diversas salas frías, templadas y calientes, para después tumbarse a descansar en la antesala.

Pero la joya del palacio se oculta en el nivel interior, que contiene una de las colecciones más espectaculares de mosaicos bizantinos del mundo. Fueron recuperados de una iglesia de Jiyyeh, cerca de Sidón, en la antigua ciudad de Porfirion, que fue descubierta por unos trabajadores que cavaban en la costa en 1982. La zona estuvo bajo el control de Walid Yumblat, que conservó los mosaicos para protegerlos del pillaje durante la guerra.

Son unos 30 mosaicos del tamaño de una habitación y otros tantos más pequeños. Los dibujos son principalmente geométricos y reflejan la naturaleza austera del primer cristianismo de la zona. Hay también representaciones de animales, entre ellos leopardos, toros, gacelas y pájaros, y un par de ciervos en lucha.

De aquí nos vamos a Baakline, lugar de nacimiento del príncipe druso Fakhreddine Maan II, a 900 m sobre el nivel del mar, con vistas esplendidas de los alrededores. Vamos aquí básicamente porque la guía dice que veremos a hombres drusos vestidos con el traje tradicional y tenemos suerte, vemos unos cuantos. Lo más interesante de este pueblo es la biblioteca, pero está cerrada.

Muy cerca está Moukhtara, la razón para visitarla es el palacio de Walid Yumblat, una fusión de arquitectura italiana y oriental, donde hay una escalera preciosa, sarcófagos romanos, hamman y jardines con catarata incluida. Según la guía los sábados de 9 a 12 de la mañana el líder druso hace cirugía aquí, los residentes y los visitantes son bienvenidos. Nosotros llegamos mucho más tarde pero cuando preguntamos donde está la casa, un señor nos pregunta si  queremos visitarla. Nosotros le decimos que sí, él nos dice que dejemos todo en el coche, excepto la máquina de fotos y el móvil.  Un guarda nos acompaña y nos enseña un poco del interior de la casa, los jardines y el exterior. Es alucinante, grandiosa y muy lujosa. En un escaparate se puede ver el coche, marca Mercedes, donde atentaron contra el padre del actual líder y lo mataron en el año 77. La dinastía de los Yumblat proviene de Aleppo en Siria, han sufrido persecución de los otomanos y asesinatos, guerras etc.

A pesar de que los drusos son apenas un millón de personas, en Líbano son muy importantes y han estado en muchas ocasiones en posiciones de poder del gobierno.

De aquí ya regresamos a Beirut y nos aposentamos en el Hotel Napoleón, el cual hemos reservado con Booking.

Queremos acercarnos a las Rocas de las Palomas para ver la puesta de sol, son unos arcos de roca que se adentran en el mar y son los elementos naturales más famosos, por no decir los únicos, de todo Beirut. El tramo de la Corniche que pasa justo enfrente es el mejor mirador para contemplarlos, pero todavía es más interesante bajar por uno de los caminos hasta los acantilados más bajos. Nos ofrecen la posibilidad de ir en barca para ver las cuevas, pero no nos animamos. Hay muchos autóctonos haciéndose fotos y selfies, les encantan las fotos.

Volvemos al hotel donde descansamos muy bien, ya que la habitación es muy cómoda. El hotel Napoleón es muy recomendable, tanto por situación, como por precio, ya que la doble con baño cuesta 44,5 $ con impuestos incluidos.

Hemos hecho 82 km

DÍA 9      1-4-2018 DOMINGO

BEIRUT – BEIT MERY – BEIRUT

Hoy queríamos ir a visitar el Museo Nacional y vamos, pero oh sorpresa!!!! está cerrado. Hemos mirado varias veces la pág. web y ponía que tenía un horario especial, en ningún sitio decía que estaba cerrado. Es una desilusión muy grande, porque es un museo muy especial. Solo se exponen cosas que se han encontrado en Líbano, muy interesante parece, pero tendrá que ser en otra ocasión.

Alrededor del museo vemos a muchas chicas etíopes con unos pañuelos blancos y unos trocitos de hoja de palma que van a algún sitio. Las seguimos y llegamos a una iglesia de las hermanas franciscanas donde se reúnen y cantan juntas.

Algunas van con unos trajes muy bonitos, son cristianas coptas ortodoxas y no sabemos que celebran, aunque al ser domingo de Resurrección, a lo mejor es lo que las reúne.

Nos llama la atención la concentración de chicas etíopes que no hemos visto en otro país, con lo que luego lo buscamos por internet. Hay artículos, que explican que hay agencias en Líbano que se encargan de buscar chicas en Etiopia para traerlas al servicio domestico. Les prometen de todo y cuando llegan al país lo primero que hacen es quitarles el pasaporte y maltratarlas. No tienen ninguna defensa y por desgracia cada semana se suicidan dos chicas. El gobierno de Etiopia ha puesto el grito en el cielo y no quiere que vengan más esclavas a este país. Les pagan por miles de horas de trabajo unos 80 $ al mes, mientras que a las filipinas que también hay muchas, unos 500 $ porque hablan inglés. En total se cree que hay más de 100.000 chicas en el país.

Pasamos al plan B, que es ir a los campos de refugiados de Sabra y Chatila. Son tristemente famosos en el mundo entero por el asesinato de miles de personas. El día después del asesinato de Bashir Gemayel, en septiembre de 1982, tropas israelíes penetraron en Beirut oeste, violando el acuerdo auspiciado por EEUU. Al día siguiente los falangistas entraron en los campos de refugiados de Sabra y Chatila, aparentemente buscando terroristas, y mataron a entre mil y tres mil palestinos, en su mayoría mujeres y niños. Aunque las masacres no fueron mayores que la de Tel al – Zaatar seis años antes, se recuerdan más en el ámbito internacional debido seguramente al sospechoso papel que tuvo Israel en el incidente. Un informe israelí, conocido como el informe Kahan, reveló que las tropas israelíes estaban al corriente de la matanza y que incluso ofrecieron ayuda logística, prestando excavadoras para cavar fosas comunes y lanzando bengalas durante la noche para iluminar los campos. El entonces ministro de defensa, Ariel Sharon, negó tener conocimiento de las masacres mientras estaban teniendo lugar. Otro conflicto posterior afectó a ambos campos, con dos masacres más en las que habría centenares de muertos.

Actualmente el km cuadrado que ocupa Chatila alberga más de 12.000 personas que malviven en pésimas condiciones y no siempre con agua potable. La vida para los supervivientes y su descendencia sigue siendo desoladora, con escasas perspectivas de trabajo  y muy pocas oportunidades para poder volver a lo que aun denominan su patria, Palestina. No salimos del coche, se nota un ambiente belicoso y muy agresivo. Hay mucha pobreza, es un barrio muy desastrado, pero es normal que esta gente esté decepcionada, ha habido dos grandes olas de refugiados, con la creación del estado de Israel en 1949 y luego en los años setenta. Llevan muchos años pero no consiguen la nacionalidad, porque Líbano no quiere que haya más musulmanes que cristianos. Ahora tienen 50 % cada una de las confesiones, mientras el Primer ministro es de una confesión, el presidente es de la otra, aunque si se hiciese un censo en condiciones ganarías los musulmanes.

De aquí nos vamos a Beit Mery, es un destino veraniego, cuyo nombre significa “Casa del Maestro” en arameo queda a 17 km del centro de Beirut, a 800 m de altitud. La aldea original ha crecido hasta convertirse en un pequeño pueblo, muchas de sus villas han sido construidas de forma estratégica para disfrutar de las vistas, sin mucha preocupación por la estética.

Las ruinas datan de la época romana y bizantina. Son especialmente interesantes los bellos mosaicos del suelo de la iglesia bizantina del s V, junto a la cual se encuentran los restos de varios pequeños templos, entre los que destaca uno dedicado a Juno, construido durante el reinado de Trajano. También hay unas termas bien conservadas donde se pueden ver las originales tejas de hipocausto que constituían un singular sistema de calefacción.

Cerca está el monasterio maronita de Deir al- Qalaa, construido en el s XVIII sobre los restos de un templo romano, que a su vez probablemente fuera levantado sobre un santuario fenicio anterior. El templo romano estaba dedicado a Baal. Estuvo ocupado hasta el año 2005 por soldados sirios.

Vamos al barrio de Achrafiye, un barrio de hermosos edificios señoriales y está construido sobre una necrópolis romana. Sigue siendo un reducto cristiano, caracterizado por las callejuelas que serpentean colina arriba desde el centro. Es un barrio tranquilo con bonitas galerías de arte, teatro, tiendas de antigüedades, iglesias y el Museo Sursock.

Propiedad de la familia Sursock, una de las dinastías más ilustres del país, ubicado en un palacio extraordinario y magnífico de estilo arquitectónico italo-libanés. El interior es magnífico, con vastos suelos de mármol y paneles de madera traídas de Damasco. Algunas salas están decoradas al estilo oriental, y en la principal hay una colección de orfebrería turca del s XIX, así como un gigantesco recipiente abasí del s VII.

En el que fuera el estudio de Nicholas Ibrahim Sursock hay dos retratos suyos y puede verse además una pequeña colección de iconos. También se encuentra The Fouad Debbas Collection, una  colección de más de  30,000 imágenes del Middle East, desde 1830 hasta los 1960s.

Ahora además han traído una colección de un caricaturista libanés muerto hace poco, que explica muy bien con sus dibujos la historia reciente del Líbano.

Volvemos al hotel donde aparcamos el coche y descansamos un poco. A la tarde nos vamos al centro de Beirut por Hamra y llegamos a la plaza de los Mártires, plaza de la Estrella etc. Como no podía ser de otra manera nos vamos a la Corniche, junto a miles de personas que disfrutan de esta tarde primaveral.

Cuando se hace de noche nos vamos a un chiringuito de la calle Hamra a comprar unos falafels por 12.000 los dos y unas cervezas  a la tienda al lado del hotel y cenamos como unos reyes.

Hemos hecho 45 km

DÍA 10     2-4-2018 LUNES

BEIRUT – ESTAMBUL – BARCELONA

Hoy toca madrugar, nos levantamos a las 4 de la mañana, y salimos hacia el aeropuerto donde tenemos que devolver el coche. A estas horas es un placer conducir, ya que no hay nadie por las calles, llegamos en un cuarto de hora al aeropuerto, pero luego no encontramos donde tenemos que devolver el coche. Al final llamamos y nos vienen a buscar, ya que se tenía que devolver en la planta de arriba y nosotros hemos ido donde están todas las compañías de alquiler de coches. Nos ha costado 135 € todos los días, desde que llegamos hasta ahora. En gasolina nos hemos gastado 58 €, ya que el país es pequeñito y el coche un Nissan Micra es muy eficiente.

Ya hay un control de maletas cuando entramos al recinto, vamos a por los boarding pass a las ventanillas de Pegassus. Nos hacen las dos y nos envían la maleta directamente a Barcelona.

El billete de Pegassus nos costó 429 € los dos, mientras que la ida en Vueling nos costó 418 €.

En hoteles nos hemos gastado 390 €, ha salido una media de 43 € por día. En comida, entradas etc, nos hemos gastado 155 €. En total unos 1600 € aproximadamente.

Salimos puntualmente y en dos horas llegamos a Estambul, pasamos el control de seguridad y ya vamos a la puerta de embarque. Tenemos sólo 1,5 horas de transito pero es suficiente, funciona muy bien este aeropuerto. En 3,5 horas llegamos a Barcelona en un vuelo muy tranquilo. Vamos a recoger la maleta y llega sin novedad.

Cogemos el A2 que en poco rato nos deja en casa, a pensar en el próximo viaje.

 

A %d blogueros les gusta esto: