BOQUETE – VOLCÁN BARÚ – BOQUETE

Vamos a desayunar al lado del hostal Gaia a la panadería Sugar & Spice. Nos encanta el servicio y las cosas que ofrecen a un precio nada caro. Los clientes son todos norteamericanos jubilados ricachones que aquí se sienten en su casa, con una calidad excelente y donde pueden hablar en inglés porque todo el mundo les entiende y los trata con una deferencia un poco servil.

Como no hay habitación para esta noche, si no es el dormitorio compartido, y nosotros no queremos ir ahí, nos vamos al Hostal Marilos a ver si hay suerte y sí, hay una doble por 20 $ que nos quedamos inmediatamente. Hay un salón muy agradable, una cocina a disposición de los huéspedes, un salón con televisión con unos sillones que se tienen que  compartir con el bóxer y el perro peludito que hay en el hostal. La habitación es más agradable que la del hostal Gaia, muy limpia y  luminosa. El lavabo está impecable. La fama que tiene en todas las guías está plenamente justificada, creemos que la relación calidad-precio es de las mejores que nos hemos encontrado en este viaje. El dueño es un poco adusto y no sonríe demasiado pero es amable e informativo.

Cuando tomamos posesión de la habitación nos vamos a buscar un taxi que nos acerque al sendero que sube al volcán Barú. Nos cuesta 10 $ y quedamos con él para que nos venga a buscar porque no hay transporte público y poca gente pasa por esa carretera.

Entrada al parque del Volcán Baru

Es un parque nacional de 143 km cuadrados  que aloja el único volcán de Panamá, pero no está activo. Tiene 7 cráteres. Sus 3478 metros lo hacen el  punto más alto de Panamá. En días claros se ve el Océano Pacifico y el Caribe. Se tiene que pagar una entrada de 5 $, los estudiantes residentes 3 $, con lo que nosotros en este momento decimos que estamos haciendo un postgrado en Panamá y el guardián del parque se lo cree. Empezamos a subir, pero es bastante duro ya que sube de golpe mucho y hay muchas piedrecitas que nos hacen resbalar. Subimos unos 3 km, pero no nos aporta nada, ya que no vemos ni pajaritos, tampoco hay buena visibilidad de los alrededores, con lo que en ese punto decidimos no seguir subiendo. Son 13 km en total y un desnivel de 2000 metros. Se tarda unas 7 horas en subir y otras tantas en bajar ya que la bajada es muy dura pues baja mucho y resbala con lo que se tiene que ir muy lento para no caerte. El viento también hace que la subida no sea agradable, ayuda a que no haga calor, pero es pesado. Es como  una tramontana muy fuerte continua, día y noche sin parar ni un momento.

Solo vemos una pareja que sube con las mochilas con lo que suponemos por la hora que van a acampar arriba, y otra que baja con una cara de cansancio brutal. El taxi nos viene a buscar a la hora acordada y le pagamos otros 10 $.

Le preguntamos donde podemos comer y nos recomienda el restaurante El Sabrosón. Le hacemos caso y no nos arrepentimos ya que es muy, muy barato y comemos muy pero que muy bien. Los platos cuestan 1,5 $, pedimos por ejemplo  una menestra calentita con una salsita de queso muy buena y una carne de ternera que se deshace en la boca. Excelente, muy céntrico ya que está en la calle central. Está lleno de gente del país, como un self service, con lo que si quieres comer mucho, pues pides más, si no pues menos.

Vamos a descansar un rato al hotel y por la tarde vamos a pasear un rato y compramos en el supermercado alguna cosa para cenar en el hostal. Los supermercados en Panamá están muy bien surtidos, precios muy económicos, y venden cerveza a un precio muy bueno, no tienen los problemas de otros países con el alcohol. Tienen la ley zanahoria que impide la venta de alcohol de domingo a miércoles de las 2 de la madrugada hasta las 9 de la mañana y de jueves a sábado de las 3 de la madrugada hasta las 9 de la mañana. Como se ve no es una ley muy restrictiva.

La famosa lorita que tanta gracia nos hizo

Preparamos algo de cena en el hostal con el entretenimiento de la lora del hostal, que es su hora de comer algo, está libre pero no se va, tiene la jaula abierta con lo que entra para coger una pipa, sube encima de la jaula y se la come, vuelve a coger otra y hace lo mismo. En una ocasión coge dos y una de ellas la coge con la pata hasta que se come la que tenía en la boca.

Es un espectáculo, en un momento dado empieza a hacer ruidos y el dueño coge unas mantitas y le dice sube a arriba y a dormir. Lo tapa completamente y ya no se le oye.

Publicado el marzo 10, 2012 en Panamá, Sudamérica. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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