Uzbekistán

PÁGINA EN CONSTRUCCIÓN

Semana Santa del 2017

SAMARCANDA, BUJARA, KHIVA

GALERÍA DE FOTOS

Introducción

Hacía bastante tiempo que teníamos como asignatura pendiente la visita de algunos de los países de Asia Central. Varios buenos amigos, son grandes entusiastas de esta zona pero nosotros los íbamos reservando para ir con más tiempo, pero al final este año nos decidimos hacer una primera incursión. No nos ha defraudado en absoluto, aunque hay que decir, que el país en general, no es bonito pero tiene tres ciudades muy atractivas, con deliciosos edificios de cerámica vidriada que en su mayoría eran madrasas o mezquitas. Su gente es encantadora, como en tantos países y absolutamente recomendable para viajes de 10 días. Con más tiempo se puede uno acercar al Mar de Aral y al Valle de Fergana

Fecha del viaje

Del 8 de Abril al 17 de Abril del 2017

Moneda

La moneda se llama SOM y es absurdo colocar un enlace con un conversor, porque en este país es obligado ir a cambiar tus dólares o euros al mercado negro. Al contrario que en otros paises, está tolerado y en cualquier mercado o tienda estarán encantados de ayudarte en el cambio. Es preferible cambiar $ porque el cambio es similar con el €. En Semana Santa del 2017 la tasa de cambio era de 1 €= 7500 SOM pero fluctúa mucho y hay que regatear con fuerza.

Nivel de vida

Para los occidentales es un país increíblemente barato, igual el más barato de todos los que hemos visitado nunca. Un taxi de Tashquent a Samarcanda de unas 4,30 horas de duración nos costó 10 euros. Las cenas con cerveza unos 3 euros (los dos)

Visado

Se tiene que tramitar en Madrid, hay que rellenar un formulario, imprimirlo y enviarlo por un Courier (MRW, por ejemplo). Las instrucciones de la embajada  son las siguientes:

Formulario evesa (evisa.mfa.uz) cumplimentado online, imprimido y firmado

– 1 foto junto con el formulario

– justificante de pago, adjunto los datos bancarios. Visado hasta 7 días: 60 euros, hasta 15 días :70 euros y hasta 30 días: 80 euros.

– pasaporte original.

La documentación se debe entregar y recoger en horario de 10:00 a 12:30. El trámite suele tardar una semana.

Salud

En verano hace un calor insoportable por lo que se recomienda no menospreciarlo y tener mucho cuidado con el sol. Hay agua embotellada por todas partes, pero aunque no nos pasó nada remarcable, al parecer muchos viajeros tiene problemas intestinales. Está lleno de farmacias por si se necesita algo.

Seguridad

Nuestra impresión general es que es excepcionalmente seguro, tanto para las personas como para los vehículos. Algunas carreteras están en mal estado y los conductores corren bastante por lo que se ha de vigilar y estar atento

Transporte

El metro de Tashkent es muy barato y llega a todas partes, aparte de ser absolutamente seguro, te revisan dos veces tus pertenencias antes de entrar. Los taxis compartidos te llevan a cualquier lugar del país. Aunque hay autobuses, no son muy numerosos y el precio es bastante similar al de los taxis. En las ciudades  los taxis no suelen tener taxímetro con lo que hay que concertar el precio de antemano y aclarar si el precio es por taxi o por persona. El avión es util para ir de la capital a Urgench o viceversa, siendo el precio de unos 100 €, ya que la opción tren o taxi pueden ser 24 horas de diversión. Los trenes hay de varios tipos pero el trayecto de Tashkent a Samarcanda y de ésta a Bukhara es muy recomendable, ya que se tarda muy poco rato, pues son AVE como los españoles y el precio es muy barato.

Electricidad

Los enchufes igual que en el resto de Europa, de dos clavijas redondas.

Diferencia horaria

Tiene 3 horas de adelanto con España

Guía de viaje

Lonely Planet

ITINERARIO

Día 1:  BARCELONA – FRANKFURT – TASKENT (UZBEQUISTAN)
Día 2:  TASHKENT-   SAMARCANDA
Día 3: SAMARCANDA
Día 4: SAMARCANDA – BUKHARA
Día 5: BUKHARA
Día 6: BUKHARA – KHIVA
Día 7: KHIVA – ANTIGUO KHOREZM – KHIVA
Día 8: KHIVA – TASHKENT
Día 9: TASHKENT
Día 10: TASHKENT – BARCELONA

Diario de viaje

DIA 1 8-4-2017 SABADO

BARCELONA – FRANKFURT – TASHKENT (UZBEQUISTAN)

Hoy tenemos el vuelo hacia Frankfurt a las 8 de la mañana. Cuando hacemos el check in solo nos dan las tarjetas de embarque del primer vuelo, eso sí nos mandan el equipaje directamente a destino. Vamos a la sala VIP a desayunar ya que al tener la tarjeta RACE nos permite ir gratis a todas las salas VIP de los aeropuertos españoles, es un chollo, si no tendríamos que pagar cada uno 25 €, que no pagaríamos.

El control de seguridad no es muy exhaustivo y pasamos sin problemas. Tenemos un vuelo a Frankfurt con la Lufthansa y luego hasta Tashkent con la Uzbekistan Airways. En total nos ha costado 600 € por persona, no es barato, pero no encontramos ninguna combinación mejor de precio. Desde Madrid, no todos los días, hay un vuelo directo que es más barato, pero no nos cuadraba por fechas.

El vuelo hasta Frankfurt, son un poco más de dos horas. Nos dan una bebida y un bocadillo. Llegamos a la Terminal 1 y tenemos que coger un tren shuttle que nos lleva a la Terminal 2. Allí vamos a que nos den las tarjetas de embarque para Taskent. Al momento las tenemos y pasamos otro control de seguridad, este mucho más riguroso. De hecho, me llaman la atención porque al preguntarme si llevo líquidos he dicho que no y llevo un desodorante roll on. Me dicen que la próxima vez lo diga …

El avión sale con 45 minutos de retraso. Nos dan la primera fila de turista con lo que tenemos bastante espacio para las piernas. Este trayecto dura 6 horas y 40 minutos. Nos dan de comer y luego un bocadillo. No tienen cervezas y en la comida solo dan te o café.

El control de pasaportes es rápido porque somos los primeros. En el avión nos han dado unos impresos para el control de aduanas en ingles. Hay que rellenar los dos, ellos se quedan uno y te devuelven otro sellado que nos lo pedirán a la salida del país. Se tiene que declarar el dinero que llevas en moneda extranjera y las maquinas de fotos e informática. Si llevas artículos valiosos también, pero nosotros no llevamos nada valioso.

Las mochilas tardan un poco en salir, pero cuando salen ya vamos a la cola para pasar el control de aduanas y en poco rato ya estamos fuera. En los foros decían que era muy caótico y que podías estar 3 horas para todo, pero o nosotros hemos tenido suerte o las cosas han cambiado. Hay una diferencia horaria con España de 3 horas más.

A la salida del aeropuerto nos espera el dueño del hotel donde hemos reservado esta noche con booking. Es la Anvar’s Guests, Guesthouse, nos cuesta 27 $ y 2 $ mas por persona de tasa turística. La pag web es www.aliguesthouse.com.

El transfer del aeropuerto nos cuesta 10 $, suponemos que podríamos haberlo conseguido más barato buscando nosotros el taxi, pero a estas horas no nos importa pagar un poco más y que estén en la puerta con un cartelito con nuestro nombre. Además no tenemos dinero del país y el cambio oficial es justo la mitad de lo que te dan en el mercado negro.

El hotel está en la zona de las embajadas, todo muy tranquilo. La habitación es cómoda con dos grandes camas para cada uno de nosotros y el baño está muy limpio en la habitación.

En el coche, cuando nos traía nos ha comentado, que el autor del atentado de Estocolmo que hubo ayer viernes, fue un uzbeko. Esta muy triste, ya que meterán en el mismo saco a todos y eso va mal para el turismo y para ellos mismos para conseguir visas para viajar al extranjero. Hace unos meses pidió una visa para Francia y de allí volar a EEUU y le dijeron que no. Su hermano mayor vive en Estocolmo y hace un mes lo estuvo visitando y comiendo en un restaurante chino que hay al lado de donde el camión se estrelló  contra la gente …

DÍA 2 9/4/2017 DOMINGO

TASHKENT-   SAMARCANDA

El desayuno nos entra en el precio y no podemos ni con la mitad. Nos pone dos huevos fritos con una salchicha, un pan redondo muy rico recién hecho, una especie de mermelada que ha hecho el, unos higos confitados y varios pasteles con zumo y café.

Llama a un amigo para que nos cambie dinero y después de unos minutos nos acompaña en su coche. El tipo de cambio es 7500 Soms por euro, ha llamado al bazar para saber cuánto era pues va oscilando, nos dice que igual mañana queremos cambiar en Samarcanda y nos dan más o menos.

Para ir a la estación de autobuses cogemos el metro que está bastante cerca andando. Es la estación Kosmonavtlar, donde hay varios policías controlando, miran la mochila de Antonio pero la mía, ya no. Se tienen que comprar unas fichas que cuestan 1200 soms por persona y se ponen en un torno y para adentro. Al cambio son 0,16 céntimos de euro.

 Según las guías esta es la estación más interesante del metro, ya que hay unos ojos de buey donde hay retratos hechos con azulejos de los astronautas más famosos rusos, entre ellos Valentina Tereskova. A pesar de que no se pueden hacer fotos, medio a escondidas hago dos para que quede constancia. Hay poca gente y está muy mal iluminada lo que da sensación de pobreza y tristeza.

Tenemos que hacer transbordo a las dos paradas y coger la línea roja hasta el final, Sobir Rakhinov. Un señor nos adopta y nos va indicando el camino. No vemos ningún turista en el metro y al ser domingo la gente va de paseo con sus mejores galas. Este señor es de Samarcanda y como chapurreo algo de ruso nos entendemos algo. Al entrar al vagón del metro se levanta todo el mundo para que nos sentemos nosotros. Una señora que habla algo de ingles nos va traduciendo lo que no entendemos de este guía improvisado. Nos dice que él nos va a ayudar a encontrar el transporte hacia nuestro destino, ya que es oriundo de Samarcanda.

Nosotros le decimos que queremos un taxi compartido, pero él insiste que autobús, que es más barato. Al salir del metro nos rodean un montón de personas que nos quieren llevar a Samarcanda. Nos piden 100.000 soms los dos, pero nos dice que es muy caro y que autobús. Nosotros le hacemos caso, pero al llegar a la estación de buses no hay ninguno hasta mañana, con lo que uno que nos parece serio nos pide 40.000 soms a cada uno y le decimos que sí.

Salimos los dos solos, pero al cabo de unos km se sube otro chico joven con nosotros. La comunicación es escasa ya que no saben nada de inglés y el ruso lo tengo un poco olvidado, pero nos vamos entendiendo. Nuestro conductor tiene 4 hijos, pero él tiene 10 hermanos…

El paisaje es monótono, grandes extensiones planas, donde lo único que  lo rompe  son los rebaños de ovejas y vacas.  A lo lejos a la izquierda se ven unas montanas nevadas.

Pasamos controles de seguridad, donde la policía a veces para a algún coche y le pide papeles. Son 289 km hasta Samarcanda por unas carreteras bastante buenas y bien asfaltadas. Vemos muchas cigüeñas  que aquí en uzbeko son lailak.

Cuando hemos recorrido unos 100 km la carretera asfaltada se acaba y empieza un camino de piedras bastante malo que nos obliga a ir a 20 km por hora. Nada mas son unos cuantos kilómetros, luego vuelve a estar bien.

Hay gente vendiendo miel casera en la carretera,  que se llama biot en ruso y en uzbeco asal. No hay ciudades en el camino, solo unos pocos restaurantes de carretera y alguna gasolinera pero no muchas.

Al lado de una pequeña población vemos unas cuantas yurtas habitadas. Suponemos que son de los pastores que vemos en los campos con sus ovejas o vacas.

Nos dejan en el Hotel Lux, donde tenemos reservadas dos noches por 44 $ con el impuesto de 2 $ persona/día incluido además del desayuno.

La habitación es sencilla pero cómoda, el único problema es que no tiene persianas y por la mañana entra todo el sol. En la televisión podemos poner el USB y ver por la noche una serie de las que nos gustan.

La señora es rusa, pero habla un poco de inglés que nos va bien. Vamos a descubrir esta bonita ciudad, bajo un sol de justicia. No queremos ni pensar si a principios de abril hace esta temperatura lo que será en agosto.

Con una población de algo más de 400.000 habitantes, es la ciudad más famosa de Uzbekistán, gran parte de  la población habla más tayiko que uzbeko.

Samarcanda, es uno de los enclaves de Asia Central habitados desde más antiguo. La Marakanda para los griegos ya era la capital del Reino Sogdiano en el s VIII a.c. y más tarde de la satrapía vasalla del imperio persa de los Aqueménidas.

En el 329 a.c. fue conquistada por Alejandro Magno en su expedición a la India. Siempre fue un hito fundamental en la Ruta de la seda, por lo que la ciudad se benefició de ese amplio tráfico comercial y cultural.

En el año 751, la victoria de los árabes frente a los chinos de la Dinastía Tang en la Batalla de Talas, marcó el fin de la expansión de estos hacia el oeste y consolidó el poder de los abasidas, además de, según cuenta la leyenda, obtener de los prisioneros chinos el secreto para la fabricación del papel de todo el mundo islámico.

Desde entonces y hasta el año 1220, cuando es conquistada y arrasada por las huestes mongolas de Gengis Jan, Samarcanda perteneció de nuevo a los persas, pero siempre beneficiándose del increíble trasiego de la Ruta de la Seda.

El saqueo y la destrucción por parte de Gengis Jan llevaron a Samarcanda prácticamente al olvido hasta que en 1370, otro mongol, Timur o Tamerlán, decidió establecer aquí la capital de su sangriento imperio. En las siguientes 4 décadas se embelleció con numerosas madrasas, mezquitas y otros edificios civiles diseñados por los mejores arquitectos secuestrados en las correrías de Timur por su imperio desde la India hasta Asia Menor y construidos por los millones de esclavos cautivos en dichas expediciones. Por aquel entonces la población de Samarcanda alcanzó los 150.000 habitantes y se convirtió en la capital cultural y económica de Asia Central, desde luego en la ciudad más importante de la región.

En las primeras décadas del s XV Ulugbek, el Sultán Astrónomo, nieto de Tamerlán, construyó la madrasa que sirvió como modelo a las dos posteriores que hoy se alzan en el Registan y un fabuloso y avanzado observatorio astronómico, que fue derruido por fanáticos islamistas en 1449, el año que Ulugbek murió.

En 1500 los uzbekos tomaron el control del territorio y trasladaron la capital a Bujara, comenzando el declive de la mítica Samarcanda, en beneficio de su rival. Además varios terremotos acrecentaron la decadencia de la ciudad que en 1868 fue anexionada por el Imperio Ruso. En 1888 vio la llegada del ferrocarril Transcaspiano lo que supuso un nuevo impulso comercial.

Samarcanda se encuentra dividida entre los barrios antiguos, tradicionales y la zona nueva renovada durante la época soviética. Al este se encuentran los primeros, a menudo un amasijo de callejuelas cuya principal arteria es la avenida Tashkent y a las que se accede por detrás del Registán, el conjunto de monumentos más famoso del país. Al oeste del Registán, la gran plaza Mustaquilik (Independencia) marca el comienzo de la ciudad nueva.

Vamos hacia el centro y lo primero que vemos es la gran estatua de Timur, llena de flores y alrededor banderas uzbekas ya que este año es el 25 aniversario de la independencia de los rusos.

Muy cerca se encuentra el Amir Temur Maqbarasi, lugar donde se encuentra enterrado Tamerlán. Cuesta 17.000 soms la entrada, si quieres hacer fotos son 5000 más que no pagamos. Está en la ciudad nueva, al suroeste del Registan, rodeado de jardines muy bonitos y cuidados.

Al parecer el temible conquistador había mandado construir una tumba más sencilla para que guardara sus restos en su ciudad natal en Shakhrisabz, mientras que este enorme mausoleo, erigido en 1404, lo mandó erigir para su nieto, Mohamed Sultán, que murió en 1404 y no llegó, pues, a sucederle. Pero dado que la muerte le sobrevino por sorpresa en una de sus campañas contra los chinos en Kazajistán en invierno cuando la carretera es impracticable, decidieron enterrarlo aquí.

El monumento ha sido agresivamente restaurado y solo los cimientos de la madrasa y la kharnaka, lugar de reunión de una cofradía sufí, además de sus tumbas son originales.

El mausoleo marcó un hito en la arquitectura funeraria de estilo persa y se considera el antecesor de los monumentos mogoles, la dinastía de los emperadores indios descendientes de Timur, más importantes como el Taj Mahal o la Tumba del emperador Humayun en Nueva Delhi.

El nombre de Gur-e-amir deriva del persa “tumba del rey” y su característica principal es la gran cúpula azulada. Las diferentes tumbas de este complejo funerario son las del Sultán Astrónomo Ulugbek, nieto de Tamerlán y quien decidió que este mausoleo seria la cripta familiar de la dinastía timúrida; Sayyid Baraka y el jeque Sayyid Umar, sus maestros espirituales; Mohamed Sultán, el nieto que no llegó a reinar, y sus hijos Shah Rukh y Miran Shah.

En 1740 el emperador persa que saqueó Delhi y robó el trono del Pavo Real, Nadir Shah, admirador de las conquistas y crueldades de Timur, se llevó el sarcófago a Persia, donde el bloque de Jade en el que consistía se partió en dos, lo que se consideró un malísimo augurio y fue devuelto a Samarcanda. De nuevo en 1941, el antropólogo ruso Mijail Gerasimov abrió las tumbas para determinar que Tamerlán media 1,72, una gran estatura para sus tiempos y que Ulugbek fue decapitado. La leyenda cuenta que encontró una inscripción en la tumba de Tamerlán augurando una invasión por un enemigo más temible que él si alguien profanaba su tumba y al día siguiente Hitler invadió la Unión Soviética.

En los alrededores de este mausoleo se hallan el de Aksaray, del s XV y también con sus azulejos muy restaurados, y el de Rujabad, de 1380 y el monumento más antiguo de Samarcanda. Nos encontramos con el Registán, que constituye el conjunto de monumentos más emblemático de Samarcanda e, incluso, de Uzbekistán. Son tres impresionantes madrasas o escuelas coránicas del más puro estilo Timúrida, caracterizado con sus fachadas de azulejos de colores, cúpulas azuladas y el pishtak, el arco sobre la puerta principal de entrada a los recintos, entre dos minaretes. La entrada nos cuesta 25.000 soms, nos querían cobrar en euros, primero 7 euros y luego 5 euros, preferimos pagar en soms que nos sale mejor al cambio.

A pesar de su pomposa resonancia, en tayiko Registán, simplemente significa lugar arenoso y era el centro principal del comercio de Samarcanda durante la esplendorosa era de la Ruta de la Seda.

Las tres madrasas se cuentan entre las escuelas coránicas que se conservan más antiguas de la región, ya que las anteriores fueron arrasadas por Genjis Jan. La más antigua, la Ulugbek, data del s XV, mientras que las otras dos, que copian hasta el último detalle de la primera son del periodo shaybánida, en el s XVII. Las mayores partes de las antiguas habitaciones de los estudiantes se han transformado en la actualidad en tiendas de recuerdos turísticos.

La madrasa Ulugbek está situada en el lateral oeste de la plaza, se finalizó en 1420, bajo el mandato del Sultán Astrónomo Ulugbek, quien pudo haber enseñado en este edificio matemáticas, astronomía y filosofía. En su interior se conservan las salas de lectura y una mezquita con un interior muy hermoso.

La madrasa Sher Dor, o del León, fue construida en 1636 bajo el emir shaybánida Yalangtush. Se yergue frente a la madrasa principal y su decoración muestra leones dorados que resaltan en un fondo de azulejos añil.

La madrasa Tilla-Kari o dorada, se terminó en 1660 y, a diferencia de aquellas, en su interior hay un elegante patio ajardinado. El interior de la mezquita está decorado con azulejos dorados y añil, pero la cúpula azul es un añadido caprichoso de la época soviética.

Más adelante nos encontramos con la mezquita Bibi-Janym, se paga 17.000 soms por persona. Situada en el límite del barrio antiguo, al nordeste del Registán, la mezquita en  su totalidad, excepto los cimientos, una reconstrucción de la original erigida en la década de los 70 del pasado siglo, tras haber sido destruida por el terremoto de 1897, después de varios derrumbes parciales en los siglos anteriores.

El edificio original era bastante antiguo, ya que se terminó a los pocos años de la muerte de Tamerlán y fue una de las mayores mezquitas de la época, con su cúpula principal a más de 40 m de altura.

Bibi-Janym era la esposa china de Tamerlán y la leyenda dice que ella mandó construir la mezquita como una sorpresa al emperador a la vuelta de una de sus sangrientas expediciones.

En el patio interior hay un enorme Corán de mármol abierto por una de sus páginas y dos mezquitas de menor tamaño. El interior está decorado con caligrafía islámica sin restaurar. Frente a  la mezquita, al otro lado de la avenida, se halla el Mausoleo de Bibi-Janym, restaurado los últimos años, pero no entramos porque el vigilante nos pide una cantidad exorbitante, luego la rebaja a la mitad y no nos parece bien.

Seguimos un poco más adelante y nos encontramos con una avenida llena de tiendas cerradas por ser domingo y que tienen pinta de ser caras por lo que exponen. El bazar está un poco después, ya están cerrando por la hora que es, aunque aún quedan unos pocos expositores con especies, pastas parecidas al turrón y frutas. El haber tenido 70 años a los rusos con ellos, hace que todo esté muy aséptico y limpio, no como otros países que hay suciedad, todo mezclado, aquí está todo ordenado con sus pasillos cada uno de ellos dedicado a una cosa, pero eso nos sorprende agradablemente. Nos ofrecen cambio varias personas pero como hemos cambiado esta mañana no necesitamos, aunque ya vemos que no es ningún problema.

Vamos volviendo a nuestro hotel y justo en la puerta de al lado hay un restaurante que tiene muy buena pinta con pinchos de carne y más cosas. En los comentarios del hotel había muchos clientes que hablaban maravillas de este local con lo que nos sentamos a ver que comemos.

Al principio no nos hacen mucho caso, pero luego vemos cómo funciona. Traen una gran bandeja con platitos de ensaladas y entrantes varios. Tú escoges los que quieres y te los quedas. A la entrada hay un mostrador con distintos pinchos de carne y los escoges y en 15 minutos te los traen de fuera donde hay una especie de barbacoa y te lo hacen al momento.

Otra cosa importante de este restaurante es que hay jarras de cerveza fresquitas que junto a la comida entran muy bien. A la hora de pagar nos cuesta la friolera de 48.000 soms o lo que sería unos 5 euros los dos. Está visto que este país es muy barato en estos momentos.

DÍA 3 10/4/2017 LUNES

SAMARCANDA

El desayuno es sencillo pero abundante. Nos ponen una sopa de leche que no probamos pero que parece que a ellos les encanta, un huevo frito con una salchicha, fruta, pastas, pan, mantequilla y café.

Paramos un coche y le pedimos que nos lleve a la estación de tren. Se lo decimos en ruso y parece que nos entiende pero no. Después con un poco de mímica y haciendo el sonido de un tren de vapor, ya  no hay problema, ellos le llaman Voksal, es una palabra que hay que saber. Está bastante alejado del centro con lo que tardamos media hora en llegar ya que hay además atasco. Nos había hecho la señal de tres con los dedos, pero al final resulta que es por cada uno, no importa ya que sigue siendo una ganga, pagamos 6000 soms, o sea menos de 1 €.

Hay una sala donde comprar los billetes, tenemos un poco de miedo que no nos entendamos pero la chica que nos atiende es muy profesional y sabe en inglés lo justo para que no haya problemas. Hay dos trenes mañana, uno que sale a las 9:40 y otro a las 11:30, preferimos el primero y compramos los billetes que nos cuestan 104.000 soms. Nos dice que tenemos que llegar a las 9 de la mañana. Cuando salimos paramos un taxi que nos lleve al Observatorio de Ulugbek, nos pide 8000 soms que nos parece bien.

La entrada son 17.000 soms por persona, que es una barbaridad para lo que ves, no vale la pena, pero ya que estamos aquí lo pagamos. Se ve un pequeño museo con los logros de Mirzo Ulugbek, algunas fotos, mapas de las hazañas de Tamerlan y poco más. Los nacionales pagan 1000 soms!!!! Es el país donde la discriminación de precios es más brutal en contra de los turistas.

Solo quedan las ruinas del observatorio astronómico de tres plantas construido en 1420 y destruido a su muerte por fanáticos islamistas. Lo poco que queda es un astrolabio de 30 metros que fue excavado en 1908 gracias  a los estudios de un polaco que descubrió lo que había construido Ulugbek y sabia más o menos por donde.

Como no hay mucho que ver, seguimos bajando hasta Shohi Zinda Majmuasi, que es la avenida de los mausoleos. Aquí la entrada son 10.000 soms por persona y los nacionales 1000 soms.

Abre hasta las 7 de la tarde de abril a octubre. Esta necrópolis en el barrio antiguo contiene una serie de tumbas de miembros de las familias reales y otros personajes notables de la época de Timur y su nieto, embellecidas con azulejos multicolores en los que predominan, los diferentes tonos de azul. Su nombre significa “Tumba del rey León” y se refiere al principal mausoleo del complejo, probablemente la tumba de Qusam Ibn-Abbas, primo de Mahoma y portador del Islam a Asia central en el s VII, alrededor de cuya tumba decidieron enterrarse los nobles en el s XIV.

 Entras por un corredor y llegas a donde está la tumba con una pequeña sala donde la gente se sienta y reza. Cualquier persona guía el rezo, vemos a una señora y luego a un guía, es bastante informal. Las mujeres no se tienen que tapar, lo cual está bien, las que lo hacen, es más por coquetería que por otra cosa.

La tumba más bella se considera la de Shadi Mulk Aga, que data de 1372, hermana de Tamerlan, que ha sido menos restaurada pero que tiene un gran encanto.

Alrededor de todas estas tumbas, está el cementerio actual, donde se ven las lapidas de los difuntos con sus caras grabadas y un verso, una explicación de a que se dedicaban etc. En muchas está el matrimonio y mirando las fechas de nacimiento y muerte, vemos que hay mucha diferencia en general entre la edad del hombre y la mujer, otra cosa es que la esperanza de vida de las mujeres es mayor como pasa en todo el mundo.

Nos gusta mucho, creemos que es lo que vale más la pena junto al Rejistan.

La mezquita Hazrat-Hizr data del s VIII, pero fue destruida por Jengis Jan, la actual se reconstruyó en el s XIX. Según la guía es la más bonita de la ciudad, pero la verdad es que no vale la pena, es muy cara y no aporta nada. Las chicas de la entrada son unas negociantas, cuando le decimos que es muy cara, nos dice 2 x 1, con lo que pagamos 14.000 soms. No nos quería dar entrada pero se la pedimos y a regañadientes nos la da. Tampoco nos permiten subir al minarete, cuando la guía dice que es posible y que las vistas son muy bonitas.

Como tenemos un poco de sed, paramos en una tienda para comprar algo. El precio de una botella de agua son 1800 soms la de litro y medio, pero en cambio una Coca-Cola de medio litro son 3000 soms. A lo largo del viaje nos daremos cuenta que son los precios, no quieren timarte, los del país  también pagan lo mismo.

No vamos a Afrosiab, nos han comentado que no vale la pena, está la tumba del profeta Daniel, que es sagrado para los musulmanes, cristianos y judíos. La leyenda explica, que va creciendo con los años y ahora su ataúd mide 18 m. Se dice que Tamerlán trajo desde Persia sus restos aquí, pero allí también aseguran que tienen el cuerpo…, lo  cierto es, que tiene unos restos humanos que datan de al menos el s V a.C.

Hay un museo que tampoco visitamos, donde hay un fresco que vale la pena.

Vamos al bazar a cambiar dinero, a pesar de que una pareja que hemos conocido de Burgos, pero que viven en Madrid, nos dice que hoy lunes está cerrado. Realmente solo están los vendedores de pan y los de especies, pero fuera del recinto del mercado, al lado de los vendedores de pan se nos acerca un chico con un fajo de billetes y nos cambia 100 € al mismo cambio que en Tashkent a 7500 soms. Empieza queriendo darnos un poco menos, pero al momento accede.

Hay un restaurante donde ofrecen pollos asados y entramos a comer algo. El pollo entero cuesta 18.000 soms, aquí la carne es cara para ellos. Comemos pollo con pan y una salsita, con una botella de agua y nos cuesta 13.000 soms.

Volvemos un rato al hotel pues hace mucho sol para nosotros. Nuestro hotel está muy cerca de todas las facultades y vemos a los estudiantes saliendo con sus maletines todos trajeados. Aquí la gente va muy bien vestida, nada de tejanos o chándal, las chicas falda de tubo negra con americana, tacones y los chicos con traje negro, camisa blanca  y algunos corbata.

Cuando baja un poco el sol volvemos al Rejistan a verlo iluminado, espectacular, nos encanta. Cogemos un taxi por 4000 soms que nos lleva al hotel. Al lado está el restaurante donde ayer cenamos tan bien, con lo que repetimos.

DÍA 4 11-4-2017 MARTES

SAMARCANDA – BUKHARA

Hoy tomamos el desayuno a las 8 porque a las 9 tenemos que estar en la estación de trenes o Voksal como lo llaman en uzbeko. Pagamos el hotel en dólares, pues el tipo de cambio no nos gusta en soms y como tenemos unos cuantos de cuando estuvimos este otoño en la costa este de EEUU , pues los utilizamos. En la información del hotel dice que si estas más de dos noches te pagan el transfer al tren o al aeropuerto, nosotros solo hemos estado dos, pero nos lo pagan igualmente. El taxista conoce el equipo de futbol de Barcelona, del Madrid y a Antonio Banderas, se acabó la conversación.

El tren nos ha costado 104.000 soms los dos. Se tiene que pasar el equipaje por el control de seguridad y te tienen que sellar el reverso del billete de tren, cosa que no sabemos y que cuando vamos a pasar al andén nos lo dice el policía y tenemos que volver al compañero de la puerta para que lo haga. Delante nuestro había pasado un grupo de españoles y no lo había hecho, pero como van con guía, suponemos que lo había hecho él. El tren pasa a las 9:46 pero nos han hecho ir a las 9 de la mañana, es excesivo pues hay poquísimos turistas y nos sobra un montón de tiempo. En la estación no hay ni bares, ni tiendas ni nada.

El tren es un talgo muy cómodo con mucho espacio para poner los pies y con unas azafatas en cada vagón muy amables. Hay una tele que se puede escuchar con auriculares que te dan al entrar. Hay muy pocos pasajeros en cada vagón y pasan vendiendo algo de comida y bebida.

El paisaje es muy monótono, pasamos por unos pocos pueblos pero nada de interés. Los 300 km se hacen en  1 hora y media más o menos.

Bujara ha sido uno de los grandes centros de la civilización persa desde al menos el s VI aC y ha pertenecido a las diferentes dinastías iranias hasta el s X, cuando era la capital del imperio Samánida. En aquellos tiempos se convirtió también en la capital espiritual islámica de Asia Central, así como el principal centro cultural. En Bukhara floreció el arte de poetas en lengua persa como Firdausi o Rudaki y la ciencia de personajes como el filósofo Ibn Sina.

Primero perteneció a los macedonios de Alejandro, a los seleucidas, bactrios y al imperio Khusan.

En el año 650 las tropas árabes tomaron la ciudad en su expansión de la Guerra Santa y en el 751, en la batalla de Talas, derrotaron definitivamente a los ejércitos chinos de la dinastía Tang y detuvieron definitivamente su avance hacia Asia Central.

En el año 850 los persas se anexionaron Bukhara y la convirtieron en su capital, lo que provocó que sus habitantes recuperaran el idioma que se hablaba aquí antes de las invasiones árabes. Entonces empezó la edad de oro de la ciudad, que llegó a rivalizar en esplendor con Bagdad y se convirtió en el centro más importante del mundo islámico. Con 300.000 habitantes en el  s X, era una de las ciudades más pobladas del mundo junto con otros avanzados centros culturales como Córdoba o El Cairo.

En el s XVI los uzbekos instituyeron aquí la capital del Janato de Bukhara y surgió un emporio comercial, con grandes bazares y caravansarais; religioso, con más de 300 mezquitas, y cultural, con miles de estudiantes atendiendo su educación en un centenar de madrasas.

En 1918 los bolcheviques se adueñaron del control del emirato e incluso se proclamó una republica socialista independiente hasta que en 1924 fue anexionada por la URSS.

Cuando llegamos a la faraónica estación hay un montón de taxis y uno que no habla nada de inglés, nos hace con la mano el signo de 3, como nosotros pensamos que estamos al lado nos parece bien. Resulta que está a unos 15 km del hotel y a la hora de pagar nos pide 30.000 soms! Le damos 4000 y va que arde. El hotel se llama Mekhtartour Boutique y nos cuesta 40 $ la doble con baño y desayuno, con los dos $ por persona y día de tasa turística incluida.

Hay que tener cuidado porque en la puerta pone Mekhtar Ámbar Hotel y puede dar lugar a confusión. Es una antigua madrasa del siglo XVII rehabilitada y que tiene mucho encanto. Es pequeñita porque tiene solo 12 habitaciones, pero los dueños se esfuerzan en complacerte en todo, son unos chicos muy jóvenes que hablan un inglés muy bueno.

Estamos a 5 minutos andando de la plaza principal de Bukhara. Tiene 250.000 habitantes pero por las calles solo hay niños que van o vuelven de la escuela, los vendedores de souvenirs y los grupos de turistas, nacionales o extranjeros.

En su época de esplendor tenía más de 200 madrasas y otras tantas mezquitas, se consideraba la ciudad santa de Asia Central, actualmente quedan muchas, pero la mayoría,  se han reconvertido en hoteles como el nuestro o simplemente se utilizan para poner tiendas de textiles, joyería, instrumentos musicales, o artesanía de la madera.

Por todos sitios nos ofrecen cambio, pero nosotros no necesitamos por ahora.

Empezamos la visita en la Plaza Lyabi-Hauz, está en el corazón del centro antiguo de Bukhara, se edificó en 1620 alrededor de un estanque, que es lo que significa su nombre en tayiko. Aunque los negocios tradicionales como las casas de té y los comercios para el día a día, han cedido paso a los turísticos, todavía tiene un cierto sabor local.

En el lateral este se yergue la estatua de Hoja Nasruddin, un místico sufí, famoso en toda Asia Central por ser una persona sencilla y un poco tonto, que con historias sencillas explica cosas esenciales de la vida. Nuestra amiga Susana Tornero, cuentacuentos fue quien nos enseñó quien era este místico, que hemos visto varias veces ya en Turquía.

La Madrasa Nadir Divanbegi que data de 1622, tiene una portada muy bonita con un gran pájaro en la parte de arriba. En el extremo opuesto de la plaza se encuentra la sala de reuniones de los sufís Nadir Divanbegi Janaka.

Vamos pasando por madrasas reconvertidas en bazares donde hay mucha tienda para tan poco turista. Al oeste y norte de la plaza Lyabi-Hauz se hallan los bazares cubiertos y legendarios de la ciudad. Aquellos laberintos de callejuelas comerciales coronados por cúpulas se han convertido de los antiguos gremios de joyeros, gorros, cambistas etc. en tiendas de souvenirs.

Inmediatamente al oeste de la plaza se hallan los bazares Taki- Sarrafon y Taki Telpak Furushon, en medio de los cuales se erige, en el antiguo mercado de especias, la Mezquita Maghoki- Attar, la más antigua de Asia Central, que data del s IX. Durante una excavación en el s XX se encontraron bajo la mezquita trazas de un templo zoroastriano del s V destruido por los árabes y de un santuario budista todavía más antiguo. Para añadir otra religión, también los judíos la utilizaron como sinagoga en el s XVI.

Al norte de estos bazares nos encontramos con el de Taki-Zargaron y la madrasa más antigua de Asia Central, la de Ulugbek, que data de 1417 y cuyos azulejos, no están restaurados del todo. Es una de las tres escuelas coránicas construidas por el sultán Ulugbek. Enfrente, la madrasa Abdul Aziz Jan del siglo XVI, con sus celdas convertidas en tiendas.

Entramos en la madrasa Mir-i-Arab que destaca por sus cúpulas azuladas. La entrada nos cuesta 6000 soms por persona. En el momento que entramos salen unos cuantos estudiantes de la única madrasa, suponemos que para comer.

Está al lado del Minarete Kalon, erigido en 1127 por Arslan Jan, y fue entonces el más alto de la región con sus 47 m y diez de cimientos. Se dice que su grandeza impresiono al mismo Jengis Jan quien, por una vez, perdonó al monumento y fue quizá el único que no destruyó. Fue también el primer monumento de la región donde se empezaron a utilizar los azulejos azules que dos siglos más tarde empezarían a verse en las grandes obras públicas de Asia Central. Junto al minarete hay una mezquita con el mismo nombre. Desde este minarete se tiraba a las mujeres adulteras, a los hombres no les pasaba nada, faltaría más.

Otra cosa que visitamos que está muy cerca de nuestro hotel es el Char Minar, del sanscrito “cuatro” se refiere a las torres azuladas que adornan esta pequeña madrasa de principios del s XIX, pero no son minaretes como sugiere su nombre. Enfrente hay una casa que vende todo tipo de souvenirs incluyendo mucha parafernalia militar rusa, con un gato persa blanco y negro espectacular.

A la noche vamos a cenar a un restaurante llamado Minzifa que recomendaba una bloguera y nos gusta mucho la verdad, tiene una terraza muy agradable y nos pedimos el plato nacional que es el plov, un plato con pollo y salsita de crema y una ensalada de remolacha con cacahuetes molidos por encima, todo muy rico y nos cuesta 48.000 soms con dos cervezas de medio litro.

En la plaza Lyabi- Hauz hay unos restaurantes donde ofrecen música en vivo, nosotros nos sentamos en unos escalones que hay y disfrutamos de la música y la gente que como nosotros viene a disfrutar del fresquito de la noche.

Dentro de nuestra habitación no funciona el wifi demasiado, pero fuera en el patio central se está muy bien con los bancos y las mesas que hay para los clientes.

 DÍA 5 12/4/2017 MIÉRCOLES

BUKHARA

El desayuno se compone de una sopita uzbeka con mucha leche que no probamos, queso, pan, mantequilla y un pastel parecido a la baklava turca, además de café.

Hoy queremos ir al palacio de verano del emir y vamos a ir en bus. Nos lleva el número 7, que para muy cerca de nuestro hotel. Hemos preguntado y parece que no hay otro transporte para llegar aunque la guía diga que hay furgonetillas que te llevan. Está a unos 6 km al norte de la ciudad, pero nos equivocamos y vamos en dirección contraria, le hemos dicho al cobrador pero nos ha dicho que si, yo creo que no nos ha entendido cuando le hemos dicho donde queríamos ir. Como va pasando el tiempo y no llegamos, miramos con la brújula del móvil y en vez de estar en el norte de la ciudad estamos en el sur !!!!. No importa, hemos visto la Bukhara real, con su universidad de ingeniería, los mercados, los colegios donde los niños van con uniforme y las niñas con unos vestiditos muy cursis con lacitos y adornos en el pelo espectaculares. El precio del billete son 700 soms, no llega al cambio a 10 céntimos de €. En el momento que hemos entrado nos han dejado sentar, el que Antonio tenga la barba blanca hace que le cedan  el asiento, pues para ellos ya es un venerable anciano … Se paga al salir, como no hay billetes de 100, o lo das justo o te cobran 800, aunque hay personas que dan 1200 y así les devuelven 500.

El autobús nos deja en la puerta del palacio de verano o Sitorai Makhi Khosa, donde nos encontramos a unos cuantos autocares con grupos españoles, franceses y alemanes.

Hay 3 museos para visitar, pero hoy el de textiles está cerrado. En los jardines hay muchos pavos reales, los machos con sus colas desplegadas alucinantes. Nos cuesta la entrada 39.000 soms los dos.

El palacio de tres plantas del último emir de Bukhara, fue obra de arquitectos rusos y decorado por artesanos locales. El nombre del palacio significa el Jardín de la Luna y las Estrellas.

Para volver cogemos el 37 que también nos lleva a donde lo hemos cogido pero nos bajamos un poco más tarde porque queremos ir a la Casa de Fayzulla Jojaev que está en Tukaev. Este señor fue uno de los principales conspiradores que ayudaron a los bolcheviques a derrocar al último emir de Bukhara, Alim Jan. En 1925 fue convertida en escuela, en 1949 Stalin mató al conspirador.

Solo está abierta al público la parte dedicada a las mujeres, que nos cuesta 4000 soms por persona. Si queremos hacer fotos se tiene que añadir 2000 más, pero nosotros nunca pagamos por fotos, después como no hay vigilancia, hacemos las que queremos sin problemas.

Hay unas cuantas habitaciones decoradas como estaban en el s XIX, la cocina es muy interesante con las cacerolas, el horno para hacer el pan, los samovares  y con fotos de Bukhara de tiempos pretéritos.

En la parte central están filmando una película, o eso creemos, ya que hay cámaras y gente vestida como antaño. La parte de los hombres está cerrada a cal y canto. Si no se tiene mucho tiempo es bastante prescindible esta visita.

De aquí vamos al Arca en Registan Square, cuesta 19.000 soms los dos. El grupo de patios, residencias y otras dependencias de los emires y edificios en ruinas y otros que albergan diferentes museos en esta fortaleza es el conjunto habitado más antiguo de Bukhara, ya que sus cimientos se remontan al s V. En 1920 fue derruido en gran parte por el Ejército Rojo.

La plaza medieval que se abre frente a la entrada, era el lugar elegido para las ejecuciones desde tiempo inmemorial. Se entra por una rampa donde se alza la Mezquita Juma, del s XVII, tiene 8 entradas, pero hoy está cerrado igual que todos los museos. Prosiguiendo entre los patios que se encuentran a la derecha de la entrada, el Museo Arqueológico ocupa la antigua residencia del primer ministro del Emirato de Bukhara, mientras que el siguiente patio es el de la Coronación y Recepción de la Corte, bastante más antiguo que el resto del Arca, que vio la ultima coronación de un emir en 1910, sobre la cabeza de Ali Jan.

Al final de esta sección, la Salamhona era donde se desarrollaba el protocolo de la corte y lo único que queda en pie de la residencia real. También se ven los establos, donde ahora hay unas cuantas tiendas.

Detrás del Arca se encuentra el Zindon, la antigua prisión de Bukhara que hoy es un museo donde se encuentran las celdas y el infame pozo de los bichos, donde los dos emisarios británicos decapitados en 1842 pasaron sus últimos días entre escorpiones, ratas y demás bichos.

Es una historia triste para estos dos oficiales británicos que cometieron varios delitos, el primer oficial llegó a caballo al Arca y no a pie, rompiendo el protocolo, no trajo una carta de la reina de Inglaterra sino de un gobernador británico de la India, lo cual era menospreciar al emir y llegó sin regalos. El ofendido Nasrullah lo metió en la cárcel. La reina lo había mandado para firmar un acuerdo con el emir y asegurarse su apoyo después de la invasión inglesa de Afganistán. Era la trama de influencias y estrategias en Asia Central entre las diferentes potencias coloniales, sobre todo Rusia y Gran Bretaña que se conoció como el  Gran Juego.

Dos años más tarde llegó otro emisario británico para tratar de obtener su libertad, pero el emir lo acusó de ser un parte de un complot contra Bukhara y lo metió junto al otro oficial. Como el emir no recibió respuesta a una carta que había enviado a la Reina Victoria y el convencimiento de que Gran Bretaña era una potencia de segundo orden pues había sido derrotada y expulsada de Afganistán, decidieron al emir a decapitar a los dos infortunados en 1842.

Llegó un tercer emisario, un sacerdote, que salvó la vida porque al emir le hizo mucha gracia como iba vestido de misionero y le perdonó la vida.

A mediados del s XVIII Bukhara se transformó en un emirato, a menudo regido por sangrientos emires cuya tradición dictaba asesinar a todos sus hermanos y posibles rivales en el trono, hasta que en 1868 pasó a ser un protectorado del Imperio Ruso.

En 1918 los bolcheviques se adueñaron del control del emirato e incluso se proclamó una república socialista independiente hasta que en 1924 fue anexionada a la URSS.

De aquí vamos a la mezquita Bolo-Hauz que hay enfrente del Arca. Era el templo oficial para las oraciones del emir y donde se le coronaba, tiene un aiwan o pórtico de columnas muy atractivo y data de principios del s XVIII. Se puede entrar dentro a pesar de que hay personas rezando. El vigilante cuando entra un grupo de turistas uzbekos, les empieza a explicar la historia de la mezquita, por desgracia no nos enteramos de nada.

De allí vamos al Mausoleo de Chashma Ayub, que nos cuesta 1500 soms por persona. La tumba construida en el s XII junto a una fuente, cuya agua puede probarse en el pequeño museo adyacente. Como no podía ser de otra manera hay dos vendedoras de pulseras y collares muy bonitos.

Al lado hay un parque de atracciones llamado Samani, bastante vacío, suponemos que por el mal tiempo que hace, ya que está lloviznando y hace un poco de frío. Hay una noria, caballitos, un estanque con barcas a pedales muy kicht y poco más. En este parque se encuentra el Mausoleo de Ismail Samani, de principios del s X, este mausoleo es el monumento musulmán más antiguo de la ciudad. Alberga las tumbas de Ismail Samani, fundador de la dinastía Samánida, su padre y su nieto. Tiene una estructura muy original y apenas se ha restaurado.

Un poco más adelante están las Madrasas Abdulla Jan y Modari Jan, una dedicada al emperador Sasanida y la otra a su madre, la Modari, la única abierta pues hay dos tiendas de artesanía y unos obreros restaurándola.

Pasamos por unas cuantas mezquitas más antes de llegar al hotel. Compramos dos plátanos y nos piden 5000 soms, debe ser un artículo de lujo para ellos, ya que antes por uno nos han pedido 3000 soms.

Después de reservar el hotel de Khiva, nos vamos a cenar al restaurante Minzifa donde lo hicimos ayer, ya que nos gustó mucho. Hoy pedimos una ensalada griega, el plov y un plato de carne al estilo griego con verduritas, todo regado con dos cervezas nos cuesta 63.500 soms.

Ha refrescado mucho y el polar no nos estorba nada.

DÍA 6 13-4-2017 JUEVES

BUKHARA – KHIVA

Hemos contratado un taxi en el hotel para ir a Khiva. Nos dicen que autobuses no hay, que la única opción es ir en taxi compartido. Nos pide 12 $ por persona y nos parece bien. Otra opción hubiese sido ir a la estación de autobuses del norte y buscar nosotros mismos el taxi, seguramente hubiésemos pagado menos, pero por la diferencia que nos hubiésemos ahorrado, a lo mejor perdíamos tiempo esperando que se llenara. Ayer nos dijo que saldríamos a las 9 de la mañana, pero a las 7:30 de la mañana están llamando diciendo que el taxi vendrá a las 8 de la mañana!!!! Que ya tenemos el desayuno preparado.

Nosotros le explicamos que su compañero nos había dicho a las 9, lo entiende y dice que nosotros desayunemos con calma. Nos sabe mal por el taxista ya que tiene que estar a una hora determinada en Khiva, si no, perderá clientes, con lo que desayunamos rápidamente y salimos a las 8:30. En el taxi ya hay dos uzbekos esperándonos. Nosotros entendimos que era un taxi privado, pero en el fondo nos da igual, Antonio va delante con el conductor y yo detrás como soy pequeñita voy cómoda también.

El camino sigue siendo muy aburrido como el resto de país que hemos visto. Son 460 km de una carretera que al principio según el conductor es mala, pero que luego se arregla bastante. Hay controles en la carretera de policía, pero a nosotros no nos paran.

Hay aldeas muy pequeñas con unos pocos animales y un poco de tierra cultivada a nivel de subsistencia, se ven bastante pobres.

Paramos a llenar el depósito de metano y nos tenemos que bajar no sea que explote …..

Muchos autobuses y coches funcionan con metano y no con gasolina o gasoil. Llevan un adhesivo en el cristal trasero donde lo pone. Hay muy poca circulación, solo algunos camiones de gas y algún que otro coche de vez en cuando. Autobuses no vemos ninguno, con lo cual debe ser verdad que no hay el servicio entre estas dos ciudades. Tiene sentido pues Khiva tiene solo 50.000 habitantes y turistas que viajen por su cuenta no hemos visto muchos.

Hay 265 km,  que el conductor nos dice que  la carretera es buena, que la han hecho los alemanes. Solo hay  campos de algodón y poco más. Este es el problema que ha ocasionado que el Mar de Aral haya perdido gran parte de su agua y es la mayor catástrofe ecológica del mundo. Cuando Uzbekistán pertenecía a la Unión Soviética, los gobernantes decidieron que toda esta zona era magnifica para el cultivo del algodón, como se necesita mucha agua, los acuíferos se fueron desecando hasta la actualidad, que queda solo un 5% de lo que había. Lo que hicieron fue desviar el curso de los ríos Amu Daria y Sir Daria y al ser un mar interior se quedó sin los recursos de agua que necesitaba.  Ahora lo quieren arreglar pero los intentos son bastante infructuosos.

El espectáculo es dantesco con barcos en medio de la nada, que sirven de refugio contra el sol para los camellos que hay por el lugar.

Si tuviésemos más tiempo iríamos, pero desde Khiva está a unas cuantas horas de coche hacia el norte y nos parece un poco precipitado. Como volveremos con nuestro coche en algún momento, ya lo visitaremos.

La carretera es durante muchos km recta, pero no tiene sentido que la hagan de otra manera, a lado y lado no hay nada que impida la rectitud.

Van pasando los km y el paisaje poco a poco cambia y se va convirtiendo en un desierto con dunas, no pedregoso como hasta ahora.

Paramos, según nuestro conductor parar  fumar, lavabo o tomar algo. Nosotros tomamos un poco de té, porque hambre no tenemos. Hay un lavabo dentro del restaurante que tiene un depósito para poner agua, mientras estamos allí viene el tabernero y con un cubo lo rellena de agua, es un sistema muy práctico, ya que agua corriente no tienen aquí en medio de la nada y algunos comen con las manos.

La mayoría de los coches van con metano y hay muchas estaciones para repostar. De gasolineras no hay tantas, hay que tenerlo en cuenta para cuando vengamos con nuestro coche.

Los últimos km no son tan buenos, la carretera tiene muchos baches. Vemos grandes camiones rusos que no llevan carga, no sabemos qué es lo que transportan. El conductor nos ha dicho que veríamos camellos pero no hay suerte.

Llegamos a Urgench y el conductor nos dice que nos va a pagar otro taxi para que nos lleve a Khiva. A nosotros no nos hace mucha gracia, ya que hemos pagado para ir hasta el final y no  para que nos empaquete en otro taxi. Le paga una cantidad de dinero que no sabemos cuánto es, pero vemos que el nuevo taxista no está muy contento. Se para en donde están el resto de taxis compartidos y busca dos clientes para marchar hacia Khiva. Nosotros nos enfadamos porque ese no es el trato y después de más de 6 horas, queremos llegar a destino. Nos dice que le paguemos 10.000 soms y salimos. En principio nos negamos, pero cuando llevamos 15 minutos esperando dentro del coche, sucumbimos y pagamos. No era por la cantidad, que para nosotros es ridícula, sino por el hecho de que ya estaba pagado todo.

Llegamos finalmente al hotel La´li-Opa y le explicamos al dueño lo que ha pasado y el taxista le dice que por 10.000 soms que le había pagado el taxista inicial, no le valía la pena venir hasta aquí.

No le damos más vueltas y vamos a la habitación que nos han destinado. Es grande y cómoda aunque como en todas no hay persianas y mañana entrará un sol espectacular, menos mal que llevo un antifaz para estos casos. El hotel nos cuesta 52 $, más los 2 $ por persona  y día del impuesto turístico, en total 60 $. El sitio es fantástico, porque está a pocos metros de la entrada oeste a la muralla.

Los hoteles no están demasiado entusiasmados en aceptar soms, al revés si les quieres pagar en su moneda te dan un tipo de cambio muy desfavorecedor.

Cuando ya hemos descansado un poco vamos a visitar esta emblemática ciudad.

Khiva es una de las tres grandes ciudades turísticas, junto con Bukhara y Samarcanda. Da una sensación de museo al aire libre, ya que no hay mucha vida alrededor de los monumentos, y ninguna por la noche. Los monumentos son mucho más modernos ya que la mayoría data del s XIX. Tiene más de 50 madrasas, mezquitas, mausoleos y la muralla que rodea el Itchan Kala, la ciudadela interior.

Los primeros habitantes de la zona que hoy ocupa la ciudad eran de etnia irania, idioma que se mantuvo hasta el s X, cuando las tribus túrquicas invadieron el Jorezm, y la leyenda, en cambio atribuye la fundación de la ciudad a Sem, hijo de Noé.

Fue un hito importante de la Ruta de la Seda, cuando Urgench en el vecino Turkmenistán, era la capital del poderoso Reino de Jorezm, estatus que perdió a finales del s XVI a favor de Khiva, con la fundación de un Janato. Entonces empezó la leyenda, negra pero real, de ser la sede de un gran mercado de esclavos que se mantendría hasta el s XIX y en el que los cautivos se les trataba con gran crueldad.

En 1717, 4000 soldados del zar Pedro el Grande de Rusia llegaron a Khiva como respuesta a una petición de ayuda del Jan Shergazi en su lucha contra las tribus de las estepas que amenazaban la ciudad a cambio de vasallaje. Pero a la llegada de las tropas el veleidoso Jan había cambiado de opinión, y tras acomodar a las tropas para que descansaran esa noche después del largo viaje, casi todos los soldados fueron asesinados y la cabeza de su comandante, el príncipe Alexander Bekovich, fue enviada a su principal enemigo en la región, el emir de Bujara, mientras que el resto del cuerpo fue exhibido en Khiva, eso por si alguien dudaba de la fama de crueldad de los jans de Khiva.

La  Rusia imperial, distraída por otros conflictos, tardó en reaccionar y fue el Shah Nadir de Persia, quien conquistó y se anexionó el Janato de Khiva a su imperio..

Por fin, en 1873 el general ruso Konstantin Kaufman conquistó el Janato al mando de unos 14.000 soldados que provocaron la rendición del Jan Mohamed Rajim II, que hubo de convertirse en vasallo del emperador ruso y fue despojado hasta de su trono, enviado a Moscú. El protectorado duró hasta 1920 que se anexionó a la Rusia Soviética.

El Ichon- Kala es la parte interna de las murallas, los monumentos y museos de su interior abren de 9 a 18:00 horas, la entrada cuesta 12 $ o su equivalente al cambio oficial de soms, que según ellos es 3450 soms/dólar. Nosotros no lo pagamos y entramos en casi todos los sitios, parece que sin la entrada no puedes hacer ni fotografías, pero a nosotros nadie nos dice nada.

A la ciudadela fortaleza de Khiva, rodeada por unas murallas de adobe muy bien conservadas desde su reconstrucción en el s XVIII tras el ataque persa, se entra por la puerta Oeste, una torre destruida en el terremoto de 1920 y reconstruida en los años 70. Hay otras entradas por las puertas Norte, Este y Sur, llamadas respectivamente, Bogcha Davoza o puerta del Jardín, Polvon Darvoza o Puerta del Hombre Fuerte y Tosh Darvoza, Puerta de Piedra.

El Arca Kunha era el fuerte y residencia de los jans y se alza a la izquierda según se entra por la Puerta Oeste. Sus cimientos originales son del s XII, pero se reconstruyó en el XVII. Junto a la entrada, el Zindon,  o prisión donde pueden verse cadenas y fotografías que ilustran la famosa crueldad de los gobernantes de Khiva y que muestran a presos a punto de ser lanzados desde minaretes, e incluso, cosidos dentro de sacos llenos de gatos salvajes.

El corredor hacia la derecha conduce a la Mezquita de Verano, del s XIX, abierta hasta un extenso patio y muy hermosa, recubierta de azulejos azulados y un tejado rojo y dorado.

Más adelante, el salón del Trono es donde los jans recibían audiencia o impartían su caprichosa “justicia”. Detrás de esta estancia una puerta conduce a las escaleras de la Torre del vigía, sobre el muro oeste y la dependencia más antigua del Arca.

Madrasa de Mohamed Rajim Jan, frente al puesto de información turística y el Arca, esta escuela coránica data del s XIX. Rajim Jan fue el mandatario que se rindió al ejército imperial ruso en 1873. Dentro hay un pequeño museo dedicado al Jan y su hijo, el poeta Feruz.

El minarete Kalta Minor, tenía que ser el más grande de Uzbekistán, midiendo 72 metros pero se quedó en 24 m. está recubierto de los habituales azulejos y se construyó a mediados del s XIX. Su base es enorme porque tenía que soportar mucho peso, mide 16 m de diámetro y tiene un poema de un erudito de la zona.

El Mausoleo de Sayid Alauddin, justo al lado del minarete data del s XIV. Una madrasa justo al lado se ha convertido en hotel de lujo, se puede entrar a ver el patio interior y las habitaciones son las antiguas celdas de los estudiantes, tienen baño justo en la entrada y después la habitación propiamente dicha. El único problema es que no tienen ventanas.

La mezquita Juma cuenta con 218 columnas de madera que soportan el tejado, unas pocas de ellas originales del s X.

Las madrasas y bazar Allakuli Jan y Kutlinurodinok, son obra del Jan Allakulli, conocido como el constructor, por su afán en las obras civiles. La madrasa y el bazar que llevan su nombre son claros ejemplos de sus trabajos con un caravanserai adyacente.

Frente a estos edificios se halla otra madrasa, la del Jan Abdulla, de 1855 y la pequeña mezquita Ak, que tiene un hamman adyacente, el Anushahon.

El Palacio Tosh-Hovli es la casa de Piedra de la Ciudadela que alberga el interior más valioso y con una decoración más impresionante de todos los edificios históricos de Khiva. Fue construido en 1841 por el Jan Constructor, quien ejecutó al primer arquitecto por no terminar las obras en un plazo de dos años, y destaca por sus adornos de azulejos y piedra y madera talladas. En su día tuvo 150 habitaciones y nueve patios. En el ala sur se hallan dos de las dependencias más bellas del palacio, el Salón del Trono y un pórtico cubierto.

Por aquí llegamos a la Puerta Este de las murallas, que conecta con el gran bazar Dejon, donde se celebraba el tristemente mercado de esclavos de Khiva.

La Madrasa Islom-Hoja, acoge un minarete que data del s XIX, por lo que es el más moderno de los monumentos de Ichon-Kala. Islom Hoja fue el gran visir, es decir, primer ministro del Jan a principios del s XX. Sus políticas liberales y aperturistas, concretadas en la institución de escuelas que pretendían instaurar una enseñanza al estilo de Occidente, hospitales y hasta el primer telégrafo de la ciudad, incurrieron en la ira de los clérigos más recalcitrantes y del propio Jan, por lo que el buen hombre fue ejecutado.

Subir al minarete cuesta 6000 soms cada uno. Mide 52 m y es el más alto de Uzbekistán, vale la pena por las vistas que se tienen, pero hay que estar en buena forma pues los escalones miden unos 40 cm de altura. A la subida vas reptando y a la bajada tienes que ir frenando continuamente y te queda un recuerdo de dos días de agujetas en las piernas.

El Mausoleo de Mammud Pahlavon acoge la tumba del santo patrón de Khiva, el filósofo y poeta del mismo nombre, enterrado aquí en 1326, aunque el monumento actual data del s XIX, cuando el Jan lo restauró e incautó como mausoleo para su familia. Es un enclave precioso de este centro histórico que no hay que perderse, con un bello patio adornado con azulejos. La tumba coronada por la habitual cúpula turquesa de estilo persa guarda el cuerpo del Jan Rajim, mientras que el santo reposa a la izquierda, en un sarcófago con hermosos azulejos.

La zona extramuros a Ichon-Qala se conoce como Dison-Qala  y estuvo rodeada de unas murallas de 6 km de perímetro, de los que hoy solo queda un pequeño segmento de 300 m al sur de la Puerta Sur de la ciudadela.

El Palacio Isfandiyar, en la calle Mustaquillik, al noroeste de Ichon-Qala, fue mandado construir en la primera década del s XX y combina en su interior elementos orientales con la supuesta moda palaciega de Europa en aquellos momentos.

El Museo de Artes Decorativas, que no visitamos, está considerado el más interesante de la ciudad. Tiene muestras de artesanía de Jorezm desde muy antiguo, alfombras, tallas en piedra y madera, caligrafía árabe etc.

Muchas madrasas han sido reconvertidas en tiendas como la Khiva Silk Carpet Workshop, según la publicidad es la única que utiliza tintes naturales y procedimientos tradicionales para tejer sus magníficas alfombras de seda.

Para cenar vamos al Khorezm Art Restaurant, está bajo la madrasa de Allakuli Jan, tiene especialidades locales, según la LP es una maravilla pero a nosotros no nos convence, caro  y los platos no son nada apetitosos. La decoración del interior es fría, aunque hay un señor tocando una serie de instrumentos musicales que amenizan el ambiente. Son rápidos en servir y está copado con grupos organizados de viajes.

La restauración del restaurante y de la madrasa adyacente está siendo llevada a cabo gracias a la cooperación alemana.

DÍA 7 14/4/2017 VIERNES

KHIVA – ANTIGUO KHOREZM – KHIVA

En el desayuno le comentamos a nuestro anfitrión si sabe cuánto nos costaría un taxi para ir a ver las antiguas fortalezas del desierto y nos dice que lo preguntará. Sube y nos dice que 40 $, nos parece un poco caro por el nivel de vida del país y le decimos que iríamos siempre que compartiésemos gastos con otros turistas. Nos comenta que su hermana trabaja en la oficina de turismo y que la va a llamar. Al final como no encuentra nadie para compartir nos dice que nos lo deja en 30 $. No estamos muy convencidos, pero nos lanzamos y vamos.

El área del Amu Daria, desde el sudeste de Urgench hacia el Mar Aral ha estado habitada desde hace milenios y fue un importante oasis, mucho tiempo antes de Khiva o Urgench. El nombre histórico fue Khorezm.

Las ruinas de muchas ciudades y fuertes, algunas de más de 2000 años de antigüedad, todavía están en medio de Karakalpakstan. Con la ayuda de la Unesco, las oficinas de turismo llaman a esta área “el anillo de Oro del antiguo Khorezm”, pero su nombre tradicional es Elliq-Qala o su equivalente “50 fortalezas”.

Para los fans de los castillos antiguos en la arena, no se tiene que perder esta visita, aunque no se tienen que tener muchas expectativas, pues están en unas condiciones deplorables.

Hay unas 20 fortalezas que se pueden visitar, pero las más habituales son Ayaz-Qala, que son de hecho 3 fuertes a 23 km al norte de Bustan. Hay un campamento de yurtas a sus pies, donde algunos amigos han pernoctado, pero nosotros simplemente lo vemos junto con unos camellos bactrianos que hay en las cercanías comiendo. Hay una subida interesante hasta la fortaleza, ya que hace un sol de justicia, pero el aire es fresquito, lo cual se agradece. No queremos ni imaginar en verano el suplicio que debe ser la visita a estas fortalezas.

No hay un solo cartel que te explique lo que estás viendo, con lo que tienes que utilizar tu imaginación para hacerte una idea de lo que fue en su momento estas construcciones en medio del desierto.

Otra fortaleza, donde cobran una entrada de 8000 soms, es Toprak Qala y Kyzyl Qala, a unos 10 km al oeste de Bustan. Se cree que era el complejo del templo principal de los reyes de Khorezm, que gobernaban esta área en el siglo III y IV.

Hay otra fortaleza, cuyas paredes exteriores las han remozado siguiendo técnicas tradicionales, o sea con adobe, pero no sabemos el nombre. El taxista nos lo ha dicho pero al no apuntarlo lo hemos olvidado.

El orden de visita con el taxista ha sido primero la que no sabemos el nombre, luego Toprak Qala y la última Ayaz-Qala. Para comer nos ha llevado a un restaurante en Bustan donde hemos comido una especie de empanadillas de carne con salsa de yogurt, ensalada, pan, agua y te por 24.000 soms, que hemos pagado nosotros.

Esta excursión dura unas 6 horas por carreteras en buen estado, pero lo que vemos en el camino son aldeas pobres con algo de ganado y zonas de cultivo de subsistencia. Nada remarcable.

Volvemos a Khiva y nos vamos a pasear por la ciudad que nos sigue pareciendo muy bonita. Nos subimos a las murallas y así vemos un poco más de cómo viven. En este país, las casas tienen paredes muy altas a las calles y no se ve absolutamente nada del interior. No tienen una entrada externa sino unas grandes puertas de garaje donde meten los coches y otras puertas pequeñas para entrar las personas. Si alguna vez, hay una puerta abierta, ves que tienen unos patios centrales pero solos accesibles a las personas de la familia. En las puertas de madera antiguas tienen dos aldabas, una de hierro y otra de bronce que tienen un sonido diferente y así sabían si las mujeres podían estar a la vista o mejor que se escondiesen ya que la visita era masculino y no de la familia.

En Irán ya habíamos visto este sistema, uno para los hombres y otro para las mujeres. Allí tienen formas diferentes, algo semejante a un pene y a una vagina.

Hay un restaurante muy colorido, con unas plataformas llenas de cojines y colchones, donde te puedes estirar y tomar el fresco con una cerveza fresca. Es lo que hacemos, al momento se nos acerca un gato rubio y se nos pone encima con toda la confianza del mundo, ya lo tenemos todo para ser felices.

Ya que estamos allí tan cómodos y además con wifi para chafardear con el móvil, nos comemos una pizza y ya después nos vamos al hotel a descansar.

DÍA 8 15/4/2017 SÁBADO

KHIVA – TASHKENT

Nos levantamos sin prisas y desayunamos todo lo que nos traen, menos el arroz hervido que a estas horas no nos apetece.

Vamos paseando por la ciudad, al principio por encima de la muralla hasta que se corta abruptamente y hemos de dar la vuelta para seguir por abajo.

Ayer estaba todo bastante muerto pues no había casi gente ni tiendas, pero hoy vuelve a estar repleto de grupos y todas las tiendas de rigor.

Cuando nos cansamos de pasear arriba y abajo nos vamos a tomar algo, al bar donde cenamos anoche, ya que el sol pica y tenemos sed. Se está muy cómodo en estas plataformas llenas de cojines multicolores y colchones para poder estirarse ampliamente.

Preguntamos en el hotel cuanto nos costaría un taxi hasta el aeropuerto y empieza diciendo 50.000 soms pero al final nos lo deja en 40.000 soms. Podríamos haber cogido un taxi compartido hasta Urgench, allí otro taxi hasta el aeropuerto o haber intentado coger un bus que sabemos que llega alguno, pero por el precio que es, ni nos lo planteamos. Nos lleva el mismo dueño del hotel.

Nos despedimos y vamos a por la tarjeta de embarque que nos dan inmediatamente sin problemas. El avión sale a las 15:20 y llega 1:40 minutos después.

Salimos de la terminal 3, que son los vuelos domésticos y cogemos el bus nº 11 que pasa por allí mismo. Nos acosan los taxistas pero no les hacemos caso, otro bus que lleva al centro es el 37.

Nos cuesta 1200 soms el billete a cada uno. Como tenemos una aplicación en el móvil que se llama Mapsme, podemos ver en qué momento pasa más cerca de nuestro hotel para bajarnos.

Nos deja a unos 500 m, que hacemos andando pues no vamos muy cargados y hace una tarde muy agradable.

Al llegar nos da otra habitación distinta a la anterior, mucho más grande y cómoda, tenemos hasta sillones para sentarnos y una ducha con mampara de vidrio, un lujazo vamos.

Queremos ir a la Amir Timur Maydoni, y vamos a buscar el metro, lo cual luego vemos que es un error, pues andando hubiésemos tardado menos. Primero porque la frecuencia de paso es de de cada 10 minutos más  o menos y luego que tenemos que hacer un transbordo que es larguísimo. Las estaciones son enormes con decoración típicamente soviética, que no nos gusta nada.

Llegamos a la plaza y vemos que hay muy poco ambiente y eso que nosotros pensábamos que al ser sábado por la tarde habría mucha gente joven. Paseamos un rato pero como no vemos nada interesante nos vamos a un patio de comidas, donde puedes probar comida japonesa, coreana, hamburguesas, comida uzbeka, pizzas etc.

Al acabar decidimos volver al hotel andando, nos sentimos muy seguros en esta ciudad, incluso pasando por un parque de noche, no tenemos ninguna sensación de peligro. Compramos agua en un supermercado y ya nos retiramos a nuestros aposentos.

DÍA 9 16/4/2017 DOMINGO

TASHKENT

Desayunamos tranquilamente ya que tenemos todo el día por delante para visitar Tashkent. Como la dueña de la guest House es rusa ha puesto huevos de pascua decorados en la mesa del desayuno.

Tashkent significa ciudad de piedra, tiene unos dos millones de habitantes y está muy cerca de las fronteras de Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán.

Desde el hotel vamos andando hasta el Mirobod Bazaar, un inmenso mercado de frutas muy bien arregladas en un gigante espacio con forma de platillo volante en el techo. Es la zona coreana y se nota por los carteles que hay en algunas tiendas.

La primera visita que queremos hacer es la Assumption Cathedral, tiene una torre de 50 m, pero es bastante moderna, se construyó en 1958 y se renovó en 1990. No obstante hoy tiene mucho encanto porque es el domingo de Resurrección y está llenísima de gente rusa, vestida con sus mejores galas y comprando huevos de pascua, unas pastas parecidas a los panetones pero encima con una crema blanca y bolitas de caramelo.

En la entrada hay toda la parafernalia ortodoxa de anillos, pulseras con crucecitas, libros religiosos etc.

Dentro la gente pone velas en los patriarcas a los cuales tiene predilección y van pasando por un monje que tiene una cruz en la mano y la van besando. Tienen mucho fervor y se les ve emocionados. Una monja nos regala unos huevos de pascua decorados y pintados. Hay mucha vigilancia, mucha policía y controlan los bolsos con detectores de metales.

De aquí vamos andando al metro Tashkent y nos bajamos en Chorsu. Es directo ya que están en la línea azul.

Aquí hay un inmenso bazar llamado Chorsu Bazaar, donde hay de todo, comida, ropa, souvenirs etc. está en la ciudad antigua, con callejones estrechos y lleno de casas de adobe con mezquitas y viejas madrasas. Constantemente nos ofrecen cambio de euros y dólares, pero nosotros no lo necesitamos. Compramos unos pañuelos típicos de aquí a 15.000 soms. Estamos a punto de comprar una chaqueta por 90.000 soms, pero al final no nos decidimos.

Cuando nos cansamos de pasear vamos a la Kulkedash Medressa que está al lado. Es moderna pues se construyó en los 90, en el lugar donde había una antigua del s XVI que fue destruida por los soviéticos. Hay unos cuantos fieles rezando, pero no tiene interés.

Seguimos caminando hasta que llegamos a la Universidad Islámica, donde hay tres mausoleos que la guía pone que están bien. El problema es que al ser domingo está cerrada y no podemos entrar a verlos.  Son del siglo XV y contiene la tumba de Yunus Jan, abuelo del emperador Babur, que iniciaría la dinastía Mogol en India. Al este de la tumba están los otros dos mausoleos, el Kaldirgochbiy y el del Jeque Hovendi Tahur.

Llegamos a un parque donde se erige el Monumento al Dolor de las Madres, construido en 1999 y donde una llama perpetua recuerda a los 400.000 soldados uzbekos que perecieron en la IIGM; es un monumento que se repite en casi todas las ciudades del país. Hay dos corredores con unas placas de bronce donde pone el nombre de todos los muertos.

En la misma gran plaza, dos avenidas más al norte, se halla otro monumento, el que recuerda a quienes reconstruyeron la ciudad tras el terremoto de 1966.

Ahora nuestro objetivo es la plaza de la Independencia o Mustaquillik, donde se alza el nuevo edificio del Senado y frente a la Galería de Arte Moderno, el Palacio Romanov, de la época de los zares, con sus enormes estatuas de ciervos flanqueando la entrada.

Un poco después está el Museo de Historia de los Pueblos de Uzbekistán. Cuesta 10.000 soms por persona. Según la guía es el museo más interesante del país, con lo que entramos. En sus varias plantas reúne objetos relativos a la historia de Uzbekistán desde la Antigüedad, los tiempos de la legendaria Transoxiana, hasta el presente. Se exhiben objetos de culto de Zoroastro, budistas, como una serie de valiosas imágenes de Siddarta Gautama Buda etc.

Otra sección está dedicada a la anexión de los janatos de Asia Central por parte del imperio Ruso y algunos periódicos y documentos sobre las revueltas locales.

La planta superior es una loa constante al presidente, las visitas que ha hecho, las que han venido aquí y las maravillas en cuanto a industria, investigación, gas, ejército etc. desde que son independientes. Esta parte es obviable, no aporta nada de interés.

Llegamos a un parque muy agradable donde nos compramos unas cervecitas para paliar la sed que tenemos. En la tienda cuesta 3300 soms la que hemos pagado en los restaurantes a 10.000 y 12.000 soms.

Como tenemos tiempo, Antonio va a una peluquería y se corta el pelo, lo cual es una tradición siempre que viajamos. Está mucho rato con él y se lo deja francamente bien. El precio 20.000 soms.

Pasamos por una tienda enorme donde venden de todo y compramos unas bandejas de la cerámica típica de aquí, en total 38.000 soms por una bandeja grande y dos pequeñas de aperitivos.

Llegamos a la zona comercial y nos vamos a comer unos bocatas muy ricos de carne. Nos acercamos a Amir Timur Maydoni, desde donde irradian todas las principales avenidas de la ciudad. Fue remodelada de forma masiva en 2010 y presidida por la estatua de Tamerlán o Timur. En la principal avenida se puede ver el Dom Forum, es un edificio de gran tamaño y escaso gusto, con un frontón como de columnas griegas, donde se recibe a las delegaciones de los gobiernos extranjeros. En el mismo lado de la plaza se alza el enorme y curioso edificio de la era soviética del hotel Uzbekistán.

Ya estamos cansados con lo que vamos volviendo al hotel y gastamos los últimos soms que nos quedan en un supermercado muy bien surtido que hay cerca.

Pagamos el hotel que nos ha hecho un precio especial ya que son 40 $ por las dos noches que pasaremos.

Al poco rato ya nos vamos a dormir pues mañana sonarán los despertadores a las 3:15 de la mañana.

DÍA 10

17/4/2017 LUNES

TASHKENT – FRANKFURT – BARCELONA

A las 3:30 nos tenía que venir a buscar un taxi para llevarnos al aeropuerto, pero a las 3:15 ya nos están picando en la puerta de la habitación que el taxista nos espera.

En 5 minutos ya estamos en el aeropuerto y comienzan los controles de seguridad que hay un montón por cierto. Nos ha puesto el taxímetro y ha subido a 7800 soms!!!!!

Tenemos que rellenar otro impreso para las aduanas y dar el que nos habían sellado al llegar. Todo correcto y seguimos al siguiente control de pasaportes. A Antonio le piden los justificantes de los hoteles, pero como los tengo yo, al final lo dejan pasar sin problemas, ya que yo he sido la primera. En todos estos controles se va pasando el equipaje por la cinta donde miran el interior. El último control es más exhaustivo y hay un policía alemán controlándolo todo.

Llegamos a la puerta donde embarcaremos y esperamos que nos llamen. Hay tiendas pero solo permiten pagar con € o con $, con lo que es conveniente gastar los soms con antelación.

Embarcamos on time y salimos con puntualidad. Nos dan unos cacahuetes y una bebida y poco después, de comer.

Al llegar a Frankfurt vamos a la otra terminal con el tren que hay y cuando llegamos al mostrador de información de Lufthansa nos dicen que es muy tarde y que vayamos a la puerta de embarque directamente que es lo que hacemos. Sin problemas nos dan unas tarjetas de embarque y en dos horas más o menos llegamos a Barcelona sin novedad. Una curiosidad es que con el sándwich que nos dan pedimos cerveza y nos dan una botella de vidrio!!!!. La primera vez en todos nuestros viajes que nos pasa.

El equipaje llega y nos vamos a casita en el A1 a descansar.

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