BOGOTA – CARTAGENA DE INDIAS

Vamos a pasear para despedirnos de Bogotá, ya que poco después tenemos el vuelo a Cartagena de Indias. Nos ha costado 175.860 pesos y volamos con Avianca que es la que nos cuesta más barato aunque con la compañía COPA sube solo 2000 pesos.

Vemos un anuncio de una exposición que nos llama la atención y vamos a visitarla. Es el museo Arqueológico que está en la Casa del Marqués de San Jorge. Fue construida a finales del siglo XVII y su propietario por 48 años fue don Jorge Martínez Lozano de Peralta, beneficiado con el título de Marqués de San Jorge en 1787. Fue donada por la familia Restrepo Sáenz a las religiosas  Adoratrices quienes después de 27 años la vendieron al Banco Popular que la restauró y convirtió en el Museo actual en 1973.

La casa es una joya arquitectónica representativa de la arquitectura colonial santafereña, con detalles de expresión pictórica encontrados en la restauración de 1994.

La entrada cuesta 3000 pesos y alberga en una sala muebles de la época de la casa, cuadros y un bargueño exquisito. En otras salas hay cerámica precolombina de las culturas prehispánicas que habitaron el territorio nacional, Tairona, Muisca, Guane, Río Magdalena, Quimbaya, Calima, Sinú, Nariño y Tumaco. Está muy bien documentado y va explicando aspectos de cada cultura que te da una idea más clara de lo que ves, aunque solo por el edificio ya vale la pena la visita.

Vamos a coger el avión y después de hora y media llegamos a Cartagena de Indias. Nos han dado una bebida sin alcohol y cuando llegamos el cambio es brutal porque estamos a 34 grados con un sol de justicia.

Cogemos un bus que nos lleva al barrio de Getsemanípor 1700 pesos por persona. Hemos preguntando por un taxi prepago en el aeropuerto y nos han pedido 9500 pesos. La diferencia de precio quizás hace que  no valga la pena esperar el bus y la incomodidad de las paradas y que se llene hasta los topes.

Plaza Heredia detrás de la Torre del reloj

Pasamos por el Monumento a la India Catalina situado en la entrada principal del casco antiguo desde el continente. Es un homenaje a los caribes, el grupo étnico que habitó estas tierras antes de la conquista española. La bonita estatua de bronce representa a Catalina, linda mujer Caribe que sirvió de intérprete a Pedro de Heredia a la llegada de los españoles. La estatua fue forjada en 1974 por Eladio Gil, escultor español que reside en Cartagena. Luego nos enteraremos que es una figura polémica ya que por un lado consiguió que su pueblo no sufriese la esclavitud haciéndose amante de Pedro de Heredia, pero eso no fue problema para que el resto de la gente si sufriese el mal trato de los españoles y que se trajesen negros de Áfricapara hacer los trabajos que no querían hacer otros.

Cartagena está lleno de figuras de hierrro

Cartagena está llena de turistas ya que se está celebrando el 52º Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, del 23 al 29 de febrero con más de 150 invitados internacionales, 24 países, 204 proyecciones gratis y más de 100 películas. Entre los invitados está Isabella Rosellini, Gael García Bernal, Alex de la Iglesia, Carmen Maura, Jorge Perugorría etc. El premio precisamente es la India Catalinaque le da un aire a los Óscar, ya que también es una figura dorada y esbelta.

Murallas defensivas

Nos cuesta un poco encontrar hotel ya que el hostal Real que tiene muy buena pinta y sale en la LP, está a tope. De allí vamos por las calles colaterales hasta que después de muchos llenos, algunos cutres, otros caros, llegamos al Hotel San Roque que si que tiene una habitación triple muy limpia, con aire acondicionado (muy necesario con este clima), baño y televisión por cable por 110.000 pesos (60 $). Nos la quedamos aunque es cara para lo que hemos estado pagando en este viaje. Está en la calle de la Media Luna, y rodeado de bares donde hay prostitución pero eso nos damos cuenta más tarde. Preguntamos en recepción y nos dicen que hace un tiempo era muy peligroso este barrio porque había continuos robos y homicidios. Llegó a tal punto que la gente se tomó la justicia por su mano y empezaron a matar a la gente que atemorizaba al barrio. Ahora está muy vigilado por la policía ya que al lado del hotel siempre hay una pareja controlándolo todo y alerta para que no pase nada.

San Pedro Claver en la zona amurallada de Cartagena

Tomada posesión de la habitación vamos a visitar la joya de la corona de Colombia. El principal atractivo es la ciudad amurallada interior, que comprende los barrios históricos de El Centro y San Diego. Autentica joya de la arquitectura colonial, está llena de iglesias, monasterios, plazas, palacios y mansiones con balcones colgantes y sombreados patios.

Getsemaní, la ciudad amurallada exterior, es menos impresionante, aunque tiene lugares encantadores y merece la pena ser explorada. Menos orientada al turismo, alberga la mayor concentración de alojamientos económicos y gran parte de la vida nocturna. Es donde nosotros tenemos el hotel San Roque.

El casco antiguo está rodeado por las murallas, gruesos muros levantados para protegerlo de los ataques enemigos. Su construcción se comenzó a finales del siglo XVI, tras el ataque de Francis Drake, ya que hasta ese momento Cartagena había estado indefensa. El proyecto tardó dos siglos en completarse, debido a los continuos daños tanto de tormentas como de ataques piratas. Fue terminado en 1796, 25 años antes de la expulsión de los españoles.

Las murallas son una pieza única de ingeniería militar sorprendentemente bien conservada, a excepción de una parte de los muros frente a La Matuna.

Lo primero que vemos es el Parque Centenario que está cerrado ya que están haciendo obras, el año pasado cumplió 200 años. Alberga unas tiendas de libros de primera y segunda mano en un extremo y el resto está todo levantado y no se puede atravesar.

De aquí pasamos por el Muelle Turístico de Los Pegasos, donde hay unas grandes estatuas de Pegasos,  mirando al mar. Enfrente hay un pequeño parque donde hay bustos de los mártires de la revolución contra los españoles con nombres y apellidos y la edad en que murieron.

Hay dos barcos que parecen piratas que se pueden visitar en fin de semana ya que hacen fiestas con música bailable pagando una entrada.

Una de las entradas más bonitas es la Puerta del Reloj, originariamente se llamó boca del Puente y era la entrada principal a la ciudad amurallada interior, conectada a Getsemaní por un puente levadizo sobre el foso. Los laterales de la puerta, actualmente pasarelas abiertas al público, servían antaño de capilla y arsenal. La torre de estilo republicano, con un reloj de cuatro lados, fue añadida en 1888. Siempre hay muchas personas vendiendo artesanías en esta entrada y cuando la traspasas llegas a la Plaza de los Coches.

Al fondo la Cartagena nueva

Antes conocida como plaza de la Yerba, esta plaza triangular hacía las veces de mercado de esclavos. Está rodeada de edificios antiguos con balcones y arcos coloniales en su planta baja. La zona de soportales, conocida como Portal de los Dulces, está hoy flanqueada por puestos de pastelería que venden dulces de  la región. La estatua del fundador de la ciudad, Pedro de Heredia se alza en el centro. Aquí cada tarde hay un grupo de bailarines que hacen diversos bailes con unos trajes muy vistosos, que tienen grandes reminiscencias africanos, potenciado porque la mayoría son de raza negra. Luego pasan el sombrero para que la gente les ponga algo. Se lo curran mucho ya que le ponen muchas ganas.

De allí vamos a la Plaza de la Aduana que es la plaza más grande y antigua del casco antiguo. Era utilizada como escenario de desfiles. En la época colonial todos los edificios gubernamentales y administrativos de importancia se encontraban aquí. La antigua Aduana Real fue restaurada y hoy alberga el Ayuntamiento. Está la oficina de turismo, con una chica muy simpática que te informa de todo lo que le preguntas, una sucursal del BBVA y otra del Santander.

Subimos a las murallas donde ahora que se ha puesto el sol sopla una aire muy refrescante para admirar esta obra magnífica que hoy todavía impresiona por su magnitud.

Calles intramuros en Cartagena

Vamos a cenar a la pizzería Colombitalia en la calle de Tripita y media, que es de un italiano que hace pizzas de verdad con una base muy fina, a buen precio.

Al volver al hotel que está muy cerca vemos un trasiego de mujeres buscando clientes al lado mismo de nuestro hotel y la música a toda potencia que se oye ya que retumba mucho. Menos mal que en la habitación al tener muros gruesos no nos molesta.

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Publicado el febrero 28, 2012 en Colombia, Sudamérica. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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