Machu – Picchu

A las 5 y cuarto ya estamos haciendo cola en los buses y a las 5 y media en punto empieza la gente a subir a ellos. En cada uno cogen unas 25 personas pero hay tantos que un cuarto de hora más tarde ya estamos en la entrada a las ruinas que abren a las 6 de la mañana. Hay una consigna en la entrada que cuesta 5 soles desde las 6 de la mañana a las 5 de la tarde, pero justo atravesando la entrada hay otra por 3 soles con el mismo horario.

No se puede entrar comida a las ruinas pero unas galletitas todo el mundo lleva y una botella de agua.

Entramos y es una delicia verlo todo de repente, sin gente con la neblina que se está despejando poco a poco.

Hay unas cuantas personas que entran a la carrera porque tienen tiquet para subir  el Wayna Picchu y tienen que estar a las 7 ya que si no están para registrarse pierden la oportunidad. Hay otro turno a las 10 de la mañana. Infortunadamente cuando nosotros fuimos a buscar los boletos ya no había posibilidad de subirlo pues estaban agotados hacía días.

Entre niebla matinera

En un día despejado valdrá mucho la pena, pero el día que nos está haciendo hoy, no se vería nada nuevo.

Machu Picchu no se menciona en ninguna de las crónicas de los conquistadores españoles. Aparte de algunos campesinos quechua, nadie sabía de su existencia hasta que el historiador norteamericano Hiram Bingham lo descubrió accidentalmente en 1911 mientras rastreaba la zona con unos guías locales.

Bingham iba en busca de la ciudad perdida de Vilcabamba, la última plaza fuerte de los incas, y pensó en encontrarla en Machu Picchu. Ahora ya se sabe que las ruinas remotas de Espiritu Pampa, inmersas en la profundidad de la selva, son en realidad los vestigios de Vilcabamba.

Puerta de entrada a la fortaleza

Al principio, una espesa vegetación había engullido el yacimiento y la expedición tuvo que conformarse con trazar algunos mapas. Regresó en 1912 y 1915 para limpiarla de espesa maleza pero entonces descubrió algunas de las ruinas del llamado Camino Inca. Como había muchas serpientes lo quemaron todo. Se hacen muchas especulaciones ya que todavía hoy hay mucho sin saber de estas ruinas.

Durante el curso de las excavaciones se descubrieron 50 tumbas y 100 restos mortales. Al principio se creyó que el 80% de los esqueletos pertenecía a mujeres pero luego se vio que eran 50-50.

Algunos creen que la ciudadela se fundó en los años perecederos de los últimos incas como un intento para proteger la cultura inca o reavivar su supremacía, mientras otros piensan que puede que ya fuera una ciudad desierta y olvidada en la época de la conquista. Una teoría más reciente sugiere que el lugar fue un retiro real o un palacio de campo ya abandonado cuando los españoles invadieron el país.

Lo que sí se sabe es que fue un importante centro ceremonial, de hecho aún lo es, ya que en 2001, Alejandro Toledo el primer presidente indígena andino del país, fue investido aquí con toda la pompa.

Cuando llegas a Machu Picchu andas unos 100 metros y llegas a un sendero desde el cual está la entrada laberíntica de la ciudad, donde se expanden las ruinas divididas aproximadamente en dos zonas diferenciadas por una serie de plazas.

Para tener una visión global del conjunto y hacer buenas fotos, conviene subir unas escaleras zigzagueantes que quedan a la izquierda justo después de entrar en el complejo que conducen a una cabaña. Conocida como la cabaña del Guardián de la Roca Funeraria, esta es una de las pocas construcciones que ha sido restaurada con un tejado de paja, muy práctico cuando llueve como hoy.

El camino inca se adentra a la ciudad justo por debajo de esta cabaña. La roca labrada que hay detrás de la cabaña tal vez se utilizaba para momificar a los miembros de la nobleza, de ahí su nombre.

Si en lugar de subir dichas escaleras se entra directamente a las ruinas, se atravesará una amplia terraza hasta un bonito conjunto formado por 16 baños ceremoniales conectados que, en cascada, se distribuyen entre las ruinas acompañados por tramos de escalones.

Dentro de la fortaleza inca

Justo encima y a la izquierda de los baños, se verá la única construcción circular, el Templo del Sol, una torre curvada que se va estrechando hasta el vértice y que alberga algunas de las canterías más bonitas de la ciudad.

Al parecer se utilizaba con fines astronómicos. En su interior hay un altar y un ventanal trapezoidal, curiosamente horadado, con vistas al yacimiento. Los visitantes no pueden entrar al templo, pero pueden ver desde arriba.

Debajo del templo hay una cueva de roca natural que queda bastante escondida y en la que los picapedreros incas labraron cuidadosamente un altar escalonado y unas hornacinas sagradas. Se la conoce como la tumba real, aunque de hecho no se encontró ninguna momia aquí.

Cuando se suban las escaleras que quedan encima de los baños ceremoniales, se llegará a un terraplén con algunas rocas desperdigadas, que en su día se utilizó como cantera. Al final de las escaleras se gira a la derecha y tras cruzar la cantera por un corto camino se llegará a la cuadrangular Plaza Sagrada. En el lado más alejado hay un pequeño mirador que brinda vistas a la nevada cordillera Vilcabamba en lontananza y del río Urubamba a los pies.

Los otros tres lados de la plaza Sagradaestán flanqueados por edificios importantes.

Templo

El Templo de las Tres Ventanas ofrece unas vistas impresionantes de la plaza a través de los enormes ventanales trapezoidales que dan nombre a esta estructura. Cuando dicho templo quede a la espalda del visitante, a la derecha se verá el templo principal, cuyo nombre proviene de la solidez y perfección de su construcción. En la esquina trasera del templo hay una grieta provocada porque el terreno ha cedido.

Delante se encuentra la casa del Sumo Sacerdote. Detrás está el pequeño edificio conocido como la Sacristía. Cuenta con numerosas hornacinas maravillosamente acabadas, al parecer utilizadas para el almacenaje de objetos ceremoniales, así como un banco de piedra labrada. Es famosa por las dos rocas que flanquean su entrada, se dice que cada una tiene 32 ángulos.

Detrás de la sacristía hay una escalera que sube un pequeño montículo hasta el santuario más importante, el Intihuatana.

Esta palabra podría traducirse como “poste de amarre al sol” y se refiere al pilar de piedra tallada que a menudo se ha confundido como un reloj de sol y que se yergue en la cima de la colina.

Los astrónomos incas eran capaces de predecir los solsticios valiéndose de los ángulos de este pilar. De esta manera afirmaban que podían controlar el retorno de los días más largos del verano. No se sabe con exactitud como utilizaban este pilar para fines astronómicos, pero su elegante sencillez y su fina ornamentación la sitúan entre las maravillas del recinto. Al parecer había en otros puntos del Perú templos Intihuatanas pero los españoles los destruyeron en un intento por erradicar la blasfemia pagana que suponía el culto al sol.

Detrás del templo hay otra escalera que baja hasta la Plaza Central, que separa el sector de ceremonias del sector industrial y residencial, más mundano y no tan bien acabado.

En el extremo inferior de esta zona se haya el grupo de las prisiones, un complejo laberíntico de celdas, hornacinas y pasadizos, situados tanto encima como debajo de la tierra.

La pieza central del conjunto es el Templo del Cóndor que muestra una escultura de una cabeza de cóndor y un fondo de rocas naturales que parecen las alas extendidas de dicha ave andina. Detrás del cóndor hay un agujero similar a un pozo en cuyo fondo se abre una puerta que desemboca en una diminuta celda subterránea a la que solo se puede acceder agachado.

De entre las diversas excursiones que se pueden hacer a pie alrededor de Machu Picchu, la más famosa es la que sube la empinada montaña de Huayna Picchu, en la parte de atrás de las ruinas. Se traduce como pico joven, pero la palabra picchu con la pronunciación glotal adecuada, se refiere a la bolita que se forma en la mejilla cuando se mascan hojas de coca.

No es estrictamente fácil la subida, y en época de lluvias es peor.

Las visitamos todas las ruinas tranquilamente y al cabo de 4 horas empiezan a venir los tours que vienen directamente de Cuzco y entonces ya casi no se ven ni las ruinas. Para colmo empieza a caer un tormentón espectacular y todos los turistas empiezan a ponerse las capelinas de todos los colores y modelos.

Si alguna persona no ha sido previsora que no se preocupe porque hay vendedores de capelinas, de paraguas, gorras etc.

Como turistada, al salir hay un tampón para poner en el pasaporte, lo cual hacemos, faltaría más.

Justo en  la entrada hay un hotel cuyas habitaciones tienen vistas a las ruinas del Machu Picchu. Cuesta unos 1000 $ la habitación y la suite 1800 $. Curiosamente hay muchos que se gastan esa cantidad de dinero por tener el privilegio de levantarse de su cama y ver este lugar mágico.

Para los más sibaritas hay un tren que por estas épocas sale como todos los demás de Oyantataimbo, que es una copia del Orient Express. Cuesta 500 $ subir a Machu Picchu. Tiene unos vagones decorados con todo lujo, te dan de comer o cenar comida de 3 estrellas Michelin y te sientes como un rey (supongo). Lo compró un empresario en Sudáfrica el tren y pensó que tendría demanda entre los turistas ricos. Lo acertó porque casi siempre tiene vendidas todas las plazas (mayormente norteamericanos). Sólo dura un poco más que el resto de los trenes que en 1 hora 3 cuartos llegas.

Cuando ya las hemos visto por delante, por detrás y todos los ángulos posibles salimos a coger el bus ya que no nos apetece bajar andando con la que cae. Como llueve mucho hay una cola inmensa que hace que tengamos esperar más de 10 buses hasta que nos toca. No importa ya que dura 20 minutos el trayecto y continuamente están funcionando un montón de buses.

Machu Picchu no se menciona en ninguna de las crónicas de los conquistadores españoles. Aparte de algunos campesinos quechua, nadie sabía de su existencia hasta que el historiador norteamericano Hiram Bingham lo descubrió accidentalmente en 1911 mientras rastreaba la zona con unos guías locales.

Bingham iba en busca de la ciudad perdida de Vilcabamba, la última plaza fuerte de los incas, y pensó en encontrarla en Machu Picchu. Ahora ya se sabe que las ruinas remotas de Espiritu Pampa, inmersas en la profundidad de la selva, son en realidad los vestigios de Vilcabamba.

Al principio, una espesa vegetación había engullido el yacimiento y la expedición tuvo que conformarse con trazar algunos mapas. Regresó en 1912 y 1915 para limpiarla de espesa maleza pero entonces descubrió algunas de las ruinas del llamado Camino Inca. Como había muchas serpientes lo quemaron todo. Se hacen muchas especulaciones ya que todavía hoy hay mucho sin saber de estas ruinas.

Durante el curso de las excavaciones se descubrieron 50 tumbas y 100 restos mortales. Al principio se creyó que el 80% de los esqueletos pertenecía a mujeres pero luego se vio que eran 50-50.

Algunos creen que la ciudadela se fundó en los años perecederos de los últimos incas como un intento para proteger la cultura inca o reavivar su supremacía, mientras otros piensan que puede que ya fuera una ciudad desierta y olvidada en la época de la conquista. Una teoría más reciente sugiere que el lugar fue un retiro real o un palacio de campo ya abandonado cuando los españoles invadieron el país.

Lo que sí se sabe es que fue un importante centro ceremonial, de hecho aún lo es, ya que en 2001, Alejandro Toledo el primer presidente indígena andino del país, fue investido aquí con toda la pompa.

Cuando llegas a Machu Picchu andas unos 100 metros y llegas a un sendero desde el cual está la entrada laberíntica de la ciudad, donde se expanden las ruinas divididas aproximadamente en dos zonas diferenciadas por una serie de plazas.

Para tener una visión global del conjunto y hacer buenas fotos, conviene subir unas escaleras zigzagueantes que quedan a la izquierda justo después de entrar en el complejo que conducen a una cabaña. Conocida como la cabaña del Guardián de la Roca Funeraria, esta es una de las pocas construcciones que ha sido restaurada con un tejado de paja, muy práctico cuando llueve como hoy.

El camino inca se adentra a la ciudad justo por debajo de esta cabaña. La roca labrada que hay detrás de la cabaña tal vez se utilizaba para momificar a los miembros de la nobleza, de ahí su nombre.

Si en lugar de subir dichas escaleras se entra directamente a las ruinas, se atravesará una amplia terraza hasta un bonito conjunto formado por 16 baños ceremoniales conectados que, en cascada, se distribuyen entre las ruinas acompañados por tramos de escalones.

Justo encima y a la izquierda de los baños, se verá la única construcción circular, el Templo del Sol, una torre curvada que se va estrechando hasta el vértice y que alberga algunas de las canterías más bonitas de la ciudad.

Al parecer se utilizaba con fines astronómicos. En su interior hay un altar y un ventanal trapezoidal, curiosamente horadado, con vistas al yacimiento. Los visitantes no pueden entrar al templo, pero pueden ver desde arriba.

Debajo del templo hay una cueva de roca natural que queda bastante escondida y en la que los picapedreros incas labraron cuidadosamente un altar escalonado y unas hornacinas sagradas. Se la conoce como la tumba real, aunque de hecho no se encontró ninguna momia aquí.

Cuando se suban las escaleras que quedan encima de los baños ceremoniales, se llegará a un terraplén con algunas rocas desperdigadas, que en su día se utilizó como cantera. Al final de las escaleras se gira a la derecha y tras cruzar la cantera por un corto camino se llegará a la cuadrangular Plaza Sagrada. En el lado más alejado hay un pequeño mirador que brinda vistas a la nevada cordillera Vilcabamba en lontananza y del río Urubamba a los pies.

Los otros tres lados de la plaza Sagrada están flanqueados por edificios importantes.

El Templo de las Tres Ventanas ofrece unas vistas impresionantes de la plaza a través de los enormes ventanales trapezoidales que dan nombre a esta estructura. Cuando dicho templo quede a la espalda del visitante, a la derecha se verá el templo principal, cuyo nombre proviene de la solidez y perfección de su construcción. En la esquina trasera del templo hay una grieta provocada porque el terreno ha cedido.

Delante se encuentra la casa del Sumo Sacerdote. Detrás está el pequeño edificio conocido como la Sacristía. Cuenta con numerosas hornacinas maravillosamente acabadas, al parecer utilizadas para el almacenaje de objetos ceremoniales, así como un banco de piedra labrada. Es famosa por las dos rocas que flanquean su entrada, se dice que cada una tiene 32 ángulos.

Detrás de la sacristía hay una escalera que sube un pequeño montículo hasta el santuario más importante, el Intihuatana.

Esta palabra podría traducirse como “poste de amarre al sol” y se refiere al pilar de piedra tallada que a menudo se ha confundido como un reloj de sol y que se yergue en la cima de la colina.

Los astrónomos incas eran capaces de predecir los solsticios valiéndose de los ángulos de este pilar. De esta manera afirmaban que podían controlar el retorno de los días más largos del verano. No se sabe con exactitud como utilizaban este pilar para fines astronómicos, pero su elegante sencillez y su fina ornamentación la sitúan entre las maravillas del recinto. Al parecer había en otros puntos del Perú templos Intihuatanas pero los españoles los destruyeron en un intento por erradicar la blasfemia pagana que suponía el culto al sol.

Detrás del templo hay otra escalera que baja hasta la Plaza Central, que separa el sector de ceremonias del sector industrial y residencial, más mundano y no tan bien acabado.

En el extremo inferior de esta zona se haya el grupo de las prisiones, un complejo laberíntico de celdas, hornacinas y pasadizos, situados tanto encima como debajo de la tierra.

La pieza central del conjunto es el Templo del Cóndor que muestra una escultura de una cabeza de cóndor y un fondo de rocas naturales que parecen las alas extendidas de dicha ave andina. Detrás del cóndor hay un agujero similar a un pozo en cuyo fondo se abre una puerta que desemboca en una diminuta celda subterránea a la que solo se puede acceder agachado.

De entre las diversas excursiones que se pueden hacer a pie alrededor de Machu Picchu, la más famosa es la que sube la empinada montaña de Huayna Picchu, en la parte de atrás de las ruinas. Se traduce como pico joven, pero la palabra picchu con la pronunciación glotal adecuada, se refiere a la bolita que se forma en la mejilla cuando se mascan hojas de coca.

No es estrictamente fácil la subida, y en época de lluvias es peor.

Publicado el enero 4, 2012 en Perú, Sudamérica. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Parece que el fenomeno Machu Pichu ha ido a mas desde el 2001…el turismo de masas siempre tan histérico y dispuesto a pagar lo que sea, a madrugar mas que nadie, a estar el primero de la cola como si se tratase de sacar una entrada para ver a los U2 en la sala Bikini….

    Bueno, a medida que os salgais del valle sagrado todo se volverá mas relajado…

    • Ahora ya estamos en el norte, Cajamarca y apenas hay turistas, y todo es más barato. Mañana llega Elena a Trujillo y a partir de ahí continuaremos viajando ya hacia Ecuador, aunque aún falta Kuelap y el sr de Sipán al que tenemos muchas ganas de ver. Un fuerte abrazo Germán

  2. Vais a llegar a Kuelap y Sipán?….todo esto me interesa mucho, ya que el norte de Perú lo tengo pendiente…os sigo…
    Tenemos los calendarios…os hacemos llegar uno a Perú?

    Seguir disfrutando….os echaremos a faltar este viernes en Can Fabra donde os perderéis una de las buenas…Argelia en bici….

    Pd: Darle un abrazo a Elena de mi parte

    • Ya hemos visto lo de Can Fabra. Ya nos explicaréis que tal lo hacen. Hoy visitamos las huacas de Trujillo y mañana vamos a Chiclayo y después a Kuelap. A la vuelta ya te informamos que tal nos ha parecido. Por aquí dicen que es más impresionante que el Machu Picchu
      Este viernes dale recuerdos a todos los colegas
      Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: