Ibiza

Dalt Vila, Es Vedrà, Calas

Viaje realizado desde el 6 hasta el 9 de Diciembre del 2018

DÍA 1 JUEVES 6-12-2018

BARCELONA – IBIZA – SANTA EULALIA DES RIU – BALAFIA – CALA DE SANT VICENT – PUNTA GROSSA – PORTINATX – CALA XARRACA – SAN MIQUEL DE BALANSAT – SANTA EULALIA DES RIU

El avión sale a las 9:25 de la mañana de la T1, ya que volamos con Vueling. Nos levantamos y vamos a desayunar a la sala VIP del aeropuerto.

El avión sale puntual y en poco más de 45 minutos estamos aterrizando en la grande de las Pitiusas. El coche lo hemos alquilado en el mismo aeropuerto con la compañía Goldcar, otras compañías eran más baratas pero tenías que coger un bus que te llevaba al parquing donde estaban los coches. Los 4 días nos cuesta 25 €, lo cual es una ganga, pero lo podíamos haber tenido por 12 €!!!!!

Llegamos al centro de Ibiza que está a muy pocos km del aeropuerto y aparcamos en un parking abierto, que al ser fiesta no se paga. Los 4 días nos va a hacer un clima estupendo con temperaturas diurnas de 24 grados, por lo que es muy agradable pasear sin rumbo y descubrir los rincones de esta pequeña población.

En primer lugar vamos al Passeig de Vara de Rey, es la calle principal y recibe su nombre del general español Joaquim Vara de Rey, que pereció en Cuba en la guerra hispano-estadounidense en 1898. Sus bares y restaurantes están muy concurridos por la noche, pero ahora hay familias con niños y el mercado navideño con artesanías y cosas típicas de navidad.

En esta calle se encuentra el Monument als Corsaris. A principios del s XIX, los habitantes de la ciudad, atormentando por los incesantes saqueos piratas, decidieron solicitar los servicios de Antoni Riquer, un bucanero que libró batallas contra los barcos piratas que asediaban las naves mercantes que circulaban por el puerto. Sus contiendas con Novelli, un corsario pagado por los británicos, al mando del gran bergantín Felicity, se hicieron legendarias. A pesar de contar con una considerable desventaja de medios, Riquer, logró hundir el buque enemigo en una cruenta batalla. Los ibicencos en agradecimiento, erigieron este monumento.

El Mercat Vell es el edificio del antiguo mercado. La nave, que guarda reminiscencias de un antiguo templo griego, se contruyó en 1873. Todas las mañanas se llena de vendedores de fruta y verdura. Se ubica al norte del Portal de Ses Taules.

Es muy frecuente en las ciudades costeras mediterráneas la división de la ciudad en dos partes muy diferenciadas, la que está junto al puerto y por tanto al nivel del mar, en Ibiza el barrio de Sa Penya o el de Sa Marina, antaño habitados por pescadores y marineros, de casas sencillas y de mucho tipismo, aunque ahora notablemente degradadas en algunos rincones, y la que está en un cerro próximo, ubicación ideal para repeler indeseables ataques de piratas, normalmente circundado de murallas como Dalt Vila. En esta última parte, ciudad alta o ciudadela, se encontraban los talleres de los gremios artesanos, las pequeñas industrias, las casas de los nobles y jerarcas, la catedral, los edificios institucionales etc.

Entramos a la ciudadela por el Baluard de Santa LLúcia, es la torre más amplia y la mejor dotada de las siete que se alzan en el perímetro amurallado. Fue construida en el s XVI, durante el reinado de Felipe II, de acuerdo a un diseño del arquitecto italiano Giovanni Battista Calvi. En 1585 se llevó a cabo la culminación de las defensas de la ciudad con la construcción del magnífico Portal de Ses Taules, decorado con el blasón de Felipe II y antiguas estatuas romanas, encontradas durante la construcción de la muralla. Una es de un senador romano y la otra de la diosa Juno. Hay otras puertas como el Portal Nou, con un escudo con las cuatro barras catalanas en su jamba, y el portal de Sant Joan, al pie de los baluartes del mismo nombre. Ya dentro de Dalt Vila encontramos restos de las murallas árabes, que datan de los s VII al XIII. También se supone la existencia de una muralla cartaginesa, pero no se han hallado restos.

Desde el Baluarte de Santa Llúcia se obtienen unas vistas espectaculares del marinero barrio de Sa Penya. Próximo está el Museo de Arte Contemporáneo, que alberga una notable colección de obras de pintores y escultores nacionales y extranjeros. Los lunes y festivos está cerrado.

Seguimos por la calle del General Balansat llegando al convento de Sant Domènec, construido por los dominicos y que posteriormente ha servido como prisión, escuela y sanatorio. Actualmente es la sede del Ayuntamiento de la ciudad.

Seguimos y llegamos a la Catedral, hoy cerrada pero que visitaremos al cabo de dos días. Enfrente está el Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera, que ocupa la que fuera capilla del Salvador y sala de la Universidad, ambas edificadas en el s XV. Actualmente lo han cerrado y algunas de sus piezas se pueden ver en el Puig des Molins.

En la oficina de turismo que se encuentra en la misma plaza, en el Edificio de la Curia (s XIII), nos dan abundante información, mapas y todo lo que necesitamos para estos días. Fue sede de los tribunales de justicia y uno de los centros de poder de Eivissa. Fue construida aprovechando las estructuras de la antigua muralla andalusí.

Seguimos nuestro paseo por el carrer Major, que contiene las casas más importantes de la villa, Casa Bardaxi-Clarà del s XV, Casa Gotarredona del s XVI, Casa Balansat del s XVII, La Salinera de XVIII etc…

La muralla mide 2 km y es una de las razones que hicieron que reconocieran esta zona como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.

Llegamos a Sa Marina que fue en sus orígenes un barrio obrero, que se desarrolló cuando numerosas personas se vieron forzadas a trasladarse extramuros ante la superpoblación de Dalt Vila. Actualmente en esta área del puerto existen servicios de transbordador a la Península. En sus callejuelas hay innumerables puestos de ropa y recuerdos, muchos de los cuales venden artículos de marcado estilo hippies. La mayoría están cerrados en esta época del año, pero los que hay abiertos nos recuerdan con sus precios que estamos en una zona muy cara y exclusiva.

En esta zona se encuentra también desde donde salen los ferrys que te llevan a Formentera. Nosotros nos lo hemos planteado pero al final decidimos tomárnoslo con tranquilidad, para variar, y no nos acercaremos en esta ocasión a la pequeña de las Pitiusas. Hay varias compañías que hacen el trayecto, pero Aqua Bus Ferry Boats, ofrece el pack “Descubre Formentera” que consiste en ferry lento a Formentera, allí un autocar te lleva a los sitios turísticos de la isla, comes una paella en un restaurante y vuelta hacia Ibiza, todo incluido son 55 € que me parece un precio muy correcto. Eso sí, solo hay servicio de martes a viernes. La misma compañía ofrece un ticket ida y vuelta a Formentera por 19,99 € cada día, saliendo a las 11 de la mañana de Ibiza y volviendo a las 17 horas en Diciembre, Enero y Febrero y a las 18 horas en Noviembre, Marzo y Abril.

La otra compañía que vemos cuesta 39,99 € el ticket ida y vuelta, pero sin restricción de horarios.

Nos vamos a tomar posesión de nuestra habitación que está en medio del campo en el término municipal de Santa Eulalia. Se llama Habitaciones Alma y nos cuesta los 3 días 110 €. Cuando llegamos no hay nadie, son una serie de habitaciones con sus porches y una gran piscina lista para quien sea valiente y se quiera bañar. Mandamos un mensaje y nos dicen que la llave está en un sofá a la entrada debajo de los cojines. La habitación es muy grande y confortable, tiene el baño tipo suite y tenemos acceso a una pequeña cocina, compartida con otra habitación, donde si se quiere se puede cocinar, con una nevera y microondas.

Salimos otra vez hasta Balafia, se trata de un conjunto de cinco casas típicas blanqueadas, con dos singulares torres de defensa y refugio, edificadas para contrarrestar posibles incursiones de los piratas berberiscos que antaño asolaron a las Baleares. Hay callejones brevísimos entre las cinco construcciones principales, y unos añadidos arquitectónicos, hornos, tejados, ventanas, etc. Las torres permanecen sin blanquear, en un notable contraste con el blanco resplandor del conjunto. Una pareja nos dice que no hace falta que entremos que no hay nada que ver, pero nosotros volveremos al cabo de dos días y si que las recorreremos a placer.

De aquí vamos a la Cala de Sant Vicent. Está ocupada por una de las urbanizaciones con más solera de Eivissa. Quizás fue una de las primeras ofertas para el turismo, la playa está totalmente urbanizada, aunque en segunda línea el bosque de pinos y sabinas se mantiene en muy buen estado de conservación, es parte ya del área natural que los ibicencos denominan els Amunts. Es uno de los extremos de la cala todavía pueden verse algunas de las primitivas casetas para barcas, con sus correspondientes varaderos.

En coche unos km más adelante llegamos a Punta Grossa, con unas vistas espectaculares de la costa. De aquí vamos a Portinatx, otro de los núcleos tradicionales del turismo en Eivissa. Vamos a Cala Xarraca, una cala en estos momentos desierta, con una casa alucinante justo tocando el mar, enorme y preciosa. Volviendo, paramos en Sant Miquel de Balansat, famosa por su iglesia fortificada, una de las más antiguas que se terminó en el s XVII, sobre un templo primitivo del s XIV.

Ya está anocheciendo, con lo que vamos a Santa Eulalia donde en un restaurante nos comemos unas pizzas buenísimas con cervezas por 24 €.

DÍA 2 VIERNES 7-12-2018

SANTA EULALIA DES RIU – IBIZA – PARC NATURAL DE SES SALINES –POBLAT FENICI DE SA CALETA – TORRE DES SAVINAR – ES VEDRÀ – SANT JOSEP DE SA TALAIA – CALA BASSA – SANTA EULALIA DES RIU

Hoy volvemos a Ibiza para poder visitar lo que ayer estaba cerrado. Aparcamos al lado de la muralla en un parquin donde encontramos un hueco para nuestro Focus. Entramos a la Madina Yabisa, una pequeña exposición reproduce la ciudad árabe medieval de Madina Yabisa, previa a la caída de la isla ante las fuerzas catalanas de 1235. La entrada cuesta 3 € por persona si no eres residente en Ibiza, pero la chica nos deja entrar gratis al decir que somos profesores. Se puede ver un video que explica un poco la vida durante el tiempo que estuvo ocupada por los árabes y se pueden ver muestras de dinero, cerámica y poco más. Entre los siglos XI y XIII se transformó en una populosa ciudad portuaria dotada de mercados y defendida por sólidas murallas. En el interior del edificio se conserva un tramo de muralla islámica y dos torres.

Entramos a la catedral, donde podemos apreciar sobrios contrafuertes que dan rigidez y personalidad al edificio. El interior alberga algunos retablos y pinturas de interés. También se puede visitar el museo catedralicio diocesano, instalado en la sacristía que exhibe entre otras piezas una notable custodia de plata dorada.

De aquí vamos al Baluarte de Sant Jaume y Sant Pere. Uno de ellos está cerrado y por eso la entrada en el otro es gratuita. Hay unas pantallas donde se ve como se defendían de los ataques de una manera muy realista. En el de Sant Jaume se pueden ver reproducciones de armas de fuego como arcabuces y pistolas. Las piezas de artillería del s XVIII eran cañones más ligeros y disparaban bolas rígidas de hierro o botes de metralla que estallaban en el aire. Los morteros lanzaban granadas explosivas.

En el de Sant Pere se ha instalado una unidad museográfica que pretende transmitir al visitante como se usaba la artillería simulando la bajada de un cañón. En la casamata inferior se proyecta un audiovisual sobre la construcción de la muralla renacentista de una manera teatralizada muy bien hecha. Se pueden ver una dependencia donde se supone estaba el encargado de las obras y una copia de la estructura que utilizaban para ir rellenando las paredes de piedra de la muralla.

La siguiente visita es la Necrópolis del Puig des Molins. Las primeras tumbas de este antiguo camposanto datan del s VII a.c. y la época fenicia. Se sigue el camino y se curiosea en los hipogeos (bóvedas de enterramiento), excavados en la colina. Se puede descender a una serie que está interconectada. En el museo se exhiben hallazgos como amuletos y figuras de terracota descubiertos en las más de 3000 tumbas que contiene la colina. Las salas del museo ofrecen una didáctica perspectiva sobre lo hallado, alumbrando detalles de una cultura, la púnica, aún desconocida en gran parte. Collares, instrumentos de cirugía, armas, lucernas, series de exvotos, sarcófagos, agujas, anillos, sellos, monedas, completan las ricas colecciones de arte púnico, tal vez uno de los mejores del mundo por lo que atañe a esta cultura. Hay 5 salas de arte púnico, fenicio y romano. En cada una de las salas hay un pequeño video donde explican los ritos funerarios de cada una de las culturas, todo muy interesante.

Se cree que Ibiza se convirtió en un cementerio preeminente para los cartagineses acaudalados porque sus requisitos para los enterramientos eran muy exigentes, en concreto que fuera un lugar libre de criaturas venenosas, y en la isla no hay serpientes venenosas ni escorpiones. Los nobles eran enterrados en esta necrópolis a miles, pues los cadáveres llegaban a este lugar desde todo el imperio. En el museo hay 5 salas donde por separado se va viendo las costumbres funerarias de todos los pueblos que han pasado por aquí. Las excavaciones han demostrado que era una necrópolis púnica y romana.

Coincide nuestra visita con una exposición que se llama “Desenterrando el silencio: Antonio Benaiges, el maestro que prometió el mar”. Explica la vida y la muerte de un profesor catalán que estuvo destinado en un pueblecito de Burgos, Bañuelos de Bureba, donde aplicó unas técnicas muy avanzadas de educación, pero que duró poco en su puesto de trabajo, pues la Guerra Civil y la dura represión de los sublevados hizo que fuera asesinado y enterrado en una fosa común junto con más de cien vecinos del pueblo. Nos parece muy interesante para que no se olviden los horrores de una guerra civil, en tiempos tan revueltos como los actuales.

Comemos algo y nos vamos al Poblat Fenici de Sa Caleta. Este lugar marca el primer asentamiento humano en Ibiza. A mediados del s VII a.c., los cartagineses establecieron una base en el yacimiento y construyeron una pequeña aldea junto al mar. Más allá de las vallas metálicas, se hallan los cimientos de los edificios. Paneles informativos explican la importancia del lugar. El poblado fue abandonado pacíficamente hacia el s VI a.c. Los fenicios introdujeron en la isla conceptos como el urbanismo, la cerámica a torno, la metalurgia del hierro, la escritura, etc.

Seguimos haciendo ruta y pasamos por Sant Josep de Sa Talaia, donde está el pico más alto de Ibiza con 475 m de altitud. Vamos con el coche unos km, pero la carretera se complica y damos media vuelta. El siguiente punto de interés es la Torre des Savinar, pero no estamos calzados adecuadamente para llegar a ella, ya que hay un camino que asciende hasta ella desde donde se aparca el coche, con lo cual desistimos. Fue construida en 1763 para salvaguardar el flanco sur de Ibiza frente a ataques piratas. Las vistas no obstante a Es Vedrà son espectaculares. Hay muchas leyendas sobre ese islote de 381 m de altitud que sale abruptamente del mar.

Según cuenta la leyenda este islote estuvo habitado por sirenas que intentaron atraer a Odiseo. En la actualidad se dice que los marineros y buceadores experimentan una extraña fuerza magnética en este lugar. Este promontorio en el que solo habitan aves y rebaños de cabras montesas y carneros, provoca una gran impresión.

Se supone que es muy magnética, los marineros han informado que las brújulas no funcionan cerca de la isla y supuestamente se han visto avistamientos de ovnis. La isla estaba vinculada a la diosa cartaginesa del amor y la fertilidad, Tanit.

En Sant Josep de Sa Talaia el único edificio histórico de interés es la iglesia, toda encalada en blanco, preciosa.

Para acabar el día, que al ser en diciembre a las 6 es noche cerrada, vamos a la Cala Bassa. Es una de las playas más bellas de la isla y una de las pocas que se puede llegar en autobús.

En Santa Eulalia, desde finales de noviembre hasta finales de diciembre, los viernes por la noche hay una promoción que te puedes tomar una cerveza con una tapa por 3 €. Es bastante errático cuando empieza, ya que algunos desde las 7:30 ya empiezan y otros por el contrario hasta las 9 no empiezan la promoción.

DÍA 3 SABADO 8-12-2018

SANTA EULALIA DES RIU – SAN LLORENÇ DE BALAFIA – BALAFIA – SANT CARLES DE PERALTA – SANTA EULALIA DES RIU – SANT MATEU DE ALBARCA – SANTA AGNÈS DE CORONA – FORADA – SANT JORDI DE SES SALINES – PARC NATURAL DE SES SALINES – SANTA EULALIA DES RIU

Volvemos a Balafia pero primeros vemos la iglesia de Sant Llorenç de Balafia, como todas las de la isla protegida para los ataques enemigos. En esa plaza hay un montón de gatos persas y no persas, preciosos, pero no son amigables. Balafia sorprende, porque es un conjunto pequeño de casas donde se mantiene la arquitectura tradicional y parece que estas en otro siglo.

De aquí nos vamos a Sant Carles de Peralta donde cada sábado del año se celebra el mercado de las Dalias. Es un mercadillo de artesanías, productos ecológicos y toda la parafernalia hippie que aún se mantiene después de tantos años. No me puedo resistir y me compro dos pulseras muy chulas a un precio bastante asequible.

Esta isla es tan pequeña, que pasas muchas veces por el mismo sitio, con lo que al pasar por Santa Eulalia vamos a visitar el Puig de Missa. Casas cubicas con curiosas chimeneas, típicas de la arquitectura insular, se apiñan en torno a la blanca iglesia del s XVI, erigida sobre una primitiva capilla del s XIV destruida por los turcos. Su estructura de fortaleza protegió, gracias a sus espesos muros, a los habitantes de la población de los continuos ataques de piratas y corsarios. Como están celebrando la misa, la vemos abierta, parece que entre semana no se puede ver por dentro, aunque los porches en cualquier caso se pueden ver.

En la antigua finca Can Ros se ubica el Museo Etnológico, pero hoy está cerrado. Tiene objetos hallados en los campos de ambas islas. Ofrece una visión histórico-etnográfica de la cultura, de la economía tradicional y las costumbres populares de las Pitiusas.

Hemos leído en alguno de los folletos de la oficina de turismo que hay una fiesta del vino en Sant Mateu de Albarca en Diciembre y al mirar por internet vemos que el año pasado fue en este puente de Diciembre. Su campo es uno de los más feraces de la isla, con gran variedad de cultivos y abundancia de higueras, vides, olivos y almendros, los cuales contribuyen a la belleza del paisaje.

Llegamos al pueblo y no hay suerte, este año es el próximo fin de semana. No obstante en el bar del pueblo vemos el anuncio de unas fiestas en Forada, muy cerquita de aquí. Como empiezan los bailes típicos a las 13 horas, aprovechamos para ir a Santa Agnés de Corona. Tiene una hermosa iglesia, pero poco más.

Llegamos en punto a Forada, donde al salir de la iglesia han empezado unas danzas típicas muy coloridas, con los trajes típicos y toda la parafernalia. Es muy bonito, porque aquí los únicos turistas somos nosotros, el resto, son los del pueblo, los danzantes y la familia. Eso sí, esté el alcalde, el sacerdote y la guardia civil, todo muy castizo. Al final de los bailes nos invitan a buñuelos y a unos porrones de vino, todo muy rico.

El Ball pagès, con los participantes ataviados con sus trajes tradicionales, es rítmico, aparentemente simple, rustico, y contiene una gran simbología de las relaciones entre hombres y mujeres en la cultura tradicional ibicenca. Los hombres visten de blanco, con barretina y las mujeres portan largas faldas que les llegan a cubrir los pies y grandes trenzas postizas bajo los pañuelos y tocados que cubren su cabeza. Se adornan con joyas de oro muy preciadas por cada familia. Mientras bailan, el hombre efectúa grandes saltos y golpea monótonamente sus grandes castañuelas. Las mujeres giran a su alrededor sin apenas alterarse, a pasitos breves y rápidos, aparentando distracción o recato.

Cada sábado también se celebra un mercado tradicional en Forada, con unas pocas paradas de comida preparada, , jabones artesanales, comida orgánica y demás.

Hoy sábado, hay un mercadillo muy famoso en Ibiza que se celebra en San Jordi de ses Salines. Es una especie de rastro, donde la gente vende de todo un poco, desde antigüedades, ropa de segunda mano, juguetes, discos, herramientas etc. Llegamos cerca de las dos de la tarde, pero todavía hay mucho ambiente.

Vamos al parc Natural de Ses Salines, constituido por estanques de extracción de sal y por charcas y extensiones de sal sosa y sabinas, además de un buen pinar costero sobre dunas en un excelente estado de conservación, ha motivado duras disputas políticas en las últimas décadas. Como es lógico, la vegetación está adaptada a las condiciones de salinidad y humedad propias de estas zonas litorales, mientras que en los estanques las aves acuáticas encuentran áreas de reposo y nutrición en sus viajes migratorios y en sus invernadas. En Ses Salines se han podido observar flamencos y ocas, y son frecuentes los ánades de distintas especies, las aves limícolas con las avocetas y cigüeñuelas, las garzas, las águilas pescadoras y otras muchas especies de marismas y salinas. También nos acercamos a la playa de Es Cavallet, poco concurrida, aunque el restaurante que hay al lado está a tope.

DÍA 4 DOMINGO 9-12-2018

SANTA EULALIA DES RIU – POU DES LLEÓ – TORRE D’EN VALLS – AIGÜES BLANQUES – CUEVA DES CULLERAN – SANT JOAN DE LABRITJA – SANT ANTONY DE PORTMANY – CALA CODOLAR – IBIZA – BARCELONA

Hoy tenemos todo el dia por delante para visitar algo más de Ibiza pues el avión sale a las 22:30 de la noche. La primera parada es Pou des LLeó, una cala pintoresca y solitaria a estas horas y época del año. Desde aquí después de un corto paseo por la Ruta del Falcó se llega hasta la torre de Defensa del s XVIII llamada de En Valls o de Campanitx, bien restaurada en un cabo de roca ante el mar. Se cuenta que la explosión del polvorín por culpa de un rayo derribó la mitad del edificio en el s XIX.

Desde la torre se contempla la isleta de Tagomago, de la que dista una milla. Es un islote de perfil muy recortado, objeto de reivindicación ecologista hace unas décadas. Es una zona protegida, pero de propiedad privada. La planta de Tagomago es la de un islote alargado con paredes acantiladas en sus extremos, donde no faltan, durante el verano, los halcones de Eleonor, que tienen aquí una colonia. La lagartija de Tagomago, una subespecie endémica, es de color verde, generalmente oscuro, y de tamaño mayor que la lagartija ibicenca. Toda la isla aparece cubierta de brezos y romeros entrelazados. En las rocas litorales descansan las gaviotas, mientras que en alta mar son frecuentes las pardelas.

En algún sitio leemos que la cala de Aigües Blanques, se tienen que bajar unas escaleras y llegas a una playa, hoy desierta, pero en verano llena de gente. Hay un parking muy pequeño antes de llegar a las escaleras. La playa es estrecha, aunque larga, unos 500 m, con tramos de arena, otros de roca, de piedras y de depósito de hojas de posidonia arrastradas por los temporales.

El primer día pasamos por la cueva des Culleran, pero no vimos la entrada. Hoy vamos más atentos y gracias al navegador llegamos. Se aparca a unos 500 m y llegas a la cueva. Están protegidas por rejas y en verano suponemos que habrá alguna persona porque vemos folletos informativos en el interior. Hay personas que han dejado notas de papel, suponemos que con deseos, frutas, collares etc. Es uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la isla, santuario púnico, erigido en honor a la diosa Tanit, y también romano, que data del s V a.c. Un hermoso busto de terracota de Tanit y otras figuritas aquí halladas pueden encontrarse en el Museo Arqueológico.

Los domingos en Sant Joan de Labritja se celebra otro mercado, pero éste es interesante pues hay música en vivo a partir de las 13 horas. Está situado en un tranquilo valle rodeado de colinas cubiertas de pinos y sabinas, ostenta la capitalidad del municipio más agreste de la isla. Su sosegado caserío se ubica en torno a una minúscula plaza donde se levanta una preciosa iglesia del s XVIII.

Cuando llegamos hay mucho ambiente, de hecho hay unos parkings muy grandes fuera del pueblo para acoger a todos los coches de la gente que viene a disfrutar del domingo y de la música. Hay un bar que está a tope, vendiendo cervezas a la gente que nos sentamos en las escaleras de la iglesia a disfrutar de la buena música del conjunto que está tocando. También se puede comer porque venden unos pinchos de tortilla de patatas muy ricos.

Algunos de los artesanos del mercadillo de ayer en San Carles, los vemos aquí también. Cuando nos cansamos de estar aquí nos vamos a Sant Antoni de Portmany. Es la segunda ciudad más grande de Ibiza conocida como Portus Magnus por los romanos. La extensa bahía que servía de puerto natural a antiguas naves alberga hoy puertos deportivos de embarcaciones de recreo y una terminal de transbordadores. Antiguamente era una pequeña aldea pesquera, hasta que en la década de 1960 se transformó en un destino estival activo y comercial con multitud de hoteles. Entre bloques de hoteles se levanta la iglesia de Santa Antoni Abad del s XIV. Esta parroquia fortificada está construida sobre una colina, lejos del puerto, y servía de refugio a los habitantes de la ciudad durante las incursiones piratas. En sus orígenes se dispusieron cañones de defensa sobre su tejado. A lo largo de la bahía se extiende un paseo flanqueado por palmeras, en uno de cuyos extremos hay esculturas realizadas en Sant Rafael, entre ellas el ingenioso Huevo de Colón.

Hoy, domingo, está totalmente muerto, no hay nada abierto y tampoco vemos a gente. Nos vamos a la Cala del Codolar, muy pequeñita y muy cerca del monumento Stonehenge. Es un semicírculo de 13 columnas de basalto que fue creado por el artista australiano Andrew Rogers y encargado por el fundador del Cirque du Soleil. Una de las columnas mide 20 m de altura y es dorada en su extremo superior. Resulta un lugar perfecto para ver la puesta de sol, que es lo que hacemos.

Vamos a Ibiza a cenar algo y a pasear por las calles bastante desiertas a estas horas. Nos vamos al aeropuerto donde dejamos el coche sin problemas. Pasamos el control de seguridad y media hora después de la hora prevista de salida, volamos hasta Barcelona.

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