CUZCO – CHINCHERO – OYANTAITAMBO – AGUAS CALIENTES

Salimos a primera hora dirección a Chinchero y nos vamos a la calle Pavitos con un taxi, y allí en un momento cogemos un taxi compartido a Chinchero que nos cuesta 7 soles por persona.

Es un pequeño pueblo de unos 2000 habitantes, donde no encontramos nada para desayunar, solo un montón de talleres textiles, contamos unos 10 diferentes en un pequeño trayecto de calle.

Chinchero

Aquí es donde creían los incas que nacía el arco iris. Está casi 400 metros más alto que Cuzco. La localidad combina las ruinas incas con una iglesia colonial, unas maravillosas vistas de la montaña y unas andenerias espectaculares.

Hay unos escalones empinados que suben hasta la plaza mayor del pueblo, que presenta un macizo y antiguo muro inca con hornacinas trapezoidales. Junto encima de la plaza está la iglesia colonial que se construyó sobre los muros incas y su interior presenta una decoración rica en motivos florales y religiosos. Como curiosidad hay un cuadro de la Virgen de Montserrat donde se ven las montañas redondeadas de Montserrat, pero aquí la Virgen y el niño son blanquísimos.

Las ruinas incas están formadas por bancales en terraza, a lo lejos se ven diversas rocas labradas en forma de asientos y escaleras.  Parece ser que el mercado del domingo es muy interesante porque se ve a la gente vestida con sus ropas típicas y llegan de todo el valle para vender sus productos. El día que nosotros vamos no es domingo y solo hay unas mujeres vendiendo las artesanías que hemos visto  en todos los sitios de la zona.

Bajamos a la carretera a esperar un bus que nos lleve a Urubamba. Al cabo de unos minutos pasa uno que nos cuesta 2 soles por persona. Justo bajar del bus ya hay una combi que nos lleva por 1,5 soles a Oyanta.

Llegamos a la plaza de Armas y desayunamos super bien en el hostal  Kiswar Cafe, muy agradable, recomendable la tortilla de jamón con queso y como no los zumos de naranja . Como disfrutamos con los “jugos” recién hechos de muchos sabores.

Con las fuerzas renovadas emprendemos la visita las ruinas de Oyanta. Son muy llamativas ya que  se ven desde abajo, y es el mejor ejemplo de planificación urbana inca que ha sobrevivido con sus estrechas calles adoquinadas que nunca han dejado de estar habitadas desde el siglo XIII. Antiguamente esta aldea estaba dividida en manzanas llamadas canchas, cada una de las cuales sólo tiene una entrada a su patio interior.

Terrazas (andenes) en Ollanta

Los espectaculares, enormes y empinados bancales que custodian las ruinas incas señalan uno de los lugares donde los conquistadores españoles sufrieron una gran derrota. Desde los empinados bancales los indígenas dispararon flechas, lanzas y piedras contra los hombres de Pizarro. Aparte inundó la llanura y los caballos se movían con dificultad lo cual se convirtió en una huida en desbandada. Sin embargo duró poco la alegría porque los conquistadores volvieron con muchas más tropas y arrasaron.

En lo alto de los bancales despunta un centro de ceremonias, exquisitamente labrado. En el momento de la conquista se estaban levantando unos muros que no llegaron a concluirse. La cantera estaba a 6 km de distancia, a gran altura sobre la ribera opuesta del río Urubamba. El transporte de los enormes bloques de piedra hasta el yacimiento hizo derramar el sudor de miles de trabajadores indigenas. Para moverlos simplemente depositaban los bloques en el río y después desviaban el cauce para que los arrastrara. Como estamos en época de lluvias, de repente se oscurece todo y cae una tormenta brutal, menos mal que vamos pertrechados de capelinas que nos protegen.

A las 3 y media nos sale el tren cuya estación está unos 600 metros de las ruinas, donde nos tenemos que esperar que falten 30 minutos para entrar en la sala de espera.

Llega puntual  y previo control de pasaportes nos acomodamos para disfrutar del viaje que pasa por unos parajes fantásticos. A las 5 y cuarto y en medio de una tormenta que nos deja un poco empapados llegamos a la estación, donde hay chicas ofreciendo alojamiento y como no tenemos nada reservado pues nos vamos con una de ellas a ver que nos ofrece. Por 50 soles tenemos una habitación con cuarto de baño y con unas vistas al río magnificas pero también con un ruido ensordecedor que no apreciaremos en su verdadera magnitud hasta que nos vayamos a dormir más tarde. Igualmente comprobamos que la mayoría de los alojamientos tienen el mismo problema. Salimos a cenar algo y nos quedamos sorprendidos que a las 6 y media de la tarde está ya casi todo cerrado y problemas tenemos para encontrar algo para cenar.

Antes de eso hemos ido a comprar el billete de bus que nos subirá al día siguiente a Machu Picchu, que es otro robo a mano armada pues cuesta 9 $ la ida y 17 ida y vuelta. Por la mañana sabemos que nos dará pereza y además hay 1800 escalones con mucha pendiente, con lo cual compramos el bus, pero si el tiempo acompaña queremos bajar andando.

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Publicado el enero 3, 2012 en Perú, Sudamérica. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Tengo bastantes ganas de viajar a aquella region porque tiene pinta de ser muy interesante!!

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