TURIN

ESCAPADA ENERO 2022

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

Ciudad sorprendente que es muyconocida por ser la sede de la famosa sábana Santa, que es la reliquia más famosa de la Iglesia Católica, pero que no se puede ver , aunque está presente en algunos puntos turísticos de la ciudad. En cambio, Turín ofrece mucho más, es ideal para escapadas de tres o cuatro días, es muy monumental con un  par de puntos de mucho interés: Palacio Real y Museo Egipcio. El Paseo por las orillas del río Po, es sensacional

Fecha del viaje

Del 28 al 30 de Enero del 2022

Moneda

Es el euro

Nivel de vida

Italia es un país caro pero al no ser una ciudad muy turística sus precios no son excesivos

Visado

Cómo viajamos en época de pandemia tuvimos que presentar constantemente el Certificado COVID, y nos tuvimos que hacer una prueba de antígenos con menos de 24 horas antes de salir de casa

Salud

Todo muy limpio y civilizado.

Seguridad

Nuestra percepción es que es una ciudad muy segura. Solo, quizás, alrededor de la «Porta Nuova», donde está la estación de tren y el bus hacia el aeropuerto, hay mucha concentración de gente que seguro que debe atraer a los amantes de lo ajeno.

Transporte

Fuimos en transporte público, hay un bus desde el aeropuerto, con frecuencia de media hora y que vale 7 euros cada trayecto por persona. Existe una linea de metro y tranvías, aunque nosotros no los cogimos pues todo la parte monumental está muy concentrada

Electricidad

Mismos enchufes que en España

Diferencia horaria

Misma hora que en España

Guía de viaje

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Itinerario:

Día 1: BARCELONA – TURIN
Día 2: TURIN
Día 3: TURIN – BARCELONA




Diario de Viaje

DÍA 28-1-22  VIERNES

BARCELONA – TURÍN

Cogemos el tren  en Sants Estació y en 25 minutos estamos en la T2 de donde sale el avión de la compañía Ryanair a las 11:20 de la mañana. Los vuelos nos han costado 45 € ida y vuelta los dos ya que aprovechamos una oferta 2 x 1.

Salimos puntuales y el vuelo se hace muy corto. El piloto es muy cachondo y nos dice lo habitual como la temperatura en Turín, la hora de llegada, pero lo que no estamos acostumbrados es que nos diga el peso del avión en toneladas y que equivale a 13 elefantes!!!!.

En Turín hace un tiempo fantástico, sol esplendido y nada de frio, a pesar de que la temperatura estimada era fría. Luego en el hotel nos dirán que ha hecho muchísimo frio los días anteriores a nuestra llegada.

Cogemos el bus que va al centro de la ciudad que está justo en la salida del aeropuerto. Cuesta 7 € el billete, se puede comprar el billete en una máquina que está al lado de la salida o con una tarjeta de crédito contacless en el mismo bus. Sale cada media hora.

Se puede ir también en tren que solo cuesta 3 € y te deja en el mismo sitio que el bus.

Se tarda 45 minutos mínimo, para llegar a la Piazza Nova que es la última parada, ya que hay obras y tiene que dar mucha vuelta.

Vamos andando hasta el hotel que está bajando la Vía Niza unos 20 minutos. Llegamos al Hotel Plaza y tomamos posesión de la habitación. Está muy bien, toda renovada y con muchos amenities en el baño, lo cual está bien ya que así no hace falta que te traigas nada de casa. Nos cuesta 120 € las dos noches con desayuno incluido.

Hace una tarde estupenda con lo que nos vamos a ver el Parco del Valentino. Está muy bien, es el pulmón verde de Turín y hay mucha gente paseando, haciendo deporte, con sus perros etc.

 

Nos impresiona la Fuente de los 12 meses, el agua está congelada, eso da idea del frio que ha hecho estos días. Se llama así por las estatuas de los 12 meses que la rodean.

El río más largo de Italia y uno de los dos junto con el Dora que dividen Turín, el Po, delimita la parte oriental del centro histórico y sus atracciones van desde elegantes calles y plazas hasta parques y jardines como en el que estamos. Está dominado en el extremo norte por el Castello del Valentino. Remodelado en estilo ornamental entre 1620 y 1660 para la esposa francesa de Victor Amadeo I, Cristina. El edificio tiene forma de herradura, con cuatro torres en los ángulos y un patio interior con suelo  de mármol. En su fachada ostenta el escudo de los Saboya.

Cerca de aquí se halla el Orto Botánico de 1724 y el Borgo e Rocca Medioevale, una de las mayores atracciones turísticas de Turín. Creado en 1884 para una feria comercial, es una aldea medieval, con su castillo basado en el Fénis del Valle d’Aosta y casas modeladas sobre edificios reales de distintas partes del Piamonte. 

Ahora está cerrado, solo se pueden ver algunas tiendas que si se puede entrar y comprar cosas, pero todos los edificios están cerrados, se pueden ver solo por fuera. Otro motivo para volver.

Seguimos caminando y llegamos a la Piazza Vittorio Veneto, una de las plazas más grandes de Italia, diseñada en 1825 para unir la Vía Po con el Ponte Emanuele Vittorio I y la colina, que se encuentra un poco más adelante.

En la plaza hay varios cafés y restaurantes históricos, entre ellos el Café Elena, en el extremo noroeste, cuyo acogedor interior resulta encantador en los días fríos del año.

Sus dimensiones son colosales, con casi 40.000 metros cuadrados de superficie. En la época napoleónica y años posteriores se destruyeron las murallas de la ciudad, se expandió esta en dirección este y se reconstruyó el puente actual en 1810. En 1825 se completó la urbanización de la plaza quien encontró soluciones constructivas para que no se notara mucho el desnivel entre la parte alta de la plaza y la que linda con el rio, que alcanza los 7 m. Los lados están porticados, como tantas otras calles de Turín, lo que la hace muy agradable.

Se ha usado como plaza de armas, como punto neuralgico  de los megalómanos desfiles de la época fascista, hasta centro de fiestas por la liberación, las celebraciones del Primero de Mayo, los fuegos  artificiales en las festividades o manifestaciones.

Llegamos a la gran Piazza Castello que es el corazón urbanístico y monumental de la ciudad y una de las plazas más amplias. Bajo los soportales de la Piazza hay un autor relieve del artista Dino Soma que rinde homenaje, en nombre de la ciudad, a los emigrantes piamonteses que, después de haber emigrado a América en busca de una vida mejor, regresaron para luchar junto a su país en la IGM. La obra comprende la representación de un soldado, una placa conmemorativa, con la oportuna dedicatoria y, debajo, un gran medallón con el busto de Cristóbal Colón, señalando América en un globo terráqueo. La mano derecha sobresale notablemente en el altorrelieve de metal oscurecido y su dedo meñique aparece brillante y desgastado. La razón es que los estudiantes de Turín consideran que tocar el dedo de Colón les dará buena suerte.

Hay mucha animación en la ciudad, muy decorada con luces las calles principales, como el Corso Regina Margarita.

Vamos volviendo al hotel a descansar ya que el día ha sido largo.

DIA 29-1-22  SÁBADO

TURÍN

El desayuno en el hotel es muy variado en todo lo referente a pastas y dulces. Hay pasteles de manzana, de limón, de chocolate, croissant de varios tipos, magdalenas, mermeladas, Nutella etc etc, pero de salado no hay demasiado, solo jamón y queso. También hay yogures y fruta. No nos podemos quejar.

Subimos andando hacia el centro, hace fresquito, pero como vamos a paso ligero, rápidamente entramos en calor.

Llegamos a la Porte Pallatina que son los restos que quedan de las puertas romanas, es del S I, una puerta de dos arcos flanqueada por dos torres de 16 lados que formaban parte de las viejas murallas romanas. Las dos estatuas frontales son de Julio Cesar y del emperador Augusto. Pueden encontrarse más piezas del mundo antiguo en las dos plantas del vecino Museo di Antichità, entre ellos estatuas romanas y griegas, bronces etruscos, urnas, vasijas y restos prehistóricos.

Las calles que hoy flanquean este Quadrilatero romano, en cuyo entorno se encuentran los restos de la antigua Tourinorum, son Corso Regina Margherita al norte, Vía XX Settembre al este, Vía Santa Teresa al sur y Vía della Consolata al oeste.

El elemento más notable es la Puerta Palatina por la que se iba a la ciudad de Milán. Consiste en un amplio patio de 20  de longitud que constituye su cuerpo central en la que se abren dos filas de ventanales: en arco las del primer nivel y rectangulares las del nivel alto. En la base se abren cuatro arcos de distintos tamaños, dos más grandes por las que pasaban los carros  y otros dos para las personas. En el suelo aun se perciben las huellas de las ruedas.

A los lagos se levantan dos torres de 30 m de alto que en principio fueron cuadradas y, más tarde, de 16 lados.

En la pradera aun se ven restos de casas romanas. Al otro lado aun se puede ver una parte de lo que fue el Teatro Romano.

Muy cerca está el Duomo di San Giovanni, la catedral de Turín, es el único edificio renacentista de la ciudad que ha sobrevivido. Su nombre se debe a San Juan Bautista, el principal santo patrono de la ciudad. Contiene una de las reliquias más evocadoras y controvertidas de la Cristiandad: la Sacra Sindone o Santo Sudario.

Se llega por un estrecho callejón cubierto desde la esquina noroeste de la Piazzeta Reale. Hay un mural en la pared del callejón donde se ven los edificios más importantes de Turín.

La catedral fue encargada por el cardenal Domenico della Rovere. La fachada sencilla está rematada por una colosal torre sin campanario, más antigua, que data de entre 1468 y 1470 y fue modificada en 1720.

En el interior, los elementos más destacados de la iglesia son la Tumba de Anna de Crequy y el exquisito tríptico de los Calzolai. Retrata a los santos Crispín y Crispiniano, santos patronos de los zapateros. Los 18 paneles que flanquean el cuadro muestran escenas de las vidas de los santos.

A la izquierda del altar principal se halla la reliquia más famosa de Turín, el Santo Sudario, la prenda con la que Jesus de Arimatea supuestamente envolvió a Cristo tras la crucifixión. En el fragmento de tejido, de unos 4,4 m y 1,1 m de ancho, se percibe lo que parece la impronta de un hombre, de frente y de espalda, que murió crucificado.

No se puede ver, pero lo que si se ve es  una imagen ampliada del Santo Sudario. Si se quiere más información se puede ir al Museo della Sindone, nosotros ya tenemos suficiente.

De acuerdo con la tradición, la tela de lino fue a parar primero a manos de Abgar V, según un documento de 544 de Edessa, la actual Urfa en Turquía, que era la ciudad de Abgar. Es posible que el entonces gobernante musulmán de Urfa, enviara el sudario a Constantinopla en 944, donde, según el cruzado Robert de Clari, desapareció en 1204, en el transcurso de la Cuarta Cruzada.

La pista se pierde hasta 1353, cuando el sudario aparece en Lirey (Francia), donde su existencia queda documentada oficialmente por primera vez. Luego fue de Lirey a Chambery (sede ducal de los Saboya en aquella época) y en 1578 llegó a Turín.

Durante siglos la autenticidad del sudario fue cuestión de fe, sustentada por su presunta procedencia y por las manchas de sangre, supuestamente causadas por las heridas sufridas por Cristo en la cruz.

En 1898, un abogado piamontés, tomó la primera fotografía del sudario y descubrió que el negativo fotográfico revelaba la imagen en positivo de un hombre con cabellos largos y barba, de alrededor de 1,7 de estatura. Hay mucha polémica desde entonces, se han hecho miles de pruebas que no son concluyentes, cada cual que piense lo que quiera.

Nos acercamos a ver la Mole Antonelliana. En 1873, cuando comenzó la construcción del edificio, su destino era la de ser una sinagoga. Pero el arquitecto Alessandro Antonelli cambió varias  veces el proyecto, amplió la altura, los costes se multiplicaron… hasta que la comunidad judía hizo parar la obra en 1869 con mucha menos altura y un techo provisional.

En 1873 la ciudad designó un nuevo terreno para la sinagoga y, en 1878, adquirió La Mole para dedicársela a Vittorio Emmanuel II, rey de Italia. Antonelli retomó la construcción y el plan de elevar su altura hasta los 167 m, pero murió antes de terminarla y fue su hijo Constanzo quien dio fin a lo que había llamado “un sueño vertical”. En su día fue el edificio más alto de Europa construida con  ladrillo.

En 1887 hubo un terremoto, en 1904 un temporal que derribó el ángel que se había colocado en la cumbre y que hoy se encuentra dentro. Y muchas más incidencias que no han impedido que se convierta en un emblema y símbolo de la ciudad y se representa en las monedas de 2 céntimos de euro o logotipo de los Juegos Olímpicos de Invierno del 2006.

Actualmente acoge el Museo del Cine, el más grande dedicado al cine. Nosotros no lo visitamos por falta de tiempo, pero queda pendiente para una futura visita. Entra dentro de la tarjeta Torino + Piamonte Card. En caso de no tenerla cuesta 11 € la entrada. Si quieres coger el ascensor panorámico tienes que pagar 8 €. La entrada conjunta cuesta 15 €.

La exposición está dividida en 5 plantas a las que se accede por una rampa helicoidal y que conduce al visitante por el recorrido. En la planta baja se han instalado zonas con butacas para contemplar proyecciones en grandes pantallas.

La exposición contempla todos los aspectos del cine desde sus albores hasta nuestros días, desde los primeros aparatos hasta las últimas tecnologías, el proceso de producción, la cartelería y los géneros cinematográficos. 

Varios festivales de cine se celebran en su ámbito cada año: el Torino Film Festival, el Ciernambiente y el Lovers Film Festival.

Vamos a comprar el Torino + Piamonte Card de 1  día. Son 24 horas y se empieza a contar cuando lo utilizas por primera vez. Cuesta 28 euros por persona. Si volviésemos con un poco más de tiempo compraríamos de más días pues compensa, la diferencia es muy poco dinero y no tienes la restricción de 3 museos que hay con el de 24 horas. Con esta tarjeta tienes descuento en algunos transportes de la ciudad y en algunos de los museos o tours que no entran con la tarjeta.

Nos recomiendan ir a reservar el Museo Egipcio ya que hay mucha gente que lo visita. Vamos allí y decimos que iremos a las 16:30, está abierto hasta las 18:30. Pensamos que será suficiente.

Volvemos sobre nuestros pasos y visitamos el Palazzo Reale, que es el antiguo palacio real de los duques y los reyes, un poco retirado de la Plaza Castello por su lado norte, en la Piazzeta Reale. En teoría es una plaza separada pero en la práctica lo único que las separa son unas rejas ornamentales de 1835. Las dos estatuas que vigilan la entrada de la piazzeta representan a los dioses Cástor y Pólux.

El palacio cuya construcción fue impulsada en 1646 por Cristina de Francia, fue edificado sobre una simple planta rectangular, encima del palacio anterior de un obispo. Lo habitaron los Saboya, entre ellos el primer rey de Italia, Victor Manuel II, hasta 1865.

La visita comienza  ascendiendo por una gran escalinata, y continua a través de cuatro estancias en otros tiempos reservadas para la servidumbre y los guardaespaldas. Cada una de ellas está más decorada que la anterior, y todas tienen unas sensacionales arañas.

Tenían mucha afición por las arañas, dorados, tejidos suntuosos, techos opulentos y complicados suelos de madera, como queda de manifiesto en la Sala del Trono. Se trata de una estancia excesivamente ornamentada, en la que el dorado y el pan de oro resultan agobiantes y eclipsan el hermoso suelo de taracea, compuesto de quince maderas diferentes.

Las siguientes habitaciones son igual de fastuosas o más, de forma que la Sala del Consiglio parece vacía comparada con las anteriores. Los Giardini Reale, que luego se visitan, fueron diseñados por el mismo paisajista que los de Versalles. A la salida de la Sala del Consiglio se encuentra el Gabinete Chino con decoración china.

Se sigue por unos cuantos dormitorios y salones hasta que llegamos a la Sala del Ballo y sus ocho deslumbrantes arañas.

El comedor principal es aun más esplendido, sobre la mesa preparada para una comida, hay una parte de la vajilla de porcelana de 2700 piezas fabricada en Berlín, para el rey Humberto I.

La Iglesia de San Lorenzo se encuentra en el lado oeste de la plaza y comenzó su andadura como capilla real en 1634. La iglesia muestra un interior barroco, lleno de dorados, estuco y mármol.

Construida sobre un plano octogonal, es celebre porque apenas contiene una sola linea recta y por su espaciosa cúpula. La fachada, un añadido muy posterior, es sencilla, para no hacer sombra a la Piazza Castello.

Lo más espectacular, según nuestro modesto punto de vista, es la Armería Real. Es una de las mejores colecciones de armas y armaduras del mundo. Alojada en el lado nordeste de la Piazza Castello, fue abierta en 1837. Alberto recorrió los arsenales de Turín, Génova y otros lugares para reunir la colección.

Hay armas de todas clases y de todas las épocas, entre ellas armas prehistóricas y de la época clásica, ademas de piezas de Japón, Turquía, el Cáucaso e Indonesia. Lo más llamativo son las muchas e impresionantes armaduras, en particular una que perteneció a Diego Felipe de Guzmán, quien media 2 m de altura. Nos gustan mucho los caballos, fabricados en madera pero recubiertos de piel de caballo real, que son preciosos. Hay algunos caballos que son los favoritos de alguno de los reyes o duques de Saboya.

Los sábados y domingos está cerrada la Biblioteca Reale que fue fundada en 1831 y que alberga 185.000 volúmenes, 2000 bocetos y 4300 grabados y manuscritos.

Tiene bocetos de Leonardo, Rafael, Durero o Rembrandt, los cuales solo se pueden ver si se solicita por escrito, pero la sala de lectura si que se puede visitar excepto fines de semana.

Nos vamos a comer alguna tapa a un 100 montaditos, cadena española que tiene mucho éxito por aquí. Al sol se está fenomenal tomando una cervecita y picando algo.

El Museo Egipcio, está considerado el segundo del mundo en su especialidad tras el Museo del Cairo, con un patrimonio de cerca de 30.000 objetos, entre esculturas, momias, utensilios cotidianos, sarcófagos, tumbas, papiros, animales disecados etc. Están expuestos 3000, necesitas mucho tiempo para poder verlo todo. Cuesta 15 € si no se tiene la tarjeta Torino + Piamonte.

Está alojado en el Palazzo dell’Academia delle Scienzie, un edificio barroco de 1678.

La institución está ligada a la dinastía de los Saboya. Su origen se remonta a 1630, cuando Carlo Emanuele I compró el altar de Isis, del s I d.C.

Desde entonces no ha parado de crecer la colección, en 1970 llegó al museo el templo de Ellesja donado por el gobierno egipcio como agradecimiento a la colaboración de Italia en la preservación de monumentos durante la construcción de la presa de Asuán.

El museo está estructurado en cuatro plantas que van desde el sótano hasta la segunda planta. Destacan las esfinges con el rostro de Amenhotep III, la estatua de Ramsés II, las tumbas de Kha  y su esposa Mirit etc.

Las tumbas de Kha y Mirit están completas con todo el ajuar funerario. Se pueden ver muebles, cosméticos, comida, camas, sillas, ropa, incluso una peluca!!!!

Nos ha encantado, pero creemos que es un museo para dedicarle todo un día y verlo con tranquilidad. Nosotros estamos cansados, después de haber dedicado la mañana al Palazzo Reale y ahora, excepto en algunas salas que a pesar del cansancio nos deleitamos, muchas cosas las vemos rápidamente debido al cansancio acumulado.

Paseamos al lado del rio, ya volviendo hacia el hotel. Compramos una pizza y unas cervezas y cenamos la mar de bien.

DIA 30-1-22   DOMINGO

TURÍN – BARCELONA

Después de desayunar estupendamente vamos paseando por el Parco Valentino y vemos el Giardino Roccioso. En un área de 44.000 metros cuadrados cercanos al Borgo, serpentean regatos de agua que salta sobre las piedras, hay bancos de descanso, parterres floridos, caminitos románticos y macizos vegetales que ostentan más de 200 especies. Un funcionario municipal ha realizado por iniciativa propia unas esculturas elaboradas con materiales reciclados, como un pescador que duerme sentado en un banco mientras un gatito le roba la pesca y  otro gato le mira, dos farolas unen sus cabezas amorosamente, un sapo espera el beso de la princesa etc.

Nos vamos a visitar el Museo del Palazzo Madama. Es el tercer museo de nuestro pase de 24 horas. Tenemos que llegar antes de las 11 de la mañana que es cuando creemos que al reservar el museo egipcio nos empezó a contar el tiempo. De hecho empieza cuando lo utilizas por primera vez, pero ante la duda vamos con tiempo. Si no tienes el pase cuesta 10 €.

El palacio expone la historia de la ciudad de Turín, creada como una puerta romana, se convirtió en fortaleza en la Edad Media y posteriormente en el castillo de los Príncipes de Acaia. Entre el s XVII y XVIII, fue la residencia real de la familia de Saboya y en el s XIX el rey Carlos Alberto la escogió con la sede del primer Senado del Reino de Italia. Desde 1934 el palacio ha albergado las colecciones de arte antiguo del Museo Cívico.

Se empieza por la planta baja donde se tienen que dejar las mochilas en unas taquillas que van con monedas de euro.

En esta planta se visita el Gótico y el Renacimiento. Hay 3 salas, la Sala Acaia, la Sala Staffarda y la Sala Stemmi. Ademas está la Torre Tesori, donde hay objetos pequeños y muy valiosos. Esculturas, pinturas y objetos preciosos del periodo entre el S XIII y el XVI. Cuatro siglos de arte figurativo originado en el Piamonte. La obra más importante es el cuatro de l retrato de Antonello da Messina en la Galería Acaia.

Bajando a la planta -1 están las obras del Medievo, el área arqueológica, el lapidario medieval y también se sale al jardín Medieval. El itinerario cronológico va a través de la evolución de la escultura en piedra del Piamonte desde el  s XII hasta el XIII. Ahora el jardín está todo muy triste, las plantas muchas están muertas por el frio que ha hecho estos días. Hay carteles que especifican lo importante que fue en su día y lo grande que era, ya que tenían más de 40 jardineros en  el palacio para cuidarlo.

En la planta primera está dedicada al Barroco, con la Sala del Senado, la Camera delle Guardie, Sala Guidabono, el Gran Salone, la Sala Quatro Stagioni, la Camera di Madama Reale, el Gabinetto Cinese, la Piccola Guardaroba i la Camera Nuova. El s XVII y XVIII son exhibidos en los apartamentos reales, con un recorrido cronológico a través de diferentes estilos. Se ven las colecciones ducales en las habitaciones magníficamente decoradas. 

En la planta segunda están las colecciones de artes decorativas expuestas en tres galerías: la habitación de cerámica y mayólica, la habitación del atelier y la habitación del vidrio.

Ahora vamos con el tiempo que nos queda hasta coger el bus del aeropuerto hasta la Piazza Vittorio Veneto y atravesamos el Puente Vittorio Emanuele I. Fue construido por orden de Napoleón y rebautizado cuando los Saboya regresaron a la ciudad tras la derrota de aquel en 1814. la gran iglesia que está al otro lado del puente, la Gran Madre de Dio, fue construida para celebrar este regreso. Está inspirada en el Panteón de Roma. Las dos estatuas del exterior representan la Fe y la Religión; la primera sostiene una copa, alusión a los supuestos vínculos de Turín  con el Santo Grial, pues son muchos los que sostienen que el Grial se halla enterrado en las cercanías de la iglesia.

Subimos andando hasta el Monte dei Cappuccini, para tener una vista panorámica de la ciudad. No somos los únicos…. Aquí se puede visitar el Museo della Montagna, pero nosotros no tenemos tiempo para ello. Es una colina que se alza 280 m sobre el nivel del mar a la orilla derecha del Po. En la Época Romana parece que hubo un templo dedicado a Jupiter, según excavaciones realizadas. En la edad Media hubo un fuerte. En el s XVI, el duque de Saboya lo regaló a la orden de los Capuchinos, que todavía lo regentan. En 1583 se comenzó la construcción de una iglesia y el monasterio, aunque la obra se detuvo varias veces. Tiene una planta de cruz griega y la cúpula de plomo sobre un tambor octogonal muy vistoso.

Esta colina y su iglesia cumplieron su papel en el asedio de los franceses a la  ciudad, por lo que permanecen las leyendas y milagros.

Vamos bajando y llegamos a donde sale el bus. Muy cerca hay una plaza donde nos tomamos unos bocatas muy ricos de brioche y unas cervezas para despedirnos de esta bonita ciudad.

Si hubiéramos tenido más tiempo habríamos ido a Ivrea, la ciudad industrial del s XX, que fue inscrita en los Patrimonios de la Humanidad por la Unesco en 2018.  Fue el proyecto industrial de Olivetti, se pueden ver empresas de producción, oficinas, otros edificios de servicios como la guardería, la cantina o las residencias. Se puede bajar una aplicación para Android o Apple que ayuda a la visita que se llama VisitAMI. Tiene muy buena pinta, cuando volvamos la visitaremos.

Otra visita recomendable es la Galleria Sabauda y la Basílica di Superga. Esta última se ve en la lejanía y hay que coger un funicular que sale más o menos cada hora. Por eso no nos daba tiempo y se tendrá que hacer en otra ocasión.

Llegamos con mucha antelación al aeropuerto ya que tenemos el boarding pass y no facturamos. Al ser 1,15 minutos de vuelo se hace corto. Cuando llegamos, presentamos el certificado que hemos rellenado para entrar en España y el último paso es coger el bus para llegar a casa.

A preparar el próximo que queda muy poco….

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