Sicán – Playas de Chiclayo

Hoy no contratamos tour, ya que pensamos que es fácil hacerlo por nuestra cuenta. Vamos a la terminal de combis y cogemos un bus que nos lleva a Ferreñafe. La ventaja de coger el bus es que nos deja en la puerta del museo ya que sigue camino por esa carretera hasta cerca del Santuario Histórico Bosque de Pómac, que es donde se encontraron los enterramientos que se ven en este museo. Nos cobra 2,5 soles por persona, pero hacemos relaciones porque la gente te pregunta de dónde eres y ellos también te explican su vida. Por ejemplo conocemos a Elena con 55 años que va a vender al mercado frutas y verduras y que ha tenido 11 hijos que le viven, los últimos unas trillizas que ahora tienen 18 años. Su marido no puede trabajar y todo lo lleva ella adelante con la venta en el mercado. Ya tiene  4  con carreras universitarias y sigue con el resto.

La entrada cuesta 8 la general y 3 con carnet de estudiante.

Somos los primeros que llegamos y tenemos el museo para nosotros solos. Está muy bien organizado con muchísima información y con réplicas de cómo encontraron los túmulos funerarios. La cultura Sicán, se desarrolló del 750 al 1375 en lo que hoy es el departamento de Lambayeque. Continuaron muchas prácticas propias de los mochicas, como la cerámica, la metalurgia y la construcción de túmulos funerarios piramidales.

Imagen de época Sicán

Ya conocían la técnica de la cera perdida para crear varias piezas a partir de un único molde y la aplicaron a la producción de ornamentos de oro, seña de identidad de su cultura. Desarrollaron además la idea de endurecer y mejorar los metales a través de aleaciones que realizaron primero con arsénico y cobre y luego con oro y plata. Utilizaban para los hornos la madera de algarrobo que alcanzaba los 1000 grados centígrados, lo cual les permitió hacer piezas de orfebrería muy sofisticadas.

Representación de un lider Sicán

A diferencia de los mochicas, que enterraban a los muertos en posición horizontal, los sicán los sentaban con las piernas cruzadas. A los nobles se les sepultaba con enormes guantes de oro, valiosos objetos rituales y máscaras doradas con unos rasgados ojos alados que hacían referencia al primer rey sicán, Naylamp, un personaje mitológico del que se cuenta que le salieron alas después de su muerte y salió volando.

Se muestran en el museo una magnífica exposición de objetos de dos de las tumbas de Batán Grande así como unas impresionantes reproducciones de estos enterramientos. La primera tumba intacta del yacimiento en 1991, contenía el cuerpo de un noble que había sido enterrado boca abajo con las piernas cruzadas, y cuya cabeza cortada, cubierta con una máscara de oro, yacía separada en la tumba. Junto a él se encontraban los cuerpos de dos mujeres y dos niños así como valiosos objetos funerarios. El japonés que lo encontró Izumi Shimada, en 1995, excavó una tumba aún más grande de otro noble que yacía rodeado de 22 mujeres sacrificadas. Se expone un video donde explican muy bien todo el proceso y así ya estamos preparados para entrar a las salas donde exponen todo el tesoro que es muy extenso y llamativo. Hay unas coronas muy “modernas”, joyas, mascaras, orejeras, narigueras y toda la parafernalia que tenían estos nobles y que se llevaban al más allá. En 2006 encontró otras tumbas de la aristocracia sicán y lo más importante una docena de tumis decorados con la imagen de Naylamp que son los primeros que se han encontrado de esta manera.

Vemos un video que explica muy detenidamente todo el proceso que siguieron para determinar el parentesco entre las mujeres enterradas y en general todo el descubrimiento.

Al salir cogemos una moto que nos acerque a Ferreñafe por 1 sol. Allí al momento cogemos un taxi compartido que nos lleve a Chiclayo por 2,5 soles. Aprovechamos que nos deja al lado de una pastelería para desayunar algo. Queremos ir a Puerto Eten, ya que nos lo ha recomendado Elena antes en el bus, podemos ir con combis pero no hay demasiados y un taxi nos pide solo 20 soles con lo que teniendo en cuenta el sol que cae lo cogemos.

Parecen tiburones pero son Tollos.Su ceviche está muy bueno

Tardamos una media hora en llegar, es un pueblo donde hay muy poca gente en la  inmensa playa, no han hecho todavía chiringuitos ni hoteles con vistas al mar. Los únicos edificios que hay son bastante feos. Paseamos hasta el final de  la playa y subimos hacia el muelle donde nos cobran un sol por persona ya que nos están dando permiso para pescar, cosa que nosotros no haremos por supuesto.

Es interesante porque acaban de llegar los barcos con la pesca y podemos ver todo el proceso de pesaje, y venta a los mayoristas. Vemos lo que es un toyo, cosa que nos interesa ya que días atrás hemos comido el toyo, es un pequeño tiburón de 1 metro de largo más o menos. Hay otros pescados uno parecido a nuestro jurel y varios más.

Cuando ya nos cansamos de todo esto, volvemos al pueblo que  está muy dejado aunque algunas personas están arreglando las casas que son muy bonitas pues están construidas con madera y tienen unos porches encantadores.

Hay muy poco transporte y nos dicen que para ir a Santa Rosa no podemos ir directamente, pero en una combi nos dicen que nos llevan al cruce y que allí cogeremos otro transporte hacia Santa Rosa. Este primer combi nos cuesta 1,7 soles. Nos dejan en el cruce y hay otra combi que nos lleva a Monsefú por 1 sol. De allí cogemos otra combi que nos lleva a Santa Rosa por 2 soles. Creemos que va solo por nosotros ya que no busca más clientes, y es que ha estado en Sant Carles de la Rapita trabajando en la pesca y le hace gracia que seamos de Barcelona. Nos comenta que le va muy bien, que con lo ahorrado y lo que le ha prestado su hermano se ha comprado la combi y aparte de hacer de taxi, se va a la temporada de la pesca por Chiclayo y ya saca bastante para vivir, con lo que no piensa en volver a España.

Santa Rosa, según la guía es un pueblo muy animado, pero cuando nosotros llegamos está como amuermado, con nadie en la playa solo barcos de pesca varados y los pescadores haciendo reparaciones o pintando las embarcaciones.

Comemos aquí, ya que la guía dice que el plato típico es la tortilla de raya y queremos probarla. Comemos en el restaurante Mar Carlos, que está en la calle que costea Mariscal Castilla, 720. También pedimos un arroz con marisco que es muy parecido a nuestra paella de pescado. Todo muy rico y muy bien de precio.

De allí cogemos otro taxi que nos lleve a Pimentel ya que no encontramos combis, pero es muy barato solo 1,3 soles por persona.

En la guía pone que se puede ir andando, y es cierto, pero el camino no es nada bonito y por ese precio no vale la pena, aparte de que cae un sol brutal.

Ya sabemos dónde estaba toda la gente que no hemos visto en las otras playas, están todas en Pimentel.

Animada playa de Pimentel

Hay un ambientazo brutal, familias con niños, chicos y chicas jóvenes, muchos vendedores de helados, de sandía, de pastas etc. Vemos los caballitos de totora que ya habíamos visto en Huancayo, pero esta vez con los pescadores que acaban de llegar con sus capturas y las están vendiendo allí mismo a la gente que quiera comprar. Son las mujeres las que hacen eso, ellos suponemos que descansan hasta que se ha vendido todo, y cogen los caballitos y los llevan a ponerlos de pie para que se sequen. Duran solo 3 meses y suponemos que se deben pudrir.

Playa de Pimentel

Está muy divertida la playa, la gente se persigue para tirarse agua con lo que tienes que tener cuidado de no estar en su ángulo de tiro.

En Santa Rosa hemos preguntado como sacan los barcos del agua y nos dicen que con unos tractores que lo van empujando hasta llevarlos a la arena. Aquí lo vamos a ver en vivo y en directo. El barco está en una posición muy mala y le cuesta muchísimo conseguirlo pero al final después de una hora lo pueden sacar y dejarlo varado hasta que vuelva a salir a la pesca.

Como ya es una hora prudencial vamos a buscar el combi para volver a Chiclayo y por primera vez tenemos que hacer cola ya que hay mucha gente que ha venido a pasar el día a la playa y ahora quieren también volver a la ciudad. No tardamos mucho y ya estamos en Chiclayo. Vamos andando hasta el centro de la ciudad y después de buscar los equipajes que teníamos en el hotel cogemos un taxi para ir a la terminal de Movil Tours.

Al dejar los equipajes, vamos a buscar algo para cenar y allí muy cerca como tenemos poco tiempo nos hacen un poco de pollo a la plancha con una ensalada de palta y nos sienta muy bien.

Vamos a coger el bus que sale puntual a las 9 de la noche. El trayecto es muy accidentado ya que hay muchísimas curvas y después de 9 horas llegamos a Chachapoyas. Nos dan un poco de cena con refresco.

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Publicado el enero 20, 2012 en Perú, Sudamérica. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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