Portugal

LISBOA, SINTRA, ÉVORA, ALENTEJOpt

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

Hace muchos años que hicimos dos viajes por Portugal, una por el norte y otro muy rápido en el Sur. La huelga de controladores nos fastidió una escapada a Lisboa hace unos años y ahora era la ocasión de desquitarse.  Es un placer viajar por sus tierras, la gente es amable, se come bien, mucha gente habla español.

Fecha del viaje

Del 25 al 31 de Diciembre del 2014

Moneda

Utilizan el euro

Nivel de vida

Quizás es algo más barato que España en sus hoteles y restaurantes pero no demasiado. Las entradas a museos y atracciones turísticas son caras. están acostumbrados a un turismo con alto poder adquisitivo por lo que se ha de vigilar que cosas haces ya que si no te puede salir muy caro.

Seguridad

La impresión general es que es un país muy seguro en todos los aspectos. quizás se nota algo de mal ambiente en Lisboa, donde hay zonas algo dejadas y decrépitas, con algunos vagabundos , pero no creo que sean un problema

Transporte

Todo los trayectos los hicimos con coche particular pero hay una abundante red de buses y trenes. En Lisboa y para llegar a Sintra es muy recomendable utilizarla

Clima

Hacía mucho menos frío que en España pero se notaba que llovía más a menudo

Diferencia horaria

Hay 1 hora de diferencia

Guía de viaje

Utilizamos la guía visual de El País y la Lonely Planet de Lisboa

 ITINERARIO

Día 1: ELVAS – ÉVORA
Día 2: ÉVORA – EVORAMONTE – ESTREMOZ – MEGALITOS – ÉVORA
Día 3:  ÉVORA – MONTEMAR O NOVO – SINTRA – PALACIO DE PENA – SINTRA
Día 4: SINTRA – PALACIO DE QUELUZ – LISBOA – ESTORIL – SINTRA
Día 5: SINTRA – COLARES – CABO DA ROCA – AZENHAS DO MAR – ERICEIRA – PENICHE – ÓBIDOS- MAFRA – SINTRA
Día 6: SINTRA – BOCA DA INFERNO – CABO RASO – CASCAIS – ESTORIL – SESIMBRA – PALMELA – BEJA –  MÉRTOLA – TAVIRA 
Día 7: TAVIRA

Diario de viaje

Día 1: Elvas – Evora

Sin darnos cuenta y ya estamos en Portugal. Vamos por las nacionales ya que es un jaleo el sistema de autovías, autopistas etc., algunas son de pago, otras no, pero has de comprar una especie de teletac y darte de alta, en fin que pasamos de todo y vamos por nacionales y secundarias.

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Elvas está a solo 12 km de España y su fortaleza está muy bien conservada, dentro de las murallas hay detalles arquitectónicos y muchos nombres de calles que recuerdan los 500 años que la ciudad estuvo en poder de los árabes.

Se mire donde se mire se dibujan fuertes, almenas, revellines y un apretado corsé de murallas que hoy constituye una autentica ratonera para los coches. De hecho sus líneas defensivas son el ejemplo perfecto más perfecto que se conserva de la arquitectura militar portuguesa del siglo XVII. Las vistas son espectaculares desde los baluartes del vecino Forte de Santa Luzia rehabilitado y abierto como museo militar.

Al fondo se eleva el todavía más grande forte de Graça y, entre ambos, el abigarrado caserío de Elvas, cuyos campanarios despuntan entre el casco antiguo de la villa intramuros, relucientemente blanca y de empinadas callecitas empedradas de traza moruna a las que se puede acceder por las tres históricas puertas de Olivença, Esquina y S. Vicente, que hasta principios del s XX se cerraban a cal y canto y no permitían entrar o salir de Elvas hasta el amanecer. Subiendo entre casonas blasonadas por la cuesta del Largo de Santa Clara aparece la picota o pelourinho del que se colgaba a los condenados y al lado, la iglesia de Nossa Senhora de Consolaçao, desde cuyo balcón se avista una de las mejores panorámicas del casco viejo y el acueducto de Amoreira, una fantástica muestra de arquitectura civil diseñada por Francisco de Arruda que se prolonga a lo largo de casi 8 km elevada en varias líneas de arcos.Portugal_019

Hasta el s XVI, la única fuente de agua potable en Elvas era el pozo Alcalá, al oeste de la ciudad. Cuando comenzó a agotarse, los alarmados ciudadanos pensaron en la construcción de un acueducto para traer el agua del manantial de Amoreira a 8 km. Las obras empezaron en 1498, pero no se concluyeron hasta 1622. Los grandes contrafuertes y arcos, cruzan el valle y aún conducen el agua a la fuente del Largo da Misericórdia. El acueducto tiene 843 arcos en cinco niveles y en algunos puntos alcanza los 30 metros.

 Nosotros aparcamos al lado del castillo. mandado construir en el siglo XIII por Sancho II sobre una estructura árabe. Se puede ver a la entrada las armas acompañadas de un pelícano. La gran torre del homenaje se erigió en 1488. En sus  proximidades la rua das Beatas, en el barrio más antiguo, invita a continuar el  paseo, deteniéndose en los miradores que van saliendo al paso o en las tiendecitas de productos locales, como las famosas ciruelas de Elvas.

Portugal_004Un paseo por las almenas ofrece unas maravillosas vistas del casco antiguo y una buena perspectiva del ingenioso diseño de la fortaleza. Siguiendo los principios del arquitecto militar francés, el marqués de Vauban, una serie de bastiones pentagonales y revellines en los ángulos forman una estrella que protege las murallas en todos sus ángulos. Lo que se conserva es del siglo XVII, cuando las defensas contuvieron a los ejércitos españoles en la guerra de la independencia. Elvas también sirvió a Wellington para asediar Badajoz, al otro lado del Guadiana. Dos pequeñas fortalezas, dependientes de ésta, indican su importancia estratégica.

De aquí vamos a Vila Viçosa, a unos 60 km de Elvas. Tras la expulsión de los árabes en 1226, la ciudad tomo el nombre de Val Viçosa o Valle Fértil. En el s XV se convirtió en residencia de los Braganza, y cuando el octavo duque se convirtió en Joao IV, creció para atender las necesidades de los nobles y ministros que la visitaban. Las grandes casas construidas con mármol blanco local, en calles pobladas de naranjos, reflejan su próspero pasado real. La ciudad está llena de recuerdos de los Bragança. Dominando el lado oeste del Terreiro do Paço, la fachada del Paço Ducal se extiende a lo largo de 110 m. Para visitar el palacio se cruza la puerta de No, una entrada de mármol y esquisto adornada con nudos, simbolo de los Bragança.

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 En el centro  de la plaza, una estatua ecuestre de Joao IV mira hacia la Igreja dos Agustinhos. El renacentista Convento das Chagas, en el lado sur de la plaza acoge las tumbas de las mujeres de la dinastía. Ahora se ha convertido en Pousada. Junto al Paço Ducal, una muralla de 18 km rodea la tapada real, o coto de caza real. En lo alto del Terreiro do Paço está el castillo. En las cortes de 1646, Joao IV coronó a Nossa Senhora da Conceiçao como patrona de Portugal, después de lo cual ningún monarca portugués llevó corona.

 Los duques de Bragança poseían innumerables propiedades, pero el lujoso palacio de Vila Viçosa, se convirtió en su residencia favorita. Hoy como es el día de Navidad está cerrado pero según lo que leemos vale mucho la pena la visita. La gran cocina que antes atendía a cientos de personas, reluce  con sus 600 calderos, algunos tan grandes que una persona podría bañarse en ellos. En la sala dos Duques, su techo expone los retratos de todos los duques de Bragança, en las paredes hay tapices de Bruselas.

 Nos alojamos en la Casa do Vale a las afueras de Évora, estaremos 2 noches y nos cuesta 74 € las dos noches con desayuno. La habitación está muy bien, tenemos una gran terraza y todo muy limpio.

Hemos hecho 542  km.

DIA 26-12-14 VIERNES

ÉVORA – EVORAMONTE – ESTREMOZ – MEGALITOS – ÉVORA

El desayuno es muy completo con huevos revueltos, salchichas, embutidos, frutas, cereales, pasteles variados, todo tipo de cafés y tés. Es tipo buffet y ya casi comemos.

Nos vamos a Évora, aparcamos fuera de la muralla ya que dentro es complicado. Hay varios parkings gratuitos que son muy disuasorios.Portugal_038

Las impresionantes murallas romanas, visigodas, árabes y medievales y del s XVII que rodean su casco antiguo lindan con el acueducto da Agua da Prata. Fue edificado en 1531 por un eminente arquitecto local. Se describe incluso en el poema épico Os Lusiadas de Luis de Camoes. En su origen llevaba el agua a la Praça do Giraldo. Se conserva un tramo de 9 km.

Las 49 ha de la ciudad intramuros convierten este recinto en el tercero mayor del mundo después de Atenas y Roma, y todo lo que queda dentro de las murallas, además de la Universidad, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. Una vez dentro, la blancura resplandeciente de su barrio árabe y su judería, sus callecitas de repulido empedrado rebosantes de balcones con celosías y terrazas cubiertas de flores, sus palacios y sus plazas, invitan a perderse por ellas.

Llegamos a la Praça do Giraldo, con una fuente que se erigió en 1571. Es la plaza mayor y tiene a su alrededor una serie de elegante arcadas árabes. El nombre de Giraldo, se debe a un bandido que luchó con el rey Alfonso para expulsar a los musulmanes. La plaza ha sido testigo de actos sangrientos, Joao II vio decapitar a su cuñado, el duque de Bragança y aquí se encendieron las picas de la Inquisición en 1573.

Antes hemos pasado por Nossa  Senhora da Graça. Tiene una fachada paladiana con cuatro musculosos atlantes soportando globos terráqueos. Se les llama popularmente Os Meninos, “los niños”.Portugal_045

La catedral que tardó 50 años en completarse, tiene el aire de una fortaleza. El pórtico está flanqueado por extraordinarias torres. La entrada cuesta 2 € con carnet de estudiante y 2,5 € la entrada normal. Se completó en 1250, el románico da paso al gótico en esta construcción semejante a una fortaleza, cuyas torres conceden a la fachada una curiosa asimetría. A ambos lados del pórtico hay unas magníficas estatuas del s XIV de los apóstoles. El altar mayor, del s XVIII, y el presbiterio de mármol son del arquitecto de Mafra. El pórtico es renacentista y los claustros que datan de 1325, tienen a los evangelistas en cada esquina.

Llegamos al templo romano que se cree que fue erigido en los s II o III d.c. de estilo corintio. Estaba dedicado a la diosa Diana. Se usó como depósito de armas, teatro y matadero antes de ser rehabilitado en el año 1870. Al lado está el Convento dos Loios, monasterio del s XV, que ahora es una lujosa pousada, donde los clientes duermen en celdas y cenan en los claustros. La blanca iglesia del convento, contiene azulejos del s XVIII.

El Museu de Évora está emplazado en un palacio del s XVI, antigua residencia de los gobernadores y obispos. La hermosa ventana árabe formaba parte del antiguo Ayuntamiento, y el friso de piedra correspondía a un templo romano.

Llegamos a Sao Francisco, que está restaurándose todo su interior pero se puede visitar su famosa Capela dos Ossos. Esta impresionante capilla de huesos se creó en el siglo XVII con los restos de 5000 monjes. Dos cadáveres con piel, uno de ellos de un niño, cuelgan de una cadena  habitualmente, pero un letrero pone que los han quitado por la restauración. La leyenda dice que son un niño que maltrataba a su madre y el padre no hacía nada para impedirlo, con lo que la mujer lanzó una maldición contra ellos para que nunca se convirtieran en polvo. Una inscripción a la entrada dice “los huesos que aquí estamos a los vuestros esperamos”. Cuesta 2,5 € la entrada.Portugal_096

De aquí cogemos el coche y vamos a Evoramonte, cuyo original castillo de aspecto castrense se alza sobre una colina como si fuera un descomunal regalo embalado por dos gruesos cordajes rematados con los característicos nudos que decoran su fachada, símbolo antaño de la casa de Bragança.  En la única calle, en el nº 41 hay una placa histórica en la que se indica que en ese lugar, el 26 de mayo de 1834, Don Miguel cedió el trono, dando fin al conflicto con su hermano mayor. Vemos a poca gente, pero gatos vemos unos cuantos y muy guapos.Portugal_116

La siguiente parada es Estremoz, fue fortaleza clave en la guerra de restauración y más tarde en la guerra de los dos hermanos. Se cierne sobre una colina de nudosos olivos. La ciudad medieval de la parte alta, rodeada de robustas murallas, está dominada por una torre del homenaje de mármol del s XIII, que tiene 27 m de altura. Es conocida como Torre das Tres Coroas en recuerdo de los tres reyes (Sancho II, Alfonso III y Dinis) durante cuyos reinados se construyó. El castillo contiguo y el palacio, edificados por Doña Isabel, se han rehabilitado como pousada. Al otro lado de la plaza quedan los restos del palacio del rey Dinis, hoy Museo Municipal, donde se muestran hallazgos arqueológicos y muñecos de porcelana que dan fama a Estremoz.Portugal_109

A la entrada de Estremoz vuelven a ceñir la carretera los descomunales bloques de las canteras de mármol que, por un momento, le trasladan a uno a una ciudad imaginaria que se hubiera venido abajo por algún extraño maleficio. Su barrio bajo, más nuevo, se abre en plazas como la del Rossio Marques de Pombal, en la que los sábados se instala un mercadillo. Sobre él se alza la ciudad alta, de callecitas pulcramente encaladas y tan intrincadas y estrechas que parece imposible que pueda pasar el coche y, sin embargo son de doble dirección, e incluso hay sitio para los peatones, que comparten el empedrado con los vehículos ante la falta de aceras. Este barrio histórico, cuajado de casas góticas y manuelinas y abrazado por las murallas, se arremolina en torno a su fortaleza medieval, ocupada por el hotel pousada da Rainha Santa Isabel.

Por la hora que es, tenemos que decidir dónde vamos, una opción era volver a Vila Viçosa  y visitar el palacio, pero nos da miedo que esté cerrado y preferimos volver a Évora y visitar los megalitos que hay en sus cercanías.

Los arqueólogos datan las pedras talhas (piedras talladas) entre los años 4000 y 2000 a.c. su simbolismo es un misterio. Se piensa que los dólmenes se colocaban en los lugares donde las comunidades neolíticas enterraban a sus muertos junto con sus posesiones. Los altos menhires de forma fálica, que sobresalen entre los olivares, sugieren ritos de fertilidad, mientras que los crónlechs, grupos ordenados de piedras esculpidas, tenían posiblemente un significado religioso.Portugal_131

El primero que visitamos es el Menhir de Almendres, con 2,5 m de altura, esta solitaria piedra se halla fuera del crónlech, en un olivar. A unos 2 km por una pista de tierra se encuentra el Crónlech de Almendres, este óvalo, compuesto por 95 piedras elípticas, podría haber sido un templo dedicado a un culto solar.

Ya se está haciendo de noche pero nos acercamos al Dolmen de Zambujeiro, es el dolmen más grande de Portugal tiene un pasadizo de 14 m de largo que conduce a una cámara construida con enormes piedras.Portugal_136

Ya se ha hecho de noche con lo que por hoy se acaban las visitas.

Hemos hecho 146 km

DIA 27-12-14 SABADO

EVORA – MONTEMAR O NOVO – SINTRA – PALACIO DE PENA – SINTRA

Desayunamos y salimos hacia Sintra. En el camino nos encontramos Montemar o Novo. Fue fortificada por los romanos y los musulmanes; el guerrero Almanzor es recordado por el nombre del cercano río. La ciudad reconquistada durante el reinado de Sancho I, consiguió su primera carta en 1203, y su castillo reconstruido a finales del siglo XIII, es hoy sólo una ruina que corona la colina. Por fuera tiene un trozo de muralla en bastante buen estado y una torre muy bonita pero por dentro no se conserva casi nada.

Cogemos la autopista en Montemar ya que no hay opción según nuestro GPS, a la entrada de Lisboa pagamos el peaje que son 6,85 €. Seguimos hasta Sintra por la autopista que va muy vacía.

Para pasar el puente sobre el río Tajo, el 25 de Abril, pagamos en efectivo 1,65 €, porque no admite tarjeta.Portugal_147

Llegamos al hotel Ibis donde tenemos reservadas 3 noches. Nos atienden muy bien, la habitación es muy cómoda, todo nuevo  y agradable. Nos cuesta 113 € sin desayuno. Nos lo ofrecen por 6 € por persona, pero preferimos desayunar fuera, ya que así estamos más libres.

Nos vamos a visitar Sintra, que está a unos 3 km del hotel. Hay mucho turismo nacional y sobre todo muchos españoles, ya que está muy cerca de Extremadura y se nota que es una visita típica. Hace un día feo, con viento y nublado, pero no nos arredra. Nos vamos a la oficina de turismo donde nos dan un mapa de la ciudad y de la zona. Todos en castellano y la chica también habla castellano, como mucha gente que nos hemos encontrado en todos los sitios que hemos estado.

Aparcamos el coche y lo primero que vamos a visitar es el Palacio Nacional de Sintra. Está en el corazón de la antigua Sintra. Tiene 2 enormes chimeneas cónicas que se elevan sobre el palacio real. El grueso del edificio, incluido el bloque central y la gran cocina bajo las chimeneas datan del s XIV y se debe a Joao I, quien lo mando construir sobre una antigua edificación árabe. El Paço Real, lugar de retiro veraniego de la Corte, continuó siendo residencia real hasta la década de 1880.Portugal_153

A principios del s XVI, Manuel I añadió algunas partes de estilo morisco. Las sucesivas reconstrucciones han dado lugar a una curiosa amalgama de estilos. La sala más espectacular es la Sala dos Brasoes, con su bóveda decorado con lebreles que sostienen los escudos de armas de 72 familias nobiliarias. La parte baja aparece cubierta con azulejos del siglo XVIII. La Sala das Pegas, está decorada con urracas, parece que la hizo decorar Joao I con la intención de burlarse de las damas de la corte que hablaban como cotorras (pegas). La Sala dos Cisnes, tiene un maravilloso artesanado, pintado en el s XVII, se divide en paneles octogonales decorados con cisnes.

En la capilla, tanto el artesonado original del s XV en madera de castaño y roble como el suelo de mosaico de la capilla privada ostentan diseños árabes de gran simetría. La puerta de la sala de las Sirenas está enmarcada en azulejos del s XVI de intrincados arabescos. Las cocinas, bajo las enormes chimeneas cónicas, conservan los utensilios con que antiguamente se preparaban los banquetes reales.

Hemos comprado un tiket, que es para visitar este palacio, el palacio de Pena y el de Queluz por 25 €, si se compra por separado son 27,5 €. La rebaja no es importante pero bueno, así ya lo tenemos.Portugal_257

Cogemos el coche y vamos a visitar el Palacio de Pena, la carreterita tiene tela, es muy estrecha y empinada. Hay aparcamientos por todos sitios, mejor llegar a la entrada, porque ahora en Navidad hay sitio. Nosotros aparcamos a 10 minutos con unas subidas espectaculares, llegas sin resuello.

Sobre las más altas cimas de la Serra de Sintra se alza el espectacular Palacio da Pena, ecléctica mezcolanza arquitectónica construida en el s XIX para Fernando de Sajonia, marido de la reina María II. El palacio se levantó sobre las ruinas del monasterio jerónimo del s XV, que a su vez había ocupado el lugar de una capilla. Cuando en 1910 se proclamó la Republica, el palacio se transformó en museo, conservándose como tal y como lo dejara la familia real.

Fernando nació en Inglaterra, amaba el arte ya que era pintor de acuarelas, la naturaleza y los descubrimientos de su época. En 1869, 16 años después de la muerte de la reina María II, se casó con su amante, la condesa Edla, una famosa cantante de ópera. Su sueño de construirse un extravagante palacio se vio realizado en 1885, el mismo año de su muerte.Portugal_201

La puerta de entrada recibe a los visitantes con sus torrecillas almenadas. Los edificios del palacio están pintados con los colores originales rosa y amarillo. El dormitorio de Manuel II está decorado con paredes verdes y techos estucados. Un retrato de Manuel II, cuelga de la chimenea. El salón de bailes tiene vidrieras traídas de Alemania, jarrones de porcelana china y cuatro figuras orientales que sostienen candelabros forman parte de la fastuosa decoración del salón de baile.

En el salón árabe hay maravillosos trampantojos que cubren las paredes y el techo de este salón, uno de los más bellos del palacio. Oriente era motivo de inspiración para los románticos. El arco del Tritón está decorado con incrustaciones neomanuelinas y lo vigila una feroz criatura marina. En el retablo de la capilla de mármol y alabastro se pueden ver escenas de Cristo.

En la cocina, las ollas de cobre y demás utensilios aún cuelgan sobre los fogones de hierro, la vajilla lleva el escudo de armas de Fernando II.Portugal_229

El Palacio  da Pena está rodeado de un enorme parque con senderos sinuosos que se abren paso entre la exótica vegetación. Dentro se esconden glorietas, fuentes, así como una romántica casa construida por Fernando II para su amante. En un cercano promontorio se alza la estatua del barón Von Eschwege, arquitecto del palacio y del parque.

Al acabar la visita volvemos a la ciudad. Sintra está emplazada sobre la ladera norte de una sierra de granito, entre despeñaderos, bosques y manantiales de agua fresca. Esto hizo que fuera el lugar favorito de los monarcas portugueses. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995 y desde entonces acoge a miles de visitantes.

Sintra se divide en 3 zonas, Sintra Vila, Estefánia y Sao Pedro, conectadas por un laberinto de carreteras que se entrecruzan en las colinas circundantes. Las hermosas callejuelas adoquinadas de Sintra Vila (casco antiguo) acogen varios museos y la bella oficina de correos recubierta de azulejos. Para explorar Sintra a pie, hay que tener buenas piernas y buen calzado. Se pueden alquilar coches a caballos si no se quiere andar.Portugal_183

Las numerosas fuentes no solo sirven de ornamento: los vecinos del pueblo las utilizan para aprovisionarse de agua potable. Entre las más bonitas está la Fuente Morisca, con azulejos en complicados diseños geométricos.

En la lejanía se ve el Castelo dos Mouros, castillo árabe del s VIII, se alza por encima de la ciudad antigua como un centinela, con sus murallas serpenteantes en lo alto de la sierra. Desde allí se contempla una espléndida panorámica que abarca la ciudad y las cimas vecinas. Dentro del recinto amurallado hay una capilla en ruinas y un aljibe árabe.

La Quinta da Regaleira se construyó en 1890, es un palacio neomanuelino y sus jardines están llenos de referencias religiosas, símbolos y misterios, una obsesión para su propietario, el millonario Antonio Augusto Carvalho Monteiro.

Cerca se encuentra Monserrate, magnifico palacete con unos jardines que son una romántica selva de flores y arboles exóticos. El paseo entre las especies subtropicales y los helechos conduce a una cascada, un pequeño lago y las ruinas de una capilla devorada por las raíces de un ficus gigante. Aunque el lugar se remonta a la época árabe, su nombre actual lo toma de la capilla de s XVI dedicada a Nuestra Señora de Montserrat, que está en Barcelona. Los jardines son una creación de un joven inglés del s XVIII, pero luego fueron inmortalizados por Lord Byron en su Peregrinaje de Childe Harold.

Nosotros después de pasear un poco por Sintra, a la que se hace de noche se queda desierto y nos volvemos al hotel.

Hemos hecho  179   km

DIA 28-12-14 DOMINGO

SINTRA – PALACIO DE QUELUZ – LISBOA – ESTORIL – SINTRA

Vamos al Palacio de Queluz, a medio camino entre Sintra y Lisboa, muy bien indicado, no te pierdes. En 1747, Pedro el hijo menor de Joao V, encargó a un arquitecto que transformara su pabellón de caza del siglo XVII en un palacio de estilo rococó. El cuerpo central del edificio quedó terminado, pero tras la boda de Pedro en 1760, el palacio tuvo que ser ampliado de nuevo. El arquitecto añadió el fastuoso pabellón Robillion, los jardines y el salón del trono con la remodelación de la sala de música. Durante el reinado de María I, la familia real tenía una casa de fieras y solía pasear en barcas por el canal cubierto de azulejos. María I, vivió en este palacio tras casarse con su tío Pedro. Seria y devota, cumplió concienzudamente con su papel de reina, pero padecía accesos de melancolía cada vez más graves. Cuando su hijo José murió de viruela en 1788, perdió la razón. Su hijo se la llevó a Brasil en 1807, tras la invasión francesa.DSC_0383 (Large)

Lo más llamativo es la Sala dos Embaixadores, el rey concedía audiencias y se celebraban conciertos. El trampantojo del techo muestra a la familia real escuchando uno de ellos. El corredor das Mangas, las paredes de este luminoso corredor están cubiertas de azulejos pintados en 1784 con imágenes de los continentes, las estaciones  y escenas de caza.

El dormitorio de Don Quijote, es el dormitorio real, que vio nacer  y morir a Pedro IV, es una estancia abovedada con suelos espléndidamente decorados, creando la ilusión óptica de que la habitación es redonda cuando en realidad es cuadrada. Don Quijote es el tema de las escenas pintadas por Manuel Da Costa.

El  elegante salón del trono acogió esplendidas fiestas y banquetes. Los atlantes dorados se deben a Silvestre Faria Lobo. Los jardines franceses, decorados con estatuas, fuentes y setos, eran lugar de recreo. Los invitados escuchaban los conciertos de la sala de música desde los jardines de Malta.

Después de la visita nos vamos a Lisboa. Con menos de un millón de habitantes, Lisboa es una pequeña gran ciudad que, en pleno s XXI, ha sabido guardar imágenes de cada uno de los controvertidos avatares de su historia. El sabor complejo de su tipismo tradicional se mezcla con el tipismo multiétnico que le confieren a sus calles los “portugueses de ultramar”, principalmente una población africana, bien acogida e integrada.

Primera parada es la torre de Belém, entre 1515 y 1521, Manuel I mandó levantar esta torre defensiva en medio del río. Antiguamente era el punto de embarque para los navegantes que partían a descubrir nuevas rutas marítimas, por lo que esta joya se ha convertido en el símbolo de la expansión de Portugal.DSC_0421 (Large)

El exterior de la torre está ricamente decorado con piedras talladas imitando cordajes, balcones abiertos, atalayas moriscas y almenas en forma de escudos. El salón gótico debajo de la terraza, antiguo almacén de armas y prisión es austero, pero las habitaciones privadas merecen la visita por la bella arquería y el panorama que desde allí se contemplan.

Una imagen de la Virgen del Feliz Retorno mira al mar como símbolo de protección para los marinos que zarpaban a ultramar. Las esferas armilares y cuerdas náuticas simbolizan las hazañas marinas portuguesas. La Logia de columnas, inspirada en la arquitectura italiana, añade un toque elegante a las almenas de la torre. Las almenas están decoradas con la cruz de la orden de Cristo.

Hay una gran cola, con lo que seguimos visitando cosas y más tarde ya veremos si entramos.

Paseando por la orilla del mar llegamos al monumento a los Descubrimientos. Está ubicado a la orilla del río, se levantó en 1960 para celebrar el 500 aniversario de la muerte de Enrique el Navegante. Con una altura de 52 metros, Salazar lo mandó construir en honor a los marinos, a los reyes que ofrecieron su mecenazgo y  a todos los que participaron en los descubrimientos. Tiene forma de carabela, con el escudo de armas de Portugal en ambos lados y la espada de la casa real de Avis sobre la puerta.

Enrique el Navegante está de pie en la proa, con una carabela en la mano, y tras él, en dos filas descendentes, se hallan los personajes más relevantes de la época. En el lado oeste podemos contemplar a Dom Manuel I con una esfera armilar, al poeta Camoes con un ejemplar de Os Lusiadas, al pintor Gonçalves con su paleta, además de navegantes, cartógrafos y reyes.

Al lado norte, la enorme aguja de navegación tallada en el suelo fue un regalo del presidente de Sudáfrica en 1960. El planisferio central, adornado con galeones y sirenas, muestra las rutas de los descubridores en los s XV y XVI. Dentro del monumento un ascensor sube hasta el sexto piso, por donde se accede a la terraza desde la que se contempla unas maravillosas vistas sobre el río y Belem. Los sótanos acogen exposiciones temporales.

Pasamos por la Praça do Imperio, impresionante plaza que se abre frente al Monasterio dos Jerónimos. Vemos dos grandes colas, una para entrar a la iglesia y otra para entrar al Claustro.DSC_0430 (Large)

La cola de la iglesia es más rápida y nos vamos hacia allá. Es muy impresionante el interior, te quedas sin palabras. El refectorio está cubierto de azulejos del siglo XVIII. El panel del extremo norte muestra el milagro de los panes y los peces. Está la tumba de Vasco da Gama, con símbolos náuticos, como cuerdas y esferas armilares. Al otro lado está la tumba de Camoes, escritor universal de Portugal. La tumba del rey Sebastiao está vacía, porque el rey nunca volvió de la batalla de 1578.

La espectacular bóveda de la iglesia de Santa María se sustenta por delgadas columnas octagonales, que se abren en la parte superior y crean un espacio armónico y amplio.

El pórtico meridional es de forma geométrica y presentan una exuberante decoración. Joao de Castilho, combina los temas religiosos, como la imagen de San Jerónimo, con los mundanos que exaltan a la monarquía portuguesa.

La más auténtica creación manuelina es el claustro, sus arcos y la balaustrada están adornados con tracerías y bellas figuras.

Nos vamos en coche hacia Baixa y Chiado, estos dos barrios componen el centro comercial de la ciudad. El trazado neoclásico y geométrico de la Baixa, se debe al esfuerzo urbanístico que el célebre Marques de Pombal llevó a cabo, tras el desastre del terremoto de 1755 y sus incendios posteriores. Más de dos siglos después, en 1988, el Chiado también fue víctima  de un devastador fuego que destruyó varias manzanas, siendo rehabilitado por el arquitecto Álvaro Siza.

Vemos el elevador de Santa Justa, es una bella torre metálica, de inspiración neogótica, que esconde en su interior un ascensor. En un do  minuto se salva el desnivel entre Baixa  y Barrio Alto, ahorrando una penosa caminata, hasta las ruinas del Convento do Carmo, afectado por un terremoto y único ejemplo de gótico de Lisboa.

Hacia la Praça do Comercio, ya junto al río, las largas y rectilíneas calles de la Baixa tienen nombres como Ouro, Prata, Correeiros, Douradores, etc. que delatan el proyecto de orden racionalista, del  marqués de Pombal. La calle central, Rua Augusta, es peatonal y desemboca , a través del Arco da Victoria, en la porticada y enorme Praça do Comercio. También se le conoce como Terreiro do Paço Real, ya que aquí se alzó, en su día, el Palacio Real. La plaza está presidida por una estatua ecuestre en bronce de Jose I.DSC_0446 (Large)

Llegamos al Rossio, llamada plaza de Pedro IV, al que se dedica la estatua central, y su inseparable Praça da Figueira. Auténtico corazón de Lisboa, aunque hasta el s XX quedaba extramuros.

Merece la pena visitar la Iglesia de Sao Domingos, en cuyos alrededores vemos un gran punto de reunión de africanos. Hay unas cuantas tascas con sabor local y casetas de limpiabotas. Vemos varias tiendas que venden el popular licor Ginjinha. Es un destilado a partir de las guindas, fruto silvestre abundante en Portugal. Son espacios pequeños con un mostrador, en que los clientes están de pie el tiempo justo de beber su vaso. Entrar, beber, pagar y salir. Están abiertos desde primera hora de la mañana hasta casi la media noche.

De aquí nos vamos a las sinuosas calles de Alfama y Mouraria que rodean la colina sobre la que se alza el majestuoso Castillo de Sao Jorge, mostrando la impronta árabe de la ciudad lisboeta. Es una de las zonas más antiguas y castizas de la misma. Llegamos a la Sé, catedral de Lisboa, la mandó construir Afonso Henriques, primer rey de Portugal en 1150, después de la cruenta conquista de la ciudad a los musulmanes; de hecho está enclavada sobre la principal mezquita que entonces había en Lisboa. Aún quedan vestigios de la construcción románica originaria, pero su aspecto es de una gran sencillez con su rosetón y sus dos campanarios gemelos.

Cogemos el coche para subir al castillo, mala idea, ya que las calles son muy estrechas  y no hay apenas aparcamiento. Nosotros tenemos suerte pero no lo aconsejamos. No entramos al castillo pues nos parece muy caro pagar 8 € para subir a las murallas, aunque parece que las vistas son espectaculares.

En Alfama también se encuentra el Mirador de Santa Luzia, el palacio de Azuara o la Fundación Ricardo Espirito Santo.

De aquí nos vamos a la Avenida da Liberdade, una majestuosa avenida de más de 1 km de largo y una treintena de metros de ancho. Señala el comienzo de la ciudad nueva, surge en los alrededores del Rossio, en la zona de Restauradores, jalonada de edificios de los dos últimos siglos que ocupan hoteles, oficinas diversas y sedes de bancos, hasta llegar a la plaza del Marqués de Pombal, autentico centro neurálgico de la Lisboa moderna.

Nace en la plaza de Restauradores, con su espectacular monolito dedicado a aquellos padres de la patria que en el s XVII devolvieron al país luso su independencia, separándolo definitivamente de la corona española. La avenida constituye un espacio sin igual para el paseo. Su piso adoquinado, los parterres arbolados y los enormes edificios modernos, que han perdido su uniformidad de antaño, ofrecen un espacio atractivo para los comercios de calidad.

Hay un gran monumento conmemorativo dedicado a los Héroes de la Gran Guerra y otro que recuerda al poeta y dramaturgo Almeida Garret, llegando al final a la plaza del Marqués de Pombal. A sus espaldas se extiende el bellísimo parque de Eduardo VII, uno de los mejor ajardinados de Lisboa. Se inauguró en 1903 después de la visita del monarca inglés.

De aquí nos vamos a Estoril, pero cuando llegamos es de noche con lo que nos vamos directamente al hotel.

Hemos hecho 85 km

DIA 29-12-14 LUNES

SINTRA – COLARES – CABO DA ROCA – AZENHAS DO MAR – ERICEIRA – PENICHE – ÓBIDOS- MAFRA – SINTRA  

Vamos a desayunar a una Confitaria de Sintra, hace mucho viento y estamos a 7 grados. La primera visita es Colares, situada en las faldas de la Serra de Sintra, encantador pueblo donde aún se elaboran pequeñas cantidades del vino de Colares. Estas vides fueron las únicas que se salvaron de la catastrófica epidemia de filoxera llegada de América a finales del XIX. Muy cerca nos encontramos el Cabo da Roca, el punto más occidental de Europa.

En la oficina de turismo, previo pago de 11 €, te extienden un certificado que da fe de haber pisado este extremo del continente. Este solitario cabo de granito batido por los vientos es algo para recordar. Entre su romántico faro y los acantilados se yergue una sencilla cruz en la que reza el poema de Camoes,  “Aquí es donde la tierra acaba y el mar comienza”.

Al norte de cabo da Roca, la costa se abre en playas muy poco explotadas, nosotros vamos a Azenhas do Mar, con sus casitas blancas agarradas a los acantilados que se asoman a unas piscinas naturales en roca viva.DSC_0481 (Large)

De aquí nuestra ruta nos lleva a Ericeira, a 24 km desde Azenhas. Cuando llegamos no nos parece nada interesante, con urbanizaciones de torres todas iguales. Cuando paseamos vemos que el núcleo peatonal mantiene su encanto. Hay un paseo al borde de los acantilados, un mercado de pescado y pastelerías donde probar los ouriços. Tiene un interesante museo de historia con una colección de maquetas de barcos y utensilios de pesca de la región. En Largo das Ribas, desde un acantilado de 30 m, se goza de una magnifica panorámica sobre el bullicioso muelle de pescadores, donde los  tractores han sustituido a los bueyes que mantenían las barcas a salvo de las mareas. El 5 de octubre de 1910, Manuel II, último rey de Portugal, partió al exilio desde aquí, cuando se proclamó la República en Lisboa. Un mural de azulejos en la capilla de San Antonio, encima del puerto, recuerda el acontecimiento.

También es un buen lugar para comer pescado, pero todavía es pronto con lo que subimos hasta Peniche a 54 km al norte.

Es el segundo puerto pesquero de Portugal. Sobran los restaurantes donde saborear el buen pescado. Se puede pasear por la Ciudadela, aguardar la llegada de los sardineros a puerto, adquirir encajes o ir 2 km al norte hasta Cabo Carvoeiro, con hermosas vistas del océano y de las extrañas formaciones rocosas de la erosionada línea costera.

Está rodeada parcialmente por murallas del s XVI. En la orilla sur de la ciudad se alza la Fortaleza del s XVI, que se usó como prisión durante la dictadura de Salazar y que se hizo famosa por la fuga del líder comunista Álvaro Cunhal. Dentro el museo de Peniche ilustra a los visitantes sobre el pasado histórico del lugar.

Si el tiempo acompaña se puede realizar una bella excursión en barco a Ilha da Berlenga, la mayor de un archipiélago rocoso protegido como reserva natural que se adentra 12 km en el Atlántico y sobre la que se levanta el forte de Sao Joao Baptista.

Comemos en el pueblo, es difícil elegir porque a pesar de ser invierno y haber muchos restaurantes cerrados, sigue habiendo bastante donde escoger.

Después de dar un paseíto al lado de la fortaleza, cerrada hoy lunes, nos vamos hacia Óbidos que está a 27 km al este. Hay unos aparcamientos fuera de la ciudad porque en coche no se puede entrar. Cuesta 0,5 € la hora. Hay mucho coche, no entendemos la causa, pero cuando llegamos vemos que hay una feria de Navidad, con muchas atracciones para los niños.DSC_0502 (Large)

Entramos por la Porta da Vila, decorada en su interior con azulejos, nos encontramos un laberinto de cuidadísimas callejuelas que lleva hasta el castillo, en el que culminan sus poderosas murallas del s XIV, que se atisban desde la distancia. Se puede subir a las murallas y dar toda la vuelta a la ciudad. Alberga un abigarrado mundo de casitas tachonadas en albero y añil y de escaparates preparados para tentar a los turistas. Este pueblecito reconquistado a los árabes fue un regalo de boda del rey Dinis a su esposa Isabel de Aragón. Entonces y hasta el s XVI, fue un puerto que, al ir encenagándose el río y quedándose tierra adentro, vio decrecer su importancia.

Sin embargo las reinas portuguesas lo conservaron como legado hasta 1833. El castillo se ha convertido en pousada, donde hay varios halcones, dos de ellos con el sombrero que se les pone para utilizarlos en cetrería. También hay un buen restaurante para bolsillos desahogados.

Hemos estado una hora y media y pagamos del parking 60 céntimos de euro. Los parkings en Portugal son muy económicos, oscilan entre los 0,4 € por hora y los 0,5 €.

De vuelta al hotel paramos en Mafra, donde encontramos el palacio de Mafra. Aunque las malas lenguas especulaban con que el motivo fuera redimirse de la lujuria, la versión oficial cuenta que Joao V, sin descendencia después de tres años de matrimonio, hizo la promesa de construir un monasterio si se le concedía un hijo. Nació una heredera, Bárbara, futura reina de España, y fiel a su palabra, el rey hizo erigir a unos 40 km de Lisboa este descomunal edificio que acabaría albergando a 330 monjes y a la familia real al completo, a pesar de que el proyecto inicial había sido mucho más modesto. Cincuenta mil obreros trabajaron durante 13 años en su edificación, para la que se trajeron maderas preciosas de Brasil, mármoles de Carrara, carillones de Centro Europa y estatuas de Roma y Florencia con las que adornar el edificio de 4 ha. Hacia el este, se encuentra el bosque de 20 km de perímetro con el que linda, la Tapada de Mafra, antaño un coto de caza para reyes y nobles en el que hoy siguen abundando los jabalíes y los venados.

Levantado durante el s XVIII, durante la fastuosa época de oro que propiciaron las riquezas traídas de Brasil, el palacio y convento de Mafra alza su fachada blanca de 220 m en mitad de la pequeña ciudad del mismo nombre. Muchas de las joyas que albergaba, se las llevaron los reyes cuando  huyeron a Brasil en 1807, sin embargo el mayor tesoro sigue allí, su biblioteca, una de las más deslumbrantes de Europa, con 40.000 volúmenes repartidos por sus estantes rococós entre los que se encuentra la primera edición de Os Lusiadas, el mayor poema épico portugués, escrito en 1572 por Luis de Camoes.

Hemos hecho 246 km

DIA 30-12-14 MARTES

SINTRA – BOCA DA INFERNO – CABO RASO – CASCAIS – ESTORIL – SESIMBRA – PALMELA – BEJA –  MÉRTOLA – TAVIRA   

A las afueras de Sintra desayunamos y ya vamos en dirección Boca da Inferno. Está a 3 km al oeste de Cascais. El mar sube y llena las ensenadas y grietas que hay en las rocas, haciendo un ruido terrorífico y salpicando a gran altura en días de tormenta. Hoy no es el caso, hay un cielo azul maravilloso y el mar está muy tranquilo, pero se puede uno imaginar que en días duros debe dar miedo. Un km después y de nuevo con presencia de hoteles y urbanizaciones modernas, llegamos a la ponta da Alpendurada, con el Faro de Guía. Ya mirando al oeste, el cabo Raso cuenta con un nuevo faro desde el que se divisa el cabo da Roca, donde estuvimos ayer. Más al norte está la Praia do Guincho, que aparece defendida por dos fortalezas.DSC_0531 (Large)

Volvemos hacia Cascais, tiene un aire ilustre que no tienen otros enclaves de la costa portuguesa. La historia ha quedado reflejada en las casas situadas a lo largo de su costa, construidas a finales del s XIX como residencias de verano de los lisboetas adinerados. Una de las razones fue que el rey Luis I trasladó sus actividades de verano a la fortaleza de la villa. Su importancia militar era entonces evidente, ya que está situada en la desembocadura del río Tajo. Su bahía era una zona de pesca en tiempos prehistóricos.

El Museo do Conde de Castro Guimaraes es quizás el mejor lugar para apreciar cómo era Cascais hace solo un siglo. La villa parecida a un castillo, está situada en un promontorio de una cala y, actualmente, forma parte de un parque. La casa, y todo su contenido, fue donada al municipio. Siguiendo la carretera del museo se encuentra el nuevo puerto deportivo, uno de los mayores atractivos de Cascais.

Siguiendo la carretera costera llegamos a Estoril. A pesar de haber sido el refugio en el exilio de la realeza y la aristocracia huyendo de la Europa republicana, la encantadora ciudad de Estoril no ha permanecido en el pasado. Es un centro balneario de aguas térmicas, 32,4 º, hipersalinas, bicarbonatadas radiactivas que se conocen desde antiguo. Su cercanía a Lisboa y su clima, favorecieron la transformación de un antiguo poblado de pescadores en un  lujoso núcleo residencial, el más cosmopolita de Portugal. La ciudad se ordena en torno al Casino y los amplios jardines que lo envuelven.

Además de los tres pequeños fuertes de los s XVII y XVIII, que defendían la boca del Tajo, a la playa do Tamariz se asoma un original chalé, de aspecto acastillado, con su torre almenada.DSC_0520 (Large)

Poco después pasamos el puente 25 de abril, que a la salida no se paga, y seguimos hasta nuestro próximo destino.

Llegamos a Sesimbra, agradable y luminoso puerto pesquero situado al abrigo de una pequeña ensenada formada al precipitarse al mar las abruptas laderas de las estribaciones de la Serra da Arrábida. Vamos directamente al Castelo, monumento nacional construido entre los s XII y XIV, está encerrado entre alineaciones montañosas sólo abiertas hacia el mar, sobre el que se eleva a 240 m. Sus muros han sufrido las mismas destrucciones, reconstrucciones y cambios de propietarios que las fortalezas vecinas.

Al conjunto, dominado por la primitiva torre del homenaje, le fue añadido un perímetro más amplio y reforzado, adaptado a las escarpaduras del terreno, para cobijar la población original y las iglesias construidas intramuros. De todas las antiguas dependencias internas de la fortaleza apenas queda algo hoy en pie. En su recinto, al que se penetra por la Porta do Sol, permanecen en pie la alcazaba cuadrada, de tiempos de Sancho I y la Iglesia de Santa María do Castelo. Fundada en 1165, guarda una valiosa imagen de Nossa Senhora dos Homens (s XIII).

El Fuerte de Santiago se erigió por el desarrollo de la navegación por mar y de las armas de artillería, para hacer frente a las incursiones de los piratas norteafricanos y el eterno enemigo la armada española.DSC_0488 (Large)

De aquí vamos hacia Palmela, pasando por Vila Nogueira de Azeitao y por Vila Fresca de Azeitao. Aquí encontramos la Quinta da Bacalhoa, residencia señorial del finales del s XV en la que confluyen con talento el arte mudéjar y el renacentista. Su interior no se puede visitar pero si sus jardines.

Cerca se encuentra el Convento de Arrábida, situado en el parque natural, es un convento franciscano. Su arquitectura muy compartimentada con celdas y dependencias alrededor de la iglesia, comprende el vía crucis que asciende por el monte.

Palmela, antigua plaza fuerte, asentada sobre un promontorio en las estribaciones  de la Serra de Arrábida, desde donde se contemplan unas esplendidas panorámicas, con los estuarios y llanuras aluviales de los ríos Tajo y Sado, al norte y sur respectivamente, y la planicie del Alentejo al este.

El valor paisajístico es alto, pero,  no lo es menos el conjunto arquitectónico del burgo, desparramado por las empinadas laderas del promontorio, presidido por la vigilante mole del castillo de los Caballeros de la Orden de Santiago de la Espada, y todo ello impregnado con un fuerte sabor medieval.

La fortaleza defensiva medieval sucesivamente conquistada, destruida y reconstruida por tropas árabes y cristianas. Formaba parte de una antigua red de siete bastiones de control en torno a los dos grandes estuarios, cuyo dominio resultaba de capital importancia para el desarrollo económico y la seguridad interior del reino.

Desde 1172, poco después de  segunda reconquista por parte del rey Dom Alfonso Henriques, estos extraños frailes guerreros, su condición secular no era completa ya que podían casarse, se instalan aquí y fundan un convento intramuros.

A partir de 1210, se hace la muralla interior, primero de los tres perímetros defensivos que integran el complejo militar, así como dos torreones cilíndricos orientados al norte, hacia el Tajo y Lisboa. Algo posterior es la maciza  torre del homenaje.

El segundo recinto amurallado, aparece relacionado con las disputas entre reyes y nobles con la creciente amenaza del expansivo poder castellano.

Un tercer y último perímetro amurallado fue necesario para adaptar la fortaleza a las nuevas armas. Es una línea irregular de gruesos muros de mampostería, interrumpida por salientes y baluartes, en la que escasean los ángulos rectos a fin de desviar más eficazmente los proyectiles lanzados por los cañones.

Tras los muros, al pie de la torre del homenaje, se encuentran las ruinas de la iglesia de Santa María do Castelo, renacentista, totalmente destruida por el terremoto de 1755. La iglesia de Santiago de 1483, de estilo gótico tardío con su interior de 3 cuerpos con cinco tramos de bóveda sustentada por pilares adosados. Guarda algunas lápidas sepulcrales de interés.

Adosado a la iglesia se halla el antiguo conventos de los Espadarios, hoy rehabilitado y convertido en una acogedora pousada. Por su parte las caballerizas han sido ocupadas por tiendas de artesanía y productos gastronómicos.

De aquí ya vamos directamente a Beja. Son 145 km por carreteras nacionales y tardamos unas 2 horas.DSC_0534 (Large)

Al casco antiguo, un entramado de estrechas callejas blanquísimas, es fácil llegar buscando la altura de la torre del homenaje del castillo, al que se puede acceder tras aparcar casi a sus pies. La capital del Bajo Alentejo es la Pax Julia que bautizara Julio Cesar al firmar en ella la paz con  los lusitanos. En las llanuras que la circundan crece desde la época romana el trigo y todavía, Beja mantiene su carácter de centro agrícola de la zona. Pero más que por todo ello, la ciudad  es conocida gracias a “las cartas portuguesas” que la joven monja Mariana Alcoforado, hija de una de las grandes familias de la ciudad, escribió hace tres siglos y medio al marques de Chamilly, que luchó en el Alentejo contra los españoles, y cuya publicación en Francia en 1669 fue todo un escándalo por lo apasionado de su amor no correspondido. Desde entonces, a escribir una carta de amor se le llama en muchos idiomas, escribir una portuguesa.

Casi lo primero que buscan los visitantes al llegar es la famosa ventana junto a la que Mariana suspiraba  por el regreso del marqués, y muchos la confunden con un romántico mirador de doble arcada que luce el exterior el convento de Nossa Senhora da Conceiçao, hoy convertido en el Museu Regional. Sin embargo la auténtica ventana, en realidad una rustica reja negra que cubre un gran ventanal, solo puede verse desde el interior del museo, que además alberga una colección de pinturas y piezas antiguas que atestiguan la historia de la ciudad.

Es monumento nacional desde 1922 y que acogió entre sus muros a las monjas clarisas. Fue construido a mediados del s XV por los duques de Beja, el infante D. Fernando y la infanta Dª Beatriz, padres de la reina Leonor y el rey Manuel I. Tras su fundación se convirtió en uno de los conventos más ricos del sur de Portugal. De entonces, se conserva poco más que la Iglesia, el claustro y la sala capitular, de una belleza extrema por sus paredes revestidas de azulejos centenarios. Los paneles barrocos de talla dorada del s XVIII también son dignos de mención. La fachada de la iglesia, con el portal gótico y las ventanas de doble arco mudéjar, contiene algunos rasgos  manuelinos, como los torreones cónicos.

En las cercanías de Beja se encuentra la villa romana de Pisöes. Se descubrió accidentalmente en los años 60 y las investigaciones arqueológicas han revelado, que era una importante explotación agrícola de la época romana. La villa ocupa un área de cerca de 30 mil metros cuadrados en una zona plana, con termas y coloridos mosaicos que representan cenas naturalistas o composiciones policromadas. No tenemos tiempo para visitarlo, otra vez será.

Nuestra siguiente parada es Mértola, a 54 km al sur. Las aguas del río Guadiana, que más al norte deja de ser navegable, y de uno de sus afluentes, bañan parte de sus límites. La posición privilegiada de la villa hizo que a lo largo de la historia se convirtiera en un importante puerto mercantil. Fueron varias las culturas que contribuyeron en convertir Mértola en un hervidero de agitación comercial. Fenicios, cartagineses, romanos y árabes dejaron su huella gracias a las aguas fluviales.

El museu de Mértola abarca todo el municipio y comprende varios núcleos museológicos de diversos periodos históricos; el Núcleo de la Basilica Paleocristiana; el de la Achada de Sao Sebastiao; el núcleo romano, el del Castillo (s IV-IX), con la almenada torre del homenaje. Se puede subir arriba de todo y dentro hay una pequeña exposición con un video en portugués que habla de la historia de la población. El de Arte Islámico, el de Arte Sacro y 4 espacios readaptados para perpetuar algunas artes tradicionales mediante material etnográfico, la herrería, la tejeduría y la orfebrería.

Al lado del castillo está la Iglesia de Nossa Senhora da Anunciaçao, tiene la particularidad de contener los restos de la única mezquita que se conserva en Portugal. Martulah llegó a ser un emirato independiente tras la disolución de la taifa de Córdoba, aunque pasados diez años Al-Mutadid conquistaría la villa para integrarla en la esplendorosa taifa de Sevilla. Tras la caída del imperio almorávide volvería a ser una taifa independiente. La fachada mudéjar con almenas puntiagudas es un ejemplo de las reformas del s XVI. Vale la pena detenerse en el mihrab, un nicho poligonal de cinco paños con arcos polilobulados, con su respectiva quibla orientada a la Meca. En el exterior quedan 4 arcos de herradura decorados con alfices de yeso. Ya no se conserva  el antiguo patio de rezos ni el alminar, que fue sustituido por la torre-campanario actual. Cada dos años (impares) se celebra el Festival Islámico, un evento que convierte las angostas calles del interior de la alcazaba en un zoco.

Nos alojamos en Tavira en el hotel Porta Nova, nos cuesta la doble 25 € sin desayuno. Es un hotel bastante grande y de 4 estrellas. Está lleno de jubilados ingleses, no hay wifi en la habitación aunque en la nuestra que está encima de recepción sí que nos llega. La habitación está muy bien con un balcón que no aprovechamos ya que llegamos noche cerrada.

Hemos hecho 407 km.

DIA 31-12-14 MIERCOLES

TAVIRA 

Hoy volvemos a España, pero antes visitamos Tavira. La bonita ciudad de Tavira, llena de antiguas iglesias y magnificas mansiones con balcones de filigrana, queda a ambos lados del río Gilao, unida por un puente de origen romano. Formaba parte de la calzada romana costera entre Castro Marim y Faro. Los primeros antepasados de Tavira fueron los árabes, que la vieron como uno de sus asentamientos más importantes en el Algarve, junto con Silves y Faro.DSC_0558 (Large)

Fue conquistada en 1242 por Dom Paio Peres Correia, para vengar el asesinato de siete de sus caballeros a manos de los musulmanes durante una tregua. Floreció hasta el s XVI, después inicio su lento declive agravado por una dura plaga y el enarenamiento del puerto. Hoy la ciudad se dedica al turismo, sin perder su atractivo y animación.

La mejor forma de ver la ciudad es desde las murallas del castillo árabe, en el antiguo barrio musulmán. Desde aquí los tejados de quatro aguas que coronan las casas de la Rua da Liberdade son claramente visibles. Estos tejados piramidales posiblemente evolucionaron para contrarrestar el efecto de las lluvias torrenciales que asaltan a la zona por sorpresa. Desde las murallas del castillo, la cercana torre del reloj (enorme) de la iglesia de Santa María do Castelo distingue a la ciudad. La iglesia ocupa el lugar de lo que una vez fuera la mezquita más grande del Algarve. Su fachada conserva una entrada y ventanas góticas, y el interior, restaurado en el s. XIX.

Bajo el castillo se encuentra el convento de Nossa Senhora da Graça de 1568. Vamos a desayunar a una confitería que se llama Romana Tavira, mejor evitarla, pues por dos croissants y dos cafés con leche 8 €!!!!!!

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