CHICLAYO – PIURA – MANCORA

Después de 10 horas llegamos a Chiclayo a las 5 y media de la mañana. Justo al lado hay una compañía que es Línea que va a Piura con lo que vamos a ver cuando hay bus. Tenemos suerte ya que a las 6 sale uno y hay plazas. Cuesta 14 soles y es muy cómodo. Después de 3 horas y media llegamos a Piura. Allí en otra compañía llamada El Dorado compramos billetes para Máncora por 15 soles.

Como el bus sale a las 11 y media, tenemos 2  horas para poder visitar un poco de Piura.

Cogemos por 4 soles un taxi y nos deja en la Plaza de Armas que está totalmente cogida por la policía. Al preguntar nos dicen que los dueños de las combis están de huelga porque la municipalidad quiere que las combis de más de 20 años se retiren de la circulación y ellos se niegan. Más de 400 combis no han funcionado en el día con lo que mucha gente que no lo sabía ha tenido problemas para hacer sus recados o ir a sus trabajos.

Llevan unos días y son muy combativos, ya que van con la familia a manifestarse y a tirar piedras a todo. La policía tampoco se queda atrás en la represión.

En Piura hace muchísimo calor con lo que nos ponemos en una cafetería a tomar algo, y luego volvemos a la terminal tomando un zumito de naranja que entra muy bien.

Salimos a las 11 y media y llegamos casi a las 3 a Máncora. En la terminal nos ofrecen alojamientos, después de visitar algunos que no nos gustan, llegamos a uno que se llama el Guacamayo donde hay habitaciones rústicas pero con gusto. Nos piden 40 soles por persona con desayuno, pero como le decimos que nos quedamos 2 noches nos lo dejan a 35 soles.

Hay 16 perros, con lo que las personas que no les gusten, mejor que se abstengan, ya que son muy cariñosos y buscan las caricias de la gente.

Hay una piscina muy apetecible, una zona para cocinar, y unas hamacas que invitan al descanso que nos merecemos después de 17 horas de buses varios.

Máncora es el lugar de veraneo más famoso de todo Perú. Su playa se extiende durante varios kilómetros en la región más soleada del país. También se encuentran muchos restaurantes donde degustar pescado y marisco recién traídos del mar.

Además el lugar atrae a surfistas por sus olas y su animada vida nocturna.

Está abarrotado de argentinos que los ves con sus mochilas, sus tiendas de campaña, muy jóvenes que vienen por la juerga, la cerveza barata y los pisco sour.

Parece que a 11 km de Máncora hay unos baños de barro pero nosotros decidimos hacer el vago y descansar.

A la noche nos vamos a cenar a un restaurante que está en primera línea de mar que se llama Los Delfines. Nos pedimos un ceviche mixto de pescado y marisco que no lo podemos acabar entre los 3, regado con unas cervezas Cuzqueñas por 42 soles todo.

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Publicado el enero 24, 2012 en Perú, Sudamérica. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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