Laos 2022

VERANO DEL 2022

Luang Prabang, Konglor, Vientiane, La llanura de las Tinajas, Pakse, Champursar

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

La primera vez que fuimos a Laos, fue en año 1998 y hacía poco que habían abierto a los turistas el país. gran parte del país estaba cerrado pues había muchas bombas y minas sin explotar, de hecho es el país más bombardeado de toda la historia.

Ahora volvemos y podemos visitarlo sin problemas. Además, como acabamos de salir de la pandemia del COVID, no hay apenas turismo y, aunque eso puede ser una ventaja, también origina muchos problemas de transporte. Nos parece un país muy interesante, barato y lleno de gente amable, aunque en algunos casos notamos cierta amargura. Es un país olvidado.

Fecha del viaje

Del 30 de Julio del 2022 hasta 12 de Agosto del 2022

Moneda

La moneda oficial de Laos es el kip laosiano (LAK), que se divide el 100 att. En el 2022 por 1€=15.700 Kips pero el cambio a día de hoy se puede comprobar aquí.

Monedas10, 20 y 50 att​
Billetes₭500, ₭1.000, ₭2.000, ₭5.000, ₭10.000, ₭20.000, ₭50.000, ₭100.000 kip
 
Hay cajeros pero es bastante recomendable ir a los Moneys Changers debido que los cajeros te dan el cambio oficial, mientras que estas oficinas te dan más kips por cada euro o dólar
 
Nivel de vida
Es muy barato para los estándares europeos, y más este verano del 2022, donde apenas había turismo. Comer un plato laosiano no llegaba a 1€

Visado

Se consigue en frontera y tiene un precio de 40 dólares o euros (el cambio en ese momento era paritario), pero se ha de llevar billetes absolutamente nuevos. Las funcionarias eran muy escrupulosas sobre el estado de los billetes. Es fácil y rápido.

Salud

Es un país muy básico donde la comida igual no tiene las condiciones sanitarias adecuadas. Recomendamos consultar a las autoridades sanitarias para saber las condiciones actuales. Hay mosquitos y llueve a menudo por lo que hay malaria

Seguridad

No hay ningún problema con la delincuencia, es un país tranquilo y seguro, pero otra cosa es la seguridad viaria o acuática donde hay muchos accidentes

Transporte

Barcos: Nosotros hicimos la bajada de dos días por el Mekong con el turístico «slow boat» desde Tailandia hasta Luang Prabang, es un trayecto muy recomendable.

Autobuses o VAN: Son muy básicos pero funcionan, se ha de calcular que el precio es de 1€ por cada hora de viaje. Llegan a todas partes, pero hay pocos y muy llenos y, sobre todo, son muy lentos. Las carreteras en Laos están en muy mal estado.

Electricidad

  • Voltaje: 230 V
  • Frecuencia: 50 Hz
  • Clavijas: Tipo A / B / C / E / F

O sea, que uno se puede encontrar casi cualquier tipo de enchufe.

Diferencia horaria

Hay una diferencia de 5 horas con el de España

Guía de viaje

Itinerario:

  • Día 1:  HUAY XAI – SLOW BOAT POR EL MEKONG – PAKBENG
  • Día 2: PAKBENG – LUANG PRABANG
  • Día 3: LUANG PRABANG
  • Día 4: LUANG PRABANG – PARQUE NACIONAL TAT KUANG SI – LUANG PRABANG
  • Día 5: LUANG PRABANG- PHONSAVAN
  • Día 6: PHONSAVAN – LLANURA DE LAS JARRAS: YACIMIENTOS 1, 2 Y 3 – PHONSAVAN
  • Día 7: PHONSAVAN –  VIENTIANE
  • Día 8: VIENTIANE
  • Día 9: VIENTIANE – KONGLOR
  • Día 10: K0NGLOR CAVE
  • Día 11: KONGLOR – THAKHET – SENO – SAVANNAKHET
  • Día 12: SAVANNAKHET – PAKSE
  • Día 13: PAKSE – WAT PHOU CHAMPASAK – HONG NANG SIDA TEMPLE –  CHAMPASAK – VAT SISUMANG – PAKSE
  • Día 14: PAKSE (LAOS)– FRONTERA CON TAILANDIA – UBON RATCHATHANI (TAILANDIA)
  •  Y volvemos a Tailandia…

Diario de viaje:

Y venimos de Tailandia….

DIA 23  SÁBADO 30-7-2022

HUAY XAI – SLOW BOAT POR EL MEKONG – PAKBENG

Vamos a desayunar al hotel Oudompone que tiene un paquete de desayuno que consta de 1 huevo frito, un pan, mermelada, mantequilla, fruta y café por 30.000 kips.

Ayer encargamos unos sándwiches en una tienda que tiene un cartel en inglés donde los ofrece por 15.000 kips, hemos escogido 3, dos de atún y uno de pollo.

A las 10:30 salimos en un tuk tuk nosotros y otros 6 mochileros muy jóvenes que estaban alojados en el Hostel Little.

El barco cuando llegamos ya está lleno de gente, de hecho somos los últimos en embarcar, pero nuestro amigo francés nos ha reservado los primeros asientos. Es el mejor sitio, ya que tienes toda la vista por delante. No obstante hay dos chicas thai que van en una especie de camas que van estiradas y pueden dormir. Una de ellas es muy simpática, tiene una caja llena de cervezas, hielo y va invitando a todo el mundo.

Teníamos miedo, porque hay algunos barcos que tienen los asientos de madera y nada cómodos. En cambio éste, tiene los asientos de coches y son muy cómodos, ya que hay como compartimentos de 4 asientos con una mesa en medio que va muy bien para poner un libro o la tablet.

La temperatura es perfecta, no hace calor por la brisa del río, pero tampoco hace frio. Es una experiencia maravillosa y muy recomendable. El ancho del rio no es muy grande y se pueden ver las orillas con la gente pescando o los niños bañándose. Es una zona muy exuberante con arboles y helechos enormes.

Cuando compramos ayer los billetes nos dijeron que éramos 10 personas, pero al final hay más de 30 personas, entre ellos 11 españoles además de nosotros y una pareja de argentinos.

Para comer compramos una cerveza que nos cuesta 20.000 kips.

El viaje es monótono pero agradable, llegamos a las 16:30 al pueblo donde pasaremos la noche, después de 5,5 horas de navegación.

Pensábamos que vendrían a ofrecernos habitación pero no hay nadie. Vamos subiendo y cuando vemos un hotel construido en madera que tiene buena pinta nos quedamos. Cuesta 150.000 kips, la habitación es muy correcta con aire acondicionado que al principio se agradece, pero para dormir no es necesario. Se llama Dethanon y tiene una terraza agradable.

Pak Beng es un pueblo compuesto por una única y sinuosa  calle donde no hay ni un alma, que parece trepar por la empinada orilla del rio. Vamos a pasear un rato, pero solo hay tiendas con productos polvorientos, con los empleados con caras aburridas o quitando las tiendas.

Parece que algunos turistas se quedan en este pueblo para visitar varias aldeas, cuevas y cascadas. De nuestro barco no se queda nadie.

Enfrente del pueblo está el Campo de Elefantes del Mekong, parece que ofrece paseos en paquidermo que solían estar destinados al trabajo, pero a pesar de que en algún momento se veían bañándose en el rio, nosotros no tenemos suerte.

Nos vamos un rato al hotel y cae el diluvio universal. Cuando para un poco, vamos a buscar un sitio para cenar. De los pocos abiertos, vamos a uno muy rústico donde nos pedimos dos tortillas francesas y un bocadillo de pollo. Con la cerveza nos cuesta 50.000 kips.

Volvemos ya que chispea y no sabemos si volverá a diluviar.

DIA 24 DOMINGO 31-7-2022

PAKBENG – LUANG PRABANG

A las 8:30 tenemos que zarpar y en el barco a las 8:00 con lo que nos levantamos a las 7 de la mañana para desayunar tranquilos. El restaurante que hay enfrente del hotel es del mismo dueño y tiene un cartel en inglés donde ofrece el desayuno continental o el americano. Cuestan 50.000 kips, una burrada, pero ofrece pan tostado, mermelada (poca), mantequilla, zumo, fruta, dos huevos fritos y café. Les pedimos dos bocatas para el viaje que nos cuestan 35.000 B.

Llegamos a la hora prevista al barco y las únicas que faltan son las dos chicas tailandesas, precisamente las que nos dijeron la hora de salida…. ya que hacen de traductoras entre el patrón de la barca y los turistas. Luego nos enteraremos que es la dueña de la barca y por eso invitaba a todo el mundo a  cervezas, comida y era tan simpática. Aparte de la barca tiene agencias de viajes en Chiang Rai, Chiang Mai, etc. Es una emprendedora porque aparte trabaja en aduanas.

Ha venido en este viaje a comprobar el servicio que dan sus empleados, a probar la comida y a que los clientes hablemos bien de la experiencia que hemos tenido.   

Hoy el día está nublado, pero sigue estando muy bien, tranquilo y relajante. Vemos a lugareños buscando oro en los bancos de arena que se forman en el rio. No creemos que tengan mucha suerte, están con sus cedazos, nos recuerdan a los pioneros que fueron a California en ¡ busca de oro y que hemos visto en las películas.

Se puede comprar un plato de arroz con verduras por 15.000 kips, que está muy bueno, mucha gente lo compra.

A unos 30 km antes de llegar a Luang Prabang pasamos por las Cuevas de Pak Ou. El rio Ou se une al Mekong bajo una espectacular formación kárstica que desde el sur parece una enorme águila verde emprendiendo el vuelo.

Las cuevas están repletas de Budas de varios estilos y tamaños. La cueva tiene 50 m de profundidad, es conveniente traer una linterna.

Al cabo de 7,5 horas llegamos a las afueras de Luang Prabang, a las mismas escaleras que subimos hace 24 años, después de nuestro terrorífico trayecto desde la frontera hasta aquí en speed boat. No tiene nada que ver un trayecto con un slow que con un speed.

Estamos a 6 km del centro histórico de la ciudad y nos piden 50.000 kips para llevarnos al centro. Ya habíamos leído que era el precio, nos parece un robo pero es lo que hay.

Tenemos reservadas 3 noches en el Elephant Boutique Hotel. No está al lado del rio, pero casi mejor, así no habrá tantos mosquitos. Nos atienden muy bien en el check in y la habitación está recién reformada, tiene nevera,  caja fuerte, aire acondicionado y ventilador, que a veces lo ponemos ya que ayuda a que estemos más confortables. Nos cuesta al cambio 43 $. Queremos pagar con tarjeta pero no la acepta ya que hay tanta devsluación de la moneda que perdería dinero. Nos dice que paguemos en kips, pero nos quedaríamos casi sin efectivo, con lo que le pagamos con dólares. Tenemos un billete de 50 $ que no  nos lo aceptan en ningún sitio, ya veremos que hacemos con el…. Tiene escritos unos números en la parte de atrás y eso ya hace que los rechacen. En un restaurante que iremos al día siguiente tienen una hoja explicando que disculpes las molestias, pero si tienes algún billete con algún trozo roto o escrito no te lo aceptarán.

Descansamos un ratito y nos vamos a redescubrir la ciudad que recordamos con tanto cariño.

Estamos a 500 m del mercado nocturno de souvenirs y de comida. Es alucinante la cantidad de tiendas que ponen a partir de las 3 de la tarde en esta calle. Hay una que nos llama la atención porque tiene un cartel que dice que con las bombas que tiraron en la guerra de Vietnam los americanos, ellos lo han reconvertido en cubiertos, abrebotellas, bisutería etc.

Hay bolsos étnicos con  bordados, zapatos, bisutería, cuadros, lámparas de papel preciosas, mantelerías, cojines, delantales etc. Los precios son elevados, pero como no vamos a comprar nada no nos preocupa.

Nos acercamos a ver el Wat Sensoukaram, está muy sugerente de noche y en el edificio principal los monjes están rezando. Tiene las paredes de color rojo y un  revestimiento dorado que hacen de esta fachada todo un espectáculo. Su nombre viene de la donación inicial para su construcción de 100.000 Laks, una bonita suma en 1718.

Nos vamos a cenar al mercado nocturno donde hay una gran pantalla donde salen anuncios y los alrededores de la ciudad. Hay un músico que hace imposible que se pueda hablar ya que está a un volumen exagerado. Nos pedimos unos pinchitos de carne y otros de pescado, que tu eliges al ponerlos en una cestita, pagas y te dan un marcador con un número para que lo pongas en la mesa, cuando están hechos te los traen y se llevan el marcador. Cada pincho cuesta 7000 kips.

La cerveza la vas a buscar tu, cuesta la Lao Beer 18.000 kips, un poco más de lo que hemos pagado otros días, que era 15.000, y puedes pedir que te pongan hielo en el vaso.  Nosotros al principio lo veíamos un sacrilegio, pero ahora nos hemos acostumbrado y lo vemos necesario por el calor que hace.

Para acabar vamos a una tienda al lado de nuestro hotel  y nos compramos un corneto de chocolate por 13.000 kips.

DIA 25 LUNES 1-8-2022

LUANG PRABANG

Hoy lo vamos a dedicar a Luang Prabang en plan muy tranquilo, no madrugamos y al bajar a desayunar vemos que hay tres opciones con huevo todas, pero elegimos la tortilla con verduritas. Nos la traen con 3 tostadas y un plato de fruta, que consta de plátano y una fruta de color de rosa bastante insípida. Además un zumo de fruta natural, que hoy es de limón, como curiosidad nos dan una pajita, pero no es de plástico desechable sino de bambú.

Bajamos hasta el centro, en nuestra misma calle esquina con el mercado nocturno, está la oficina de turismo donde nos dan un mapa muy completo y nos informan de los horarios de autobuses para Nong Khiaw y para Phonsavan.

Al final desistiremos de ir a Nong Khiaw, en los viajes hay que escoger destinos ya que el transporte es lento y poco numeroso. Lo que leemos de Nong Khiaw  no lo vemos suficientemente interesante para ir, ya que tendríamos que volver a Luang Prabang. No hay transporte a Phonsavan directo.

Muy cerquita hay una casa de cambio donde dan 16.000 kips por euro, está muy bien, con lo que cambiamos dinero. El tipo de cambio con el dólar es mucho mejor ya que dan 17.000 kips por $, pero no les gusta nuestro billete de 50 $.

Volvemos al Wat Sensokauram, para entrar al Wat principal hay que pagar una entrada de 20.000 kips, pero vale la pena pues el interior es espectacular.

Seguimos por la misma calle y hay unos carteles de las ofrendas que puedes dar a los monjes cuando salen a pedir por la mañana. Puedes comprar 2 kilos de arroz hervido por 40.000 kips, 1,5 kilos por 30.000 kips, 1 kilo por 20.000 kips.

Esta ceremonia se llama Sai Bat y pone en el mismo cartel como te tienes que comportar si quieres presenciarlo. Si no das ofrendas te piden que guardes una distancia prudencial, si eres mujer que no los toques, si haces fotos que no uses flash ni te acerques demasiado a los monjes etc. nosotros hace 24 años si s lo vimos, pero ahora lo vemos todo como un teatro y además te  tienes que levantar a las 5 de la mañana para verlo!!!!

Al final de la calle principal donde ya hace un giro el rio, se encuentra uno de los templos más famosos y espectaculares, el Wat Xiengthong. La entrada son 20.000 kips por persona.

Fue construido en el s XVI por el rey Say Setihautharath, está situado al lado del rio Mekong y a 300 m del rio Nam Khan. Es uno de los más antiguos de la ciudad y de los más hermosos.

Tiene una arquitectura típica laosiana que se muestra en  el Sim, llamado Phutthasima, la biblioteca Triptaka, la sala de oraciones, la pagoda y las estatuas de Buda.

Los tejados descienden hasta casi tocar el suelo y hay un mosaico del árbol de la vida en el muro exterior oeste. En el interior la decoración estucada y dorada incluye ruedas del dharma en el techo y hazañas del legendario rey Chanthaphanit en las paredes. Durante 1887, cuando el Ejército de la Bandera Negra saqueó el resto de la ciudad, éste permaneció intacto, pues el líder del ejército había estudiado en él años atrás como monje y utilizó el templo como su cuartel general durante la invasión.

Repartidos por el recinto hay varias estupas y tres pequeños santuarios llamados Hor. El Hor Daj, con forma de tumba, era antes una biblioteca, pero ahora alberga un buda.  Los otros dos cuentan con mosaicos que narran la vida local de la aldea y las hazañas de Siaw Sawat, el héroe de una famosa novela laosiana. El Hor Pa Maan es el santuario del Buda del éxito y el Hor Daj Pha Sai-nyâat es el santuario del Buda reclinado. Los franceses lo llamaron la Capilla Roja y contiene un rarísimo Buda acostado de la época de la construcción del templo. Esta figura única presenta un torso sinuoso y exquisito, su mano derecha describe un lánguido gesto  y sus pies, muy rectilíneos en contraste con el resto, rematan unas piernas que emergen entre las vestiduras monásticas enrolladas hacia arriba.

Decorado con elaboradas molduras doradas, el Hohng Kep Mien es el garaje del carruaje ceremonial diseñado para transportar las enormes urnas funerarias de la realeza laosiana. Este flamante vehículo, está engalanado con siete serpientes naga de lengua roja.

Paseamos al lado del rio un rato y nos vamos al Palacio Real, pero resulta que cierran de 11 de la mañana a las 13 horas, con lo que aprovechamos y nos vamos a comer muy cerquita al Café Ban Vat Sene. Es un café precioso, muy bien decorado y que nos tratan genial. Nos pedimos el menú del día que cuesta 85.000 kips, puedes pedir el entrante y el plato principal o el principal con el postre. Nosotros nos pedimos una ensalada con queso feta  y el menú del lunes que es ensalada de pollo y unos canelones de espinacas muy buenos. Con una cerveza, cara ya que la cobran a 25.000 kips, nos cuesta 160.000 kips. Te ponen unos vasos con agua fresquita y te los van rellenando cuando te la bebes.

Nos vamos directamente al Museo del Palacio Real que cuesta 30.000 kips por persona. No se pueden hacer fotografías, hay cámaras por todos sitios, aunque no sabemos si alguien las controla. Se tiene que dejar el bolso o mochila en las taquillas y dentro de los edificios se va descalzo.

Enmarcado por una elegante avenida de altas palmeras, el antiguo Palacio Real fue construido en 1904 y combina los estilos laosiano y francés. Era la residencia principal del rey Sisavang Vong, cuya efigie está en el exterior. Para entrar hay que vestir de manera adecuada, ni pantalones cortos ni tirantes.

Al edificio principal se accede por una escalera de mármol italiano que lleva a un vestíbulo en el cual destaca la tarima dorada del antiguo patriarca supremo del budismo laosiano.

A la derecha, la sala de recepciones real luce cuadros sobre la vida de Lao, pintados en 1930 por Alix de Fautereau. Una hilera de centenarios tambores khamus de metal llega hasta el trono principal, cuyas paredes con molduras doradas están pintadas de rojo y decoradas con mosaicos de cristales japoneses de colores. Las galerías laterales muestran una colección de pequeños Budas, recuperados de estupas destruidas o saqueadas.  

Tras la sala del trono están las sencillas dependencias  de la antigua familia real. Algunas habitaciones se han conservado tal y como estaban cuando el rey se marchó en 1975.

En la habitación de los niños se ven instrumentos musicales de estilo gamelán y una colección de máscaras usadas en representación del Ramayana, antiguos pasatiempos clásicos de la corte laosiana hoy recuperado sobre todo para el turismo.

En otro edificio está la colección de coches, incluidos dos Lincoln Continental de los años 60, un raro Edsel Citation de 1958 y un Citroën Tiburón entre otros.

Sin embargo no hay nada comparable en todo Laos, como el Pha Bang, el Buda dorado de 83 cm de alto que dio nombre a la ciudad. Su llegada en 1512 legitimó espiritualmente a la dinastía Lan Xang como gobernantes budistas, Cuenta la leyenda que fue creado en Sri Lanka en el s I, aunque su estilo es más bien jemer, y lo más probable es que sea del s XIV.

En la esquina sureste de los jardines de palacio se halla el Wat Ho Pha Bang, un altísimo templo con múltiples tejados diseñados en su origen para albergar el Pha Bang.

Nos vamos un rato al hotel y cuando baja el sol, paseamos sin rumbo para buscar una barbería para que le recorten la barba a Antonio. Encontramos un local con aire  acondicionado súper chic, le recortan la barba por 29.000 kips y lo dejan estupendamente.

Nos vamos al mercado nocturno y cenamos unos pinchitos con cervecita por 71.000 kips.

DIA 26 MARTES 2-8-2022

LUANG PRABANG – PARQUE NACIONAL TAT KUANG SI – LUANG PRABANG

Repetimos desayuno ya que nos gusta mucho la tortilla con verduritas que nos hacen en el hotel. Después de nuestro sano desayuno nos vamos a negociar con nuestro hotelero para que nos alquile la moto. Es una 125 cc que la probamos y funciona bien. Nos pide 100.000 cc y que le dejemos el pasaporte. Nosotros le decimos que el pasaporte no lo dejamos, que si quiere una fianza no nos importa, pero también le decimos que somos sus huéspedes y que todas nuestras cosas están en la habitación, que no se preocupe que volveremos. Al final lo entiende y accede.

Vamos a echar gasolina que está a casi 20.000 kips el litro, más cara que en Tailandia, aquí son 1,25 € el litro y en Tailandia era 1,05 al cambio. Le ponemos 30.000 kips y tendremos suficiente para los 100 km que haremos durante el día.

La primera visita que queremos hacer es el Parque Nacional  Tat Kuang Si. Está a 30 km al sur de Luang Prabang y pasas por aldeas pequeñas, búfalos comiendo, arrozales de un verde espectacular y un centro de recuperación de elefantes, en donde vemos varios que le están poniendo el sillin para que los turistas se puedan subir. Nosotros estamos en contra de esta experiencia, ya que hemos leído que no les gusta nada que se lo pongan y para que se acostumbren les tienen que maltratar…..

Lo primero al llegar es pagar el parking que cuesta 2000 kips, te dan un tiquet que te da derecho a subir en unos pequeños buses eléctricos a la entrada del parque. Aquí mismo pagas la entrada que son 25.000 kips por persona. Vemos que hay poca discriminación de precios, ya que los laosianos pagan 15.000 kips.

Nos subimos al bus para que nos acerque el km que hay hasta la entrada. Es una pena para los vendedores que hay  por el camino ya que al ir motorizados ya no hay opción de que la gente compre, solo lo harán en las tiendas que hay más próximas al torniquete donde está el control de la entrada.

Hay dos caminos, uno asfaltado que te lleva rápidamente a la cascada principal y más alta y otro donde haces un camino que vas pasando por paneles explicativos que te van diciendo todo lo que vas encontrándote, como árboles con frutos que les encantan a los animales del bosque, o árboles donde los autóctonos utilizan la corteza para los dolores intestinales o para la malaria etc.

Casi en la entrada, hay un centro de recuperación del oso del Himalaya. Están en peligro de extinción, es un oso de tamaño pequeño comparado con el Grizzly o el Polar. El centro fue creado en 2003 por una australiana que decidió hacer algo para la protección de esta especie. Ha recuperado muchos, hay fotos del antes, cuando los liberó de su cautiverio y el después. La foto tiene la fecha y el nombre del animal.

Como hace mucha calor, los osos están dormitando en unas pequeñas plataformas o en una especie de columpios. A la vuela volvemos a pasar y están más activos, comiendo después de haberse dado un bañito.

Se pueden comprar camisetas de este centro por 150.000 kips y gorras, todo el dinero recaudado es para mantener a los osos que ya tienen y para liberar a todos los que puedan.

Todos los osos han sido confiscados a cazadores furtivos, o eran utilizados en ferias, o los tenían como mascotas o les extraían bilis para utilizarla en la medicina tradicional china. En cualquier caso están mucho mejor aquí que en su anterior vida. Se les ve muy lustrosos   y bien cuidados.

El parque gira en torno a una gran cascada que tiene varios tramos y es un de las más espectaculares de todo el país.

La primera cascada se precipita en un estanque de color azul intenso muy popular para bañarte y en algún momento se podía saltar con cuerdas, pero ahora no se puede. No nos bañamos, pero los pocos turistas occidentales que vemos si que aprovechan ya que el bochorno es importante. Hay vestuarios para poder cambiarte y lavabos en varios sitios.

Un poco antes de la cascada principal hay una noria de madera que se utilizaba para descascarillar el arroz antes de que esta zona fuera parque nacional y echaran a la gente que vivía aquí.

La cascada principal, preciosa y con mucha agua, tiene una caída máxima de 25 m. Las mejores vistas se ven desde el puente peatonal de la base, pero se puede subir hasta arriba por senderos empinados a lado y lado de la cascada. El de la derecha es muy resbaladizo, el de la izquierda está más cuidado y tiene algunos tramos con escalones.

Cuenta la leyenda que un hombre sabio empezó a escarbar la tierra y empezó a surgir agua de ella formando la cascada. Poco después llegó un ciervo dorado y se resguardó del agua en una roca que sobresalía del agua. Al chocar el agua en la roca hacía un sonido muy bonito cuyo eco llegaba hasta China. El nombre es Tat, cascada, Kuang significa ciervo y Si significa cueva. La gran roca del ciervo dorado ya no está pues se despeñó en 2001.

Las plantas en este lugar son esplendorosas, unas marquesas con unas hojas de más de 1 m, bambúes, helechos, orquídeas, unas hojitas tapizantes preciosas etc.

En cuanto a animales, según los paneles que leemos hay serpientes, lagartos, gatos leopardo, jabalíes, ardillas, ratas de bamboo, ciervos e incluso osos. Algunos lugareños dicen que han visto huellas de tigre!!!!, nosotros no vemos nada de lo anterior, lo único que sw deja ver son mariposas, una de ellas muy pequeña de color negro, que se posa en mi mano y se queda un ratito.

Lo que más abunda en este parque son los insectos, muy importantes ya que sin ellos no se polinizarían las plantas, los árboles etc. y el parque se moriría. Hay hormigas, arañas, mariposas, avispas, libélulas, insectos palo y muchos mosquitos.

Hemos disfrutado mucho este parque, por la belleza de las cascadas y sobre todo por los osos que son preciosos.

Volvemos hacia Luang Prabang y a mitad de camino  nos tenemos que refugiar por el gran tormentón que nos cae. La ventaja es que cae una gran cantidad de agua de golpe pero dura poco tiempo, unos cinco minutos y podemos continuar sin problemas con un sol de justicia.

Vamos a buscar un lugar para comer diferente al de ayer, por cambiar, pero no encontramos nada similar, todos los que miramos que no son muchos, son más caros.

Pensábamos hacer lo mismo de ayer, pedir el menú del día y una ensalada, pero cambiamos por una pizza hawaiana y un bistec de cerdo a la mostaza con patatas fritas y zanahoria a la plancha con un poco de ensalada verde. Con una cerveza grande nos cuesta 170.000 kips y disfrutamos mucho de la comida y de la atención.

Para que no nos pase como los dos días anteriores y se nos haga tarde, vamos a visitar el Pho Si. La entrada son 20.000 kips por cabeza.  Presidiendo el centro del casco antiguo, esta abrupta colina de 100 m de altura, favorita de los amantes de la puesta de sol, está coronada por una estupa  de 24 m de alto llamada That Chomsi. Vista desde lejos, sobre todo cuando está iluminada, parece flotar en el aire, pero desde arriba la gran atracción son las vistas de la ciudad. Junto al asta de la bandera hay un cañón antiaéreo de la época de la guerra.

Se ve perfectamente Ban Phanom, una próspera aldea textil y artesanal. A 1 km se encuentra la Santi Chedi o Pagoda de la Calma de color dorado brillante. Es de 1988, con cinco niveles interiores decorados con pinturas de historias budistas y consejos murales.

Muy cerca, a 4,5 km,  se encuentra la tumba de Henri Mouhot, el descubridor francés que se hizo famoso por descubrir Angkor Wat. Murio de malaria en Luang Prabang en 1861.

Al subir por el lado norte (329 escalones) se pasa por el  Wat Pa Huak, uno de los pocos templos que no ha sido reformado. Alberga un esplendido Buda tallado en madera que monta a Airavata, el elefante de tres cabezas de la mitología hindú que hasta 1975 formó parte de la bandera nacional de Laos. En el interior los murales originales del s XIX conservan un color excelente.

Bajamos por el lado este y pasamos por el Wat Siphoutthabat Thippharam y antes de eso se pasa por un santuario en miniatura que supuestamente alberga una huella gigante de Buda. En la bajada, hay varios Budas dorados en distintas posiciones muy bonitos.

Vamos un rato al hotel a descansar ya que nos estamos derritiendo. Una ducha nos deja nuevos y nos vamos con la moto en dirección a otra cascada llamada Tat Sae. El camino es muy agradable, ya que ha caído un gran tormentón que nos ha obligado a volver al hotel hasta que ha pasado y ha refrescado el ambiente.

Según el GPS está a 18 km, pero ya vemos que no nos dará tiempo de llegar, pues hay que coger una barca para llegar a la cascada.

A unos km nos encontramos la flamante estación de ferrocarril, construida enteramente por los chinos, para poder invadir comercialmente más fácilmente el país.

Parece que hay tres trenes al día, pero como a nosotros no nos iba bien no nos hemos informado.

Llegamos al desvío de la cascada, parece que en Agosto está espectacular a pesar de no tener una gran cascada central. Parece que aparte de la visión de las cascadas, se puede volar por encima de las cascadas con 14 tirolinas, dos de ellas de más de 100 m de largo. Otra actividad es pasear en elefante.

Se está haciendo de noche con lo que antes de devolver la moto vamos al Wat Pa Phai. Sobre su fachada de madera con detalles dorados hay un fresco clásico tailandés-laosiano que representa escenas de la vida en Laos a finales del s XIX. Como no contaba con visitar un Wat voy con una camiseta muy escotada con lo que me da apuro entrar, pero cuando lo intento los perros no me dejan entrar!!!!!. Antonio si que entra y los ve a los monjes rezando con todo el fervor.

Volvemos al hotel, devolvemos la moto y al ratito nos vamos al Night Market a cenar. Cambiamos  de establecimiento para comprar los pinchitos, son más caros, pero más sabrosos. Nos cuestan 20.000 kips y la cerveza 18.000 kips.

DIA 27  MIERCOLES 3-8-2022

LUANG PRABANG- PHONSAVAN

Hoy tenemos diversión de 8 horas de minibús hasta Phonsavan. Nos levantamos a las 7 ya que el bus sale a las 8:30, pero nos dijeron que estuviésemos 30 minutos antes. Ayer pedimos en el hotel que nos negociaran un transporte a la estación de autobuses del sur que la tenemos a 2 km del hotel. Llamó por teléfono y lo consiguió por 20.000 kips cada uno. Lo tenemos media hora antes esperándonos. Nos vamos con pena del hotel ya que nos han tratado muy bien y se preocupan de que todo vaya perfecto para el cliente. Tienes agua fresca para rellenar botellas y café o te todo el día a tu disposición.

En 5 minutos llegamos a la estación y el minibús está lleno!!!!! 4 personas no tenemos sitio, nos dicen que nos esperemos y a los 10 minutos nos ponen en otro minibús un poco más atrotinado pero que sale puntual.

Pasamos por Ban Kok Gniew, el pueblo de las piñas, vemos muchas en la carretera a la venta.

La carretera es muy mala, con muchas curvas y en algunos tramos el asfaltado ha desaparecido. Cuando sales de Luang Prabang se acaban los restaurantes de lujo, los hoteles de 5 estrellas, las tiendas como las concebimos nosotros, los Toyotas Land Cruiser último modelo y empieza el Laos rural, de economía de subsistencia con chozas de bambú y techos de chapa ondulada. Los niños ayudando en la economía familiar, unas cuantas gallinas, un búfalo y poco más.

La carretera sube mucho, tenemos unas vistas increíbles desde estas alturas, pero al mismo tiempo a un poco de miedo, ya que en algunos tramos estamos muy cerca del precipicio!!!!.

Se está convirtiendo en una de las peores carreteras de nuestra vida, eso sí, estamos pasando por un Laos muy poco contaminado por la vida moderna, con poblados donde la vida pasa a ritmo pausado, las mujeres se juntan para trabajar juntas, los niños juegan y cuando ven un coche se esconden, todo es muy precario.

Vemos por la carretera la muestra de lo que hemos leído infinidad de ocasiones sobre todas las bombas que hay sin explotar en este país, y es un niño con muletas porque le falta media pierna…

Hay ONG de varios países que están ayudando a quitar todo este material bélico que no explotó en su momento y que amenaza la vida de estos lugareños, ya que están por todas partes.

A veces una zona queda limpia, pero las lluvias hacen que se muevan los proyectiles y  lleguen de otros lugares y exploten. Laos es el país más bombardeado de toda la historia de las guerras que ha habido.

Han entrenado a perros para que las detecten e incluso a una rata gigante que era muy buena en su trabajo, pero que ha muerto estos días.

Tenemos un vecino de bus que no para de regurgitar mocos, es muy desagradable y asqueroso.

Durante el camino vamos parando para dejar provisiones en pueblos o uno de los pasajeros que se baja para comprar unos cestos de bambú que llevan las mujeres a la espalda, cada uno le cuesta 70.000 kips, una ganga, si pudiera llevarlo me compraría uno.

A mitad de camino, en Phou Khoun, después de 125 km de sufrir, paramos un cuarto de hora para comprar algo o ir al lavabo. Los que van a Luang Prabang también paran aquí.  Hay un cruce con la carretera que va a Vientiane hacia el sur y que haremos después de Phonsavan.

Compramos un paquete de galletas de chocolate grande por 25.000 kips, para emergencias.

Seguimos camino y parece que la carretera sigue siendo muy sinuosa, pero parece que está el firme en mejor estado. El conductor va a una velocidad endiablada por medio de los pueblos con peligro para los niños y los animales que hay por descontado.

Una cosa que no falta por pequeño que sea el pueblo, son las cajas de cerveza Lao y vemos grandes camiones que se encargan de su distribución.

Entendemos ahora porque no hace más gente la visita a Phonsavan, la carretera es infernal y el nuevo tren que enlaza China con Vientiane, con parada en Luang Prabang te lleva en 2 horitas de nada, cómodamente y sin peligro, ya que nuestro conductor se cree que es Fernando Alonso.

Una hora después de la parada llegamos a Ban Sén Kom, donde tiene su casa nuestro conductor ya que lo vemos dando dinero a todos sus niños que son muchos!!!!!. La sorpresa es que para al bus local y nos recoloca en el bus y el se queda en su casa. Ha sido el apaño que han encontrado, este minibús llegaba a este pueblo y desde aquí nos encolomaba en el local bus. Nos ha resuelto la papeleta, pero nosotros habíamos pagado la Van que es mucho más caro que el local bus y nos quedan más de 100 km hasta el destino!!. Comprobamos que aquí también hay overbooking y hay que llegar a la terminal mucho antes de la salida prevista.

Como no podía ser de otra manera, paramos a comer en Ban Namchat, todavía quedan 76 km para llegar….

Llegamos al cabo de 8 horas a una de las estaciones de buses y está cayendo el diluvio universal. Vemos que hay buses a las 8:30 a Vientiane, queremos comprar el billete pero nos dicen que no hace falta, esperemos que tenga razón.

Cogemos un tuk tuk con un japonés que iba en el bus  con nosotros, pero es lo mismo se paga por persona, 50.000 kips por persona, es una barbaridad!!!!

No tenemos hotel, nuestro compañero  japonés tiene reservada una habitación en el Hotel Sipanya, miramos por internet y tiene buena pinta y  los  comentarios son buenos. Nos quedamos con el, nos piden 140.000 kips por la habitación, la voy a ver y no tiene televisión. Le preguntamos si no tiene alguna con TV y dice que no, que es nuevo y todavía no tiene, para que nos quedemos nos dice que la deja por 120.000 kips. Pensábamos quedarnos incluso sin TV, pero le decimos que de acuerdo.

Estamos a unos 500 m del centro, allá que vamos. Le preguntamos al dueño de una agencia a ver si alquila motos, nos dice que no, con la pandemia las vendió ya que dice que si no se iban a usar se estropeaban. Nos ofrece un tour para nosotros, se va a los tres yacimientos que se pueden visitar, al pueblo de Xieng Khouang que está a unos 30 km de Phonsavan, y era la antigua capital de la provincia y quedó arrasada por las bombas de la guerra de Vietnam y a ver un tanque soviético. Todo esto por 100 $!!!!!, se queda tan ancho. Nos enseña resguardos de personas que han hecho el tour, pero nosotros le decimos que es una burrada y que ya nos buscaremos la vida. Se nos ocurre que si no encontramos una moto, buscaremos un tuk tuk que nos lleve, seguro que no es tan caro…

Phonsavan es una ciudad con dos calles paralelas de unos 3 km de este a oeste. En la zona central se concentran  los hoteles, restaurantes y agencias de viajes. La región es desde hace tiempo un centro de cultura y lengua phuan, que pertenece a la familia Tai-kadai.

Para cenar nos vamos al Restaurante El Cráter donde nos pedimos unas pizzas que con dos cervezas nos cuesta 150.000 kips. No ganarán ningún premio, pero como no hemos comido, nos sientan muy bien.

Enfrente hay un restaurante muy mono,  el Cranky- T Café and Bar, totalmente europeo, muy bien decorado, con platos japoneses, europeos y laosianos, pero los precios también son japoneses, todos los platos están cerca de los 200.000 kips, nos parece demasiado y no nos quedamos. Debe ser el refugio de los pocos cooperantes blancos que hay en la ciudad, pues son los únicos que vemos sentados en el.

Muy cerca del restaurante está la sede de MAG UXO LAO, Visitor information center, pero por desgracia está cerrado. Las siglas significan Mines Advisory Group, que han ayudado a eliminar explosivos en Laos desde 1994. Los planos, diapositivas y fotografías permiten hacerse una idea de la magnitud de los bombardeos. Parece que también proyectan por la tarde documentales  muy interesantes.

 Nos hubiera gustado visitarlo, ya que según la guía, hay una exposición muy buena sobre las labores que están haciendo para limpiar de minas toda esta zona, que fue muy machacada por las bombas estadounidenses. Todavía hoy, no pasa un día que no haya un muerto o un accidentado por la explosión accidental de una mina terrestre, una bomba etc.

Las 17 provincias de Laos tienen explosivos latentes, con lo que el tener UXO, unexploded Ordnance, contribuye al ciclo de pobreza. El 25% de los pueblos están UXO contaminados, ha habido 50.000 muertos por UXO en el periodo 1964.2008 y 20.000 heridos por amputaciones desde 1974 hasta hoy.

Hemos visto varios Toyota Land Cruiser con el logo de esta organización y que están financiados por la ayuda Japonesa o Norteamericana.

Casi todos los establecimientos de esta ciudad tienen bombas, metralla, artillería de tierra o proyectiles, en las entradas de ellos, llama mucho la atención. Eso quiere decir que hay mucha cantidad.

Las carcasas de las bombas de racimo, que en sí no son explosivas, se reutilizan de las formas más diversas, elementos arquitectónicos, comederos para animales, macetas para plantar cebollinos o como los hemos visto de elementos ornamentales en casas y hoteles.

Hay muchos explosivos sin explotar potencialmente letales , como proyectiles de mortero, latas de fósforo blanco, usadas para marcar objetivos de bombardeo,  y bombas de todo tipo.

Los más problemáticos son las  bombas de racimo, unos dispositivos metálicos en forma de torpedo de 1,5 m de largo, diseñados para abrirse en el aire y esparcir 670 pequeñas bombas, del tamaño de una pelota de tenis, en una superficie de 5000 m cuadrados.

Al explotar cada pequeña bomba proyectaba unos 30 perdigones de acero, matando a todo el que estuviera en un radio de 20 m.

Casi 40 años después del cese de los bombardeos, hay heridos o victimas mortales casi cada día. Los millones de artefactos explosivos que siguen enterrados son un peligro constante para agricultores, constructores o niños que los confunden con juguetes. Además en las zonas rurales las recogen para venderlas como chatarra y eso causa muchos accidentes mortales.

Nos compramos unos bizcochos en una panadería por 14.000 kips los dos y una caja con unas pastas por 20.000 kips.

No hay nada más que hacer con lo que nos vamos al hotel.

DIA 28 JUEVES 4-8-22

PHONSAVAN – LLANURA DE LAS JARRAS: YACIMIENTOS 1, 2 Y 3 – PHONSAVAN

Tenemos café para desayunar y ayer compramos unas pastas en el pueblo, con lo que ya estamos listos para buscarnos la vida para visitar la Meseta de las Jarras.

Ayer fuimos a preguntar en un hotel de lujo y nos dijeron que no tenían motos para alquilar, pero un chico oyó la conversación y nos ofreció una. Se quedó con nuestro teléfono y a las 6 de la mañana nos ha whasapeado para ver si estábamos interesados. Evidentemente a esa hora no hemos visto el mensaje. Al cabo del rato nos ha dicho que como no habíamos contestado ya no la tenía. Nos ofrece un coche y le decimos que no, pero que pasaremos por el hotel donde trabaja. Al llegar nos ofrece otra moto, la probamos y aparentemente va bien. Nos pide 150.000 kips, le decimos que no la queremos 24 horas, solo unas 5 horas y ya está. Al final le damos 100.000 kips y está de acuerdo. Nos pide el pasaporte, le decimos que no, al final dejamos el DNI.

El motivo principal de venir aquí ha sido el poder visitar la Llanura de las Jarras que desde 2019 es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Los yacimientos que se pueden visitar están más o menos cerca de Phonsavan.

 El Yacimiento 1 está a 10 km al sur. La entrada cuesta 30.000 kips por persona, si eres extranjero, en caso de ser laosiano son 5000 kips. Tiene una exposición muy completa que vale la pena ver. Todo el conjunto fue construido con ayuda de Nueva Zelanda. Hay una tienda de souvenirs cerrada y una cafetería que sí que está abierta, aunque no creemos que haga mucho negocio.

Las jarras se encuentran esparcidas a lo largo y ancho de cientos de km cuadrados. Se conoce como llanura de laa Jarras, pero los yacimientos se encuentran en colinas y en los valles de arrozales de Muang Sing o Luam Namtha.

Más que las vasijas en sí, lo que resulta fascinante es el misterio sobre que civilización las creó, nadie lo sabe y como llegaron aquí.

Una leyenda dice, que se crearon para preparar enormes cantidades de vino de arroz para celebrar que el héroe local  Khun Jeuan, del s XI, liberó a la población de unos tiranos. Otros que las vasijas se hicieron en hornos a partir de un molde de cemento hecho con piel de búfalo, arena, agua y caña de azúcar. Algunos sostienen que la cueva que hay junto al yacimiento 1 albergaba un horno o Kiln.

En realidad, las vasijas se hicieron de roca sólida, los arqueólogos creen que datan de la Edad del Hierro entre el 500 antes de Cristo y el 200 d.C.

Las más pequeñas cayeron hace tiempo en manos de coleccionistas, se conservan alrededor de 2500 vasijas grandes, además de fragmentos y tapas. Teniendo en cuenta que la región fue bombardeada tanto, parece un milagro que se conserven tantas.

De los 90 yacimientos registrados, solo en algunos se han eliminado todas las bombas sin explotar y solo en algunas zonas, por eso hay carteles por todos sitios diciendo que no te salgas del camino trillado.

El museo da para un rato, ya que hay mucha y buena información en inglés. Un dato que nos impacta mucho es que durante varios años, estuvieron lanzando bombas los aviones norteamericanos cada 8 minutos, se calcula que tiraron un total de 270.000.000 de bombas, de las cuales no explotó el 30%, o sea quedan unas 80.000.000 todavía en los campos de Laos.

Solo en el Yacimiento 1 se sacaron 127 bombas sin explotar. Hace muy pocos años que han abierto al público este yacimiento ya que había un peligro real para los visitantes. En 2015 solo se podían sobrevolar el espacio con drones.

Este yacimiento es el más estudiado, hay evidencias desde el Neolítico hasta el s XIX. Se han descubierto enterramientos, dentro de las jarras se han encontrado huesos humanos, cerámica, vidrio etc. Los investigadores piensan que entre 1000 y 2500 enterramientos podían estar presentes solo en este emplazamiento.

Desde donde está el museo y la venta de billetes hay unos cientos de metros hasta la entrada. Nos dicen que se puede llegar en moto, pero al llegar allí hay que pagar el “parking”, un trozo de tierra que nos obliga a pagar 3000 kips, eso sí, nos dan un tiquet.

El yacimiento 1 es el más accesible y tiene la colección más extensa de jarras. Se trata de dos laderas de colinas con abundantes cráteres de bombas, que en un espacio reducido albergan 334 vasijas o fragmentos. La más grande, llamada Hai Jeuam, pesa casi 6 Toneladas, mide más de 2,5 m de alto y se dice que fue la jarra de la victoria  de Khum Jeuam.

La investigadora francesa Madeleine Colani ha sugerido que había una carretera que comunicaba la Llanura de las Jarras con Luang Prabang y que era una ruta comercial donde traían por ejemplo sal. Sus estudios se hicieron en los años 30, era geóloga de formación y arqueóloga por devoción.

Hay una cueva natural con dos agujeros hechos por la mano del hombre  que se pueden ver dentro de la cueva. Madeleine Colani que era donde quemaban los cuerpos y los agujeros eran las chimeneas. Durante la Guerra de Indochina fue usada como cobijo.

Algunas jarras están hechas de conglomerado, que es sedimentos de rio calcificado. Se puede ver por los guijarros redondos dentro de la piedra. Lo que no se entiende es como las jarras pudieron ser transportadas aquí desde Phukeng. Los aldeanos piensan que hay fantasmas alrededor de las jarras e intentan  no acercarse.

Solo se ha encontrado una jarra con decoración frontal de un cuerpo humano, con los brazos en alto y las piernas encogidas. La misma representación se ha encontrado en Assam, India y en dos discos de piedra en Xieng Khouang. Jarras de piedra se han encontrado en Indonesia y en el Norte de la India.

Algunas tapas de piedra se han encontrado en otros yacimientos, ya que se cree que las vasijas estaban tapadas, pero en este yacimiento se cree que eran de bambú o de madera.

Durante el sendero se pueden ver los inmensos cráteres que hicieron las bombas, hay uno en especial que se cree que fue ocasionado por una bomba de 2000 libras. Hay unos cuantos cráteres en línea recta hacia la cueva.

También se aprecian las trincheras y encima de la colina unas posiciones antiaéreas.     

Cogemos la moto y nos vamos al Yacimiento 2, son unos 20 km de caminos, en teoría asfaltados, pero que tienen unos agujeros, que como pillemos alguno con la moto nos matamos. Hay que ir con 50 ojos para no pisarlos.

En el yacimiento 2 no hay taquillero con lo que entramos sin pagar, serían otros 30.000 kips por cabeza. Se llega también desde la taquilla hasta la entrada por un camino, por llamarlo de alguna manera horrible.

Aquí hay dos zonas de jarras divididas por una trinchera de 700 m de longitud. Hay un total de 93 jarras, 14 discos y algunas piedras que marcan tumbas.

No se han descubierto restos humanos, pero se cree que hubo enterramientos secundarios, además de encontrarse vidrio, cerámicas, herramientas de piedra, tapones para las orejas etc.

Estas jarras están cubiertas por musgo de un color verde brillante que las hace muy fotogénicas. Entre los árboles de la izquierda se encuentra una urna de piedra atravesada por un árbol.

A la derecha hay otro grupo con bonitas vistas a las colinas y con una tapa que está decorada con una figura humana y círculos concéntricos. Se han encontrado aquí un total de 14 tapas.

Se visita rápido ya que están en un espacio muy reducido.

Nos vamos al yacimiento 3 que está a 5 km del nº 2, por una carretera también muy mala.

Al llegar, al cabo de 5 minutos viene una chica con una moto y nos quiere cobrar la entrada. Nosotros nos hacemos los tontos y le enseñamos la entrada del yacimiento nº 1 y que era para todos los yacimientos. No sabe nada de inglés y después de 3 llamadas de teléfono y nuestra espera, nos deja entrar sin pagar. Este yacimiento no tiene ninguna indicación para llegar. Pasamos un precario puente de madera y giramos a la derecha, pero no sabemos hacia donde están. Vamos unos cientos de metros por los caminos que hacen los campesinos entre campo y campo de arroz. Le preguntamos a una señora que está en uno de los campos de arroz y nos hace unas señas de por donde tenemos que tirar.

Al final llegamos, pero creemos que unas indicaciones, unas flechas no irían nada mal.

Este yacimiento está en una ladera rodeada de bosques y campos de arroz cerca del pueblo de Ban Lat Khai. Hay 7 grupos de vasijas con un total de 242, incluyendo  38 discos de piedra.

Es el yacimiento más pequeño y el más recóndito!!!! Aquí siguen diciendo en el panel que hay a la entrada que podía  servir para guardar comida, agua, vino o grano. Algunos aldeanos le atribuyen poderes mágicos al agua que se recoge en las vasijas.

Volvemos hacia Phonsavan ya que hace mucha calor y nos hemos comprometido a devolver la moto entre las 2 y las 3 de la tarde.

Le ponemos gasolina, más de 3,7 litros por un total de 70.000 kips, es muy raro. En otras motos que hemos alquilado el consumo era mucho más pequeño, además hemos hecho muy pocos km….

Al llegar al hotel, el chico de la moto nos dice que la habíamos alquilado por 2 o 3 horas, ha sido un malentendido, es lo que tiene que no hablen nada de inglés. Me devuelve el DNI sin problemas.

Vamos a buscar un lugar para comer, entramos en el restaurante de comida laosiana al lado del restaurante Cráter. Es pared con pared, el wifi del restaurante Cráter nos sirve ya que tenemos la contraseña de ayer.   

Pedimos un plato de arroz frito con vegetales y otro de arroz frito con pollo, con dos cervezas nos cuesta 70.000 kips, cada plato 20.000 y las cervezas 15.000.

Queríamos ir al hotel a descansar, pero hemos leído que el Museo es interesante y cierra a las 4 de la tarde. Está a poco más de 1 km del restaurante y allí que vamos, bajo un sol de justicia. Son unos edificios muy bonitos, todo muy nuevo, de hecho en la guía que llevamos no habla del museo.

Cuando llegamos está cerrado, descansamos unos  minutos y llega una señora preguntando si queremos verlo, le decimos que  sí y lo abre para nosotros.

La entrada  son 15.000 kips por persona extranjera y 5000 para los autóctonos.

En la información que teníamos decía que era el mejor de Laos, si es así, no vale la pena la visita. Hay unos cuantos artefactos para hilar y coser, cestas e utensilios hechos de bambú o paja, maniquíes  con la ropa típica de las distintas tribus de Laos, algo de joyería, telas y su significado con el uso que se le da, el budismo en Laos etc.

Unos documentales explican la elaboración de las telas y el significado de ellas, otro explica algo de los yacimientos de las jarras, otro explica la historia de la capital de provincia destruida etc.

Hay una bonita tienda con libros, telas y algunos souvenirs que están hechos con bombas como llaveros, figuras, pulseras etc.

Volvemos al hotel a descansar y a tomar una ducha ya que hace mucha calor. Había previsión de lluvia, pero no se ha cumplido.

Salimos ya de noche a cenar y como no tenemos mucho apetito, repetimos el restaurante de la comida y pedimos unas tortillas francesas que nos cuestan 10.000 kips, nos las traen con un plato enorme de arroz hervido, un cuenco con sopita calentita y un recipiente con una salsita picante. Con la cerveza pagamos 35.000 kips.

Compramos el mismo bizcocho de ayer para poder desayunar mañana antes de coger el bus que nos llevará a Vientiane, esperamos.

DIA 29 VIERNES 5-8-22

PHONSAVAN –  VIENTIANE

El padre de la chica que regenta el hotel nos lleva a la estación de buses a las 7:30, nos cobra 30.000 kips, pero al llegar a la estación como el no sabe inglés llama al hijo que nos dice que eran 30.000 por persona. Nosotros le preguntamos a la chica dos veces al llegar cuanto nos iba a cobrar y dijo que era 30.000 los dos, es lo que pagamos.

El bus cuesta 140.000 kips por persona, es un bus local y sale a las 8:30, en teoría. Menos mal que hemos ido con tiempo, se llena por completo. Creemos que hay otro bus por 190.000 kips más lujoso, pero de esta estación no sale….

En otros tiempos había hasta 6 buses por día, pero ahora al no haber turistas los deben haber reducido a un bus al día.

Salimos más o menos puntuales, pero la gente le pide que pare para recoger algo de algún comercio de la carretera y se para, recoge paquetes que llevará a su destino etc.

Paramos en Muang Khoun, antiguo Xieng Khuang, la que fuera antigua capital de la región que fue devastada en el s XIX por invasores chinos y vietnamitas, y bombardeada intensamente durante la II Guerra de Indochina, que en 1975 estaba casi abandonada. No obstante, sobrevivieron algunos monumentos antiguos en ruinas y la población volvió a desarrollarse lentamente.

El monumento más importante es el Wat Phia Wat, del edificio original, de 1582, solo la plataforma de la base y algunas columnas de ladrillo sobrevivieron a un devastador bombardeo de 1966. Enmarcan a un Buda de sonrisa singular, griseado por los años y lleno de impactos de proyectiles. Ayer, en el Museo, lo vimos en uno de los documentales que presenciamos.

En esta población paramos bastante rato,  no sabemos porqué….parece que tenían que traer algo al bus, pero al final no ha llegado.

Pasamos por Thathom que es un pueblo un poco más grande que los que hemos pasado hasta ahora.

En otro trayecto de este viaje, casi pillamos una pulmonía y aquí nos estamos ahogando de calor, ya que no va el aire.

Paramos en Thasi a comer, debe ser la mitad del camino o eso esperamos….. estamos 30 minutos.

Pasamos por Borikham, donde se dejan mercaderías y entran más clientes. Después de 10 horitas de nada, llegamos a Vientiane a la Southern Station. Está a 11 km de nuestro hotel y al momento se nos acerca un conductor de tuk tuk que nos dice que nos lleva por 150.000 kips. Le decimos que es muy caro y un taxista nos lo ofrece por 100.000 kips y nos vamos súper cómodos en un taxi nuevo, con un señor que se pasa los semáforos en rojo, pero que después de media hora, nos deja en el hotel sanos y salvos.

Hemos reservado dos noches en el Vientiane Garden Villa Hotel y nos cuesta la doble con desayuno 44  €. A la hora de pagar nos hacen un cambio muy desfavorable si pagamos con kips, con lo que pagamos con tarjeta y nos añaden un 3% al precio. A pesar de todo, sale por 45 €.

La habitación es muy cómoda, grande, muy limpia con un baño reformado hace poco y una tele enorme, pero donde no podemos conectar nuestra tablet… además tiene un jardín con piscina muy agradable, con mesas y tumbonas. Es un lujazo, pues estamos en el centro histórico y el espacio debe ser caro. Nos dice el chico que nos atiende que son vietnamitas, no laosianos.

Nos vamos a pasear por los alrededores del hotel donde hay un mercado nocturno de comida muy animado, el problema es que no hay donde sentarse. Un restaurante por el que pasamos deben dar de comer muy bien ya que está lleno de lugareños. El problema es que no tienen menú en inglés, no sabríamos que pedir…

Vemos que a veinte m de nuestro hotel está la Pizzería de Roby, los precios no son baratos, además en el menú ya pone en una hoja que debido a la “situación excepcional actual”, a todos los precios hay que sumarles un 20%. Las pizzas cuestan alrededor de 80.000 kips y las ensaladas 60.000 kips más o menos. Nos pedimos una pizza cuatro quesos y una ensalada de atún con dos cervezas Lao y la propina, nos cuesta 220.000 kips.

Se nota que detrás de esta pizzería hay dos chicos italianos de Roma, lo bordan todo lo que hacen. Luego veremos que es una institución en Vientiane, tiene muy buenas críticas de sus clientes,  no me extraña, todo estaba exquisito y por la calidad que dan no es nada caro.

Hay mucho extranjero, pero también los autóctonos se dejan seducir por la comida italiana.

DIA 30  SABADO 6-8-22

VIENTIANE

Hoy nos lo tomamos con tranquilidad, no madrugamos ya que el desayuno es de 7 a 10 de la mañana. Es muy completo ya que hay mucha fruta de distintas clases, aunque a nosotros nos llama mucho la sandía que está buenísima. Tienen un menú para los huevos, los puedes pedir de 4 maneras diferentes, nosotros pedimos una tortilla con verduras que está exquisita. Además tiene salchichas, arroz tres delicias, mermelada, mantequilla, tostadas que te haces tú, zumo y café o té.

Vamos a explorar la ciudad, la mayoría de cosas está cerca de nuestro hotel y se puede ir andando sin problema.

Como no podía ser de otra manera la mayoría de cosas a visitar son wats. El primero que nos encontramos es el Inpeng Temple, donde vemos que están preparando una ceremonia, ya que llevan ofrendas, el dinero de imitación etc.

Pasamos por el km 0 de Vientiane, donde hay una fuente y en algún momento ha habido bares y restaurantes, pero ahora están cerrados. Llegamos al Palacio Presidencial que está en la principal avenida donde están los templos más famosos y que llega al Patuxai o Arco de la Victoria.

El Templo Si Saket fue construido entre 1819 y  1824. Se cree que es el templo más antiguo de la ciudad y era el templo real. La entrada cuesta 30.000 kips por persona, ya que hay un museo en su interior. Cuando los tailandeses invadieron la ciudad no lo quemaron como muchos otros.

Tiene un claustro, o galería cubierta con más de 2000 Budas de todas las formas y tamaños aunque predominan los grandes, van del S XV al XIX. Todos están mirando el sim o templo principal. El sim tiene un tejado de 5 niveles y en el interior hay unos murales restaurados, 400 m cuadrados, hace poco gracias a la ayuda alemana. En el interior no se pueden hacer fotos, hay carteles diciendo que te quitarán la tarjeta Sim, te llevarán a la policía etc.

Las pinturas explican historias del budismo Theravada, batallas,  Kalaket y su caballo mágico etc.

Según los paneles, parece que hay un elemento muy importante que es el háang song nam pha, con forma de nagas y se utiliza para echar agua sagrada sobre las imágenes de Buda durante el Año Nuevo Laosiano. Es única ya que solo utiliza nagas y ningún animal mítico, como en otras.

En la entrada hay dos estelas, una de ellas explica la historia de la construcción, decoración y apertura del wat. La otra tiene un círculo que es un horóscopo, indicando la fecha exacta cuando los trabajos empezaron, el 4 de Marzo de 1819 y fue completado el 6 de mayo de 1824.

Hay pequeñas estupas donde están los restos de piadosos devotos, aunque antes solo estaban reservados para los monjes o los reyes.

Los edificios que conservan son el Ho tai o biblioteca donde se guardan los manuscritos, el Kouti es el alojamiento para los religiosos y novicios, las Estupas que son monumentos funerarios, el Claustro y el Sim que es el santuario principal.

Enfrente del Wat Si Saket está el Ho Phrakeo Museum, también cuesta 30.000 kips, pasamos de entrar ya que hay más Budas. Se construyó para albergar al Buda Esmeralda, ahora es el Museo religioso. El jardín que lo rodea es muy bonito y bien cuidado.

Seguimos camino hacia Patuxay, pero antes entramos en la oficina de turismo donde nos informan muy bien y cogemos los pocos folletos que encuentro en inglés.

En la avenida principal por donde vamos, nos quedamos alucinando cuando vemos a un señor fumando opio!!!!, me recuerda la película Indochina con Catherine Denueve…

Hay un mall casi al lado, donde entramos a ver si encontramos un sitio para cambiar. Si que hay un banco donde cambiamos 1 € = 17.600 Kips. Cada vez nos dan más dinero por cada euro, eso quiere decir que su moneda cada vez val menos, a ellos les cuesta todo mucho más. Un ejemplo es la gasolina, en la semana y poco que llevamos ha subido proporcionalmente mucho.

Llegamos a Patuxay, es parecido al Arco de Triunfo de Paris, pero la diferencia es que éste está abierto por los cuatro lados. El concurso para su construcción fue en 1957, lo ganó un laosiano y se empezó a construir en 1959.

Mide 49 m de alto y una base de 24×24 m. las puertas de cada uno de los lados mide 8 m y la escalera hasta el séptimo piso tiene 197 escalones. Se construyó para conmemorar a los soldados caídos por la independencia de  Laos. El diseño está basado en la arquitectura local como la forma de la flor del Lotus de la estupa de That Luang, que se encuentra en superficies interiores, incluyendo el mural del techo o en el diseño del tejado. También se inspiró en el Taj Mahal de Agra en India. En 2004 los alrededores, muy dejados, los convirtieron en un parque, ya que en 2010 se celebraba en Vientiane el congreso anual de ASEAN.

Pasamos por la Catedral de Notre Dame, muy sencillita la verdad.

Pasamos por la antigua estación de buses, muy animada por cierto, y cerca nos encontramos por casualidad un Cat Café, se llama Le Cattitude Café. Es una pasada, tienes que ir, si o si, si te gustan los gatos, hay unos 10 gatos, la mayoría persas de distintos colores, aunque hay un bengalí y uno negro que no tiene raza. Nos quedamos un buen rato acariciándolos, son tan suaves y relajan tanto!!!! Nos los quedaríamos todos, al contrario de otros cat café que los gatos se pueden adoptar, estos son solo para disfrutarlos aquí. En el local te puedes tomar algo, que es lo que hacemos, o incluso hacen comidas sencillas.

Seguimos nuestro paseo, aunque nos hubiésemos quedado todo el día. Llegamos a un parque público donde hay una estatua del rey Sisavang Pong, pero el hecho de venir aquí es el Wat Si Muang. Es el lugar más visitado de Vientiane, donde se halla el lak meuang o pilar de la ciudad, considerado el hogar del espíritu guardián de Vientiane.

El gran Sim o salón de ordenación, destruido en 1828 y reconstruido en 1915 fue edificado alrededor del lak meuang y está formado por dos salones. El enorme salón de la entrada alberga una copia del Elefante Esmeralda y un Buda de piedra más pequeño y que sobrevivió a 1828.

Los lugareños creen que tiene el poder de conceder los deseos o responder a cuestiones que preocupan a la gente, hay que levantarlo del cojín tres veces mientras se piensa la pregunta o se formula el deseo. Si la petición se concede, hay que volver con una ofrenda de bananas, cocos verdes, flores, incienso y velas, normalmente dos de cada.

El pilar está en el salón posterior y se cree que data del periodo jemer, lo que indica que el lugar lleva usándose más de 1000 años con fines religiosos. Actualmente está envuelto en tela sagrada y enfrente hay una estela de madera tallada con un Buda sentado.

Tras el sim se alza una desvencijada jehdii de laterita, de origen jemer. Los devotos depositan imágenes de deidades o cerámica rota en su base, para que sus espíritus curen la mala suerte que se crea al romper esos objetos.

En este wat hemos visto a las familias que se ponen alrededor del monje para que les eche agua sagrada, les ponga las pulseras de hilo y el coger el Buda y pedir deseos, subiéndolo y bajándolo.

Seguimos camino hasta el That Dam, se dice que los siameses se llevaron el oro que cubría su estupa durante el saqueo de 1828. Al estar toda invadida por la vegetación queda muy fotogénica.

Llegamos al Chao Anouvong Statue, hay un parque muy agradable, pero ya es una hora que vamos a buscar un sitio para comer.

Pasamos por el restaurante Kataenoy donde nos pedimos un seafood rice y unos chicken rice que con dos cervezas y propina nos cuestan 110.000 kips.  

Después de descansar un rato en el hotel nos vamos a ver la estatua de Fa Ngum. La información que hay en la estatua habla de una gran victoria en una guerra. Decía el rey que no había que matar a nadie, que no había que robar, si se cometía algún delito se tenía que llevar al infractor a la cárcel y cuando fuese razonable que se liberase y se le buscase trabajo. Se debe proteger la ciudad natal, si no la invadirán. Hay otras ordenes como que no se abuse de los sirvientes etc.

Al lado del rio se instala cada noche un mercado nocturno muy extenso donde venden ropa, relojes, bisutería, souvenirs de Tailandia, etc. Nos paseamos un rato y vemos que hay mucha inflación, pues los carteles con los precios, les ponen otra hoja delante del número antiguo, lo que costaba 29.000, ahora 39.000 y así sucesivamente. Me compro una blusa muy alegre por 25.000 kips y unos pantalones por 45.000 kips.

Cuando nos cansamos de mercado volvemos a cenar a la Pizzería da Roby, igual que ayer, pedimos lo mismo, ya que ayer disfrutamos mucho. Nos vamos a la parte de arriba porque está todo ocupado. No se está mal tampoco. Nos cuesta 220.000 kips con propina.

DIA 31 DOMINGO 7-8-22

VIENTIANE – KONGLOR

Hoy queremos ir a Konglor, ayer preguntamos en dos guesthouses y en las dos nos dijeron que el bus a Konglor no existía, que teníamos que ir a Thakhet y de allí a Konglor. Nos costaba con el transfer a la estación de buses de 230.000 a 250.000 kips.

Al pasar por la oficina de turismo, volvimos a preguntar y llamaron a la central de autobuses y confirmaron que sí que había uno a las 10 de la mañana. En otra Guesthouse vimos la misma información, con lo que nos arriesgamos a ir a la estación y a ver que pasa. A las malas tendremos que ir a Thakhet como segunda opción.

Desayunamos muy bien y al salir un tuk tuk nos ofrece llevarnos por 100.000 kips. En Laos hay una plataforma de taxis, como Uber o Grab en Tailandia, aquí se llama LOCA. Hemos mirado y nos pide 159.000 kips, con lo que nos vamos con el Tuk Tuk.

Tardamos media hora, sin tráfico, pero tenemos mucho tiempo ya que lo hemos cogido a las 8 de la mañana!!!!.

Al llegar a la estación, EXISTE EL BUS!!!!. Sale como nos habían dicho a las 10 de la mañana y cuesta 120.000 kips como nos habían dicho. Ahora toca esperar 1,5 horas, pero se pasan pronto ya que hay mucha animación en la estación. Es fácil orientarse y saber donde comprar los billetes porque hay carteles grandes en laosiano e inglés.

En las Guesthouses nos habían dicho que había solo un bus local a las 7 de la mañana y otro VIP a las 12 de la mañana, pero no es verdad, nosotros vemos bastantes compañías que hacen ese trayecto durante el rato que esperamos que salga el nuestro.

También hay bastantes que van a distintas ciudades de Vietnam, como Hanoi, Hue o Vingh.

Salimos a las 10 en punto, pero como quedan algunos asientos libres se nota que busca clientes. Son 302 km, ya veremos cuanto tardamos…. Ayer por la noche empezó a llover torrencialmente y ha estado toda la noche sin parar. Cuando nos hemos levantado seguía lloviendo y el viaje empieza con lluvia, eso es malo ya que las carreteras están en muy mal estado y se convierten en lodazales.

A la hora ya paramos para que la gente compre pan, pastas, bebidas etc.

De cuando en cuando vemos mansiones espectaculares, deben ser de los mandos del partido o de chinos que han venido a hacer negocios.

La carretera, como preveíamos, está en una situación lamentable, pero algunos tramos los están arreglando con lo que suponemos en un futuro los trayectos se acortarán, aunque no creemos que mucho.

A las 12:45 se tiene que parar, ya que es la hora de la comida, estamos media hora.

Seguimos ruta y si el trayecto que hemos hecho nos parecía malo, empeora por momentos, es un no parar de baches enormes que hace que casi tenga que parar. Lo que nos alucina, es que es la principal arteria del país que va hacia el sur!!!

Al cabo de siete horas de tortura y de botar mucho llegamos a Komglor. No tenemos nada reservado ya que en Booking sólo salía un alojamiento, hemos pensado llegamos y elegimos sobre la marcha.

Hay mucha infraestructura hotelera y muchos restaurantes, pero lo vemos todo cerrado. No hay un solo turista. Llegamos, desde donde nos deja el mini bus, a la Konglor resort Guesthouse, que era  la que salía por internet. Preguntamos si  tiene habitación y nos dice que si, sin problema.

La habitación está impoluta, muy limpia con una cama muy grande y el lavabo también está impecable. Nos pide 100.000 kips y le decimos que de acuerdo.

Damos una vuelta por el pueblo, se acaba pronto y no hay nada que ver. Pasan motos con aldeanos que vuelven a casa de los campos.

En nuestro hotel le preguntamos que nos puede hacer para cenar, ya que no hemos comido, y nos dice que sopa o arroz tres delicias. Nos decantamos por lo último y con dos cervezas, cenamos muy bien. Nos cuesta 86.000 kips.

Estamos muy cansados de tanto traqueteo y  nos vamos pronto a dormir, a pesar de que se está bien en el comedor del restaurante.

DIA 32 LUNES 8-8-22

KONGLOR CAVE

Para desayunar  nos hace una tortilla francesa, pan no tiene, nos pone unos bollitos y café no tiene, menos mal que nosotros compramos un paquete de Nescafé y podemos hacérnoslo.

No madrugamos  ya que solo tenemos que visitar la cueva. Solo hay un mini bus al día a Vientiane a las 7 de la mañana y otro a Thakhet a las 6 de la mañana que es el que cogeremos mañana, si todo va bien.

El Parque Nacional que da acceso a la cueva abre a las 8:30  y cierra a las 16:00. La entrada son 65.000  kips, que incluye también la barca y las linternas frontales.

La Zona Nacional Protegida Phu Hin Bun es una enorme reserva boscosa llena de arroyos color turquesa, selvas monzónicas y sorprendente topografía kárstica en el centro de Kanmuan.

Te sientes muy pequeño al lado de las dimensiones de los acantilados calizos que se alzan, casi verticales cientos de metros.

Aunque la mayor parte de esta reserva es inaccesible por carretera, los lugareños han diezmado las especies animales con la caza y la deforestación. A pesar de ello, la zona sigue siendo habitada por langures, primates, elefantes, ciervos y “dicen” que tigres. Nosotros dudamos que haya tanto animal. De hecho, nosotros no vemos ni pajaritos, lo único, son mariposas muy bonitas por cierto y de color naranja, amarillo, verde, azul, negra etc

Hay unos 400 m hasta donde está la oficina donde te dan las frontales y con un megáfono llaman al barquero.

El barquero nos da los chalecos salvavidas y como Antonio va con bambas, se las coge y se las cambia por unas chanclas de goma, muy necesarias según veremos después. Nos dice que nos subamos las perneras de los pantalones ya que tendremos que meternos en el agua y la barca también tiene agua en su interior.

Hay muchos chiringuitos aquí, pero todos cerrados, se ven las mesas, sillas y las neveras vacías. Da mucha pena, se nota que hace un tiempo tenían mucho turismo, pero ahora nada de nada. Cuando nosotros ya volvemos, nos cruzamos en el  interior de la cueva con otra barca con dos turistas  y al acabar otros dos turistas empiezan la excursión.

La primera barca que cogemos es a remos, y a unos 200 m en la otra orilla nos bajamos. Hacemos un corto trayecto andando hasta la entrada de la cueva y allí le pone un motor a otra barca que es con la que recorreremos los 7 km de cueva.

No hay ningún tipo de señalización ni luces, con lo cual si no fuera por las linternas que llevamos no veríamos nada. La cueva tiene una altura espectacular en algunos tramos, otros no impresiona tanto. A mitad de camino desembarcas en una zona arenosa y vas por un camino bien trazado por las zonas donde hay más estalactitas y estalagmitas. Incluso hay una baranda para que te cojas por seguridad. Hay unos carteles que ponen que lo ha hecho todo el gobierno de Nueva Zelanda.

La barca nos está esperando al final del camino y seguimos ruta. Tardamos más de una hora en llegar al final de la cueva. No puede ir muy rápido ya que no hay casi profundidad y nos chocaríamos, de hecho una vez toca el suelo y eso que la barca es muy bajita.

El camino es serpenteante y pequeños rápidos que pasan por una gruta de piedra caliza tan alta como una catedral. En algún momento ha estado iluminada, pero ahora no.

La salida de la cueva nos alegra, ya que ir tanto rato a oscuras cansa, ya que no hay muchas formaciones en el camino.

Llegamos a un poblado donde hay bebida, comida, se pueden alquilar bicis para ver los alrededores etc. Hay dos señoras con un telar prehistórico tejiendo una tela a la manera tradicional. Tienen a la venta muchos trabajos preciosos, pero nosotros no compramos ninguno.

Hay bastantes paneles con información de la forma de vida de esta gente, los utensilios que utilizan en su vida diaria, como los sombreros cónicos de  bambú, las cestas que llevan a la espalda como mochilas, otra especie de recogedor grande que utilizan para coger peces, unas cajitas circulares por si cogen cangrejos o peces pequeños etc.

La materia prima la tienen en abundancia y son muy hábiles haciendo todo esto para su vida diaria.

Volvemos a la barca y emprendemos el regreso. Ahora tardamos solo 30 minutos. El desembarco se hace en pleno rio y se tiene que subir por una zona muy enfangada, subimos descalzos, es más seguro.

Arriba, al lado  de la oficina hay un lavabo donde tiene una zona donde te puedes quitar todo el barro y ponerte tu calzado. Hay que traer ropa muy cómoda, no muy limpia, ya que al sentarte en la barca te manchas mucho de un barro rojizo que cuesta mucho sacar y sandalias de plástico o goma. Lo ideal es unos pantalones que le puedas quitar la parte de abajo.

Nos gustan mucho más los paisajes que se ven al salir de la cueva que lo que se ve dentro de la cueva, pero no nos arrepentimos de haberlo hecho y habernos dado el palizón de ayer en el mini bus para llegar.

Volvemos al hotel, preguntamos para comer, pero la chica nos dice que vayamos a un restaurante que hay a unos cientos de metros.

Llegamos y se ponen muy contentas al vernos las propietarias. Tienen incluso menú en inglés, pedimos unos noddles y un pescado frito al ajillo. Tienen que ir a comprar el pescado, con lo que tarda un poco, pero tampoco tenemos nada mejor que hacer. Se hace de rogar pero está muy rico. Con  dos cervezas y propina son 100.000 kips.

Volvemos al hotel ya que hace calor y en la habitación con el ventilador se está bien. Una cosa que nos sorprende es lo bien que funciona internet. En todos los restaurantes, hoteles etc, va a toda velocidad y puedes chatear tranquilamente.

A la tarde, cuando baja la calor, nos ponemos en el porche a decidir nuestros siguientes destinos ahora hacia el sur.

Para cenar repetimos menú en nuestro hotel pues otra cosa no hay.

DIA 33 MARTES 9-8-22

KONGLOR – THAKHET – SENO – SAVANNAKHET

Hoy tenemos día chungo de transporte. A las 6 de la mañana nos han dicho que sale el songthaeg (pequeño camión con dos banquetas a lo largo y una banqueta central.

A las 6 en punto estamos en la puerta de la Guesthouse, van pasando los minutos y allí no pasa nada. Cuando ya pensábamos que tendríamos que ir en el que sale a la 7 a Vientiane, casi a las 6 y media pasa el vehículo y nos subimos. Va hasta el final del pueblo tocando la bocina por si hay alguna persona que lo quiere coger. Da la vuelta y vamos a buscar a una señora que será la que ayude con los paquetes a todos los que se irán subiendo. Hacemos los 185 km hasta Thakhet en 4,5 horas, no está nada mal teniendo en cuenta como está la carretera en muchos tramos.

Además de llevar a pasajeros lleva mercancías, cartas, documentos etc Nos cuesta 150.000 kips cada uno.

Nos deja en la estación de buses local y los buses que van a Savannakhet salen de otra estación que está a 2 km. No nos apetece andar ese trayecto y preguntamos por un tuk tuk, nos pide 80.000 kips y nos parece mucho ya que está muy cerca. Buscamos otro que nos pide 50.000 kips.

Llegamos a la desvencijada estación y falta 1,5 horas para que salga el próximo hasta Savannakhet. Nos dicen que cojamos uno que va a Seno y de allí otro transporte a Savannakhet.

Lo hacemos, nos cuesta hasta Seno el billete 50.000 kips cada uno, son 100 km y nos quedarán 35 km hasta nuestro destino.

La primera idea, era quedarnos es Thakhet hoy y mañana ir hasta Savannakhet pero hemos visto que Thakhet no tiene demasiado interés para nosotros ya que es útil si quieres hacer el Loop o entrar en Tailandia ya que tiene un puente que comunica los dos países.

La carretera es muy recta y va el bus bastante rápido, incluso demasiado por la lluvia intensa que está cayendo. Hacemos los 100 km en poco más de una hora.

Nos bajamos y ahora hay que buscar algo que nos lleve a Savannakhet, cae el diluvio universal y nadie habla inglés. Preguntamos y no sacamos nada en claro. Un japonés está igual que nosotros, pero el sabe unas cuantas palabra en laosiano. Al cabo de un rato, se nos acerca un conductor de una van y nos dice que nos lleva por 40.000 kips, lo cual nos parece una ganga por la situación en que nos encontramos.

Cuando subimos nos damos cuenta de que hay goteras, con lo cual nos vamos mojando de lo lindo. Pero lo más peligroso es que no tiene limpiaparabrisas, no ve un pimiento, conduce porque tiene coches delante y ve sus luces. Las calles se convierten en ríos, las aceras, donde hay, están inundadas.

Nos deja delante de donde suponemos que hay un hotel, según la guía, pero no existe el hotel. Buscamos un sitio para refugiarnos mientras deja de llover y comer un poco ya que son las 3 y no hemos desayunado. Encontramos abierta la pizzería pija de Savannakhet, en el barrio francés,  la Long Pizza. Nos pedimos una pizza grande de bacon con sésamo y una cerveza pequeña de Leo Beer, nos la traen muy rápida. Pagamos 150.000 kips, pero la pizza está muy apetitosa.

Mientras nos traían la pizza, Antonio ha ido a buscar hotel y lo encuentra. Es el New Saensabai Hotel. Nos cuesta 200.000 kips y la habitación es amplia con todo lo necesario y con una terraza muy agradable para poder comer o cenar en caso de que se quiera. Está muy bien ubicado, delante del rio Mekong que es la frontera con Tailandia. Esta ciudad tiene uno de los 4 puentes que comunican Laos con Tailandia, el cual se inauguró en 2006.

Salimos a explorar Savannakhet, que según la guía es una ciudad colonial con mucho que ofrecer al turista. Será por el día que hace, por el cansancio, pero a nosotros no nos parece nada especial.

Savannakhet es la provincia más poblada del país, en ella viven el 15% de los laosianos. Se encuentra entre el Mekong  y Tailandia al oeste y la cordillera Annanita y Vietnam al este.

La provincia cuenta con tres zonas protegidas, completas o en parte: Dong Phu Vieng, al sur; Phu Xang Hae al norte y Se Ban Nuan en la frontera con la provincia de Salavan. El este de Savannakhet es un buen sitio para ver los restos de la ruta Ho Chi Minh, el principal enlace de avituallamiento del ejército de Vietnam del Norte durante la Guerra de Vietnam.

Lo mejor de la ciudad es el barrio histórico con su deteriorada arquitectura de principios del s XX. Inclinadas y desconchadas estas majestuosas villas de la época dorada de Indochina están abandonadas.

Hay un museo de los dinosaurios, pero hemos leído comentarios de que no vale la pena su visita.

Vamos al Wat Sainyaphum, el mayor y más antiguo monasterio del sur de Laos. Su amplio recinto alberga árboles centenarios, pero se los están cargando con una especie de hacha pequeña. Entre las ramas y los charcos se hace difícil la visita.

De aquí vamos en dirección al Wat Rattanalangsi, pero no nos impresiona nada, lo han remodelado hace 3 años, con lo que todo se ve muy moderno.

Hay un templo vietnamita y un templo chino.

Paseamos al lado del rio donde hay una enorme naga, la cual tiene unos carteles que desea buena suerte al que pasa por debajo. Tiene unos cuantos cafés y restaurantes pero el menú solo está en laosiano y en los que está en los dos idiomas, inglés y laosiano, no vemos nada que nos llame la atención.

Compramos unos pinchitos, un paquete de patatas Lays y una cerveza por 46.000 kips y en la terraza de nuestra habitación cenamos, aunque los pinchitos  no los acabamos, ya que nos han dicho que son de pollo y de pescado, pero el sabor es extraño cuanto menos.

Sin nada más que hacer nos dedicamos a ver nuestra serie favorita en la tele, después de estar un ratito Antonio descifrando los mensajes que solo están en laosiano.

DIA 34 MIERCOLES 10-8-22

SAVANNAKHET – PAKSE

En la guía y en los folletos que he ido buscando por ahí, vemos que hay cosas a visitar en los alrededores de Savannakhet, pero se necesita transporte propio ya que no están cerca unas de otras. Además, muy interesantes no parecen, está el That Ing Hang, construido a mediados del s XVI, es un wat de 9 m de altura, siendo el segundo edificio más sagrado después del Wat Phu Champasak. Cuentan que Buda se detuvo en este lugar al sentirse enfermo. Descansó apoyándose en un árbol hang, de ahí el nombre, y la estupa guarda una vertebra de Buda.

También    está el Dong Natad, bosque sagrado a 15 km de la ciudad que alberga aldeas de más de 400 años. Los lugareños recogen fruta, setas, aceite, miel, resinas e insectos. Parece ser que puedes verlos coger hormigas rojas, cigarras o cualquier bicho que se les acerque, todo forma parte de su dieta.

Las ruinas de Heuan Hin, son un yacimiento pre-Angkor cuyo nombre significa “casa de piedra”, acoge los restos de una ciudad construida entre los años 553 y 700. Actualmente solo quedan montañas de escombros de laterita, no quedan grabados y el único dintel conocido fue trasladado a París. No hay transporte fácil y suponemos que ahora mucho menos.

Lo más apetecible sería la Zona Nacional Protegida de Dong Phu Vieng, alberga varias aldeas Katang donde te puedes alojar, para llegar tienes que hacer largos trayectos a pie, que dado la temporada de lluvias en la cual nos encontramos, no  es la mejor idea.

Visto lo visto, desayunamos los donuts que encontramos en una tienda ayer enfrente del hotel con el café de sobre que nos han dejado en nuestra habitación. Los sobrecitos son muy típicos de toda esta zona del sudeste asiático, están compuestos de café, leche en polvo y mucho azúcar.

Al acabar, nos despedimos de nuestra maravillosa habitación y nos dirigimos a la estación de buses que está a 2 km del hotel. Preguntamos en el hotel por un tuk tuk y nos dicen que cuesta 100.000 kips. Nos parece una barbaridad, los tuk tuk son carísimos, te pueden pedir lo mismo por un trayecto de 2 km como lo que pagamos por un trayecto de 100 km en bus.

Salimos y en la puerta hay un tuk tuk que nos pide 50.000 kips y lo cogemos. Se deben hacer ricos con estos precios, aunque no lo parece por lo desharrapado que va nuestro conductor.

Cuando llegamos a la estación, es muy amable y pregunta para dejarnos al lado del bus que nos interesa. Hay dos opciones para ir a Pakse, el mini bus VIP que cuesta 110.000 kips y sale a las 9:30 y el bus local desvencijado y sucio que cuesta 90.000 kips  y sale a las 10 de la mañana. Priorizamos el salir antes, ya que son 235 km y suponemos que el mini bus parará menos e irá más rápido que el local.

Salimos un poco más tarde, van todos los asientos ocupados, pero sigue buscando clientes, se suben dos más que van en unas banquetas enanas muy incomodas en el pasillo.

La carretera está en bastante buen estado y va a una buena velocidad. Para al cabo de media hora se para en un mercado, donde las vendedoras se abalanzan intentando vender los pollos ensartados en un palillo, unos plátanos o algo que está envuelto en una hoja de plátano, que suponemos que es arroz. También venden agua o refrescos.

Ha llovido mucho y los campos y algunas casas están inundadas. La llegada del plástico para todo, ha hecho que todo Laos sea un estercolero lleno de botellas, bolsas, botellas de vidrio etc.

Vemos carteles promoviendo el reciclaje, que se tiren las basuras donde toca etc, pero en muchas ciudades hemos visto muchas bolsas de basura por las calles, como si los basureros pasaran muy pocas veces.

En el último tramo del viaje hay varios controles de la policía, pero pasa el mini Van sin problemas. 

Seguimos camino hacia el sur de Laos. Tiene frontera al sur con Camboya, rio Mekong abajo, según parece, hay delfines del Irawadi y en Don Det y Don Khon hay bungalows donde reposar. A esta zona se le conoce como las 4000 islas, la guía recomienda alquilar una moto para visitar las distintas islas y rincones de este poco visitado rincón del país.

Pakse se encuentra en la confluencia del Mekong y el Se Don. Es la capital de la provincia de Champasak, que formó parte del Imperio de Angkor entre los s X y XIII. El motivo para venir hasta aquí es visitar el Wat Phu Champasak.

Tardamos 4,5 horas en llegar a una estación, la King of bus, que nos permite ir andando al hotel que hemos escogido, ya que es la zona mochilera. Hay unos carteles con los destinos de los autobuses y los horarios. Pregunto en una agencia que hay al lado de donde nos deja la Van y me dice que es de tiempos de la prepandemia, que ahora hay muchos menos autobuses porque no hay turistas.

El hotel elegido está cerrado con lo que vamos a mirar uno que tiene muy buena pinta la entrada, pero las habitaciones son decrépitas y muy deterioradas. Además me piden 300.000 kips por la habitación!!!!.

Un poco después en la calle principal entramos en uno llamado Oulayvan Guesthouse, más modesto, pero que la habitación está mucho mejor y pagamos 260.000 por las dos noches.

Es una habitación grande, con un lavabo recién reformado y todo está impoluto.

Es la hora de comer y en la guía recomiendan un restaurante llamado La Terrasse, donde hacen bocadillos, ensaladas, pizzas etc. Está al lado del gigantesco consulado de Vietnam. Antes tenían mesas en una sala anexa, pero ahora con la postpandemia es take away, aunque tienen una pequeña mesa donde nos sentamos a comer una ensalada y un bocadillo de pollo con dos latas de cerveza por 100.000 kips, propina incluida. Está regentado por dos franceses, que subsisten como pueden, ya que turismo poquito.

Vamos a buscar una moto para alquilar y a 5 minutos del hotel está el establecimiento de Miss Noy. Pertenece a una laosiana y su marido que es francés. Tienen mucho éxito ya que en el ratito que estamos negociando, llega una pareja de madrileños y otra pareja de extranjeros a devolver sus motos. Nos pedía 175.000 kips por la Honda 125i, nosotros le decimos que hemos pagado 100.000 kips en todas las motos alquiladas en Laos y al final nos la deja por 150.000 kips que cobrará cuando la devolvamos, eso sí, se queda con  mi pasaporte (Trini).

Ya con moto nos vamos a visitar un Buda dorado enorme que se encuentra en medio de la montaña. Hay que subir casi 200 escalones, bastante desiguales hasta llegar a la base del Buda. Detrás de el hay cientos de budas en todas las posiciones y combinaciones posibles.

Es la hora de tocar la campana y el gong, cosa que a los perros del monasterio no les gusta nada y empiezan a aullar.

Mucha gente sube a hacer deporte o para ver la puesta de sol. Si no se quiere subir y bajar estas peligrosas escaleras, se puede llegar en moto o en coche.

Volvemos a la ciudad y dejamos la moto en la entrada del hotel, nos dice el encargado que no la bloqueemos, que por la noche la meterán dentro del hotel. Son muy amables.

Debe haber problemas de seguridad con las motos ya que nos han dado un candado para la rueda delantera y el alquiler no era 24 horas, solo durante el día, pero nos han hecho el favor de alquilarla 24 horas.

Vamos a buscar un sitio para cenar, miramos en varios sitios de  comida local, pero no nos convence, hay una Trattoria, pero los precios son muy caros y no hay ningún cliente. Vamos paseando y encontramos un pequeño restaurante llamado  Cloud 9, donde están casi todos los turistas de Pakse. Está regentado por una australiana y un laosiano. Tiene una decoración que nos encanta con artículos vintage, discos y cassetes colgados de las paredes, chapas con slogans divertidos etc. Las mesas están hechas con patas metálicas de máquinas de coser. Lo dicho, una monada de local. Ofrece hamburguesas australianas, chuletones, pizzas, ensaladas, pasta etc, a unos precios muy económicos. Nos pedimos dos hamburguesas con dos cervezas, con la propina son 160.000 kips. Las chicas que nos atienden son un amor, discretas, sonrientes, creemos que son hijas de los dueños. Pero, lo mejor de todo es que tienen una gatita tricolor que es la ama del lugar. Se mueve de mesa en mesa para que le hagan cariñitos y las chicas del local no son  menos, ya que la gata se sube al mostrador para que la toquen con toda comodidad.

Cuando estamos esperando la cena entran en el local la pareja madrileña con la que hemos estado hablando en el local de las motos. Se sientan con nosotros y pasamos un rato muy ameno con ellos.

A las 9 cierran con lo que nos vamos a descansar al hotel.

DIA 35 JUEVES 11-8-22

PAKSE – WAT PHOU CHAMPASAK – HONG NANG SIDA TEMPLE –  CHAMPASAK – VAT SISUMANG – PAKSE

En el hotel tenemos una máquina que proporciona agua caliente y fría, con lo que nos podemos hacer unos cafés en la habitación y ya salir desayunados con las pastas que tenemos.

Hoy vamos a visitar el tercer Patrimonio de la Humanidad que tiene Laos, el Wat Phou Champasak. Está a unos 45 km de Pakse, pero la carretera es bastante buena y sin subidas y bajadas. Para llegar hay un peaje para coches,  camiones, buses etc, pero no para motos, que pasamos por el lateral. Los precios de la “autopista” son 15.000 kips por coche y de ahí para arriba.

Tardamos una hora en llegar al Wat Phou y por aparcar la moto nos cobran 5000 kips. La entrada son 50.000 kips por persona,  los laosianos pagan 20.000. La entrada te incluye el transporte de los 500 m que hay hasta las ruinas. En teoría son buses eléctricos, pero en esta época de poco turismo son tuk tuk o songtaeh.

A la entrada está el museo, que dejamos para verlo al final, pero es un error ya que salimos a las 12 y está cerrado de las 12 a las 13:30, es la pausa para comer. No  nos esperaremos ya que está muy tapado y amenaza lluvia intensa.

El antiguo complejo religioso jemer es uno de los momentos destacados de un viaje a Laos. El complejo se extiende a lo largo de 1400 m hasta las laderas del Phu Pasak, conocido coloquialmente como Phu Khuai o monte Penis.

Es pequeño en comparación con los yacimientos del periodo angkoriano, que hay  en Siem Reap en Camboya.

La ubicación es atractiva, los pabellones ruinosos, el ornamentado santuario del lingam de Siva, la piedra cocodrilo y los árboles le dan un aspecto bonito.

Todos estos elementos  y una planta única en la arquitectura jemer llevaron a la Unesco a declararlo Patrimonio de la Humanidad en 2001.

Las inscripciones en  sanscrito y las fuentes chinas confirman que se trata de un lugar de culto desde el s V. El complejo fue diseñado como imitación terrenal del  cielo, y pertenecía a un proyecto mayor, que incluía una red de carreteras, ciudades, emplazamientos y otros templos.

En su apogeo, el templo y la ciudad cercana formaban el centro económico y político más importante de la región. No obstante, la erosión del agua lo está afectando y a pesar de los apoyos de equipos coreanos, italianos o indios, como no se pongan las pilas se perderá en poco tiempo.

El Wat Phou se encuentra en la intersección de la llanura del Mekong con Phu Phasak, una montaña sagrada para las tribus austro-asiaticas que vivían en esta zona siglos antes de la construcción de cualquiera de las ruinas que hoy se ven.

Al sur de Wat Phou hay tres yacimientos más pequeños que enlazaban con Angkor Wat.

El yacimiento está dividido en seis terrazas a 3 niveles, unidas por un largo paseo escalonado flanqueado con estatuas de leones y nagas.

En el nivel inferior, en el lado oeste del gran baray (estanque ceremonial), había una sala moderna, que al desmantelarse se ha descubierto la base de arenisca de la antigua entrada principal. Aquí empieza la calzada ceremonial flanqueada por dos baray. En la temporada de lluvias que estamos, está repleta de agua y de flores de loto blancos y rosas.

El nivel central cuenta con dos pabellones cuadrangulares de arenisca y laterita con tallas exquisitas. Se dice que fueron construidos a finales del s X. Pasados unos siglos se convirtió en un centro de culto budista, pero las esculturas hindúes originales han sobrevivido en los dinteles que incluyen varias representaciones de Shiva y de Visnú. Sobre el frontón oriental del pabellón norte hay un relieve de Shiva y Parvati sentados en el Nandi, el toro de Shiva.

El edificio consta de cuatro galerías y un patio abierto central, aunque la entrada está prohibida por motivos de seguridad.

Justo detrás del pabellón sur hay un edificio más pequeño, el Salón de Nandi, dedicado al toro de Shiva y dos galerías derrumbadas que flanquean unos escalones de laterita que sube al nivel siguiente.

Antiguamente había una carretera real que iba desde el salón de Nandi hasta Ho Nang Sida, 1,3 k al sur, y seguía hasta Angkor Wat en Camboya.

En la base de unas pequeñas escaleras que siguen hasta el nivel superior hay un impresionante dvarapala, figura de centinela, muy rígido espada en mano, cerca de una antigua Gopara, entrada ornamentada.

Si se va en dirección norte por la hierba se llega a los restos de un pedestal loni, el símbolo cósmico del útero-vagina asociado con el shivaismo. Muy cerca, hay dos estatuas dvarapala, sin brazos ni cabeza, medio enterradas en la hierba. Son las estatuas más grandes de su estilo   encontradas en el reino angkoriano.

Desde la pequeña escalera, un  camino de arenisca sube hasta una pequeña terraza donde se pueden ver los restos de seis templetes de ladrillo. Desde aquí, una empinada calzada lleva hasta el nivel superior, se calcula que es del s XI. Está decorada con plumería del franchipán, árbol nacional de Laos.

En el nivel superior está el santuario en sí, que en su día contenía un lingam de Shiva bañado mediante canalizaciones de arenisca por aguas del arroyo sagrado, que todavía fluye por encima y por detrás del complejo.

Actualmente, el santuario contiene un altar con un conjunto de imágenes de Buda. La sección trasera de ladrillo, que podría ser del s IX, es una celda donde se guardaba el lingam sagrado.

En una gran roca detrás del santuario, está esculpido un trimurti de estilo jemer, el símbolo hindú de la santísima trinidad de Shiva, Visnú y Brahma. Atrás está la cueva de donde sale el arroyo sagrado.

Al norte del santuario entre rocas se puede ver una piedra elefante y la recóndita piedra del cocodrilo. Los cocodrilos eran figuras semidivinas en la cultura jemer. Hay teorías que dicen que se utilizaba para hacer sacrificios humanos, pero no se sabe su utilidad.

En el museo, que no vemos por estar cerrado de 12 a 13:30, hay decenas de dinteles, nagas, Budas y otras esculturas

Nos vamos con la moto por un camino de tierra muy rural a ver la Ho Nang Sida, son unos 2 km muy malos por culpa de las lluvias caídas. Es un templo probablemente del s X, que podría haber sido el santuario principal de otra ciudad antigua. Según la guía no hay que salirse del camino pues quedan proyectiles sin explotar en la zona.

No queda casi nada del templo, se nota que lo están mejorando, pero le falta bastante para que valgan la pena los 2 km de camino enlodado que hemos hecho. A 1 km está el Hong Tha Tao que fue un albergue para los peregrinos que venían de Angkor, nosotros  no  vamos.

En los carteles que hay al lado del museo explica que para ir al Tomo Temple hay que coger una barca en Champasak y atravesar el rio, cosa que no haremos,  no está el día propicio para hacer muchas más exploraciones.

Justo cuando cogemos la moto para ir volviendo, empieza a llover, primero suave y luego torrencialmente lo cual nos obliga a refugiarnos en un chiringuito de la carretera. Para de llover y seguimos camino hacia Pakse.

Pasamos por un cartel que pone “Ciudad Antigua” a unos 4 km al sur de Champasak. Resulta que hace 1500 años aquí había la capital del reino de Chenla. Ahora se conoce como Muang Kao, pero se cree que antiguamente se llamaba Shrestapura. Las fotografías aéreas muestran los restos de una ciudad rectangular 2,3 x 1,8 km, rodeada de murallas dobles de barro en tres de sus lados y protegida al este por el rio Mekong.

En la ciudad antigua hay un pequeño estanque utilizado con fines rituales, restos de un sistema avanzado de riego, varias estatuas hindúes, tallas de piedra etc. Es un ejemplo único de ciudad antigua, cuyo diseño ilustra la importancia de las creencias religiosas en la vida cotidiana.

El origen de la ciudad era un misterio hasta que se descubrió una estela del s V y una inscripción en sánscrito, la más antigua del Sudeste Asiático. El texto dice que un rey fundó la ciudad por su proximidad a la montaña donde está el Wat Phou, ya que pensaban que era la residencia del dios Shiva. Actualmente los lugareños siguen respetando la montaña como hogar del espíritu protector de la montaña.

A finales del s V, la ciudad era muy próspera, mantuvo su importancia hasta al menos el s VII y estuvo habitada hasta el s XVI.

Seguimos camino hasta el Wat Sisumang, Buda in Bodhi Tree. Hay una gran Buda entre dos árboles y mirando al rio. El lugar acoge los restos de un templo del periodo pre-angkor y el lugar fue  ofrecido por el rey de Champasak, Soi Sisamut, a su madre.

Del antiguo templo solo se conserva el gran Buda y una estela sin gravar que está justo enfrente. Hay una zona con bancos que sería muy agradable si no lloviese.

Ya es hora de comer y en Champasak buscamos algún sitio, pero todo está muy cerrado. Pasamos por un local modernillo en la carretera y pedimos un plato de arroz para cada uno, tipo tres delicias, con una cerveza que nos cuesta 50.000 kips. Había un menú con muchas cosas, pero en laosiano y no entendemos nada…

Vamos a visitar la ciudad de Champasak, que fue sede de la realeza hasta que en 1975 entraron los comunistas al poder. Se pueden ver casas de madera tradicionales muy bonitas y edificios de la época colonial francesa. Según la guía hay muchos alojamientos y restaurantes, pero ahora no. Incluso hay una oficina de turismo, cerrada por supuesto.

Volvemos a Pakse y antes de devolver la moto, vamos al Wat Luang, uno de los templos más grandes, donde los monjes se dedican a podar los árboles en esta época del año. También vemos el Champasak Palace Hotel que como su nombre indica fue el palacio del último príncipe de Champasak y primer ministro del reino de Laos entre 1960 y 1962.

 Nos vamos al hotel un rato a descansar y por la tarde repetimos y vamos al restaurante Cloud 9. Esta vez nos pedimos dos pizzas y dos cervezas que nos cuestan 180.000 kips.

DIA 36 VIERNES 12-8-22

PAKSE (LAOS)– FRONTERA CON TAILANDIA – UBON RATCHATHANI (TAILANDIA)

Ayer al devolver la moto le compramos los billetes a la chica que nos ha alquilado la moto, Miss Noy. Hemos pagado 150.000 kips por persona para que nos lleven donde salen los autobuses a Tailandia y el trayecto hasta allí.

Nosotros ayer fuimos con la moto a la estación de buses Kieng Kai, está a 10 km del centro, pero como teníamos moto no fue un problema. Allí preguntamos si habría bus por la mañana, ya que no hay todos los días. Nos confirmaron que sí. No  nos preocupaba mucho ya que por la tarde, a las 3, hay todos los días. No venden los billetes con antelación, con lo que nos arriesgamos a comprárselos a Miss Noy. Nos dio un papel con algo escrito, que se lo teníamos que dar al conductor del bus.

A las 8,10 nos viene a buscar un tuk tuk y nos lleva a una estación de buses de una compañía que está mucho más cerca. Preguntamos cuando viene el encargado y nos dice que no hay problema, pero nosotros no tenemos todas con nosotros. Siempre tienes el miedo de que no haya bus, de que ese papel no sirva de nada, de no tener asiento etc etc.

Las personas que compran el billete en ventanilla pagan solo 200 baths, que es mucho menos de lo que hemos pagado nosotros. De hecho en la estación me dijeron que el billete  costaba 110.000 kips, pero aparte hubiésemos tenido que pagar el tuk tuk hasta allí, lo cual hace lo comido por lo servido, ya que nos hubiesen pedido mínimo 100.000 kips por llevarnos a la estación.

Sabemos que el bus sale de la estación principal a las 9, con lo que esperamos pacientemente. A las 9:10 llega y efectivamente va a Ubon, tenemos asiento y se quedan nuestro papel, ya no tenemos nada!!!!

A la frontera hay unos 40 km y en total hasta Ubon hay 135 km. La carretera es buena, pero los trámites deben retardar el trayecto ya que nos han dicho, que si todo va bien, tardaremos 4 horas. La salida de Laos es rápida, te sellan el pasaporte, te hacen una foto y ya está. Como tengo muchos kips y es una moneda que no nos interesa guardar, ya que tiene una gran depreciación. Voy a un banco y pregunto si  me los cambian por Baths y la empleada muy amable dice que si quiero vender baths, me los compra a cambio de kips, pero a la inversa no. Se nota que se quieren quedar todas las divisas que pueden, ya que su moneda no vale casi nada.

Tardamos un buen rato en la frontera pues la mayoría de los pasajeros no saben rellenar el impreso de inmigración de Tailandia. Antes de eso tenemos que enseñar el certificado de vacunación y nos dan un papelito con nuestro nombre que luego no nos lo piden.

Nos permiten esta vez 1 mes, en la otra entrada nos dieron 3 meses. Sigo preguntando y el señor que está   en un carrito de helados, que está al lado del bus, me dice que me los cambia a 500 kips por Bath, pierdo un euro en la transacción, lo cual está muy bien. Realmente quien me lo cambia es la chica del bus, pero supongo que no lo puede hacer directamente conmigo……

Es un alivio, ya que eran unos 25 €.

Entra un chico en el bus vendiendo tarjetas SIM para el móvil, pero son solo 3 días y no hay manera de saber lo que compramos, ya que solo habla tailandés.

Y volvemos a Tailandia...
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