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CARTAGENA DE INDIAS – PANAMÁ

Después de pasear y despedirnos de Cartagena a las 11 cogemos un taxi que nos cobra 10000 pesos por llevarnos en 10 minutos al aeropuerto. Antes hemos cambiado en una agencia los pesos que nos quedaban por los que nos dan un cambio bueno. Esta agencia está muy cerca de la torre del reloj aunque cerca siempre hay timadores que te ofrecen unos cambios irreales pero que algún turista crédulo admite perdiendo todos sus dólares. Días anteriores nos lo han contado para que tengamos cuidado. Si el cambio está a 1780 pesos/$, ellos te ofrecen 2100 pesos/$.

Cuando llegamos al aeropuerto no hay demasiada gente para hacer el embarque pero tardamos casi una hora ya que son muy lentos y van dejando pasar gente que ha venido detrás de nosotros por otras colas. Es exasperante pero al final podemos  hacer el check-in. Volamos con Copa y nos cuesta el vuelo 625.000 pesos (270 € ). Se aprovechan ya que pasar por tierra no es posible porque está la Selva del Darién y no hay carreteras, aunque haya amigos que lo hayan hecho pero es demasiada aventura para nosotros y creemos que peligrosa. Otra opción es el barco pero descartado por el poco tiempo.

Cuando pasamos el control de seguridad donde nos hacen quitar hasta los zapatos, nos dicen que el avión tiene un retraso de una hora. Nos armamos de paciencia y como hay wifi en la sala de espera, no se hace tan pesado.

En el avión nos dan un bocadillo y una cerveza Balboa, ya de marca panameña.

Después de 40 minutos de vuelo ya estamos en Panamá City, donde aprovechamos para buscar la compañía KLM para cambiar el vuelo y no salir de San José, sino salir de Panamá y no tener que pasar con tan pocos días a Costa Rica. La chica que nos atiende nos dice que no hay problema ya que nosotros teníamos escala en Panamá y aquí cogíamos el vuelo de KLM. Sólo tendremos que pagar las tasas de embarque que son 40 $ cada uno. Estamos contentos ya que era estresante tener que llegar a San José con tan solo 11 días desde que llegamos a Panamá.

Desde el aeropuerto de Tocumen hay tres formas para llegar a la ciudad: la primera es en taxi que cobra 11 $ por persona y te lleva al hotel que les digas, aunque compartes  con otros turistas ya que es una furgoneta muy cómoda, otra es con el Metrobus, un sistema que han implantado de autobuses muy modernos con aire acondicionado  que va con una tarjeta que cuesta 2 $ a fondo perdido y la has de cargar para hacer los trayectos. Este del aeropuerto cuesta 1,25 $. El problema es que la tarjeta no la venden en el aeropuerto. Otra opción es coger un diablo rojo, que son como las chivas de Colombia, pero un poco mejores y más grandes, esta opción es más barata pero puedes tardar una eternidad ya que va cogiendo clientes durante todo el recorrido y son 38 km. Aparte de que la mayoría conducen de una manera temeraria con la que peligra tu vida y no es broma.

Nosotros cogemos el taxi y en poco rato ya estamos en el hotel Mamallena que la guía recomendaba, que aunque nos habían dicho por mail que ellos no tenían sitio, nos indicarían algún hotel cerca del mismo precio. Nos vamos a ver dos que están al lado el Venecia que la habitación nos pide 50 $ pero es muy pequeña y otro que aún siendo más barato tampoco nos convence. Otra cosa que nos hace decantarnos por otro hotel es la cantidad de basura que hay en esta zona de Caledonia. Cogemos un taxi y por 1 $ por persona nos lleva al Centroamericano que está bastante cerca. Este es un hotel estándar, como sería cualquier hotel en España de 3-4 estrellas, limpio con televisión por cable, aire acondicionado y lavabo con champús, secador etc. Nos piden por la triple 66 $ y nos la quedamos.

Panamá tiene 3,5 millones de habitantes,  con 9 provincias y 5 comarcas.  La tasa de alfabetismo es del 90%. La moneda es el Balboa, pero funciona con $ de USA. Solo las monedas son diferentes a las norteamericanas. La ciudad cuenta con 700.000 habitantes.

Sky-line del Panamá moderno

De día y de noche el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá es una atracción por si mismo. La ciudad amurallada fue fundada en 1673 sobre un promontorio que los padres de la ciudad consideraron más defendible que la ciudad original en el otro lado de la bahía, la cual fue saqueada y destruida por el pirata inglés Henry Morgan.

La ciudad continuó siendo el centro administrativo y social de lo que entonces era la provincia colombiana de Panamá, hasta mucho después de que el país alcanzó la independencia en 1903, pero poco a poco empezó a deteriorarse.

Durante la última década, siendo declarada Patrimonio de la Humanidad, el casco antiguo ha experimentado un dramático renacimiento. Muchos edificios han sido restaurados a su gloria colonial. Los comercios y restaurantes están prosperando y los turistas disfrutan de las hermosas plazas, iglesias y arquitectura.  Aunque todavía hay grandes zonas muy depauperadas y en un estado deplorable. Para los visitantes como nosotros, ofrece una sensación única de tradición y transición.

Con el problema hotel resuelto, cogemos un taxi que por 2,5 $ nos deja en el Casco antiguo de Panamá.

El taxi nos deja en la Plaza de la Independencia, donde los bustos de los padres fundadores circundan la plaza, y son los que declararon su intención de separarse de Colombia y crear su propio país independiente en 1903. La precede la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Sus torres están cubiertas con madreperla de la Isla de las Perlas. A un costado está el Museo del Canal Interoceánico.

De aquí después de un corto paseo llegamos a la Plaza de Francia, toda en obras, con lo que no se puede apreciar toda su belleza. Se construyó en memoria de los más de 20000 trabajadores, en su mayoría afroantillanos, que murieron en el intento francés de construir el canal a finales del siglo XIX. Presidida por un obelisco, con un gallo en la cúspide, donado por el gobierno francés. Se llama así ya que la Embajada Francesa está muy cerca. Está rodeada de bustos, estatuas y placas de mármol que sirven para conmemorar la memoria de los muertos.

Justo a la izquierda nos encontramos con las Bóvedas, el nombre del antiguo bastión defensivo que se ubicaba aquí. Fue el principal cuartel de la ciudad, y luego tomó el nombre de cuartel de Chiriquí. Este fue el lugar donde se ejecutó al héroe nacional Victoriano Lorenzo, tras la guerra de los Mil días. De hecho las Bóvedas, las utilizaron como cárcel, tanto los españoles como los colombianos. Hay historias de que prisioneros fueron encadenados a las afueras de estos calabozos durante la marea baja y eran dejados allí para encarar la marea alta. Las mareas pueden llegar hasta los 17 pies.

Como tenemos un poco de hambre buscamos un restaurante. Cerca de las Bóvedasvemos una pizzería que tiene un emplazamiento buenísimo enfrente del mar y es muy coqueto. El servicio no es tan bueno como aparentaba, ya que sirven dos platos y se olvidan de uno. El precio es abusivo, ya que suman el 10% de servicio y el 7% de impuestos.

Rascacielos del paseo marítimo

Volviendo para coger un taxi pasamos por la Iglesia del Altar de Oro o iglesia de San José. La leyenda dice que cuando el pirata Morgan quemaba y saqueaba la primera ciudad, un cura habilidoso hizo que el gran altar se pintara con brea negra para que su  valor real no fuera aparente. Está en la Avenida A. Está labrado en caoba y fue casi lo único que se libró del incendio provocado por Henry Morgan. Tenemos suerte ya que hay una boda y vemos a la alta sociedad de Panamá vestida con sus mejores galas para la ceremonia. Todas las mujeres van con vestidos largos y taconazos con joyas espectaculares. Algunos se cansan antes de que acabe y van a buscar los coches para ir al convite. No nos invitan con lo que cogemos un taxi y nos vamos a nuestro hotel.

CARTAGENA DE INDIAS – MUSEO DEL ORO DEL ZENÚ

Hoy queremos informarnos de los barcos que van a Panamá. Aunque en este viaje por problemas de tiempo no podremos hacerlo, nos interesa esa posibilidad por si volvemos. Nos han dicho en la oficina de turismo que vayamos al puerto náutico y que preguntemos allí. Añade que es un trato entre particulares y que si algo sale mal no podremos reclamar nada porque es un capitán de barco que te ofrece una travesía y es muy relativo lo que te van a dar por la cantidad que pagas.

Llegamos andando desde nuestro hotel ya que está relativamente cerca. Pasamos por la entrada pero como está tan dejado y sucio no nos parece que sea allí. Andamos un poco más pero volvemos y al preguntar a un vigilante nos dice que esperemos y llama a alguien que nos dice que él tiene un velero de 42 pies (14 metros más o menos) para 7 personas. Tiene previsto salir al cabo de 3 días cuando encuentre si nosotros nos decidimos a 4 personas más.

El coste es de 450 $ e incluye 5 días, 4 noches con pensión completa con bebidas pero sin alcohol. Dice que tiene camarotes para dormir y que los dos primeros días son de navegación. En estas fechas es movidita ya que se levanta un viento por la tarde muy violento, pero que luego se llega a las islas de San Blas donde se convive con una familia kuna, se hace snorkel y para acabar te dejan en Portobello donde se pueden coger buses para llegar a Panamá City.

Estatua a Bolívar en la Plaza delante de la Catedral

Lleva 20 años haciendo el trayecto y según parece tiene mucha experiencia. Nos da buenas vibraciones pero no lo vamos a hacer ya que tenemos vuelo a Panamá para el día siguiente.

De aquí nos vamos al Museo de Oro Zenú. Es muy pequeño comparado con el de Bogotá pero está en una casa muy bonita y vale la pena dedicarle un rato ya que además es gratis.

Aunque pequeño ofrece una buena colección de oro y cerámica del pueblo sinú o Zenú, que habitó la región de los actuales departamentos de Bolívar, Córdoba, Sucre y el norte de Antioquía con anterioridad a la conquista española. Algunas piezas son exquisitas. Solo hay un pequeño problema y es la cantidad de turistas norteamericanos de cruceros que invaden toda Cartagena. Van en pequeños grupos con su guía, pero teniendo en cuenta que un crucero tiene como mínimo a 1000 personas te los encuentras en todos sitios. Son bastante escandalosos y en el museo van con el guía que les va explicando a gritos algunas de las cosas que van viendo.

Casas en las calles de Cartagena

Cuando salimos vemos una escena que nos pone de los nervios ya que una americana entrada en carnes como la mayoría se hace una foto con una vendedora de frutas que va vestida de una manera muy folklórica con un cesto en la cabeza con piñas, sandías y otras frutas y le paga 5 $!!!!!.

 Eso hace mucho daño, porque luego te piden dinero por las fotos aunque las hagas a distancia y el precio de las cosas se multiplica ya que esta gente llega con dólares y muy poco tiempo para poder hacer compras ya que están como dos horas y ya vuelven al barco, con lo que aceptan los precios locos que les piden los vendedores.

El museo está justo enfrente de la Plaza Bolívar, que es muy agradable porque hay grandes árboles que dan sombra y sopla una suave brisa. Está rodeada de algunos de los más elegantes edificios coloniales con balcones de la ciudad. En su centro hay una estatua de Bolívar.

Uno de los edificios que se encuentra es el Museo de la Inquisición. Es uno de los mejores edificios de la ciudad. Fue la sede del Tribunal de castigo del Santo Oficio desde 1610, aunque no se terminó de construir hasta 1776. Tiene una magnífica  entrada barroca de piedra con el escudo de armas español en la parte superior y largos balcones en su fachada. En el muro lateral, al doblar la esquina desde la entrada, hay una pequeña ventana con una cruz encima. Los herejes eran denunciados aquí y en ese momento el Santo Oficio instaba el proceso. Los principales delitos los constituían la magia, la brujería y la blasfemia; cuando los inculpados eran declarados culpables se les sentenciaban a muerte en un auto de fe público. Hubo 5 autos de fe y 800 personas fueron condenadas a muerte y ejecutadas. La inquisición no juzgaba a los indígenas porque no los consideraban personas.

Hoy es un museo que exhibe instrumentos de tortura, cerámica precolombina y objetos históricos como armas o muebles. El precio son 14000 pesos lo cual nos parece un poco abusivo y no entramos.

Nos acercamos a la Iglesia de San Pedro Claver. Fue fundado por los jesuitas  y su nombre era San Ignacio de Loyola. Su nombre fue cambiado en honor al monje español Pedro Claver que vivió y murió entre sus muros. Conocido como apóstol de los negros o esclavo de los esclavos. Pasó toda su vida cuidando de los esclavos que venían de África. En 1888 se convirtió en la primera persona canonizada del Nuevo Mundo. El convento es un edificio monumental de tres plantas en torno a un patio arbolado, y una parte de él funciona como museo. Cuesta 9000 pesos y nos explican que hay una exposición de cuadros de un pintor de Cartagena, lo cual hace que no entremos a visitarlo. La iglesia posee una imponente fachada de piedra y en su interior hay magnificas vidrieras y un altar mayor de mármol italiano. La calavera de San Pedro Claver se puede ver en un ataúd de cristal.

Pasamos por la Catedral que hoy está abierta. Las obras dieron comienzo en 1575, pero en 1586, aún en construcción, fue parcialmente destruida por los cañones de Francis Drake y no se finalizó hasta 1612. En 1923 el primer arzobispo de Cartagena cubrió el templo de estuco y lo pintó para que pareciera mármol; además, encargó la cúpula de la torre. Los trabajos de restauración han dejado al descubierto la piedra caliza del exterior. A excepción de la parte alta de la torre, la iglesia ha conservado básicamente su forma original. De aspecto similar a un fuerte, su interior está decorado con sencillez, consta de 3 naves y grandes arcos semicirculares apoyados sobre elevadas columnas de piedra. Tiene un retablo de pan de oro del siglo XVIII.

Se pueden alquilar audio guías en varios sitios como en la misma Catedral, el Castillo de San Felipe de Barajas, el Templo de San Domingo que cuestan cada uno de ellos unos 20.000 pesos. Hay uno para todo el casco histórico de Cartagena que se llama la Cartagena de Gabriel García Marques que cuesta 39.000 pesos y te los dejan 4 horas. Todo en Cartagena es carísimo, no lo encontramos proporcional según lo que hemos visto en el resto de  Colombia, abusan de la fama que tiene la ciudad y que sea la más visitada.

Como ya es una hora adecuada para comer nos vamos a comer un vaso con trozos de sandía por 1000 pesos muy rica y refrescante. Después vamos a una cadena de comidas de pollo que se llama Kokorico, donde encargamos un cuarto de pollo pero no lo recomendamos porque no vale nada el pollo y el acompañamiento es algo hecho de maíz que le llaman bollo  pero que no sabe a nada.

Vamos al hotel a pasar las horas duras de calor en la habitación con aire acondicionado que tenemos.

Pasamos por un hostel muy cerca de nuestro hotel y hay una lista de barcos que van a salir los próximos días hacia Panamá con el nombre del barco, gente que coge, precio y día previsto de salida.

Para cenar vamos a la Pizzería Colombitalia en la calle Tripita y media que nos tratan muy bien y la pizza está muy buena y a buen precio.

CARTAGENA DE INDIAS – FUERTE DE SAN FERNANDO BOCACHICA – CARTAGENA DE INDIAS

Nos acercamos al muelle turístico donde compramos la boleta para el taxi acuático por 5000 pesos y tenemos que pagar 3000 pesos por uso del muelle. Evidentemente solo lo pagamos los turistas. Hasta que no se llene no salimos y cogen 22 o 23 personas, ya que si llega alguno pues no se le va a dejar en tierra. Después de media hora de travesía llegamos a Bocachica. Es una población decrepita, muy pobre, con todos los habitantes de raza negra descendientes de los esclavos que trajeron de África para trabajar en los campos, ya que los indígenas se morían rápido  y no resistían. Se ven muchos niños pequeños, el índice de natalidad en Colombia son 5 niños por mujer pero aquí creemos que lo supera. El barco nos deja bastante alejados del fuerte de San Fernandoy cae un sol de justicia.

Puerta al Fuerte de San Fernando

El Fuerte se construyó en la Isla de Cárex, hoy Tierra Bonita, según el proyecto preparado por Juan Bautista Mac-Evan. Se empezó a construir el día 12 de marzo de 1753. El Fuerte tiene traza de herradura de caballo, con dos baluartes hacia el Norte, sector de tierra, que se denominan el Rey y la Reina y hacia el Sur o del Canal de Bocachica está dotado de fosos húmedos, contra escarpa sin camino cubierto. Cuesta 9000 pesos la entrada y te incluye la visita a la Batería del Ángel San Rafael que fue una de las piezas claves de la defensa del canal durante el último tercio del siglo XVIII, cuando el rompimiento de las relaciones de España con Inglaterra propició la edificación de nuevas baterías para asegurar la entrada a la bahía de Cartagena. Surgieron también, con esta, las baterías colaterales de San Fernando (Santiago y San Juan Francisco de Regis).

Foso y defensas del Fuerte de San fernando

Visitamos el fuerte y unos trabajadores que están transportando troncos adentro del fuerte nos cuentan que la Batería del Ángel San Rafael está comunicada con este que estamos ahora por túneles subterráneos. Somos 4 turistas en este momento y no creemos que vengan muchos más. Está todo muy dejado y sucio. Nos acosan vendedores de bisutería, dueños de restaurantes, guías etc. Nos da pena pero no podemos nosotros solucionar sus problemas. Se nota que el gobierno los ha dejado a sus expensas y no se salen.

Hicimos buenos amigos aunque estaban un poco "colgados"

No sabemos si subir a la Batería pero cuando llegamos al embarcadero va a salir una lancha y nos dicen que la siguiente igual es dentro de 2 horas.   Como no tenemos tanto interés nos vamos a la lancha. Los únicos lugares que quedan vacios son los de delante, que ya hemos observado que son los últimos en ocuparse, y en este viaje entendemos el porqué.

Patio de armas

La mar está un poco picada y damos unos botes en la lancha que tememos rompernos algún hueso. La gente se agacha y no mira. Rezamos para que acabe el trayecto porque lo pasamos fatal. Al final vamos sin sentarnos para intentar llegar sin nada roto. Después de 25 minutos de tortura parece que no nos hemos roto nada.

Vamos a comer a nuestro barrio un menú de 5500 pesos que consta de una sopita de verduras muy rica y un plato con una pechuga de pollo muy jugosa con arroz, frijoles y ensalada.

Cuando pasa un poco el calor nos vamos al casco viejo a pasear por sus calles llenas de casas coloniales tan bonitas. Pasamos por la Iglesia de Santo Toribio que es la iglesia parroquial del barrio de San Diego y hace ángulo con la plaza dedicada al prócer Fernández de Madrid. Su nombre completo es Santo Toribio de Mogrovejo y es otra muestra de la arquitectura religiosa que data de 1665.

Aunque de pequeñas proporciones, es acogedora y bella en su interior, donde se destaca el hermoso trabajo artesanal del altar mayor, tallado en laca negra y recubierta en lámina de oro. Pueden admirarse dos artísticas pilas de agua bendita, y el lavamanos de la sacristía, piezas de alabastro labrado al estilo renacimiento sevillano, y como curiosidad, la bola de cañón empotrada en el muro del evangelio, disparada por algún barco de la escuadra de Vernon y que no causó daños a la estructura.

Cerca de las murallas se encuentra el Teatro Heredia, que fue construido sobre las ruinas de la antigua iglesia de la Merced de 1625. En 1906 se comenzaron las obras y en 1911 se inauguró para la conmemoración del primer Centenario de la Independencia de Cartagena, con el nombre de Teatro Municipal.

En 1933, se rebautizó como Teatro Heredia, al conmemorarse el IV Centenario de la ciudad, y se inició el periodo más importante del teatro. El deterioro de la estructura y de sus elementos decorativos, ocasionó el cierre definitivo del teatro a finales de la década. Desde 1970, el teatro fue recientemente restaurado y su nombre en la actualidad es Teatro Heredia Adolfo Mejía.

Pasamos por el supermercado porque nos queremos hacer una ensalada y comprar un poco de fruta.

Llegamos al hotel y nos ponemos las botas con la ensalada que preparamos y nuestras cervecitas fresquitas.

CARTAGENA DE INDIAS – CASTILLO SAN FELIPE DE BARAJAS

En el precio de la habitación nos entra el desayuno que hay 3 opciones o desayuno continental, yogurt con cereales o arepa. No vale mucho la pena ya que por ejemplo el zumo es de polvos, y no estamos acostumbrados ya que siempre nos han dado en el viaje zumo natural.

Estatua de Botero de la mujer estirada

Volvemos hacia las murallas porque las queremos pasear por su totalidad ya que anoche había anochecido y las vimos poco. Llegamos a las Bóvedas que son 23 mazmorras construidas entre 1792 y 1796 en las murallas de la ciudad, que en esta parte miden más de 15 metros de grosor. Destinadas a uso militar, constituyen la última edificación importante de la época colonial. Fueron utilizadas por los españoles como almacén de municiones y provisiones. Posteriormente se transformaron en prisión y hoy albergan tiendas de artesanía y recuerdos.

Se encuentran localizadas entre los Fuertes Santa Clara y Santa Catalina. Al lado está el Museo de las Fortificaciones que fue inagurado en 1994 reuniendo piezas de los monumentos fortificados de Cartagena y museos de sitio del baluarte de Santa Catalina y Fuerte de San Bernardo de Bocachicaetc. Se puede visitar 70 metros del interior de la muralla y donde se almacenaban las municiones. Cuesta 8000 pesos pero no nos parece nada interesante y no lo visitamos, aunque el vigilante nos hace una pequeña rebaja.

Por las calles...

Pasamos por el Templo de Santo Domingo, el más antiguo y el más venerado de la ciudad. En su interior se encuentra el milagroso “Santo Cristo de la Expiración”, una hermosa escultura en madera, que según la leyenda fue tallada por un ángel a principios del siglo XVII. Junto con el claustro vecino, el templo formaba el convento de los Frailes predicadores, más conocidos como los Dominicos, cuya misión fue la defensa de los indios contra los abusos de los conquistadores.

El templo y su claustro, empezaron a construirse a mediados del siglo XVI, a pocos pasos del Mar Caribe, en una playa alejada de lo que era entonces el bullicio de la ciudad. Los dominicos buscaban la paz espiritual, pero el terreno no era el adecuado para su ambiciosa obra, por lo que el templo ha sufrido a lo largo de su historia varios derrumbes y reconstrucciones. Para evitar que se viniera al suelo, le fueron agregados refuerzos al interior y al exterior, tan notorios que dan nombre al vecino callejón.

Un templo lleno de leyendas como aquella que dice, que el arco de su coro, se caerá un Viernes Santo sobre los feligreses impíos y otra que cuenta que el demonio, bajo la forma de un eminente ingeniero, intentó convencer a fray Francisco, de construir un campanario más elegante para el templo; pero el fraile descubrió el engaño y alejó al demonio: ¡Vade Retro! Éste intentó derribar la torre, pero solo logró torcerla un poco antes de desaparecer.

Fortaleza de San Felipe

Volvemos hacia el barrio de Getsemaní, que es un barrio vivido, las esquinas llenas de gente, los vecinos charlando en las puertas, y alguna canción vallenata que se escucha.

Hay un autentico festín de colores en las fachadas de sus casas, amarillas, naranjas, verdes, azules, rojas, como salidas de los lienzos de los grandes pintores. Casi todas las casas tienen nombres, otras conservan el letrero de los negocios que allí funcionaban como la fábrica de cepillos Asear en la Plaza del Pozo.

Fortaleza de San Felipe

Los patios de las casas son espaciosos y están llenos de plantas, y flores. La frescura, arcos y la altura de las paredes son aspectos característicos de las casas que aunque restauradas, aún conservan la esencia colonial.

Tiene iglesias como la Santísima Trinidad, la de San Roque, de la Tercera Orden, el Camellón de los mártires etc.

En la calle de la Media Luna está la edificación más significativa que es el club Cartagena. De su fachada sobresalen las claraboyas elípticas y sus balcones apretados delante de inmensas ventanas. Pero vale la pena perderse por las calles y fijarse en los miles de detalles que dan fe de la importancia de este barrio.

Murallas defensivas

A la tarde vamos al castillo de San Felipe de Barajas, que está a 10 minutos de nuestro hotel con lo que vamos andando. Cuesta la friolera de 17000 pesos (9,5 $).

Fue construido en el año 1657 siendo gobernador Don Pedro Zapata de Mendoza, según planos del ingeniero holandés Ricardo Carr. Posteriormente el ingeniero militar Antonio de Arévalo realizó obras adicionales consistentes en baterías colaterales y comunicaciones subterráneas.

Te dan un pequeño folleto donde te ponen las cosas que vas a ir viendo, entras por la rampa de acceso, su frente está hacia el Cerro de la Popa para proteger con su artillería el único camino de comunicación de la ciudad con tierra firme a través de la Puerta de la Media Luna.

Llegamos a la Batería de la redención, desde aquí se podía cruzar fuego con todas las baterías colaterales, logrando de esta forma controlar todos los cerros que dominaban el de San Lazaro. Más adelante está el fuerte primitivo donde encontramos la Puerta del Castillo, la Espadaña, la Casa del Castellanoque ahora es una tienda de artesanías, pero que antes era el cuartel para la tropa y el cuerpo de guardia, el aljibe, el tendal y la garita.

tradición artillera

 La falsabraga, nos encontramos con una plataforma artillada que tenía como función proteger la Batería de la Redención y comunicar la Batería de Santa Bárbara con el resto del castillo. Esta batería consta de 7 cañones que cubren el cerro de la Popa y el camino del Pie de la Popa. La Batería del Hornabeque, tiene 6 troneras para igual número de cañones. Ahora está un mástil con la bandera nacional.

En la parte este del castillo aparece la Batería de la Cruz, la cual disponía de 8 cañones para la defensa y el ataque, luego la batería de San Carlos y los apóstoles donde está ubicado el hospital de tropa. Los puentes suelen ser levadizos,  durmientes o estables y se apoyan sobre una base de pilares de madera o piedra con barandas de madera a sus lados.

Para acabar nos encontramos con la galería magistral que perfora el perímetro del cerro y de ella parten hacia el exterior de la colina ramales ciegos terminados en forma de martillos para colocar ahí toneles de pólvora que permitieran volar los alrededores de la fortaleza debajo de los pies de las tropas de asalto.

Un complejo sistema de túneles conectaba puntos estratégicos de la fortaleza para distribuir provisiones y facilitar la evacuación. Estaban construidos de tal manera que el sonido reverbera por todo su recorrido, lo que permitía escuchar hasta el más mínimo movimiento de los enemigos, además de facilitar la comunicación en el interior. Algunos se pueden visitar, pero es un paseo inquietante que las personas claustrofóbicas no lo soportan y se tienen que salir como de hecho nos pasa con una turista. Si contratas un guía te informa de muchas cosas porque no hay un solo cartel con la mínima explicación, solo un pequeño folleto no demasiado claro, de hecho vemos una guía y nos acoplamos con unos turistas y así podemos visitar y enterarnos de algo de los túneles.

Para cenar vamos a la pizzería Colombitalia.

BOGOTA – CARTAGENA DE INDIAS

Vamos a pasear para despedirnos de Bogotá, ya que poco después tenemos el vuelo a Cartagena de Indias. Nos ha costado 175.860 pesos y volamos con Avianca que es la que nos cuesta más barato aunque con la compañía COPA sube solo 2000 pesos.

Vemos un anuncio de una exposición que nos llama la atención y vamos a visitarla. Es el museo Arqueológico que está en la Casa del Marqués de San Jorge. Fue construida a finales del siglo XVII y su propietario por 48 años fue don Jorge Martínez Lozano de Peralta, beneficiado con el título de Marqués de San Jorge en 1787. Fue donada por la familia Restrepo Sáenz a las religiosas  Adoratrices quienes después de 27 años la vendieron al Banco Popular que la restauró y convirtió en el Museo actual en 1973.

La casa es una joya arquitectónica representativa de la arquitectura colonial santafereña, con detalles de expresión pictórica encontrados en la restauración de 1994.

La entrada cuesta 3000 pesos y alberga en una sala muebles de la época de la casa, cuadros y un bargueño exquisito. En otras salas hay cerámica precolombina de las culturas prehispánicas que habitaron el territorio nacional, Tairona, Muisca, Guane, Río Magdalena, Quimbaya, Calima, Sinú, Nariño y Tumaco. Está muy bien documentado y va explicando aspectos de cada cultura que te da una idea más clara de lo que ves, aunque solo por el edificio ya vale la pena la visita.

Vamos a coger el avión y después de hora y media llegamos a Cartagena de Indias. Nos han dado una bebida sin alcohol y cuando llegamos el cambio es brutal porque estamos a 34 grados con un sol de justicia.

Cogemos un bus que nos lleva al barrio de Getsemanípor 1700 pesos por persona. Hemos preguntando por un taxi prepago en el aeropuerto y nos han pedido 9500 pesos. La diferencia de precio quizás hace que  no valga la pena esperar el bus y la incomodidad de las paradas y que se llene hasta los topes.

Plaza Heredia detrás de la Torre del reloj

Pasamos por el Monumento a la India Catalina situado en la entrada principal del casco antiguo desde el continente. Es un homenaje a los caribes, el grupo étnico que habitó estas tierras antes de la conquista española. La bonita estatua de bronce representa a Catalina, linda mujer Caribe que sirvió de intérprete a Pedro de Heredia a la llegada de los españoles. La estatua fue forjada en 1974 por Eladio Gil, escultor español que reside en Cartagena. Luego nos enteraremos que es una figura polémica ya que por un lado consiguió que su pueblo no sufriese la esclavitud haciéndose amante de Pedro de Heredia, pero eso no fue problema para que el resto de la gente si sufriese el mal trato de los españoles y que se trajesen negros de Áfricapara hacer los trabajos que no querían hacer otros.

Cartagena está lleno de figuras de hierrro

Cartagena está llena de turistas ya que se está celebrando el 52º Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, del 23 al 29 de febrero con más de 150 invitados internacionales, 24 países, 204 proyecciones gratis y más de 100 películas. Entre los invitados está Isabella Rosellini, Gael García Bernal, Alex de la Iglesia, Carmen Maura, Jorge Perugorría etc. El premio precisamente es la India Catalinaque le da un aire a los Óscar, ya que también es una figura dorada y esbelta.

Murallas defensivas

Nos cuesta un poco encontrar hotel ya que el hostal Real que tiene muy buena pinta y sale en la LP, está a tope. De allí vamos por las calles colaterales hasta que después de muchos llenos, algunos cutres, otros caros, llegamos al Hotel San Roque que si que tiene una habitación triple muy limpia, con aire acondicionado (muy necesario con este clima), baño y televisión por cable por 110.000 pesos (60 $). Nos la quedamos aunque es cara para lo que hemos estado pagando en este viaje. Está en la calle de la Media Luna, y rodeado de bares donde hay prostitución pero eso nos damos cuenta más tarde. Preguntamos en recepción y nos dicen que hace un tiempo era muy peligroso este barrio porque había continuos robos y homicidios. Llegó a tal punto que la gente se tomó la justicia por su mano y empezaron a matar a la gente que atemorizaba al barrio. Ahora está muy vigilado por la policía ya que al lado del hotel siempre hay una pareja controlándolo todo y alerta para que no pase nada.

San Pedro Claver en la zona amurallada de Cartagena

Tomada posesión de la habitación vamos a visitar la joya de la corona de Colombia. El principal atractivo es la ciudad amurallada interior, que comprende los barrios históricos de El Centro y San Diego. Autentica joya de la arquitectura colonial, está llena de iglesias, monasterios, plazas, palacios y mansiones con balcones colgantes y sombreados patios.

Getsemaní, la ciudad amurallada exterior, es menos impresionante, aunque tiene lugares encantadores y merece la pena ser explorada. Menos orientada al turismo, alberga la mayor concentración de alojamientos económicos y gran parte de la vida nocturna. Es donde nosotros tenemos el hotel San Roque.

El casco antiguo está rodeado por las murallas, gruesos muros levantados para protegerlo de los ataques enemigos. Su construcción se comenzó a finales del siglo XVI, tras el ataque de Francis Drake, ya que hasta ese momento Cartagena había estado indefensa. El proyecto tardó dos siglos en completarse, debido a los continuos daños tanto de tormentas como de ataques piratas. Fue terminado en 1796, 25 años antes de la expulsión de los españoles.

Las murallas son una pieza única de ingeniería militar sorprendentemente bien conservada, a excepción de una parte de los muros frente a La Matuna.

Lo primero que vemos es el Parque Centenario que está cerrado ya que están haciendo obras, el año pasado cumplió 200 años. Alberga unas tiendas de libros de primera y segunda mano en un extremo y el resto está todo levantado y no se puede atravesar.

De aquí pasamos por el Muelle Turístico de Los Pegasos, donde hay unas grandes estatuas de Pegasos,  mirando al mar. Enfrente hay un pequeño parque donde hay bustos de los mártires de la revolución contra los españoles con nombres y apellidos y la edad en que murieron.

Hay dos barcos que parecen piratas que se pueden visitar en fin de semana ya que hacen fiestas con música bailable pagando una entrada.

Una de las entradas más bonitas es la Puerta del Reloj, originariamente se llamó boca del Puente y era la entrada principal a la ciudad amurallada interior, conectada a Getsemaní por un puente levadizo sobre el foso. Los laterales de la puerta, actualmente pasarelas abiertas al público, servían antaño de capilla y arsenal. La torre de estilo republicano, con un reloj de cuatro lados, fue añadida en 1888. Siempre hay muchas personas vendiendo artesanías en esta entrada y cuando la traspasas llegas a la Plaza de los Coches.

Al fondo la Cartagena nueva

Antes conocida como plaza de la Yerba, esta plaza triangular hacía las veces de mercado de esclavos. Está rodeada de edificios antiguos con balcones y arcos coloniales en su planta baja. La zona de soportales, conocida como Portal de los Dulces, está hoy flanqueada por puestos de pastelería que venden dulces de  la región. La estatua del fundador de la ciudad, Pedro de Heredia se alza en el centro. Aquí cada tarde hay un grupo de bailarines que hacen diversos bailes con unos trajes muy vistosos, que tienen grandes reminiscencias africanos, potenciado porque la mayoría son de raza negra. Luego pasan el sombrero para que la gente les ponga algo. Se lo curran mucho ya que le ponen muchas ganas.

De allí vamos a la Plaza de la Aduana que es la plaza más grande y antigua del casco antiguo. Era utilizada como escenario de desfiles. En la época colonial todos los edificios gubernamentales y administrativos de importancia se encontraban aquí. La antigua Aduana Real fue restaurada y hoy alberga el Ayuntamiento. Está la oficina de turismo, con una chica muy simpática que te informa de todo lo que le preguntas, una sucursal del BBVA y otra del Santander.

Subimos a las murallas donde ahora que se ha puesto el sol sopla una aire muy refrescante para admirar esta obra magnífica que hoy todavía impresiona por su magnitud.

Calles intramuros en Cartagena

Vamos a cenar a la pizzería Colombitalia en la calle de Tripita y media, que es de un italiano que hace pizzas de verdad con una base muy fina, a buen precio.

Al volver al hotel que está muy cerca vemos un trasiego de mujeres buscando clientes al lado mismo de nuestro hotel y la música a toda potencia que se oye ya que retumba mucho. Menos mal que en la habitación al tener muros gruesos no nos molesta.