CARTAGENA DE INDIAS – CASTILLO SAN FELIPE DE BARAJAS

En el precio de la habitación nos entra el desayuno que hay 3 opciones o desayuno continental, yogurt con cereales o arepa. No vale mucho la pena ya que por ejemplo el zumo es de polvos, y no estamos acostumbrados ya que siempre nos han dado en el viaje zumo natural.

Estatua de Botero de la mujer estirada

Volvemos hacia las murallas porque las queremos pasear por su totalidad ya que anoche había anochecido y las vimos poco. Llegamos a las Bóvedas que son 23 mazmorras construidas entre 1792 y 1796 en las murallas de la ciudad, que en esta parte miden más de 15 metros de grosor. Destinadas a uso militar, constituyen la última edificación importante de la época colonial. Fueron utilizadas por los españoles como almacén de municiones y provisiones. Posteriormente se transformaron en prisión y hoy albergan tiendas de artesanía y recuerdos.

Se encuentran localizadas entre los Fuertes Santa Clara y Santa Catalina. Al lado está el Museo de las Fortificaciones que fue inagurado en 1994 reuniendo piezas de los monumentos fortificados de Cartagena y museos de sitio del baluarte de Santa Catalina y Fuerte de San Bernardo de Bocachicaetc. Se puede visitar 70 metros del interior de la muralla y donde se almacenaban las municiones. Cuesta 8000 pesos pero no nos parece nada interesante y no lo visitamos, aunque el vigilante nos hace una pequeña rebaja.

Por las calles...

Pasamos por el Templo de Santo Domingo, el más antiguo y el más venerado de la ciudad. En su interior se encuentra el milagroso “Santo Cristo de la Expiración”, una hermosa escultura en madera, que según la leyenda fue tallada por un ángel a principios del siglo XVII. Junto con el claustro vecino, el templo formaba el convento de los Frailes predicadores, más conocidos como los Dominicos, cuya misión fue la defensa de los indios contra los abusos de los conquistadores.

El templo y su claustro, empezaron a construirse a mediados del siglo XVI, a pocos pasos del Mar Caribe, en una playa alejada de lo que era entonces el bullicio de la ciudad. Los dominicos buscaban la paz espiritual, pero el terreno no era el adecuado para su ambiciosa obra, por lo que el templo ha sufrido a lo largo de su historia varios derrumbes y reconstrucciones. Para evitar que se viniera al suelo, le fueron agregados refuerzos al interior y al exterior, tan notorios que dan nombre al vecino callejón.

Un templo lleno de leyendas como aquella que dice, que el arco de su coro, se caerá un Viernes Santo sobre los feligreses impíos y otra que cuenta que el demonio, bajo la forma de un eminente ingeniero, intentó convencer a fray Francisco, de construir un campanario más elegante para el templo; pero el fraile descubrió el engaño y alejó al demonio: ¡Vade Retro! Éste intentó derribar la torre, pero solo logró torcerla un poco antes de desaparecer.

Fortaleza de San Felipe

Volvemos hacia el barrio de Getsemaní, que es un barrio vivido, las esquinas llenas de gente, los vecinos charlando en las puertas, y alguna canción vallenata que se escucha.

Hay un autentico festín de colores en las fachadas de sus casas, amarillas, naranjas, verdes, azules, rojas, como salidas de los lienzos de los grandes pintores. Casi todas las casas tienen nombres, otras conservan el letrero de los negocios que allí funcionaban como la fábrica de cepillos Asear en la Plaza del Pozo.

Fortaleza de San Felipe

Los patios de las casas son espaciosos y están llenos de plantas, y flores. La frescura, arcos y la altura de las paredes son aspectos característicos de las casas que aunque restauradas, aún conservan la esencia colonial.

Tiene iglesias como la Santísima Trinidad, la de San Roque, de la Tercera Orden, el Camellón de los mártires etc.

En la calle de la Media Luna está la edificación más significativa que es el club Cartagena. De su fachada sobresalen las claraboyas elípticas y sus balcones apretados delante de inmensas ventanas. Pero vale la pena perderse por las calles y fijarse en los miles de detalles que dan fe de la importancia de este barrio.

Murallas defensivas

A la tarde vamos al castillo de San Felipe de Barajas, que está a 10 minutos de nuestro hotel con lo que vamos andando. Cuesta la friolera de 17000 pesos (9,5 $).

Fue construido en el año 1657 siendo gobernador Don Pedro Zapata de Mendoza, según planos del ingeniero holandés Ricardo Carr. Posteriormente el ingeniero militar Antonio de Arévalo realizó obras adicionales consistentes en baterías colaterales y comunicaciones subterráneas.

Te dan un pequeño folleto donde te ponen las cosas que vas a ir viendo, entras por la rampa de acceso, su frente está hacia el Cerro de la Popa para proteger con su artillería el único camino de comunicación de la ciudad con tierra firme a través de la Puerta de la Media Luna.

Llegamos a la Batería de la redención, desde aquí se podía cruzar fuego con todas las baterías colaterales, logrando de esta forma controlar todos los cerros que dominaban el de San Lazaro. Más adelante está el fuerte primitivo donde encontramos la Puerta del Castillo, la Espadaña, la Casa del Castellanoque ahora es una tienda de artesanías, pero que antes era el cuartel para la tropa y el cuerpo de guardia, el aljibe, el tendal y la garita.

tradición artillera

 La falsabraga, nos encontramos con una plataforma artillada que tenía como función proteger la Batería de la Redención y comunicar la Batería de Santa Bárbara con el resto del castillo. Esta batería consta de 7 cañones que cubren el cerro de la Popa y el camino del Pie de la Popa. La Batería del Hornabeque, tiene 6 troneras para igual número de cañones. Ahora está un mástil con la bandera nacional.

En la parte este del castillo aparece la Batería de la Cruz, la cual disponía de 8 cañones para la defensa y el ataque, luego la batería de San Carlos y los apóstoles donde está ubicado el hospital de tropa. Los puentes suelen ser levadizos,  durmientes o estables y se apoyan sobre una base de pilares de madera o piedra con barandas de madera a sus lados.

Para acabar nos encontramos con la galería magistral que perfora el perímetro del cerro y de ella parten hacia el exterior de la colina ramales ciegos terminados en forma de martillos para colocar ahí toneles de pólvora que permitieran volar los alrededores de la fortaleza debajo de los pies de las tropas de asalto.

Un complejo sistema de túneles conectaba puntos estratégicos de la fortaleza para distribuir provisiones y facilitar la evacuación. Estaban construidos de tal manera que el sonido reverbera por todo su recorrido, lo que permitía escuchar hasta el más mínimo movimiento de los enemigos, además de facilitar la comunicación en el interior. Algunos se pueden visitar, pero es un paseo inquietante que las personas claustrofóbicas no lo soportan y se tienen que salir como de hecho nos pasa con una turista. Si contratas un guía te informa de muchas cosas porque no hay un solo cartel con la mínima explicación, solo un pequeño folleto no demasiado claro, de hecho vemos una guía y nos acoplamos con unos turistas y así podemos visitar y enterarnos de algo de los túneles.

Para cenar vamos a la pizzería Colombitalia.

Anuncios

Publicado el febrero 29, 2012 en Colombia, Sudamérica. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: